lunes, 22 de noviembre de 2010

25 de Noviembre: " Dia Internacional contra la violencia hacia las mujeres".

Uno de los aspectos más llamativos de la violencia contra las mujeres, son los asesinatos a manos de parejas o ex parejas. Pero la violencia sexista va, desgraciadamente, mucho más allá del crimen o de las palizas. La intimidación psicológica, que demasiados hombres ejercen sobre las mujeres, es también una perspectiva violenta no tan tenida en cuenta a la hora de analizar el terror físico.

Pero, además, desde nuestra perspectiva feminista debemos examinar la violencia machista de forma global como estructura casi indisoluble que nos invade socialmente. Y decimos que es una estructura perenne y permanente, porque la arbitrariedad institucional a la hora de abordar esta lacra, está cargada de una parcialidad patriarcal, más o menos consciente, que permite su perdurabilidad.

Desde IU y desde el movimiento feminista, venimos denunciando que son los gobiernos, el Estado desde cualquier ámbito territorial y de responsabilidad, quienes deben poner todos los medios políticos, personales, materiales y económicos para acometer de forma realmente integral la violencia de género.

Hasta ahora, las leyes puestas en marcha, tanto a nivel estatal como autonómico, se han demostrado ineficaces, no sólo porque en su mayoría están configuradas como declaración de intenciones sin soporte obligacional ninguno, sino porque además, al encarar la violencia de género desde el punto de vista de las relaciones "afectivas", dejan fuera del marco legal casi todos los aspectos que forman el conjunto de violencias que siguen amparado discriminaciones e injusticias hacia las mujeres. Por hablar del contexto español solamente, dícese, como ejemplos, la tenaz invisibilización y exclusión de las mujeres del poder real, el mantenimiento estereotipado de roles, la discriminación salarial y laboral, la objetualización corporal, las discriminaciones directas e indirectas, la explotación y esclavitud sexual, etc.

Izquierda Unida propuso hace tiempo un gran Pacto de Estado entre todas las fuerzas políticas y sociales, que aún mantenemos, que se basara en el compromiso de alcanzar a todos los niveles, un acuerdo que comprendiera básicamente la determinación de no avalar ni institucional ni socialmente, ninguna manifestación de violencia de género, combatiéndola de todas formas y con todos los medios al alcance.

Es decir, este Pacto vendría a poner todos los medios necesarios para que ninguna violencia, ya sea como manifestación individual o colectiva (empresa, medio de comunicación, institución, etc) no tuviera a partir de este Pacto, no sólo ningún tipo de complicidad, ni explicación o justificación, sino que además tuviera que enfrentarse a la fuerza de la justicia social.

Articulo de Charo Luque. Boletin  Izquierda Unida.
Noviembre 2010.
http://www.izquierda-unida.es/

sábado, 20 de noviembre de 2010

Hilos de mi vida de Hilaria Supa Huaman

INICIOS DE UNA MUJER HILANDERA QUECHUA - Los Hilos de vida de Hilaria Supa Huamán

