viernes, 16 de febrero de 2018

El rechazo a los inmigrantes une a las derechas en Italia.



Italia acude a las urnas el 4 de marzo en un momento política y socialmente complicado. La crisis migratoria viene a añadirse a la larga lista de problemas estructurales que afectan a la península, desde la frágil situación económica a la inestabilidad institucional. En el mejor de los casos, la cuestión migratoria actúa como un apósito para la eterna fractura norte-sur. Como en tantos países europeos, la inmigración ha protagonizado la campaña electoral. Y como en otros miembros de la Unión Europea —en especial el Grupo de Visegrado, formado por República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia— el populismo y la xenofobia ganan la partida, echando leña a la hoguera del miedo y la inseguridad de un electorado ya de por sí dispuesto a dejarse arrastrar por el fantasma de la intolerancia. En Italia, es un espectro del pasado que viste camisa negra. Quizá la diferencia clave y no menor es que, a diferencia de los países del centro y este de Europa, donde hierve un sentimiento antinmigración sin inmigrantes, en Italia residen 5,9 millones de inmigrantes, el 10 por ciento de su población.

Italia tiene una tradición compleja y secular de emigración en la que el emigrante es un arquetipo nacional. Sin embargo, en el siglo XXI, la política de inmigración está dominada por una lógica de seguridad casi sin matices. El Gobierno cesante del Partido Democrático ha levantado una muralla legal contra la inmigración mediante el Decreto de Minniti de abril de 2017 que distingue a los demandantes de asilo de los inmigrantes irregulares, prohíbe la apelación a los demandantes rechazados, aumenta los centros de detención e introduce el trabajo voluntario para los solicitantes. En 2017, el número de llegadas a Italia se redujo un 35 por ciento respecto a 2016, en gran parte por la política de externalización de fronteras con Libia (y recientemente con Sudán), fuertemente contestada por defensores de los derechos humanos. El informe 2016/2017 de Amnistía Internacional sobre Italia denuncia el uso de la fuerza, detenciones arbitrarias, expulsiones colectivas y falta de formación adecuada de las autoridades italianas en la aplicación del “enfoque de puntos críticos/hotspots” de la UE que busca la identificación y separación entre refugiados y migrantes irregulares.


Italia sigue siendo miembro del G8 y tercera economía de la zona euro, pero la deuda pública y el lento crecimiento económico preocupan a Bruselas. Los índices de pobreza de 2016 señalan un aumento generalizado del riesgo de pobreza o exclusión social (30 por ciento frente a una media comunitaria del 23,5 por ciento). Si los referendos de Lombardía y Véneto de octubre de 2017 parecen indicar un deseo de mayor autonomía, el cambio hacia un modelo de Estado más federalista no es una prioridad en esta campaña, mientras la Liga Norte extiende sus redes al sur de los Apeninos. Algo une a las dos Italias, y según una encuesta de Swg podría podría ser la “línea dura contra los inmigrantes”, apoyada por un 30 por ciento del cuerpo electoral. De ahí el endurecimiento de la campaña con declaraciones racistas como la de Attilio Fontana a favor de la supremacía blanca supuestamente amenazada o las del líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, justificando el atentado racista de Macerata perpetrado por Luca Traini, antiguo candidato local de la Liga, como subproducto del conflicto social creado por la inmigración.

Un estudio de la London School of Economics explica la buena salud del populismo xenófobo: la inmigración es la segunda preocupación de los italianos tras el desempleo y el terrorismo es la tercera. Esta actitud favorece claramente a los partidos antinmigración mientras que el Partido Democrático de Renzi, como el conjunto de la socialdemocracia europea, saldrá claramente perjudicado al quedar atrapado entre la toxicidad del debate migratorio y la falta de alternativas creíbles. El propio Papa Francisco, en su mensaje del 1 de enero se refirió a la invasiva retórica de “los que fomentan el miedo hacia los migrantes, en ocasiones con fines políticos, en lugar de construir la paz siembran violencia, discriminación racial y xenofobia”. Su propuesta de aplicar el ius soli a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia, fue denunciada por la Liga Norte como una intromisión en la política italiana.

Según la encuesta de EMG del 11 de febrero, el partido ganador sería el Movimiento 5 Estrellas (27,3 por ciento) que ha aprovechado su transversalidad ideológica para superar los tradicionales clivajes campo-ciudad, norte-sur o derecha-izquierda. Además, se ha sumado al argumentario antinmigración y a las teorías conspiranoicas sobre connivencias entre trabajadores humanitarios, oenegés en el terreno y traficantes de personas para desestabilizar Europa.

Sin embargo, con la nueva ley electoral de 2017 (Rosatellum Bis), que favorece las coaliciones electorales, será la de centroderecha —Liga Norte, Forza Italia, Hermanos de Italia-Alianza Nacional (FdI-AN) y Nosotros con Italia (NcL)— la que obtendrá mayor apoyo (37,4 por ciento). El incombustible Berlusconi lidera la coalición con la refundida Forza Italia (16,1 por ciento), vendiendo una imagen de gobernabilidad y estabilidad proeuropea que no casa con sus socios del norte. Pero su programa migratorio no engaña y es consecuente con el legado político que ya inició hace una década, al firmar con el propio Gadafi en 2008 un acuerdo migratorio de externalización de fronteras, asociando de esta manera inmigración y seguridad.

