viernes, 28 de julio de 2017

Francia: brutalidad policial contra migrantes en Calais.



 La policía francesa en Calais abusa de manera rutinaria de los solicitantes de asilo y otros migrantes, dijo hoy Human Rights Watch. Las autoridades francesas hacen oídos sordos frente a las denuncias generalizadas de brutalidad policial.

El informe de 40 páginas titulado “‘Like Living in Hell’: Police Abuses Against Child and Adult Migrants in Calais” (“‘Como vivir en el infierno’: abusos policiales contra niños y adultos migrantes en Calais”), revela que las fuerzas policiales de Calais, en particular los escuadrones antidisturbios franceses (Compagnies républicaines de sécurité, CRS) utilizan rutinariamente los aerosoles de pimienta contra niños y adultos migrantes mientras están durmiendo o en otras circunstancias en las que no representan ninguna amenaza. La policía también usa con regularidad aerosoles o confisca sacos de dormir, mantas y ropa, y algunas veces ha usado aerosol de pimienta en la comida y el agua de los migrantes, aparentemente para presionarlos a dejar el área. Estos actos violan la prohibición de los tratos inhumanos y degradantes, así como las normas internacionales sobre la conducta policial, que establecen que la policía utilice la fuerza sólo cuando sea inevitable, y sólo con moderación, en proporción a las circunstancias, y con un propósito legítimo de cumplimiento de la ley.

“Es reprobable que la policía utilice aerosol de pimienta contra niños y adultos que están durmiendo o haciendo su rutina en paz”, dijo Bénédicte Jeannerod, directora de Human Rights Watch en Francia. “Cuando los agentes de policía destruyen o confiscan mantas, zapatos o comida de los migrantes, no sólo degradan su profesión sino que también dañan a las personas cuyos derechos han jurado defender”.

El informe está basado en entrevistas a más de 60 solicitantes de asilo y otros migrantes en Calais, Dunkerque y los alrededores, entre ellos 31 menores no acompañados, en junio y julio de 2017. Human Rights Watch también se reunió con el subprefecto de Calais y funcionarios del Ministerio del Interior en París, así como con numerosos abogados, trabajadores sociales y otros funcionarios y voluntarios de organizaciones no gubernamentales que operan en Calais.

Más de 400 solicitantes de asilo y otros migrantes, la mayoría de Eritrea, Etiopía y Afganistán, viven en las calles y las zonas boscosas de Calais y sus alrededores. Unos 200 son menores no acompañados. Al menos otros 300 adultos y niños, iraquíes kurdos, así como afganos y de otras nacionalidades, viven en campamentos de migrantes en o cerca de Dunkerque y Grande-Synthe, al este de Calais.

El subprefecto de Calais negó vehementemente los cargos de abuso policial, calificándolos de difamación, pero los hallazgos de Human Rights Watch se basan en testimonios coherentes y detallados de casi todos los solicitantes de asilo y migrantes entrevistados.

Después de interrumpir una distribución nocturna de alimentos y ropa, tres oficiales interrogaron a un menor que se había detenido para cambiarse de zapatos antes de regresar a la zona boscosa donde él y otros migrantes pasan la noche, mayo de 2017.
DESPLEGAR Después de interrumpir una distribución nocturna de alimentos y ropa, tres oficiales interrogaron a un menor que se había detenido para cambiarse de zapatos antes de regresar a la zona boscosa donde él y otros migrantes pasan la noche, mayo de 2017.  © 2017 Help Refugees
Human Rights Watch también descubrió que las autoridades locales han respondido al regreso en masa de los inmigrantes a Calais impidiendo su acceso a alimentos, agua y otras necesidades básicas. Un tribunal dictaminó en marzo que los esfuerzos de las autoridades locales para bloquear las entregas de ayuda por grupos de asistencia equivalían a tratos inhumanos y degradantes. El Defensor del Pueblo francés (Défenseur des droits) también ha criticado estas y otras medidas por parte de las autoridades locales, concluyendo que contribuyen a crear “condiciones de vida inhumanas” para los solicitantes de asilo y los migrantes en Calais.

Un segundo fallo judicial, emitido el 26 de junio, instruyó a las autoridades a proporcionarles a los migrantes, en un plazo máximo de 10 días, acceso a agua potable, aseos e instalaciones para ducharse y lavar la ropa. Las autoridades apelaron la decisión el 6 de julio. La apelación está programada para ser vista el 28 de julio.

Biniam T., de diecisiete años, dijo a Human Rights Watch: “Si nos atrapan cuando estamos durmiendo, nos rocían (con aerosoles de pimienta) y nos quitan todas nuestras cosas. Hacen eso cada dos o tres días. Vienen y nos quitan nuestras mantas”.

Los trabajadores humanitarios describieron una ocasión en que gendarmes que llevaban fusiles los rodearon, y múltiples ocasiones en que la policía antidisturbios impidió por la fuerza que los migrantes tuvieran acceso a los trabajadores humanitarios y otras en que los agentes les arrebataban los alimentos de las manos a los trabajadores.

Cuando los trabajadores humanitarios han tratado de fotografiar o filmar estos actos, la policía a veces ha confiscado sus teléfonos durante breves períodos, borrando o examinando el contenido sin permiso y sin una base jurídica.

Hasta finales de octubre de 2016, en un inmenso poblado de tiendas y chabolas en las afueras de la ciudad, malvivían hasta 10.000 solicitantes de asilo y migrantes, entre ellos muchos menores no acompañados, y las autoridades municipales de Calais hablan frecuentemente de su determinación de no permitir que se reestablezca un campamento de migrantes en las franjas de la ciudad.
Solicitantes de asilo y otros migrantes en Calais esperan en la cola de un puesto de distribución nocturna de alimentos, mantas y ropa, marzo de 2017.
DESPLEGAR Solicitantes de asilo y otros migrantes en Calais esperan en la cola de un puesto de distribución nocturna de alimentos, mantas y ropa, marzo de 2017. © 2017 Private
Las autoridades locales se han opuesto en particular a los llamamientos para establecer un refugio para inmigrantes o una oficina de asilo en Calais, alegando que alentaría a más migrantes a viajar al norte de Francia. Durante una visita a Calais el 23 de junio de 2017, el ministro del Interior, Gérard Collomb, hizo eco de estos sentimientos.