En el principio, aun cuando todo era oscuridad, los Ñaupamachus, hombres gigantes, habitaban la Tierra. Tan poderosos eran, que su arrogancia enojó a Pachacamaq, quien envió al Sol. Cegados por la luz se refugiaron en las cuevas de las montañas, en los lagos y quebradas. Allí habitan desde siempre.
De estas Paqarinas o lugares de origen emergió otra humanidad, unos de lagos, otros de cuevas, siempre del Ukhu Pacha, mundo subterráneo, donde se genera el fermento de la vida.
Así vivieron, tratando de ordenarse y cometieron errores. Entonces Pachacamaq envió a Wiraqoccha, Ser de Luz, quien anduvo compartiendo y repartiendo, enseñando y construyendo, premiando a unos y castigando a otros. Aprendimos a vivir en armonía. Nuestra sociedad fue el reflejo de la comunidad cósmica. Danzamos el caótico ritmo del orden y así creamos, con humildad, una cultura que cría y se deja criar, en reciprocidad eterna con Pachamama nuestra amada Madre Universo.
Gozamos de tan preciada armonía, hasta que un día llego otra gente. Quienes decían venir en el nombre del "único Dios". Recibiéndoles nosotros como visitas, según nuestras costumbres, con respeto y cariño, ellos nos asaltaron a traición y nos exigieron oro.
Así conocimos la humillación. Una noche oscura y fría cayó sobre nosotros. Nuestros hijos fueron asesinados, mutilados sus cuerpos y cosidos brazos y piernas en sus bocas. Cuales muñecos macabros, fueron colgados, en postes, a lo largo de los caminos por donde avanzaban estos extraños seres. No entendemos por que no presentaron sus mas diestros y honorables luchadores para medirlos con nuestros valientes hombres. No entendemos porque mataron a los niños y los ancianos. El terror nos estremeció. Las mujeres untaron sus cuerpos con excrementos para no ser violadas.
Pero nada los detuvo. Voraces de poder material se envilecieron aun más y desearon el control absoluto de cuerpo y alma, aniquilando cuento había de sagrado. Con el nombre de "extirpación de idolatrías", campaña dirigida por el Vaticano, perseguían sistemáticamente nuestras ceremonias, nuestra música y nuestras tradiciones bloqueando la capacidad de encontrar y sentir lo sagrado.
En la colonia "divina", se repartieron las mejores tierras y valles, cultivados por milenios con respeto y amor. La hacienda del sistema feudal siguió por mucho tiempo. Hasta la aparente libertad del yugo colonial, la famosa independencia política, fue una absoluta farsa revestida de racismo. Para los autóctonos, se perpetuo el abuso y los aparentemente patriotas tomaron las tierras usurpadas por sus ancestros españoles. Nuestras mujeres y niñas siguieron siendo abusadas y nuestros hombres alcoholizados, pues fue el alcohol una forma de pago por el trabajo obligatorio de siervos.
Pero no todos fuimos atrapados y esclavizados. Muchas hermanas y hermanos huyeron a las altas cumbres donde habitaron en relativa autonomía teniendo que trabajar más duro para la supervivencia pero estando libres del constante acoso del patrón. Ni las condiciones del suelo ni del clima fueron un obstáculo para quienes conocían el lenguaje del amor y el respeto por todo lo creado. Así restablecieron cierto orden basado en la reciprocidad ancestral, el Ayni, práctica viva y eje de la vida comunitaria hasta estos días.
Mientras tanto, millones de personas, atrapadas en la pesadilla, sufrieron hasta los años 60 y 70 el látigo e incluso la mutilación de miembros como castigo. Cuando en las haciendas, líderes indígenas se sublevaban, el patrón les hacía comer sus excrementos delante de todos los demás. Es vergonzoso siquiera recordar los detalles de tantas ofensas a los derechos humanos. Pero de allí venimos: de este penoso trauma histórico.
En los años 60 -70 se realizó la Reforma Agraria como respuesta a la lucha de la toma de tierras . las grandes haciendas fueron parceladas y entregadas las tierras a quienes la trabajaban. Se crearon nuevas comunidades campesinas indígenas. Así, una nueva generación conoce una aparente libertad. El patrón dejo de poseer toda la tierra; pero quedó viviendo en nuestro subconsciente. También nos quedó el miedo: miedo a caminar, miedo a pensar, miedo a decidir, miedo a vivir, miedo al castigo divino, miedo a soñar, miedo al miedo.
Hay dos clases de indígenas: unos que no sirvieron al patrón y los otros que le sirvieron. Los primeros, fuertes en sus tradiciones y los otros, recogiendo nuestros pedazos. Ambos están escondidos por la historia, marginados por la sociedad, ahogados por el alcohol, satanizados por la religión, no aceptados por la globalización.
Las comunidades de la provincia de Anta se podrían ubicar en el segundo de estos dos grupos y ese es el ambiente en donde nace Hilaria Supa Huamán. Después de sus primeros años de vida en la hacienda, esta obligada a realizar un largo y penoso viaje por los caminos oscuros de la sociedad dominante, llenos de racismo y doble moral. Retornando al seno de su tierra y de su gente, ella es una de muchas mujeres indígenas sufridas y una de las pocas que lo habla con el corazón y que se entrega a la lucha por la recuperación de nuestra cultura milenaria.