La Liga Norte de Matteo Salvini (14,3 por ciento en las encuestas), reinventada como partido “nacionalista italiano”, se concentra en su ideario de extrema derecha xenófoba, racista e islamófobo, recurriendo a los tradicionales tópicos sobre la depredación migratoria del trabajo, bienestar social y seguridad de los italianos. La Liga no tiene ya que moderar sus ideas radicales porque el ambiente de impunidad social lo permite casi todo. Los movimientos neofascistas, desde Fuerza Nuova a Casa Pound (inspiración para Hogar Social Madrid), crecen y se expanden en las redes promoviendo el miedo, noticias falsas y alarmismo, justificando, cuando no instigando, actos violentos como el tiroteo de Macerata.

La Alianza de Centroizquierda, liderada por Matteo Renzi, se desploma en las encuestas (27,9 por ciento) y ante el inquietante precedente de sus correligionarios socialdemócratas europeos, Renzi conjura el infortunio, acercándose a Macron y a Albert Rivera con la idea de formar un grupo independiente en el Parlamento Europeo que le salve del naufragio. Tan solo los independientes de izquierdas de Libres e Iguales parecen subir algo en las encuestas (5,2 por ciento) con una narrativa proinmigración.

Ante la imposibilidad de una mayoría suficiente para gobernar, se abren varios frentes: una gran coalición bastante improbable por las diferencias ideológicas; una coalición antieuropea entre el M5S, la Liga y los Hermanos de Italia, lo cual sería el escenario más incierto y desestabilizador para Bruselas; una coalición débil o un Gobierno minoritario que probablemente no vería el fin de la legislatura. Hay una última opción: una nueva convocatoria electoral, que supondría mayor incertidumbre y un panorama parecido al que vivió España recientemente, lo que podría alterar las coaliciones para una nueva campaña y radicalizar los mensajes a la caza del voto.

A pesar del complicado panorama de gobernabilidad, la única certeza respecto a estos comicios es que el sentimiento antinmigración saldrá reforzado. El atentado racista de Macerata del 3 de febrero y su justificación por varios políticos, como resultado del “conflicto social” generado por los propios inmigrantes y refugiados, demuestra la impunidad con la que el discurso del odio y del fascismo se ha instalado en la campaña. La periodista italo-palestina, Rula Jebreal, amenazada de muerte en su país de adopción, señala que el fascismo en Italia está vivo, confortable y creciendo fuerte como demuestran las reacciones al atentado ocurrido en Macerata, tratando de ocultar el fracaso para ofrecer a los italianos perspectivas económicas decentes. Como decía Umberto Eco después de definir el Fascismo eterno: “debemos mantenernos alerta, para que el sentido de estas palabras no se olvide de nuevo… puede regresar bajo el más inocente de los disfraces. Nuestro deber es descubrirlo y señalar nuestro dedo en cualquiera de sus nuevas instancias, todos los días, en todas partes del mundo”.

http://www.eldiario.es/tribunaabierta/rechazo-inmigrantes-une-derechas-Italia_6_740585967.html?id=740585967

martes, 13 de febrero de 2018

EL “PLOGGING” O CÓMO CORRER RECOGIENDO RESIDUOS, LA NUEVA TENDENCIA SUECA.



El plogging es un movimiento de activismo cívico que nació hace sólo dos años en Suecia y que este 2018 se ha consolidado como fenómeno. La gente se reúne para hacer deporte y limpiar la ciudad: cuerpo sano, ambiente sano. En diferentes ciudades suecas, la ciudadanía sale a correr con bolsas de basura para recoger los residuos urbanos.
Desde que se empezó a practicar el plogging se han realizado más de 80 eventos por todo el país, concienciando sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y el reciclaje de los residuos.

El plan es simple: correr mientras se recoge toda la basura que encuentras a tu paso.

¿Qué es el plogging?

La palabra plogging combina las palabras en inglés correr y recoger y se trata de la acción de recoger basura mientras corres. Lo único que necesitas para sumarte a este movimiento es salir de casa con tus zapatillas, tu pantalón de correr y coger una bolsa o dos e intentar llenarlas con toda la basura que te encuentres a tu paso mientras te entrenas. Esta iniciativa demuestra que podemos ser fit y salvar al medio ambiente al mismo tiempo.
¿Necesitas más motivos para unirte a este movimiento?
Si aún no tenías un buen motivo para salir a correr, este puede ser el tuyo. Y si ya lo haces, podrías completar tu ejercicio con sentadillas e intervalos de tiempo cada vez que tengas que recoger un residuo. Además de mejorar tu barrio, no vas a tener que preocuparte por evitar pisar latas, botellas o bolsas de plástico que solo te estorban.

¿Plogging en España? ¡Pongámoslo de moda!