Al mismo tiempo, el presidente Emmanuel Macron ha prometido un enfoque humano a los refugiados, incluyendo una reforma del sistema de asilo. En una cumbre de la Unión Europea en Trieste, Italia, a principios de julio, dijo: “A las mujeres y los hombres que primero llegaron de Siria y que hoy vienen de Eritrea o de muchos otros países y están luchando por la libertad, debemos darles la bienvenida en Europa, y especialmente en Francia. Por lo tanto, obviamente cumpliremos con nuestra parte en esta lucha”.

Las autoridades locales y nacionales deberían instar de inmediato e inequívocamente a la policía a cumplir con las normas internacionales sobre el uso de la fuerza y ​​abstenerse de conductas que interfieran en la entrega de ayuda, y que quede sujeta a medidas disciplinarias apropiadas por abuso de autoridad u otras formas de mala conducta, señaló Human Rights Watch. En particular, se debe instruir a la policía para que no use rociador de pimienta contra los migrantes en ninguna circunstancia en la que los medios no violentos sean efectivos para lograr un propósito legítimo.

El Ministerio del Interior también debería eliminar urgentemente los obstáculos a la protección de los refugiados, ya sea estableciendo una oficina de asilo en Calais o agilizando las solicitudes en las oficinas existentes. El ministerio debería trabajar con las agencias y los grupos humanitarios apropiados para proporcionar alojamiento lo antes posible a todos los solicitantes de asilo y proveer alojamiento de emergencia para cualquier inmigrante indocumentado sin refugio en Calais.

Las autoridades locales y nacionales deberían velar por que los niños migrantes no acompañados tengan acceso a servicios de protección infantil, incluyendo albergues con capacidad suficiente y personal adecuado.

“Las autoridades deberían enviar un claro mensaje de que el hostigamiento policial u otros abusos de poder no serán tolerados”, dijo Jeannerod. “El gobierno debe asegurarse de que los migrantes estén protegidos y puedan solicitar asilo”.

https://www.hrw.org/es/news/2017/07/26/francia-brutalidad-policial-contra-migrantes-en-calais

miércoles, 21 de junio de 2017

Millones de seres humanos siguen en la invisibilidad.

Hace un año atrás, en el Día Mundial del Refugiado, mis amigos de la Fundación Cultural Oriente – www.islamoriente.com - me propusieron escribir un artículo con referencia a esta conmemoración y dar cuenta del estado de  este fenómeno de los refugiados ya convertido más que en un hecho puntual, en una situación crónica, alarmante y sobre todo con profundas repercusiones en las sociedades sometidas a guerras de agresión, conflictos internos o dificultades de todo tipo que han forzado a su población a emigrar.

Un año después de aquella petición y la correspondiente publicación del artículo en las páginas del portal de islamoriente y a pesar de palabras y referencias, discursos emocionados, miles de millones de dólares entregados para supuestamente apoyar a los millones de inmigrantes – convertidos al paso de las semanas en un pago para impedir su saludad de los territorios donde estaban hacinados, como es el caso de Turquía que recibió 6 mil millones de euros de parte de la Unión Europea – a pesar de todo ello, millones de seres humanos siguen en tierra de nadie, estacados unos, moviéndose de sitio en sitio otros, desplazándose  en su propio país o emigrando otros millones pues el suyo ya no es un sitio seguro. Nada ha cambiado en materia de la condición de millones de seres humanos en condición de refugiados.

Cruzan desiertos, selvas, montañas, se ahogan en los mares que se suponen deben unir al ser humano. Viven hacinados en tiendas precarias, malnutridos, sobreviviendo, añorando sus hogares y soñando construir uno. La conmemoración del Día Mundial del Refugiado saca de las sombras un fenómeno que más allá de las palabras de buena crianza y lo políticamente correcto, debe avergonzarnos porque no hemos sido capaces de cambiar en modo alguno esta situación que afecta a millones de seres humanos, nuestros hermanos y hermanas sin esperanzas cercanas de una mejor vida.

Para los organismos internacionales, como es el caso del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados -ACNUR– cuya definición ha sido acordada como “aceptable” y derivado de la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, un refugiado es “una persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera de su país de nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar a él”.

La Organización para la Unidad Africana – continente con un amplio historial de refugiados y desplazados define como refugiado “a toda persona que debido a una agresión externa, ocupación, dominación extranjera o eventos que afecten seriamente el orden público de una parte de su país de origen o de nacionalidad, es forzado  a buscar refugio en otros lugares fuera de su país de origen o nacionalidad” se entiende esta definición como más amplia, pues habla de sujetos que huyen de su país no sólo por problemas con el gobierno de turno, sino que también del sufrimiento y del dolor.


Muerte como titulares

Sin duda que el convenir sobre el qué se habla cuando se habla de refugiados, es conveniente, enmarca y nos ubica en el contexto de un drama, que como uno de sus efectos ha generado la mayor ola migratoria desde la Segunda Guerra Mundial. No una crisis, sino que un éxodo forzoso tras los procesos de agresión contra países de Oriente medio como Siria, Irak y Yemen, fundamentalmente y que no tiene posibilidades de predecir un momento de freno a esta crisis, que sintomáticamente afecta más a los países vecinos de las naciones agredidas o con conflictos internos, dificultades económicas y catástrofes naturales, que a aquellos que como Europa suelen levantar la voz aterrorizados ante la posibilidad de tener que acoger a ciudadanos considerados como una amenaza al modo de vida.