Fuentes:
-El libro "Hilos de mi Vida" El testimonio de Hilaria Supa Huamán, una campesina quechua.editado por Willkamayu editores 2001 / Qosqo-Perú

viernes, 19 de noviembre de 2010

Que son las ciudades regenerativas?

Las grandes ciudades son un ejemplo de eficiencia: en ellas se proveen servicios básicos como agua, energía y transporte a un gran número de personas a un bajo costo per cápita (pensemos, por ejemplo, en el costo de llevar luz a cien personas viviendo en un solo edificio y a cien distribuidas en el campo). Pero también son el destino de la mayor parte de combustibles fósiles, metales y concreto que se extraen, y consumen casi la mitad de la capacidad fotosintética anual de la naturaleza.
Si a todo esto sumemos que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades y que este número va en aumento, no es extraño entender que las ciudades son un elemento clave en pensar un futuro sustentable.
En Descubre el verde venimos hablando hace tiempo de diferentes acciones que se vienen llevando a cabo para hacer a nuestras ciudades más verdes y amigables con las personas: desde pequeñas intervenciones como la rehabilitación de cuadras y creación de espacios verdes, hasta la creación de nuevas urbes inteligentes y el rediseño de ciudades existentes. Sin embargo, un nuevo informe del World Future Council (vía Planeta Sustentavel) asegura que no alcanza con hacer a nuestras ciudades más eficientes: hay que pensar en ciudades regenerativas.
"El desafío hoy no es sólo crear ciudades sustentables sino ciudades regenerativas: asegurarnos que no se vuelvan simplemente eficientes en el uso de recursos y en emisiones de carbono, sino que mejoren en lugar de debilitar los servicios ambientales que reciben desde afuera de sus límites".
En concreto, significa que las ciudades deben cambiar la relación que tienen con las áreas aledañas que proporcionan recursos como agua, alimentos y materias primas: en lugar de extraer y escurrir estos ecosistemas, deberían enriquecerlos para que puedan seguir proporcionando los mismos en el tiempo y cerca de las urbes.
El documento habla de tres modelos de ciudades que se han sucedido: la Agrópolis como la pequeña urbe agrícola rodeada de los campos de producción de materias primas; la Petrópolis como la ciudad moderna centralizada y desconectada de los medios de producción, en la que la economía está basada en combustibles fósiles; y la Ecópolis -el ideal al que debemos marchar-, en la que se vuelven a acercar los medios de producción, combinados con tecnologías modernas de comunicación, transporte y generación de energías limpias.

Planet green - Discovery.com

martes, 16 de noviembre de 2010

El grito de mi alma....

    Quiero decirte una cosa que no le he podido decir a alguien mas.
    Que siento que no tengo vida, pasion ni expresion.
    Por que me callan cuando quiero hablar.
    Por que me paran cuando quiero correr.
    Por que me atan cuando quiero luchar.
    Y me rompen el corazon cuando quiero amar.
    Quiero amar a esta nacion pero como puedo amar a lo que me hace sufrir?
    Quiero mirar al que esta a un lado mio sin importar su color, raza, genero, religion y orientacion.
    Pero como lo hago si nadie mas me trata asi?
    Estoy cansado de vivir esta vida que no es vida.
    De estar en esta nacion de libertad que no regala libertad.
    Y que mi alma no es alma sino un numero mas.
    Quiero vivir tranquilamente sin preocupacion de ser humillado.
    Quiero ser Libre y poder compartir esa libertad con todos los humanos en esta nacion.