Por desgracia, esta saludable moda aún no ha llegado a España. Lo más parecido que hemos visto por aquí son grupos organizados de corredores o senderistas que en ocasiones salen a limpiar el campo o los caminos por su propia cuenta. Quizás estemos en el momento ideal para empezar a hacerlo y darle una segunda oportunidad a nuestro medio ambiente.
Crea o encuentra tu grupo de plogging a través de redes sociales
Las redes sociales se han convertido en una herramienta esencial para la difusión de esta nueva tendencia. Puedes seguirla a través del hashtag #plogging.

https://muhimu.es/comunidad/plogging/

viernes, 9 de febrero de 2018

Uber y Lyft conducen a los choferes a la pobreza y la desesperanza.



El lunes pasado por la mañana, un taxista y conductor de limusinas profesional de la ciudad de Nueva York llamado Douglas Schifter hizo un último viaje al área del Bajo Manhattan. Varias horas antes había publicado en Facebook una acusación contra las autoridades políticas por permitir que empresas de servicios de transporte en línea como Uber y Lyft desmantelen la industria del taxi de la ciudad y dejen sumidos en la pobreza a miles de conductores de taxi, entre ellos él mismo. Estacionado frente al edificio del Ayuntamiento en un sedán negro alquilado se suicidó de un disparo en la cabeza.

Schifter escribió en su publicación de Facebook: “Debido a la gran cantidad de coches disponibles, con conductores desesperados por intentar llevar el pan a sus hogares, [las empresas] reducen las tarifas a un nivel inferior a los costos operativos y los profesionales como yo nos quedamos fuera del negocio. [Las empresas] cuentan su dinero y nosotros quedamos tirados en las calles por las que antes conducíamos, sin hogar y con hambre. No trabajaré como un esclavo por unas monedas. Prefiero estar muerto”.

La mayoría de las principales ciudades tienen un servicio de taxi regulado desde hace mucho tiempo, lo que limita el número de taxis con licencia y exige un estricto cumplimiento de las normas de seguridad y de cobertura de seguros. Uber y Lyft, las principales plataformas de servicio de transporte en línea o “empresas de redes de transporte”, han logrado eludir esas leyes y multiplicar la cantidad de coches en las calles.

Bhairavi Desai, directora ejecutiva de la Alianza de Trabajadores del Taxi de Nueva York, un sindicato sin fines de lucro con más de 19.000 miembros, declaró en una entrevista para Democracy Now!: “Antes solía ​​haber solo unos 13.000 taxis amarillos y otros 40.000 de otras compañías y coches negros, en total. Ahora hay más de 130.000. Nadie puede ganarse la vida así”.

Un nuevo informe elaborado en conjunto por el Proyecto de Ley Nacional de Empleo (NELP, por sus siglas en ingés) y la Asociación para Familias Trabajadoras, titulado “Interferencia estatal por parte de Uber: cómo las empresas de redes de transporte compran, intimidan y engañan para lograr su desregulación”, señala: “Las [empresas de redes de transporte], principalmente Uber y Lyft, convencieron a legisladores de la gran mayoría de los estados a anular y pasar por encima de las regulaciones locales y despojar a los choferes de sus derechos. La velocidad y la efectividad del uso de esta estrategia por parte de la industria, conocida como interferencia (o apropiación) estatal, no tiene precedentes”, indica el informe. El estudio también compara las tácticas de lobby utilizadas por Uber y Lyft con las de los grupos de presión de la industria del tabaco y las armas de fuego, e identifica 41 estados donde este cabildeo agresivo ha reducido o eliminado los derechos de las ciudades para regular las empresas de servicios de transporte en línea.

Nuevamente, estas son palabras de la portavoz de la Alianza de Trabajadores del Taxi, Bhairave Desai: “Es una carrera hacia el abismo. En 2016, Uber y Lyft gastaron en lobby más que Amazon, Walmart y Microsoft juntos. Recurren a su poder político para lograr la aprobación de leyes de desregulación de los servicios de transporte. La mayoría de sus lobbystas, por cierto, provienen del Partido Demócrata. Muchos de ellos pasaron directamente desde la Casa Blanca de [Barack] Obama a trabajar para Uber”.

La muerte de Douglas Schifter fue precedida por otro suicidio, unas semanas antes. Danilo Corporan Castillo se precipitó a su muerte desde lo alto de un edificio el 20 de diciembre, tras una audiencia ante la Comisión de Taxis y Limusinas de la Ciudad de Nueva York (TLC, por su sigla en inglés), en la que lo amenazaron con revocarle la licencia de conductor. Corporan Castillo escribió su nota de suicidio al dorso de la citación de la TLC.