“Los refugiados, según cifras entregada por ACNUR, en su informe anual con datos del año 2016, muestran un incremento de un 55% con relación a las cifras del año 2015. 65.6 millones de hombres y mujeres, migrantes forzosos y que producto de guerras de agresión, invasiones, luchas civiles, actividades de grupos terroristas huyen buscando zonas más seguras,  en momentos que las posibilidades de encontrar asilo y protección se restringen día a día, Sobre todo para aquellos seres humanos provenientes del Magreb, del Sahel, de Sudán y de Sudán del Sur,   Somalia, Eritrea, de Siria, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana, Colombia, Irak y Afganistán fundamentalmente.

En su informe "Tendencias mundiales de desplazamiento forzado", que se presenta anualmente en la víspera del Día Mundial del Refugiado (que se conmemora cada 20 de junio), la agencia de la ONU a la que hacemos referencia explica que esta cifra de 65.6 millones de refugiados significa, que una de cada 113 personas en el mundo está desplazada actualmente. Es decir, si todas estas personas formaran un país, sería el tercero más grande de Latinoamérica, después de Brasil y México y el Número 24 del mundo.
De esta descomunal cifra, este informe nos señala que 42 millones corresponden a desplazados internos, aquellos que escapan de las zonas de guerra o devastación de un país y se trasladan a zonas “más seguras”. 20 Millones considerados como “refugiados”  es decir, aquellos que salen en busca de ese lugar que les evite la muerte, generalmente a países vecinos y finalmente 3.6 millones de hombres y mujeres que conforman ese contingente conocido como “peticionarios de asilo” y que son los que vemos aparecer en las noticias, cuando se les cierra las fronteras en Hungría, Eslovenia, mueren hacinados en camiones atestados en las carreteras europeas o tratan de cruzar desde Francia a Inglaterra. Se les ve ensartados en las rejas de Ceuta y Melilla, asesinados por las bandas dedicados al transporte de migrantes, abandonados a su suerte en el desierto del Sahara o mueren ahogados por miles al tratar de llegar a las costas europeas desde puertos de Libia- más de 2 mil sólo en este primer semestre del año 2017 según informes de ACNUR.

Siria, quien sufre una cruenta guerra de agresión desde marzo del año 2011, es el país con mayor número de personas que se han desplazado internamente – 9 millones de seres humanos – a los cuales hay que sumar cinco millones de refugiados, radicados principalmente en campos de refugiados en Turquía, El Líbano, Irak y Jordania y sobre todo a partir de fines del año 2014 con un lento pero sostenido objetivo de llegar a Europa, utilizando para ello diversas vías de salida. Una Europa que el coro mediático de las grandes potencias es presentada como una región que sufre una severa crisis de inmigración cuando en realidad el número de personas que busca protección en la Europa de los 28, sólo alcanza el 0,15% del total de su población, conformada por 510 millones de habitantes. Han salido más europeos producto de la crisis económica, que refugiados provenientes de países donde los gobiernos de esa misma Europa suele hacer negocios, financiar bandas terroristas, alentar la caída de gobiernos como el libio, invadir a Afganistán, Irak o tratar de derrocar al gobierno sirio.
La ACNUR consigna que el 86% de los refugiados del mundo son acogidos por países en vías de desarrollo. Los ejemplos confirman esta información. Turquía tiene ya 2 millones de refugiados sirios. El Líbano suma 1.4 millones – el 25% de su población – Jordania tiene en su territorio a 700 mil refugiados sirios y en Irak, en la zona controlada por los Kurdos, existen 300 mil refugiados.  La República Islámica de Irán acoge, por su parte, a un millón de refugiados afganos y 200 mil iraquíes.

Medios de prensa internacionales, han destacado el tratamiento que la nación persa ha dado a los refugiados afganos. “Con casi un millón de refugiados dentro de sus fronteras, casi todos procedentes del conflicto afgano, la actitud de la República Islámica de Irán constituye por su atención, dedicación y generosidad, un modelo que la propia ONU considera “un ejemplo para el mundo” que debe ser imitada. Acceso a un seguro médico universal como el que tienen los iraníes, educación gratuita para casi 350.000 niños y adolescentes afganos en las escuelas públicas, acceso a la universidad y a cursos de formación técnica y el permiso para que los refugiados elijan libremente su lugar de residencia son algunos de los rasgos del “tratamiento ejemplar” que Irán da a los desplazados” La ACNUR ha destacado, que durante los últimos 35 años, Irán ha sido uno de los países del mundo con mayor número de refugiados dentro de sus fronteras a pesar de haber enfrentado una guerra contra Irak, bloqueos internacionales y una situación de continua agresión por parte de Washington y sus aliados.

Tal vez el Día Mundial del refugiado tiene un mayor valor cuando hablamos de solidaridad como la entregada por la sociedad iraní, que no distingue nacionalidad para el apoyo y donde los niños y niños son una prioridad. Los datos entregados por ACNUR muestran una dramática realidad: la mitad de los desplazados forzosos son niños y de ellos 100 mil han escapado sin la compañía de adultos. Niños principalmente de Afganistán, Siria, Eritrea y Somalia. Una realidad, que sólo sale a la luz cuando alguno de esos pequeños muere ahogado en alguna barcaza volcada en el Mediterráneo o llega a las playas de algún país ribereños del otrora Mare Nostrum. Recordemos, que de acuerdo con la ONU, en lo que va de año, más de 2000 personas han perdido la vida en el Mediterráneo, en su intento por llegar a Europa.

Cifras que remecen pero, que no han modificado el actuar de las grandes potencias, principalmente Estados Unidos, la propia Unión Europea – a través de la acción de países como Francia, Inglaterra y Alemania y sus socios de Oriente Medio como Arabia Saudita, Israel, las Monarquías Ribereñas del Golfo Pérsico, que son quienes han catalizado, desde el inicio del despertar islámico hasta hoy el aumento de refugiados desde Siria, Libia  e Irak principalmente. Refugiados que buscan, lógicamente, mejores perspectivas de vida y encaminan su pasos y se lanzan, por ejemplo, en precarias embarcaciones a navegar, para llegar a una Europa que se resiste a aceptar su responsabilidad, en la mayor ola migratoria desde la Segunda Guerra Mundial.