    Cynthia Moreno, Estados Unidos , otoño del 2010.

    viernes, 12 de noviembre de 2010

    No todo es lo mismo.

    Para Lucía Caruncho, en una sociedad cada vez más mediatizada, la comunicación se vuelve primordial a la hora de repensar la construcción y la resignificación de la política.
    Las sociedades son un continuo bullir de conflictos múltiples que abarcan desde dimensiones étnicas, religiosas, sexuales, laborales hasta sociales, políticas y económicas. Los derechos de los unos y de los otros se encuentran atravesados por intereses y juegos de poder constantes. Ello en un panorama cada vez más complejo, penetrado por grupos heterogéneos con problemáticas diferenciadas que no alcanzan a legitimar demandas colectivas, en un marco de crisis de representatividad institucional, y frente a un aparato burocrático insuficiente para abarcarlas y condensarlas. Ante este escenario, la política se presenta como la herramienta esencial para dar cauce y resolución a las constantes necesidades humanas.
    La implicancia que esta situación exhibe para la sociedad depende en gran medida de la interpretación que se haga de ella. El hombre actúa en su devenir a partir de la significación que le otorga a las cosas, los objetos, las personas del mundo circundante. El hombre se constituye y se transforma en el acontecer simbólico de su tiempo, es producto activo de su sociedad, su historia y su contexto. La cultura en donde se inscribe y la sociedad en la que se sitúa imprimen en su ser los valores fundantes del universo simbólico. La palabra transmite ideas, valores, marcos teóricos y regulatorios de la vida social. El lenguaje se presenta como el ordenamiento principal a partir del cual el individuo actúa con el otro, el lenguaje altera y transforma las interpretaciones, con ello modifica el pensamiento y el accionar humano. En una sociedad cada vez más mediatizada, los medios de comunicación se presentan como fuentes productoras de significación incesantes que dotan de sentido a la realidad cotidiana. Es por esto que la comunicación se vuelve primordial a la hora de repensar la construcción y resignificación de la política, como herramienta radical para la resolución de conflictos en el devenir social y el desarrollo democrático.
    La política ha existido desde la antigüedad hasta la actualidad como forma de resolver las problemáticas sociales en pos del beneficio de la sociedad, lo que ha variado a lo largo del tiempo es la interpretación y el sentido que se le ha dado. Si antiguamente se presentaba como el lugar de realización humana, esto se ha transformado principalmente a partir de la constitución formal del Estado, la aparición del liberalismo político-económico, el Estado de bienestar y la intervención de los medios masivos de comunicación como arena de debate y acción política. La mutación de la significación ha implicado además el cambio en la aprehensión de la ciudadanía. Entendida no ya como forma de hacer visibles demandas sociales, como lugar de apelación al gobierno y aparatos estatales en busca de derechos y obligaciones, ni como modo de interpelación política en función de la construcción social, sino que su resignificación ha introducido la constitución de una ciudadanía de baja intensidad.
    La ciudadanía y con ello la capacidad de transformación ha sido relegada a los gobernantes de turno, escindiendo la esfera política de la social y limitándola al campo político. La sociedad "posmoderna" se concibe a sí misma apolítica, reclama y delega a los medios masivos de comunicación la representación ciudadana, reduciendo la ciudadanía a la emisión del voto. Una sociedad que no le exige al Estado y a sus instituciones gubernamentales, que no se representa en ellas y que, al igualar la política al cohecho, no conduce el cambio. Tal concepción de lo político responde no sólo a la transformación del imaginario social a través de hechos históricos, sino al relato que construyen los medios, donde la complejización se desecha en función de la rapidez e impacto, llevando a la simplificación y banalización del discurso. Al no discriminar en importancia, se aparecen las problemáticas y derechos sociales matizados por entretenimiento y espectáculo, donde todo aparenta ser lo mismo.
    Pero no es lo mismo los políticos que la política, el conflicto que la batalla, ni el interés que el egoísmo. No es lo mismo la gestión que la gobernación, el control que la regulación, el Estado que la administración. Es la significación la que construye y da sentido al accionar humano. Es por ello que no da lo mismo la indiferencia y la delegación que la democracia y la transformación. Porque es la participación ciudadana a través de la política la que vuelve posible una sociedad cada vez más equitativa, menos fragmentada y más inclusiva. Simplemente, no todo es lo mismo.