En abril del año pasado, Bhairavi Desai testificó ante la TLC (acrónimo extraño para una comisión conocida por no brindarles a los taxistas de la ciudad una “atención amable”, sino, más bien, por imponer drásticas multas por incontables infracciones menores). Desai declaró:

“En mis 21 años de activismo en esta industria, jamás había visto personas en tal crisis: las bancarrotas, las ejecuciones hipotecarias, los avisos de desalojo. Ahora recibo llamadas telefónicas con pedidos de información sobre servicios para personas sin hogar, gente que quiere saber sobre líneas directas de prevención del suicidio. Hay un nivel de crisis muy arraigado entre los conductores de taxis. Debo decirles desde el fondo de mi corazón que, como defensora, algunos días simplemente no sé qué hacer. Esta es una crisis humana grave debido a la plaga financiera que existe en esta industria desde hace tres años. Esto me lleva a preocuparme seriamente por cómo será el futuro de las personas y, sin duda, por el nivel de crisis al que se enfrentan hoy en su vida cotidiana. Es una violenta carrera hacia el abismo. Para matar de hambre al taxista, Uber mata de hambre al chofer de Uber. Ese es el núcleo de la cuestión. Reducen las tarifas, lo que deja a los conductores en una pobreza abrumadora. Y lo hacen para poder reducir las tarifas de los otros sectores. Ningún chofer puede ganar en esta carrera hacia el abismo”.

La dirigente de la Alianza de Trabajadores del Taxi Bhairavi Desai lucha por fijar un límite en la cantidad de taxis y otros servicios de transporte privado, el uso de taxímetros en los diversos servicios de automóviles para garantizar un salario digno para los conductores y acceso a beneficios, principalmente atención médica para los conductores. Además, el Proyecto de Ley Nacional de Empleo y la Asociación para Familias Trabajadoras afirman que las legislaturas estatales deben dejar de hacer lo que exigen las empresas Uber y Lyft.

Douglas Schifter expresó en su publicación final en Facebook: “El propósito de la vida es aprender, enseñar y amar”. Además de conducir taxis durante cuatro décadas, fue un prolífico columnista de la revista especializada en limusinas Black Car News. Schifter escribió: “No sé de qué otra forma tratar de marcar la diferencia si no es con una exhibición pública de un asunto muy privado. Espero que, con el sacrificio público que hago ahora, se preste algo de atención a la difícil situación de los conductores, que la gente quiera salvarlos y que esto no haya sido en vano”.

Amy Goodman y Denis Moynihan
https://www.democracynow.org/es/2018/2/9/uber_y_lyft_conducen_a_los

martes, 9 de enero de 2018

Nativos digitales presentan dificultades en actividades de interacción física.


Los nativos digitales, personas nacidas en la época de la interacción digital total, presentan dificultades para algunas actividades que requieren de manipulación o interacción física o manual, explicó a Efe el psicólogo Raimundo Calderón.
El director nacional de psicología de la Universidad del Valle de México (UVM) dijo que pasar muchas horas expuesto a un recurso digital “elimina posibilidades de que la persona camine, de que interactúe, juegue o se mueva y esto va deteriorando la parte física y cognitiva del ser humano”.
En cualquier caso, el experto aclaró que tanto lo manual como lo digital generan competencias determinadas, todas ellas con una utilidad concreta para resolver problemas.
“El problema viene cuando lo digital trata de sustituir situaciones de la vida cotidiana que son las que permiten el desarrollo en el ser humano”, indicó.
Para algunas personas con inseguridades y dificultad para las relaciones personales la tecnología les permite poder expresarse con comodidad, razón de peso para desarrollar una dependencia al medio digital.
La tecnología implica “una modificación en las relaciones interpersonales” y para todas aquellas personas que tienen un problema un cara a cara puede paliarlo.
Muchas personas necesitan comunicarse con el otro “con un cierto nivel de protección de sus inseguridades” y es algo que lo digital les permite hacer.
“Pueden establecer esta comunicación sin presencia del otro. Esto hace que los niveles de seguridad se mantengan puesto que esta protección no es eliminada por lo digital”, precisó.
En el caso contrario, una persona extrovertida, con tendencia a la exposición, también encuentra en el medio digital una manera de cubrir sus necesidades de comunicarse de manera exacerbada, comportamiento que ilustran a la perfección redes sociales como Instagram y Facebook.
En caso de tener una adicción a la tecnología, el funcionamiento es básicamente el mismo al de cualquier adicción, basándose en “la obtención momentánea de un estado de placer que evita situaciones de sufrimiento extremo”.
“Cuando se da la crisis de ansiedad ante la ausencia del objeto adictivo es porque en ese momento no tenemos la satisfacción de manera inmediata y nos hace asumir de manera inconsciente que estamos muriendo”, detalló.
En el caso de las relaciones humanas “ese placer que pudiera obtenerse como consecuencia de la interacción física con una persona se logra mediante una red social”.
Uno de los peligros, según el experto, es la tendencia al individualismo, algo que “perjudica de manera muy importante los procesos de desarrollo del ser humano” y que en ocasiones puede encontrar en lo digital un astuto aliado.
“Si una persona trata de evitar tener conflictos desde su lógica con otras personas va a meterse en sí mismo y algo que le ayuda muchísimo en esa posición son los recursos digitales”, afirmó.
El ser humano tiene desde su nacimiento una necesidad psicobiológica de estar junto a otros seres humanos por una cuestión de dependencia que le lleva a desarrollar habilidades cognitivas.
“Lo que potencia las posibilidades de desarrollo del ser humano no es lo individual, sino lo social”, afirmó el especialista.
En cualquier caso, el proceso de tratar de evitar la interacción con el otro no es consecuencia de un desarrollo regular sano, sino de una serie de complicaciones psicológicas a menudo atribuidas a la infancia que le incapacitan para la interacción con los demás.
Esto hace que ciertas personas “nieguen esta realidad y busquen alternativas”, como es el caso de la interacción digital.
http://elsoldelaflorida.com/nativos-digitales-presentan-dificultades-en-actividades-de-interaccion-fisica/

jueves, 4 de enero de 2018

La comunicación amazónica en el contexto awajún.