Este 20 de junio, día en que se conmemoró el Día Mundial de los Refugiados, se constata una gran ausencia en las cifras y el análisis que hace ACNUR u otros organismos internacionales, mostrando con ello otro de los efectos de la migración forzosa: la invisibilización de los pueblos. Se trata de los refugiados palestinos, que conforman la mayor crisis de refugiados del mundo y que año a año incrementa su número. La mayor y la más antigua crisis de refugiados que tiene el mundo y cuya solución no se vislumbra cercana y donde los intereses políticos, económicos e ideológicos hacen patente que sólo una decisión firme y resuelta que obligue a la entidad sionista a retirarse de los territorios ocupados, puede hacer valer el derecho de millones de palestinos de retornar a su hogares.


Palestina

El 15 de mayo de cada año, desde 1948, los palestinos conmemoran la Nakba – Catástrofe o desastre en árabe – significando el inicio del éxodo de millones de hombres y mujeres, que tuvieron que abandonar su tierras,  tras el conflicto que significó la instauración de la entidad sionista en la región. Palestinos que viven, ya sea en los territorios palestinos ocupados Gaza y Cisjordania y que podríamos asimilarlos a desplazados internos bajo el poder de un potencia ocupante, tal como la propia ONU lo señala al consignar que se encuentran bajo ocupación militar. Como también en países vecinos.

Estos palestinos, para todos los efectos de la legislación internacional son considerados refugiados y deben regirse por las normas dispuestas, para aquellos que habitan en los territorios ocupados por la Autoridad Nacional Palestina – ANP – en el caso de Cisjordania y Hamas en la Franja de Gaza, que controlan la seguridad y la administración civil de las áreas urbanas y rurales. La denominada Agencia de las Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados Palestinos – UNRWA) – que atiende a los refugiados palestinos, ya sea en los territorios ocupados o en países vecinos los define “como aquella persona, primero, cuya residencia habitual era Palestina entre el 1 de junio de 1946 y el 15 de mayo de 1948. Segundo, hombres y mujeres que perdieron sus hogares y medios de vida a consecuencias del conflicto de del año 1948. Tercero, aquellos que se refugiaron en alguno de los países o regiones donde opera la UNRWA y por último, son considerados refugiados los descendientes por la línea masculina de las personas que cumplen los requisitos 1 y 3”.

A fines del año 2016 la UNRWA tenía registrados – en las zonas donde opera – a más de cinco millones de refugiados de Palestina de los cuales un 33% vive en 50 campamentos distribuidos en Jordania – donde habitan 2.1 millones de palestinos – Siria con 500 mil refugiados y sintomáticamente en la Franja de gaza donde habitan 1.5 millones de palestinos, al UNRWA considera como refugiado a 1.2 millones. En Cisjordania de un total de 2.5 millones de habitantes un tercio de ellos son refugiados registrados, de los cuales 250 mil viven repartidos en 19 campamentos.

Las Naciones Unidas indica que “existen entre siete y ocho millones de palestinos que viven en zonas de Palestina administradas por la ANP o están refugiadas en tierras cercanas. Además, existen un gran cantidad de palestinos que se encuentran en el resto de Oriente Medio, América Latina, Europa y Estado Unidos  Cerca de la mitad de los palestinos son refugiados y viven bajo la tutela del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente  – OOPS – y de la UNRWA por sus siglas en inglés – Estos refugiados palestinos viven en la Franja de Gaza, la Ribera Occidental y Jerusalén Oriental. También se encuentran en Jordania, Siria, y el Líbano. Asimismo, más de un millón de refugiados viven todavía en campamentos establecidos para ellos desde hace más de cincuenta años en dicha zona”.

La organización Inspiraction con un trabajo de apoyo a los de refugiados palestinos en Cisjordania consigna que existen 19 campos de refugiados en ese territorio ocupado, 9 en la  Franja de Gaza, 12  en Líbano, 10 en Siria, 10 en Jordania, y otros miles de palestinos refugiados, que  viven en Egipto, Yemen, Kuwait y Arabia Saudí. Situación que ha significado, por ejemplo, ir cambiando la fisonomía de muchos campamentos que comenzaron con tiendas inseguras, para devenir en construcciones un poco más solidas, pero igualmente bajo condiciones socio ambientales de enorme precariedad. La posibilidad de retornar a sus lugares de origen choca día a día con la realidad de una ocupación militar israelí que no cesa y que incrementa el número de colonos en los territorios ocupados, como es el caso de la Ribera Occidental, donde ya 600 mil colonos se han asentado en dicha zona.

Cifras más o cifras menos, lo claro es que los refugiados palestinos, no sólo constituyen una bofetada en el rostro para una humanidad que suele no ver este drama, sino que una campanada de alerta respecto a que la solución, para esos millones de hombres y mujeres debe ser una prioridad si se quiere avanzar hacia la paz en la zona, tal como se debe vislumbrar y solucionar con Siria e Irak, con el pueblo afgano, con países como Sudán y Sudán del Sur, Eritrea, Somalia, parte importante de los países del África Subsahariana, sometida a las presiones políticas y económicas de las grandes potencias que alientan la división y el expolio. Solución también para el pueblo saharaui y los 200 mil hombres y mujeres que habitan hace 42 años en los campamentos de refugiados de Tinduf en la hamada argelina, producto de la ocupación de su territorio a manos de la Monarquía marroquí. Los refugiados de estos pueblos son la constatación que no puede haber paz mientras la agresión, la política del más fuerte, el desprecio a los derechos humanos sigan siendo el pan de cada día.

El conmemorar el Día Mundial del Refugiado nos llama a tener presente lo que el resto del año parece estar en las sombras, que sólo sale a la luz cuando cientos de inmigrantes naufragan y pasan a formar parte de la fosa común del Mediterráneo u otros miles tratan de llegar al sueño europeo y reciben un portazo en las narices y en su dignidad. No es posible hablar de paz sin resolver el tema de 65.6 millones de seres humanos desarraigados, maltratados, humillados y sometidos a la más miserable de las situaciones que puede vivir un ser humano. La situación de los refugiados en el mundo, de tan cotidiano y masivo ha generado la puesta en práctica de una política de hacer invisible decenas de millones de seres humanos y negarles un futuro, cerrando las puertas de aquellos países que hasta hace pocas décadas eran sociedades de inmigrantes. El hacer invisible a algunos hace manifiesta las peores y más abyectas de las miserias humanas.