    * Licenciada en Comunicación Social - UCES

    jueves, 11 de noviembre de 2010

    Educacion entre muros.

    LA PREGUNTA no es nueva. Millones de jóvenes de distintas generaciones la han formulado alguna vez: ¿para qué sirve estudiar? El período de formación ha sido siempre considerado, y pareció inevitable, un tiempo de sacrificios y postergaciones en pro de algo que se prometía como mejor. Las arduas horas dedicadas al estudio, renunciando al mundo que bulle afuera, durante un período de la vida -la adolescencia, la juventud- que invita a la experimentación y la rebeldía. En cierta forma, la institución escolar siempre fue cuestionada, sentida como coerción, pero imprescindible por las mismas causas por las que se renegaba de ella, para la reproducción del sistema social, la preparación de las generaciones de recambio, la transmisión de técnicas y conocimientos acumulados por la cultura. Desde hace unas décadas, dos factores amenazan con más fuerza esa estabilidad: la pérdida de autoridad y prestigio del adulto en la sociedad, y el lugar material y simbólico que ocupan los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías en el acceso al conocimiento.
    Desde su nacimiento, la televisión se percibió como competidora del libro y factor de riesgo para los jóvenes y su formación. En los años `70 surgen los primeros cuestionamientos fuertes sobre sus efectos nocivos. Cuando los videojuegos llegaron al ámbito doméstico suscitaron nuevas alarmas, pero la aparición de Internet ha rebasado todas las posibilidades imaginables por las generaciones adultas de interacción a distancia y de acceso inmediato y casi irrestricto a páginas y contenidos distantes, abriendo el mundo de los jóvenes a posibilidades inusitadas y poniendo en jaque al sistema educativo. La bibliografía sobre el tema es cada vez más abundante e inabarcable: un reciente abordaje de Silvia Bacher, profesora de letras y conductora de radio y TV en Argentina, indaga los desafíos que puede proponer la escuela a las nuevas generaciones "tatuadas por los medios".
    CRISIS DE LA ESCUELA O DEL SABER. La escuela moderna, dice Bacher, se basó en la transmisión del "saber hegemónico, incuestionable. Enciclopedista hasta la médula, funcionó como coagulante y motor de generaciones a las que se imponía memorizar como camino de aprendizaje". El libro, cuando menos el impreso, cumplió una función determinante en la adquisición del conocimiento. Hasta no hace mucho, el gran sostén de la escuela fue la memorización, sobreviviendo incluso a las innovaciones que desde comienzo del siglo XX pusieron el énfasis en la educación activa. La teoría avanzó en el sentido de dar importancia al alumno como agente del aprendizaje, a la acción en el aula como base para la producción de conocimientos, pero al momento de consolidar contenidos básicos, con frecuencia se recurrió finalmente al criterio de autoridad. La repetición de la palabra del maestro o profesor y de las lecciones del libro fueron los mecanismos privilegiados de apropiación y evaluación de los saberes. Métodos y contenidos estaban al servicio de un esquema indiscutible: la autoridad del docente, la convicción de que este sabía más que el alumno, y la necesidad práctica y cultural de apropiarse de contenidos tradicionales acumulados por las generaciones anteriores, cuyo lugar de irradiación era la institución educativa. A esas convicciones debe sumarse, como impulso a la escuela, el prestigio de la cultura y la seguridad de que la educación formal promovía el ascenso social.
    Hoy la escuela está en crisis, buscando una identidad, y la opinión pública reclama cambios urgentes ante los signos del fracaso y la impotencia de ésta para asimilar los procesos sociales y cumplir con los cometidos esperados. Eso sucede ante la desesperación de las autoridades y actores del proceso educativo, acosados por las mismas preguntas e incertidumbres que quienes demandan. La crisis de la educación media, la más visible o aguda, y quizás la primera en manifestarse, ya se ha trasladado al nivel universitario: las preocupaciones por la motivación del estudiante, la didáctica, los métodos de enseñanza, que hoy ocupan buena parte de la agenda e inversión de la Universidad revelan, además de un avance de las ciencias de la educación, la fisura de un modelo. Hay evidentes señales acerca de que los más jóvenes no se acomodan automáticamente al viejo modelo. La educación parece asistir a un momento de cuestionamiento de sus métodos y objetivos. La necesidad urgente de cambio proviene del fracaso.