En las comunidades nativas de la Amazonía peruana, la oralidad de sus pobladores nos revela una selva que habla y construye su identidad a través de historias, cantos y mitos; comunidades que han usado desde tiempos antiguos instrumentos de percusión y de viento, como medios de información y comunicación para recrear espacios de encuentro, socialización y reivindicación de la identidad. Espacios que además se han ido convirtiendo en lugares para propiciar sentidos de comunidad, y donde las personas pueden escucharse, mirarse, reconocerse como originarios de una región o localidad. Esta comunicación oral y estos medios sonoros, a los que se suma la radio han permitido la movilización de los nativos por diferentes territorios de una selva, que consideran como parte del “TajimaPujut” (en idioma awajún el buen vivir), que han aprendido a caminar y respetar como parte de su herencia ancestral.
Comprender estas formas o modalidades de comunicación nativa amazónica nos permite acercarnos a realidades culturales, cuyas dinámicas sociales cambiantes como toda cultura, representan sentidos de humanidad en un territorio como la Amazonía amenazado por la industria extractiva, el cambio climático y la falta de reconocimiento de las culturas indígenas. Pero al mismo tiempo, un lugar donde se necesita establecer canales de comunicación y diálogo entre las culturas nativas y el estado para ampliar derechos a los ciudadanos tales como la salud y la educación, el acceso a la justicia, la igualdad de oportunidades y la erradicación de la pobreza.
Esta es también la comunicación del pueblo Awajún(1), unos 55.366 habitantes, según el INEI 2007 que habita en el departamento de Amazonas (selva norte de Perú), ellos mismos se consideran una etnia de guerreros, que no fueron conquistados ni vencidos por los grupos de conquistadores y colonizadores que llegaron a sus territorios en diferentes épocas, entre ellos están los mochicas, los incas, los españoles, los terroristas, las tropas de militares ecuatorianos (en la Guerra del Cenepa), el narcotráfico y las empresas extractivas.
La comunicación awajún tiene un fuerte sentido social (se perciben como un colectivo) y cultural (incluye experiencias y vivencias locales) y ha permitido a generaciones de indígenas que viven en estas selvas, hablar en su idioma (awajún), reunirse, organizarse comunalmente y ahora, con las carreteras asfaltadas y los puentes que están al otro lado del río, también a entender las dinámicas y paradigmas que configuran la sociedad civil de la que forman parte en el Perú.
Los datos que presento aquí, provienen de un reciente trabajo de campo,que realicé a inicios de noviembre último en Santa Maria de Nieva(2), capital de la provincia de Condorcanqui, en el departamento de Amazonas. El estudio busca recoger datos sobre la relación entre la comunicación local y el desarrollo humano en el contexto amazónico.
El idioma awajún es el lenguaje para vivir en la selva, al menos entre los nativos, en un sentido comunicacional se habla el awajún para convocar a “mingas” (faenas comunales para construir o darle mantenimiento a la casa, limpiar la chacra,o apoyar a un poblador que pide ayuda a su comunidad), también para realizar danzas, fiestas, convocar asambleas; actividades que permiten estructurar la familia, el clan y la comunidad. Allí vemos espacios de participación donde se busca la agregación social.
Los conflictos por tierras, relaciones parentales, violencia, brujería o asuntos políticos rompen esos procesos sociales de comunidad, sin embargo, lo que reconstituye la unión es la defensa del territorio y las prácticas comunales. Los momentos de mayor sentido comunitario están en las “mingas”. También se evidencia un fuerte sentido comunitario político en las asambleas donde se eligen a los “apus” (líderes de la comunidad) o cuando intervienen públicamente los “pamuk” (jefe de todos o persona con visión).
"Los programas de radio transmiten y hablan también sobre reflexiones bíblicas y elementos de la cultura local como canciones, mitos, cuentos y leyendas".
Esta convocatoria social en el mundo awajún se practica a través de radios con parlantes instalados en las casas y en postes de la comunidad, además se da mediante el sistema de radio que permite la comunicación entre comunidades alejadas, al igual que las cabinas telefónicas instaladas en algunos centros poblados. A ello se suman también las emisoras de radios, como Radio Kampagkis o Radio Wampis; pero en tiempos ancestrales esta comunicación se realizaba a través de instrumentos de percusión como el “manguaré”, tronco con orificios que se tocaba como tambor para emitir sonidos, que anunciaban la llegada de visitantes o avisaban sobre personas enfermas, lluvias, buenas noticias o peligros. También se utilizaba una suerte de corneta “kachutuntui” confeccionada a base de una planta silvestre y que utilizaban los clanes en la selva para comunicarse en distancias cortas.
Desde hace algunas décadas a través de la llegada de colegios estatales a la zona, las nuevas generaciones de awajún son bilingües y hablan también el castellano. En ese contexto intercultural, el papel que cumple Radio Kampagkis, a cargo de la obra social de los jesuitas en Amazonas, es clave al ser un medio que facilita el diálogo entre los nativos awajún y el mundo occidental representado por el centro poblado de Nieva (algunos llaman a este lugar “Nieva York”, debido a la presencia de la ciudad en la selva, a través del comercio, la presencia de los migrantes que provienen de otras provincias, que allí conocen como “mestizos” o “apach”y las edificaciones de cemento que se levantan en la zona).
Radio Kampagkis tiene siempre las puertas abiertas y ello permite que las personas de la comunidad, puedan hablar en la radio, sentirse escuchadas, dejar mensajes o avisos que ellos piden que se anuncien en la radio. Entre sus locutores hay jóvenes awajún y su programación incluye noticias sobre campañas de salud pública, denuncias de violencia doméstica, saludos a los parientes y amigos, avisos sobre la caída de puentes debido a las lluvias torrenciales, debates sobre la corrupción, la realización de actividades deportivas o conciertos de música popular. Los programas de radio transmiten y hablan también sobre reflexiones bíblicas y elementos de la cultura local como canciones, mitos, cuentos y leyendas.
Estas formas de expresión aportan a la comprensión de una historia, estructura social y organización de los nativos en la selva, sobre este asunto la filósofa política Iris Marion Young(3), propuso en un planteamiento sobre democracia comunicativa, que“los saludos”, “la retórica” y “la narración” resultan ser formas de expresión posibles del que se pueden valer las personas de culturas diferentes, que no han sido incluidos por la cultura occidental ni el desarrollo contemporáneo, para buscar consensos, participar en el debate público y en acciones democráticas de participación ciudadana o política.
Estamos ante nuevos ciudadanos que a través del bilingüismo y medios como la radio construyen mensajes desde su cultura, se organizan y viven en la selva, pero en contacto con el mundo occidental; ello representa, también, nuevos contextos comunicativos con actores sociales y políticos que buscan defender su cultura y territorio. Se abren nuevos espacios de comunicación para el desarrollo y el encuentro intercultural.
En este escenario, los debates locales y globales, como las COP(4) o los ODS, ya incluyen a la Amazonía y sus pueblos.