Por: Pablo Jofré Leal

viernes, 26 de mayo de 2017

La creciente desigualdad del capitalismo mundial.



La desigualdad en los ingresos y la riqueza aumentó en las últimas décadas, pero el reconocimiento del papel que desempeñan la liberalización económica y la globalización en esa brecha nunca ha sido tan generalizado. Los guardianes del capitalismo global están nerviosos, pero poco hicieron para controlar o revertir la situación.
La creciente desigualdad alarma a la élite mundial

El  Foro Económico Mundial (FEM) calificó la grave desigualdad de ingresos como el mayor riesgo que enfrenta el mundo.
“Tenemos una disparidad demasiado grande en el mundo. Necesitamos más inclusión… Si seguimos teniendo un crecimiento no inclusivo y continuamos con la situación de desempleo, en particular del desempleo juvenil, nuestra sociedad global no será sostenible”, advirtió el fundador del FEM, Klaus Schwab.
Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, declaró ante líderes políticos y empresariales del FEM que “en demasiados países los beneficios del crecimiento los disfrutan muy pocas personas. Esa no es una receta para la estabilidad y la sostenibilidad”.
Del mismo modo, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, advirtió que de no abordarse la desigualdad se corre el riesgo de disturbios sociales. “Va a estallar en gran medida debido a estas desigualdades”, afirmó.
También la influyente revista Foreign Affairs, del no gubernamental Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en Estados Unidos, realizó una advertencia similar.
“La desigualdad está creciendo en casi todo el mundo capitalista posindustrial… De no abordarse, la creciente desigualdad y la inseguridad económica pueden erosionar el orden social y generar una reacción popular contra el sistema capitalista en general”, apuntó.

¿Mucho ruido y pocas nueces?

Cada vez más, una pequeña élite absorbe los principales beneficios del crecimiento económico. A pesar del estancamiento económico que sufrió el planeta durante casi una década, el número de milmillonarios aumentó a 2.199, algo sin precedentes. El uno por ciento más rico de la población mundial posee ahora tanta riqueza como el resto de los habitantes. Las ocho personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como la mitad más pobre.
En India, el número de milmillonarios se multiplicó al menos 10 veces en la última década. El país asiático tiene ahora 111 milmillonarios, el tercero en el mundo. Asimismo, más de 425 millones de personas indigentes también viven en el territorio indio, o un tercio de los pobres del planeta y más de un tercio de la población del país.
África tuvo un auge económico durante una década hasta 2014, pero la mayoría de sus habitantes sigue luchando a diario para obtener alimentos, agua potable y atención médica. Mientras tanto, el número de personas que viven en la extrema pobreza, según el Banco Mundial, creció de 280 millones en 1990 a 330 millones en la actualidad.
En Europa, los pobres soportaron el peso de las políticas de austeridad, mientras que los rescates bancarios beneficiaron principalmente a las personas acaudaladas. Aproximadamente 122,3 millones de personas, o sea 24,4 por ciento de la población de la Unión Europea, corre el riesgo de caer en la pobreza.
Entre 2009 y 2013, el número de europeos sin dinero suficiente para calefaccionar sus viviendas o pagar gastos imprevistos aumentó 7,5 millones hasta 50 millones de personas, mientras que el continente alberga a 342 milmillonarios.
En Estados Unidos, la proporción de ingresos del uno por ciento más rico de la población está en su nivel más alto desde la víspera de la Gran Depresión, hace casi nueve décadas. El 0,01 por ciento más adinerado, o 14.000 familias estadounidenses, poseen 22,2 por ciento de la riqueza del país, mientras que el 90 por ciento más pobre, o más de 133 millones de familias, posee apenas cuatro por ciento de la misma.
Esta concentración sin precedentes de la riqueza y la correspondiente privación del resto de la población generaron reacciones negativas, que posiblemente contribuyeron a la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, al referéndum del Brexit en Gran Bretaña, a la fuerza de la ultraderecha de Marine Le Pen en Francia y de la Alternativa para Alemania y al ascenso de la derecha de Hindutva en India.

China “comunista” y la desigualdad

Mientras tanto, China creció rápidamente pero la desigualdad también aumentó considerablemente. El país de gobierno comunista exporta bienes de consumo baratos al mundo, controlando la inflación y mejorando el nivel de vida de muchos.
Parte de su enorme superávit comercial – debido a los salarios relativamente bajos, aunque recientemente en aumento – fue reciclado en los mercados financieros, principalmente de Estados Unidos, lo que ayudó a expandir el crédito a tasas de interés bajas en China.
Así, los productos de consumo y el crédito baratos permitieron a la clase media de Occidente, en franca reducción, mitigar la presión a la baja sobre sus niveles de vida, a pesar del estancamiento o la caída de los salarios reales y el aumento de la deuda personal y familiar.
El desarrollo de China impulsado por las exportaciones y basado en los bajos salarios aumentó considerablemente la desigualdad de ingresos en el país más poblado del planeta durante más de tres décadas. Beijing desplazó a Nueva York como la nueva “capital milmillonaria del mundo”. El país asiático tiene ahora 594 milmillonarios, o 33 más que Estados Unidos.
Desde la década de 1980, la desigualdad de ingresos en China creció a mayor rapidez que en otros países. El uno por ciento más rico de los hogares posee un tercio de la riqueza del país, mientras que el 25 por ciento más pobre posee solamente un uno por ciento.
El coeficiente de Gini de China subió a 0,49 en 2012 de 0,3 apenas 30 años antes, cuando era uno de los países más igualitarios. Otra investigación ubicó el coeficiente de Gini del país en 0,61 en 2010, superando por lejos los 0,45 de Estados Unidos.

http://www.ipsnoticias.net/2017/05/la-creciente-desigualdad-del-capitalismo-mundial/
Traducido por Álvaro Queiruga
Anis Chowdhury, exprofesor de economía de la Universidad de Western Sydney, ocupó altos cargos en la ONU entre 2008 y 2015. Jomo Kwame Sundaram, exprofesor de economía y subsecretario general de la ONU para el Desarrollo Económico, recibió el premio Wassily Leontief para el Avance de las Fronteras del Pensamiento Económico en 2007.

jueves, 25 de mayo de 2017

El norte, la emigración inminente.