    ENSEÑAR EN LA SOCIEDAD LÍQUIDA. La adaptación de la escuela a la "videoclipación que imponen las pantallas" tiene un primer riesgo que es el "simulacro de innovación", la dotación de equipamiento tecnológico a la enseñanza sin una estrategia didáctica precisa. El avance del Plan Ceibal en Uruguay, extendido ahora a Secundaria, llenará las aulas de computadoras, pero es posible, afirma Bacher, que aun cambiando las "conexiones digitales" no cambien las "conexiones entre actividades y prácticas dentro del aula". Y eso puede no deberse a que los docentes desconozcan el uso de la tecnología (cosa cada vez menos probable), sino a que no encuentren forma eficaz de incorporarlas al fin educativo: ofrecer a los estudiantes las herramientas para comprender la complejidad de un mundo que ha cambiado más rápido que los planes y programas.
    La reconversión más importante que se exige a la escuela frente al avasallamiento tecnológico es abandonar la prioridad de los contenidos y la información, para convertirse en "incubadora de pensamiento crítico", desarrollando la capacidad de "preguntar, interpelar, producir, conectar, incidir y aportar a la construcción de sujetos autónomos". La autora de Tatuados por los medios, que atiende en especial las prácticas en zonas periféricas, propone desarrollar el espacio/tiempo educativo como "resistencia ante los dispositivos paralizantes del poder y el mercado". La escuela se debate entre la opción de "conservar su mirada ordenadora", producto de otro escenario histórico, o adaptarse al ritmo vertiginoso de la información veloz y cambiante, a menudo agotadora, de las sucesivas ventanas de Internet. Esa encrucijada interpela el fin mismo de la escuela: ¿qué sentido tiene aprender, si el flujo de información es tan veloz, si las preguntas cambian todo el tiempo?, ¿qué objetivos definir en un mundo donde todo es descartable?
    La crisis que afecta a las instituciones se alimenta de la percepción de que los conocimientos más útiles se adquieren "fuera del aula" y que los alumnos saben más y pueden cuestionar al profesor. Entonces la escuela se convierte en un espacio de encierro y subjetividad disciplinada carente de sentido, porque la base que la sustentaba aparece permeada por otros valores. El tiempo escolar, lento y organizado respecto al dinamismo social e informativo que fluye en la red, puede reconvertirse positivamente, sin embargo, privilegiando el pensamiento y la reflexión, vehiculizando una perspectiva crítica y rehumanizadora -detenerse a mirar un objeto, pensar un problema, comentar un texto- necesaria para la construcción interior del sujeto.
    AL MAESTRO CON CARIÑO. Muchos recordarán la impotencia del maestro encarnado por Sidney Poitier en aquella película de 1967, intentando en vano captar dos minutos la atención de sus inadaptados alumnos. Nadie con alguna experiencia o sensibilidad social pensaría que la culpa es de los alumnos porque no se adaptan, ni del maestro por escaso rigor o falta de conocimientos. De hecho, la historia llegaba al final feliz gracias al encuentro afectivo, personal, de maestro y alumnos. Lo más importante a aprender en el aula -parecía decir- es una manera de actuar, una forma de resolver conflictos, una postura ante la vida.
    Más realista y menos optimista es el resultado de la reciente Entre los muros (Francia, 2009), en la que los pactos personales son momentáneos y no alcanzan para socorrer la vida de muchos y menos abrirle las puertas a un futuro mejor (Ver "La educación para bien y para mal", en El País Cultural N° 1082). La escuela, por su propia estructura disciplinaria y académica rígida, parece tener obturadas las posibilidades de operar eficazmente en la realidad, más allá de la buena voluntad de los maestros. El efecto de este problema en los alumnos está a la vista: desmotivación, deserción, violencia, son algunos de los síntomas de la incapacidad de la escuela para ofrecer soluciones para la vida. La otra cara de esta frustración aparece en el ya muy estudiado "malestar docente": excesiva carga horaria, baja autoestima, escasa compensación material y simbólica, sentimiento de no poder responder a las demandas sociales, frustración respecto a los resultados de su tarea, todo lo que se traduce en ansiedad, depresión y otros síntomas físicos y psicológicos.