Por Franklin Cornejo*
https://www.servindi.org/actualidad-noticias/03/01/2018/la-comunicacion-amazonica-en-el-contexto-awajun
http://revistaideele.com/ideele/content/la-comunicacion

miércoles, 13 de diciembre de 2017

El pescador que da sepultura a los inmigrantes sin nombre.



Shams Eddin Marzoug se encarga por voluntad propia de enterrar los migrantes fallecidos en la costa tunecina.
Un cartel de latón da la bienvenida a los raros visitantes —la mayoría periodistas, algún cooperante— que ponen sus pies en el cementerio más desolado de Túnez. Un mismo mensaje se repite escrito en seis lenguas diferentes, la última, el castellano: “Cementerio de los desconosidos”. Alrededor del camposanto, sin tan siquiera la separación de un muro, un par de brazos gigantes compuestos de desechos. Este es un antiguo vertedero de la ciudad de Zarzis, situada a unos 60 kilómetros de la frontera libia, el único emplazamiento que permitió el ayuntamiento.
“Las boyas amarillas y negras en forma de corazón simbolizan la hermandad entre humanos, independientemente de su color de piel. Las botellas de agua en el interior, todas pertenecientes a migrantes, representan la vida”, explica Mohsen, un jubilado funcionario de correos con una retirada a Günter Grass. Este simple memorial a los migrantes muertos que los pescadores encuentran en altamar, o el Mediterráneo escupe en las playas de la región, fue idea suya. Como todo en este cementerio, es fruto de la buena voluntad y la falta de recursos. Las promesas y las buenas palabras de todo tipo de instituciones y autoridades —la última, hace tres meses, el hiperactivo embajador francés— se las llevó la brisa marina.
De hecho, la humilde necrópolis es obra de la inmensa humanidad de un solo hombre: Shams Eddin Marzoug, un pescador en paro de 52 años. “Hasta 2004, los migrantes eran enterrados en un rincón del cementerio municipal. Pero entonces, su número se desbordó, y las familias se negaron a acoger más”, cuenta mientras sortea tumbas con una ligera cojera. Desde entonces, él, siempre él y solo él, se encarga de ir al hospital a buscar los cadáveres, trasladarlos al improvisado camposanto como puede, a veces en una ambulancia otras el camión de la basura, y darles sepultura. Según sus cálculos, aquí reposan eternamente unos 300 sueños de una vida digna que se tornaron en pesadilla.
El pasado fin de semana, la ONG tunecina Alarmphone reclutó una decena de voluntarios para asear y dignificar el lugar. A su llegada, el cementerio no era más que una lengua de tierra, de unos 50 metros de longitud, punteada por la basura y pequeños montículos, algunos casi imperceptibles, otros coronados por un ladrillo o una piedra. “Los últimos días, hubo fuertes lluvias, y removieron la tierra”, lamenta resignado Shams Eddin, cuyo chaleco, gafas de sol y un sombrero con el ala derecha erguida, le dan un cierto aire de explorador.
Los jóvenes solidarios, mezclados europeos y tunecinos, limpian primero el suelo, con rastrillos y palas. Luego, adecentarán las tumbas. Frascos, suelas y cristales rotos se alternan con algún hueso humano. Pero el material dominante es el plástico, de bolsas, envases y botellas. Los desechos del productivismo consumista se mezclan, aleatoriamente esparcidos, con los restos de los cuerpos superfluos para el sistema económico global. A las afueras de una ciudad del marginado sur tunecino, frente a la playa, pero lejos de los complejos turísticos llenos ahora de obreros rusos.
Los cooperantes han traído una lápida para la única alma con una identidad conocida. Rose-Marie, Nigeria, 27-05-2017. “La conocí poco antes de subir al barco. Entonces, ya estaba enferma, no sabemos de qué. Quizás de una enfermedad que le transmitieron en Libia sus violadores. Era una buena mujer”, recuerda Jakob, un joven senegalés de 27 años, cabello rasta y gafas de sol. Apenas termina su plática, con el resto arracimado alrededor de la tumba, se retira a unos metros y se seca una lágrima. La nave de rescate llegó a tiempo para todos los más de 150 tripulantes de la embarcación clandestina, excepto para Rose-Marie.
Tras varias horas de trabajo, la porquería ha desaparecido del cementerio. Los montículos de tierra han crecido y se han multiplicado. Y en el perímetro del recinto, crece ahora una hilera de árboles y alguna flor transplantada. “Cuando crezcan, los árboles van a solidificar la tierra y protegerlo de los desprendimientos de desechos. Esto ya tiene otra pinta, ahora es respetable”, reflexiona satisfecho Shams Eddín. “Ellos no tienen familia, solo me tienen a mí. Hasta el último suspiro de mi vida me voy a consagrar a ellos, a darles una sepultura digna”, proclama emocionado. De su otra familia, la biológica, dos hijos emigraron clandestinamente a Francia, el mayor hace año y medio, y el pequeño el pasado verano. Ninguno le informó de sus planes con anterioridad. Sabían que su padre no lo aprobaría.