El norte no siempre es Estados Unidos, el norte, para los migrantes y desplazados es un lugar lejano al que van en busca de la utopía. Obligados por las circunstancias, esas circunstancias tienen responsables: un Estado inoperante, un sistema avasallador por tradición y una sociedad inhumana e insensible.
Emigran forzadamente del pueblo a la capital o a otro país y les cambia la vida, desde que ponen un pie afuera de sus nidos, jamás desde  ese instante volverán a ser los mismos. Algo se rompe, algo tan valioso e íntimo que es imposible reconstruir y recuperar. Se esfuma y nos parte en dos: un antes y un después; regresa de cuando en cuando en los suspiros tardíos de la nostalgia. Y como los recuerdos: no se puede tocar.
Las migraciones y desplazamientos forzados, son el exilio más doloroso; son una herida viva, sangrente, que jamás logra secar: ni con el retorno. Esta melancolía se convierte en un estado anímico cambiante, porque quienes se ven forzados a dejar sus nidos, son como árboles a los que se les arrancó de raíz y aunque se les trasplante en otro lugar, jamás crecerán frondosos. Aunque se les abone o cambie de tierra. Es lo mismo con los humanos, aunque tengan lujos materiales, aunque les cambie la vida laboralmente, jamás, nada ni nadie logrará llenar el vacío de la pérdida: la raíz es irremplazable.
Pero tristemente en los casos reales de la migración y el desplazamiento forzado, que son personas marginadas por el sistema quienes lo viven, se enfrentan con una post migración de humillación y explotación. Sin documentos y sin los recursos el desplazamiento se convierte en un infierno, estos migrantes son abusados de formas inimaginables, por las autoridades del país de tránsito, por bandas delictivas que los trafican para fines infinitos y también si logran entrar al país de llegada, los espera otro tipo de averno: el de la depresión post frontera sumado al temor y paranoia constante de una deportación y el día a día de la explotación laboral.
El país de llegada puede ser cualquiera, las migraciones internas también se sufren día a día. El campesino que deja el trabajo en el campo para internarse en la urbe de cemento. Eso aniquila cualquier espíritu. El envío de remesas, la sobrecarga de trabajo, el estigma de ser migrante indocumentado o desplazado. El eterno insomnio, la zozobra y el dolor perenne por el nido roto. Por la familia destrozada, porque cuando migra uno de los miembros, la familia se fragmenta y se pierde, se pierde algo que jamás se podrá recuperar. Con las migraciones y desplazamientos forzados perdemos todos, porque cuando emigra un ser humano, emigran las tradiciones, la identidad, la cultura, emigra el talento.
Ese talento que generalmente en el lugar de llegada no se puede desarrollar porque circunstancialmente las condiciones son también de explotación y abuso, sobre todo de invisibilidad y vivir en las sombras; en el caso de los indocumentados la marginación es atroz. Como lo es para un indígena o un afro descendiente que emigra internamente, llegar a una urbe donde los capitalinos los discriminan con el peor de los racismos, no por indocumentados, pero por su origen. Y ni qué decir si esta persona solo habla el idioma de su etnia.

Cuando emigra forzadamente un ser humano, perdemos todos.

¿Cuánto vale la vida de un paria? Para que mueran miles tratando de cruzar las fronteras de la muerte. ¿Cuánto vale la insensibilidad y doble moral de la población mundial como para que sigua siendo la migración y el desplazamiento forzado interno y externo un tema que no importe?

El norte no siempre es Estados Unidos.

Por: Ilka Oliva Corado
https://cronicasdeunainquilina.com/2017/05/24/el-norte-la-emigracion-inminente/

miércoles, 17 de mayo de 2017

El azúcar amarga la relación entre México y EEUU.



El hollín del corte de la caña de azúcar es el oro de Atencingo, una localidad en el centro de México cuya población se dedica a esta industria. Pero la disputa comercial de México con Estados Unidos amenaza con amargar este sector.
“Nos pagan a 36 pesos la tonelada (unos 1,8 dólares. Si cortas ganas (dinero), si no cortas no ganas nada”, cuenta a la AFP Enrique González, un campesino de 31 años recubierto de ceniza y machete en mano, en medio de un frondoso campo de tallos verdes y amarillos forrados de hojas.
El proceso para lograr azúcar comienza con la quema de las cañas, luego se tajan con machetes y posteriormente se mandan a las fábricas, donde son molidas para obtener un jarabe que terminará siendo cristalizado y procesado.
Los jornaleros ganan entre 600 y 700 pesos al día, un salario que la mayoría necesita para mantener a sus familias, aunque su sustento está ahora en peligro.
Parte del endulzante puede quedarse varado en la frontera con Estados Unidos por un conflicto sobre el precio, en la antesala de la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); un pacto vigente desde 1994 y que el presidente estadounidense Donald Trump considera nocivo para su país.
México tiene hasta el 5 de junio para llegar a un acuerdo con Washington que siga permitiendo la entrada sin aranceles del azúcar, del que exportó 1,1 millones de toneladas en 2016, según cifras oficiales.
De lo contrario, Estados Unidos planea aplicar un impuesto de hasta el 80%, según la industria, lo que sentaría un mal precedente para la revisión del TLCAN que posiblemente comenzaría en agosto.
“Obligaría al gobierno mexicano a endurecer posiciones a la hora de una renegociación, tanto políticamente como en términos económicos”, advierte a la AFP Alejandro Luna, abogado especializado en comercio de la firma Santamarina & Steta.