    El maestro también ha debido asumir otro papel frente a los cambios sociales que resquebrajaron la educación tradicional a partir de los rebeldes años sesenta, redefiniendo la relación triangular con el alumno y con el conocimiento, renunciando al saber como poder, para aceptar acompañar al educando en un proceso de aprendizaje que no está trazado de antemano y que supone una reconversión permanente de sus propios saberes. Es un camino más exigente y riesgoso, y no parece haber retorno.
    MALOS ALUMNOS ELIGEN LA DOCENCIA. Parece claro que una de las bases de la transformación educativa es la formación de los futuros docentes. Un artículo publicado en El País (11/4/2010) suscitó alarma y polémica públicas, sobre todo por la difusión de algunos datos basados en un informe de los sociólogos Marcelo Boado y Tabaré Fernández (UDELAR). Las conclusiones de más impacto fueron las relativas al bajo origen socioeconómico de quienes optaban por las carreras docentes y sobre sus modestos antecedentes curriculares en secundaria.
    El primer punto puede tener una lectura menos alarmista, si se piensa en una honrosa tradición nacional que ha hecho posible que alumnos de todas las extracciones sociales lograran y logren destacados niveles académicos, cargos y distinciones en la enseñanza y en todas las profesiones, gracias a la educación pública. Aunque es obvio que las condiciones de origen reducen las posibilidades -asunto que podría paliarse en parte con un más generoso sistema de becas-, no se ha demostrado que nacer en determinados barrios o en un hogar de bajos ingresos redunde necesariamente en un mediocre desempeño profesional, y notorios casos demuestran lo contrario. Quien encuentre en la educación un camino de ascenso, no tanto económico como cultural y, por tanto, personal, promoverá el ascenso de sus alumnos y la confianza en el sistema educativo, que es la base del progreso cultural de una sociedad.
    El segundo punto plantea otras cuestiones. Las conclusiones difundidas del informe no indican que los problemas de ortografía, vocabulario y redacción sean más graves en los estudiantes de magisterio y profesorado que en otras carreras terciarias o en la educación pública que en la privada. Y un estudio que revelara esas distinciones -si las hubiera- interesaría más que nada a las Universidades privadas, a quienes importa la competencia por el alumnado. El objetivo de la educación pública no es competir con la privada, sino garantizar la mejor educación al mayor número posible de estudiantes y velar por un sistema de evaluación interna y externa que asegure el mejoramiento permanente. En un país de pocos habitantes y plazas acotadas, lo deseable es que los subsistemas públicos y privados se retroalimenten y no que compitan entre sí.
    El otro aspecto ambiguo del debate está en la identificación de los "malos alumnos" con quienes no obtienen altas calificaciones, como si estas fueran medidas objetivas o universales inapelables y empleadas con iguales criterios en todas las instituciones. Debe pensarse con más detenimiento este nuevo fenómeno, quizás otro signo de una crisis: que quienes eligen la docencia no sean los más exitosos o mejor adaptados, como ocurrió en un pasado no tan lejano. Tal vez el móvil ya no sea la reproducción de ese modelo que la propia sociedad denuncia como caduco o vacío, sino una forma renovada de una arista que la vocación del educador siempre contempló: el compromiso con la superación del individuo y la transformación de la sociedad. Esto no significa, claro está, que la formación docente no tenga altas exigencias académicas -una de las principales causas de deserción, como en todos los cursos terciarios-, siendo de las que suman mayor carga horaria y cantidad de exámenes a rendir. Un estudio complementario al mencionado podría dar cuenta del nivel de formación alcanzado por los egresados, y tendríamos otra punta de esta enredada madeja.