https://elpais.com/internacional/2017/12/05/mundo_global

viernes, 1 de diciembre de 2017

Odio para justificar negocios.


En las últimas semanas, nos hemos escandalizado con las imágenes llegadas desde Libia mostrando la subasta de seres humanos que habían atravesado parte de África con la intención de llegar a Europa donde esperan encontrar las oportunidades para vivir la vida digna que se les niega en sus países. También nos ofendíamos con las palabras del delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Bernabé, que calificaba la llegada de pateras a las costas de Cartagena como “un ataque coordinado contra nuestras fronteras y, por tanto, contra las fronteras de la Unión Europea”. Igualmente nos indignábamos con la reclusión de casi 500 personas llegadas en los últimos días a distintos lugares de Andalucía en la cárcel de Archidona, una medida de dudosa legalidad, además de indigna.
De similar manera nos revuelve el corazón y las tripas las más de 3.000 personas que desde el comienzo del presente año han muerto en el mar Mediterráneo intentando poner pie en Europa, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La cifra se eleva a 15.000 si empezamos a contar en 2014. No son las únicas muertes. Hay otras que ocurren un poco más lejos y, quizás por eso, nos llegan menos noticias de ellas. Son las que se producen en el desierto durante el intento de alcanzar las costas del norte de África y de las que se desconocen las cifras. “Todavía no tenemos una estimación del número de muertes en el desierto”, declaraba el pasado mes de octubre Richard Danziger, director de la OIM para África Occidental y Central, en una conferencia de prensa en Ginebra. “Suponemos que tiene que ser al menos el doble de los que mueren en el Mediterráneo. Pero realmente no tenemos evidencia de eso, es solo una suposición. Simplemente no lo sabemos “.
Detrás de estas muertes y violaciones de derechos humanos se esconde un gran negocio: el del control de las fronteras que genera mucho dinero para las industrias que participan en él y que ha creado un discurso que quiere justificar sus servicios y que no es otro que el de equiparar inmigración con amenaza. Es dentro de esta retórica donde se entienden afirmaciones como las de Bernabé, por ejemplo, o que se haya normalizado el tratamiento inhumano, las devoluciones en caliente, el abandono social… de las personas migrantes que llegan a España.

El informe Tras la frontera elaborado por el colectivo Caminando Fronteras, presentado el pasado mes de junio en Madrid, es muy claro en su denuncia de que España está inmersa en una guerra de fronteras de la que no somos conscientes aunque esté financiada con los impuestos de todos los españoles. Gracias a ella el Estado español excluye toda garantía democrática, social y de derechos. Se lucha en el sur: en Ceuta, Melilla, Mar de Alborán o Canarias. “Esta situación de conflicto hace que las víctimas de las fronteras no puedan acceder a derechos y que no tengan mecanismos de protección institucional ante la violencia estructural de las fronteras”.
La ONG lleva tiempo intentado visibilizar este discurso de guerra de fronteras que ha construido el Gobierno español desde 2003 y que se ha instalado en los medios de comunicación y en la ciudadanía, según ella. “Salgamos del discurso de criminalización de la migración para construir otro en el que hablemos de personas y ciudadanía en movimiento”, pide Helena Maleno, activista del colectivo.