– Un problema agridulce para México –

El azúcar de caña mexicano entraba a Estados Unidos sin restricciones arancelarias ni de cupo desde 2008, como parte del proceso de apertura del TLCAN.
Al mismo tiempo, el mercado local se abrió a la fructosa estadounidense, utilizada principalmente por la industria de los refrescos.
Ambos gobiernos llegaron a un acuerdo en 2014 que limita el azúcar que puede enviar México. La industria estadounidense acusa a México de incurrir en dumping al exportar su azúcar mas barato de lo que lo venden en su propio mercado.
Pero Washington y México reiniciaron las negociaciones el año pasado debido a las nuevas quejas de los empresarios estadounidenses.
“Si nos ponen aranceles, nos sacan del mercado”, aseguró hace unos días Juan Cortina, presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA).
La Secretaría de Economía de México dijo a principios de mayo que las empresas que han presentado el reclamo buscan en parte “eliminar la competencia de azúcar refinada de México en el mercado estadounidense”.

– Presión de la industria –

Los productores son conscientes de la importancia del azúcar en las comunidades que la elaboran; como Atencingo, situada en el estado de Puebla (a unos 175 km al suroeste de Ciudad de México) y donde viven casi 11.000 personas.
Desde hace varias generaciones, su población se dedica entre noviembre y mayo al corte de caña y a la producción del azúcar. El resto del año, muchos se dedican a la construcción o se marchan a Sonora (norte) para dedicarse a la cosecha de la uva.
“Decir caña en esta parte del estado es sinónimo de trabajo (y) de muchos años de tradición”, relata a la AFP Gabriel Conrado, de 57 años, quien representa al sindicato de campesinos en la región.
“Esperemos que no pase nada, que (la negociación) llegue a un buen término”, agrega.
Sin embargo, la organización CNIAA busca generar mayor presión a la negociación del convenio abriendo una investigación antidumping en México contra la fructosa estadounidense.
“El consumo de fructosa en nuestro país es de alrededor de 1,6 millones de toneladas. Es por eso que para nosotros es importante hacer valer este derecho de investigación antidumping contra la fructosa”, subraya Cortina.
Mientras México y Estados Unidos tratan de salvar un acuerdo para evitar amargar más su relación, González confía en participar en la próxima temporada de corte.
“Ahora a esperar a que empiece otra vez, si te quieren dar trabajo en las parcelas”, dice mientras amontona la caña recién cortada y envuelto por un aire dulce.

http://miamidespierta.com/el-azcar-amarga-la-relacin-entre-mxico-y-eeuu/

martes, 9 de mayo de 2017

“Lo que molesta de los inmigrantes es que sean pobres”


La profesora de Filosofía dedica su último libro a demostrar que lo que subyace en el auge de la xenofobia en Europa y Estados Unidos es la aversión al necesitado.
Adela Cortina vuelve a dar en la diana del debate público con un libro que tiene por objeto dar nombre a lo que ocurre y no se ve. Y lo que ocurre, según ella, es que detrás de la ola de xenofobia que invade Europa y Estados Unidos, lo que hay es un sentimiento de aversión, de rechazo al pobre: aporofobia. “Lo que molesta, primero de los inmigrantes, y luego de los refugiados, no es que sean extranjeros, sino que sean pobres”, sostiene. Todas las fobias —homofobia, islamofobia, xenofobia— son patologías sociales que se expresan en forma de odio al diferente, pero esta llega enmascarada y lo que Adela Cortina hace en su libro Aporofobia, el rechazo al pobre (Editorial Paidós) es diseccionar los orígenes y expresiones de un sentimiento muy arraigado que, convenientemente manipulado con fines electoralistas, se ha convertido “en un problema político y un desafío para la democracia”.
El libro no puede ser más oportuno y ella lo celebra, porque quiere contribuir al debate. “Observé que la xenofobia, el rechazo a los extranjeros, ocupaba el centro del discurso político, pero era evidente que no todos los extranjeros molestaban por igual. A los que llegaban cargados de petrodólares, por muy diferentes que fueran, se les ponía alfombra roja, igual que a los turistas”. Los extranjeros comenzaron a molestar cuando llegaron los inmigrantes económicos, a los que más tarde se sumaron los refugiados. “Luego vino Trump prometiendo levantar un muro y qué casualidad, era para impedir la llegada de los mexicanos, no de los canadienses”, explica. Tras esta primera aproximación, Adela Cortina se planteó si los que molestan son los extranjeros pobres o los pobres en general. Y la respuesta, que desarrolla con todo tipo de referencias filosóficas en el libro, no ofrece dudas: molesta la pobreza en general, lo que ocurre es que si los pobres son además extranjeros, es más fácil presentarlos como una amenaza para la identidad. “La aversión es hacia todos los pobres, incluidos los de la propia familia”, sostiene. “El rechazo al pobre implica siempre una actitud de superioridad y suele incluir la culpabilización de la víctima”.
Pero este discurso no es algo que haya surgido de repente. Ha crecido al calor de la última crisis, cierto, pero tiene hondas raíces culturales y hasta biológicas. La autora bucea en la biología evolutiva para demostrar que la aporofobia está incrustada en nuestro cerebro como una marca de la lucha por la supervivencia como especie. “Todos los seres humanos somos aporófobos”, insiste. Identificarse con el grupo y desconfiar del extraño fue durante mucho tiempo una forma de defenderse de la amenaza de otros grupos tribales. Pero también dentro del propio grupo surge el rechazo al pobre porque rompe las las reglas de cohesión interna basadas en dar y recibir. Los pobres no pueden dar, luego nada se espera de ellos.