    TATUADOS POR LOS MEDIOS. Dilemas de la educación en la era digital, de Silvia Bacher. Paidós, 2009. Buenos Aires, 184 págs. Distribuye Planeta

    miércoles, 10 de noviembre de 2010

    Tomar un baño todos los dias.......es realmente saludable?

    En la mayoría de las grandes ciudades, las personas consideran el código aceptable de higiene personal es, como mínimo, tomar una ducha a diario, a veces incluso dos veces por día. Cualquier persona que diga que se baña día de por medio o tres veces por semana es vista de reojo y considerada un motivo de chiste.
    Habiendo vivido esto en primera persona, me resulta más que interesante el artículo publicado por The New York Times algunos días atrás, que habla de la tendencia creciente en ciertos grupos de personas de dejar esa idea de pulcritud extrema de lado y ahorrar agua, productos químicos y cuidar su salud eligiendo tomar menos baños.
    ¿Por qué considero importante bañarse menos? Por varias razones.
    1. Pelear con ideas instaladas.
    2. Tu salud y tu bolsillo.
    3. Ecología.
    Obviamente si uno piensa adoptar los baños esporádicos debe tomar la precaución de lavarse bien las manos cuando ha estado en contacto con muchas personas e higienizar ciertas partes del cuerpo.
    Pero realmente el mito de que hay que bañarse todos los días y usar tubos y tubos de desodorante es simplemente eso: un mito. ¿Ustedes se bañan todos los días? ¿se animan a probar una alternativa?


    Planeta green - Blog Discovery.

    Se estima que una ducha de cinco minutos puede gastar unos 125 litros de agua. No hay que pensar demasiado para entender que reduciendo el número de baños se puede preservar agua apta para el consumo y ahorrar también la energía que cuesta procesar la misma hasta llevarla a nuestro hogar.

    La piel del cuerpo tiene aceites naturales y gérmenes 'buenos' que es importante preservar ya que los mismos educan a las células de la piel a producir sus propios antibióticos. El ducharse demasiado reseca la piel y la deja más propensa a irritaciones. Esto es acelerado con el uso de productos cosméticos, que, como dijo Annie Leonard en la Historia de los cosméticos, contienen cancerígenos, disruptores hormonales y componentes tóxicos, y en los que las personas gastan fortunas. ¿Es necesario aplicar todos estos productos después de la ducha a diario? Según dice el Times, muchas personas están dejando también el desodorante y antitranspirante y utilizando productos naturales como esencias de limón en su lugar.

    Como señala la nota del Times, la cultura de la limpieza fue instalada en los años '40 y se sigue alimentando con comerciales que muestran a las bacterias como monstruos que dan asco y a los que hay que eliminar, y a los olores personales como causa de vergüenza. Así, la industria norteamericana ha convencido a los jóvenes de menos de 24 a usar desodorante nueve veces por semana, y al 93% de los adultos a usar shampoo todos los días. Pero en la actualidad son pocos los trabajos que generan tanto trabajo físico como para requerir un baño diario: ¿de qué forma estar sentado todo el día frente a la computadora te deja 'necesitando' limpieza profunda?