Sin embargo, todo parece indicar que la visión que gana terreno no es esta, sino la anterior; la que tilda a la migración de amenaza ante la que hay que defender a esta Europa que cada vez se parece más a una fortaleza y menos a un santuario de los derechos humanos. Esa que hace que el Gobierno, la mayoría de los medios de comunicación y muchos ciudadanos hablen de crisis, desbordamiento, avalanchas, ataques…
Todo ello justifica el control de fronteras, una actividad a la que la Unión Europea dedica muchos recursos y a la que España y grandes empresas españolas no son ajenas. Así lo demuestra el informe de porCausa: La industria del control migratorio ¿Quién gana en España con las políticas fronterizas de la Unión Europea? Un trabajo que por primera vez demuestra la existencia en España de toda una industria que se lucra a base de vender bienes y servicios con un solo objetivo: detener a las personas que intentan cruzar la frontera. No se trata solamente de una identificación de empresas, sino que también se constata cómo una ideología se ha transformado en una industria de la que algunos están sacando mucho beneficio.

Esta industria de control de fronteras puede ser definida como una actividad económica que incluye concertinas, paredes virtuales, torres de vigilancia y de francotirador, cámaras fijas, móviles, de visión nocturna, de infrarrojos, radares terrestres y vigilancia infrarroja, de telecomunicaciones inalámbricas, sondas de dióxido de carbono, tecnología de la información, sistemas de identificación y bases de datos de inmigración, así como un número creciente de propuestas para el uso de drones de vigilancia fronterizo.
Todo esto, unido a la militarización de las rutas migratorias, a los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) o el recorte de derechos migratorios, no busca evitar que lleguen migrantes a las costas españolas, ”sino que lleguen los que necesita el sistema productivo europeo, pero previamente quebrados, asustados, despojados de derechos, sabedores de la fragilidad de su estancia y de los riesgos de no asumir su papel en los nichos secundarios del capitalismo europeo”.

O dicho mucho mejor: “si la Europa de Schengen, con sus navíos de guerra, sus radares y sus cazas había permitido que aquellas hordas de hambrientos que llegaban en patera hollaran su suelo, es porque saca de ellos partidos: cuanto más numerosos son, más fácil es esclavizarlos”, como escribe Fatou Diome en Las que aguardan.
A lo largo de un año porCausa ha estudiado todos los contratos públicos referentes a la Industria de Control Migratorio firmados en España y ha descubierto que solo el 3 por ciento de ellos están destinados a la acogida e integración o a la externalización a terceros países. Este grupo se adjudica el 17 por ciento de todo el dinero destinado a esta industria. En esta cantidad también entran los vuelos de deportaciones. Así que, el 97 por ciento de estos contratos están dirigidos a la vigilancia, el control, la detención, la expulsión y el mantenimiento de los sistemas fronterizos.
Un total de 943 de estos contratos firmados entre 2002 y 2017 por un montante de 610 millones de euros se reparten entre 350 empresas. De ellas, 10 acaparan más de la mitad de los recursos otorgados: Indra, Amper, Eurocopter, Albie, Telecomunicación-Electrónica y Conmutación, Atos, Dragados, Ferrovial, Siemens, Telefónica y GMV.

No  hay duda de que la máxima beneficiaria fue INDRA, empresa encargada del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE). Está participada por el SEPI (Sociedad Española de Participación Industrial); es decir, se trata de una sociedad pública. El informe identifica más de 60 contratos en los que ha participado en los últimos 15 años, o bien sola, o bien a través de una unión temporal de empresas. Esto les ha supuesto un total de 110 millones de euros de beneficio. Tras ella, las máximas beneficiarias han sido Dragados y Ferrovial.
En el sector de los vuelos organizados para deportar a las personas migrantes a sus países de origen Air Europa y Air Nostrum han sido las grandes beneficiadas.

Otro dato interesante del informe es el que señala que España destinó 896,3 millones de euros de recursos públicos a la Industria de Control Migratorio entre 2007 y 2017. Este dinero proviene en su mayoría de fondos europeos y subvenciones conseguidas por Frontex (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas). El Gobierno español solo ha invertido casi 260 millones de recursos propios. Es decir, el resto hasta llegar a los 896 millones viene de instituciones europeas. Lo que convierte a la Unión Europea en el principal financiador y el principal legitimador de estas políticas.

Con estos datos y más que se sacan de la lectura del documento, podemos afirmar que nos encontramos ante una ingeniería antipersonas, desarrollada por estas empresas. Que, además, han creado un discurso ideológico que justifica su negocio a base de inculcar miedo y odio contra las personas que busca solo una oportunidad para mejorar sus vidas en Europa.

Por: Chema Caballero

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