Esta es la razón, según Adela Cortina, por la que los discursos políticos que apelan a este tipo de emociones tienen tanta receptividad. Pero sorprende que el discurso xenófobo haya crecido tanto y tan rápidamente, cuando hace apenas unos años Europa vivía sus mejores años gracias a unas políticas públicas basadas en el principio de solidaridad. “El cerebro es muy plástico y podemos modificarlo —lo cual es muy buena noticia— pero tanto en un sentido como en otro. Se puede ahondar en la tendencia a la aporofobia si hay un discurso público que la favorece, una ideología predominante, la neoliberal, que es una reacción frente al Estado de bienestar y sostiene que el pobre es el único culpable de su pobreza”.
Adela Cortina considera que uno de los antídotos frente este tipo de fobias es justamente reforzar y rehabilitar el Estado social. “Me parece fundamental reforzar el discurso de la igualdad y del respeto a los derechos económicos y sociales, que es el fundamento de la socialdemocracia. Garantizar estos derecho no consiste solo en aplicar políticas para erradicar la probreza, sino en disminuir las desigualdades”.

El otro gran antídoto, según Adela Cortina, es la educación: seguir educando en los valores de la solidaridad y el respeto al diferente, aunque admite que es una paradoja comprobar que, después de haber sido educados en esos valores, después de que la Unión Europea los asumiera incluso como principios fundacionales, tanta gente esté ahora abrazando el discurso xenófobo, incluidos muchos jóvenes. “El problema es que también la sociedad educa, y a veces, hay una contradicción flagrante entre lo que dicen los libros y lo que la sociedad transmite con el ejemplo”. “No quiero ponerme apocalíptica”, prosigue, “porque soy de los que creen que en la sociedad hay de todo y que hemos mejorado mucho, pero si los jóvenes estudian unos valores y luego ven que viven en una sociedad sin compasión por los que vienen de fuera, sin compasión con los pobres, sin solidaridad con los necesitados, no debe sorprendernos que aumente la xenofobia y la aporofobia”.

“Ha habido un tiempo en que el sistema democrático era aceptado por todos, pero ha empezado a surgir un cierto cansancio respecto de la democracia y de lo conseguido. Y han aparecido grupos que no proponen nada alternativo, pero han sabido explotar el malestar subyacente. Se ha descuidado la situación de amplias capas de la población y en esto hemos de ir con mucho cuidado. La gente se había hecho ilusiones, y ahora ve que no prospera y se siente maltratada. En ese estado de ánimo, muchos buscan un chivo expiatorio, que suele ser un pobre. En EE UU los mexicanos, en Europa, inmigrantes y refugiados”.

EL OLVIDO COMO MECANISMO DE ADAPTACIÓN

Resulta sorprendente lo rápido que la sociedad olvida los traumas y las experiencias del pasado. La búsqueda de chivos expiatorios ha causado estragos en Europa. La victoria de Trump revela la velocidad a la que los americanos han olvidado que todos ellos fueron antes inmigrantes. “Este olvido no deja de ser una forma de adaptación en una situación que se percibe con temor. Incluso los mexicanos que emigraron a Estados Unidos no hace tanto, han votado a Trump y quieren cerrar las puertas a los que llegan ahora”, dice Adela Cortina. “Nuestra capacidad de olvido, es tremenda. Los humanos somos los seres más adaptativos, ponemos entre paréntesis todo lo que puede ser un obstáculo”, añade.


http://cultura.elpais.com/cultura/2017/05/08/actualidad/1494264276_545094.html

jueves, 4 de mayo de 2017

Denuncian contaminación de mantos acuíferos por plaguicidas en comunidades mayas.



Comunidades mayas de los estados de Yucatán y Campeche denunciaron la contaminación del agua por el uso de plaguicidas frente al relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho humano al agua potable y el saneamiento, Léo Heller, en el marco de su visita para la elaboración de un informe y la emisión de recomendaciones al respecto.

Durante la reunión, el representante Gustavo Huchín, del Consejo Maya de los Chenes, y el abogado Jorge Fernández Mendiburu, de Indignación, presentaron al relator de la ONU los estudios científicos que realizó el Instituto de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, en los que se reveló la presencia de plaguicidas en agua del subsuelo, agua purificada, así como la presencia del herbicida glifosato en orina de hombres y mujeres mayas.

“Nuestra preocupación más grande es por la contaminación del agua por el glifosato y otros agrotóxicos”, expresó Huchín.

Además de exponer sobre la contaminación a causa de la implementación del modelo de agricultura industrial, Huchín recordó al representante de Naciones Unidas la presencia de la soya transgénica en las localidades mayas y la deforestación en la zona, que ha derivado en la disminución de colonias de abejas y en problemas en las cosechas.

Por otra parte, señaló que la implementación de pozos de absorción, destinados a evitar que se inunden terrenos bajos, provocó que desaparecieran lagunas y otras zonas bajas que funcionan para la captación de agua, además de que los estanques naturales se han contaminado por los plaguicidas.

El asesor legal del Consejo Maya de los Chenes, Jorge Fernández Mendiburu, denunció frente a Heller que las autoridades de los tres niveles de gobierno optan por la omisión generalizada del problema, en lugar de ocuparse a garantizar el derecho del acceso al agua libre de contaminantes.

“Debe haber voluntad política por parte de instituciones como la COFEPRIS en la regulación de las sustancias que se utilizan en el país, SAGARPA, quien otorga apoyos orientados a fortalecer el modelo de agricultura industrial, y SEMARNAT, que no ha monitoreado el impacto en el medio ambiente por el uso de estas sustancias”, señaló por su parte María Colín, abogada de Greenpeace.

Colín aseguró que es “urgente” que haya políticas públicas intersectoriales dirigidas a eliminar el uso de los plaguicidas altamente peligrosos (PAP), los cuales han sido prohibidos en otros países por sus altos niveles de toxicidad, y se haga un plan de reducción y prohibición creciente del uso de agrotóxicos en México “en aras de transitar hacia prácticas ecológicas”.

Por último, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental expresó que es el Estado mexicano quien tiene la obligación de proteger el derecho humano al agua “adoptando medidas para frenar la contaminación, sancionar los responsables y reparar el daño ambiental”.

https://desinformemonos.org/denuncian-contaminacion-de-mantos-acuiferos-plaguicidas-comunidades-mayas/