martes, 18 de octubre de 2011

Decroly y su batalla contra la Escuela Tradicional.



No puede entenderse a Decroly sino se le ubica siendo destacado representante de la Escuela Nueva, aquel movimiento que a fines del siglo XIX critica duramente el papel del maestro, la falta de interactividad en las aulas, la excesiva memorización y el papel pasivo del estudiante. Al igual que Montessori y Freinet, Decroly se preocupa por los intereses y necesidades del niño y proponía como ellos el principio de actividad en el aprendizaje.


Decroly desea adaptar la educación a las exigencias de la ciencia moderna y critica la sobrevaloración de las “humanidades” ; reclama por ello la formación técnica y científica basada en los hechos y el método experimental.

Según Decroly, las representaciones mentales de los niños son globales, no analizables. La globalización domina el pensamiento del niño hasta los seis o siete años; posteriormente el niño se ejercita en descubrir los rasgos del pensamiento analítico.

La globalización tiene una doble función: por un lado habría que distinguir el globalismo psiquico del niño y por otro la globalidad de las cosas. Ambos se compenetran en las representaciones mentales del niño.

Cuando el niño tiene hambre o miedo, lo que hace es buscar alimento o huir: estos comportamientos suprimen el estado de desequilibro creado por la necesidad; la excitación ha puesto el sistema nervioso en tensión y ha generado un estado de “atención” que luego se convierte en asombro y reflexión. De este modo, la energía desplegada para eliminar la necesidad se ha transformado en interés.

Para Decroly los intereses están relacionados finalmente con los instintos, de ahí que los centros de interés que propone son cuatro en estrecho vínculo con necesidades instintivas: alimentación, protección, defensa y trabajo.

Una pedagogía del interés, según este principio, canaliza de modo eficaz las motivaciones esenciales de los niños antes que una pedagogía de la reproducción, dominante en la escuela tradicional.

Para Decroly la Escuela tradicional no prepara para la vida y rechaza el intelectualismo predominante en ella. Destaca que sobrevalorando el lenguaje la escuela confunde la palabra articulada con la inteligencia, lo que es un grave error.

Pero la inteligencia no verbal práctica es también valiosa, puesto que es muy útil en la vida cotidiana y en la solución de problemas de muchas actividades profesionales. La escuela tradicional estimula las cualidades verbales pero desvaloriza la expresión concreta manifestada en los trabajos manuales, la gimnasia, el dibujo y el juego.

Esta observación hace que Decroly prefiera utilizar el concepto de expresión antes que el de lenguaje; la expresión puede cubrir no solo la expresión oral o escrita sino la proveniente del cuerpo (gesto, mimica o danza), la mano (experimentación, diseño o construcción) y el arte (pintura, música o teatro).

El niño es un ser vivo; antes de ser un pensador devorador de libros, es un ser en crecimiento cuyo desarrollo motor requiere intensa actividad práctica. Este principio es compartido por todo el movimiento de la Escuela Nueva.

No es el primero en destacar el papel del juego en el aprendizaje, pero a partir de Decroly se habla de juego educativo. Observa que los niños en la escuela se concentran con mayor vigor en el juego que en las lecciones.

Cuando un niño pide conejos para jugar, Decroly lo movilizará para construir una conejera; entonces el niño debe buscar el lugar, medir el terreno y construir la conejera. También se verá obligado a leer sobre crianza alimentación y protección de estos animales; tendrá que escribir a comerciantes de madera, veterinarios y criadores de conejos.

Con esto Decroly enseña que un interés poderoso en el niño puede lograr una intensa concentración mediante el juego.

Decroly descarta horarios, programas, plazos y manuales de la escuela tradicional; y hace que los niños propongan los temas que se desea tratar y negocien las propuestas de grupo en planes de trabajo para días en el caso de los niños menores o un año entero para los mayores.

Observación, asociación, expresión concreta y expresión abstracta, son fases del método global. La realización de estas actividades define el método global en Decroly; pero lo que ha trascendido del método global es una parte limitada al aprendizaje de la lectura y escritura, lo que es el procedimiento “ideo-visual”.

Decroly propone partir de la globalización psíquica del niño para luego desarrollar facultades diferenciadas; Decroly sostiene que el niño tiene una percepción global, que percibe el todo antes que sus partes y que más tarde con la curiosidad e investigación puede descubrir las partes en el todo.

Al concebir de este modo la globalización, Decroly propone su pedagogía del interés. Nos habla de centros de interés para el niño y propone cuatro: alimentación, protección, defensa y trabajo. Para Decroly el interés es el signo interno y común a las necesidades; en algún momento la energía desplegada para la satisfacción de las necesidades vitales se transforma en interés.

En realidad, los centros de interés constituyen una propuesta de contenidos que pretende superar la división tradicional por materias; su ambiciosa propuesta sugiere la interdisciplinariedad.

El examen de una “sorpresa” puede ejemplificar la aplicación de los centros de interés y sus fases en el aula. Decroly en su escuela llamaba “sorpresa” al objeto que un niño llevaba dentro de un saco; los demás se acercaban y lo examinaban detenidamente, lo palpaban, apretaban, olían, pesaban y trataban de describir las sensaciones experimentadas. Con esta actividad los niños reemplazaban la percepción mecánica por la observación activa; el objetivo de Decroly era conducirlos desde una simple impresión hasta el concepto y lenguaje.

La expresión concreta dada por los movimientos o mímica de los niños (ante el deseo, repulsión, temor o placer), acompañaba al proceso de observación. El adulto, a su vez, empezaba a utilizar de modo natural las palabras para describir más exactamente el objeto; poco después, el niño motivado a experimentar planteaba hipótesis, para eso medía, pesaba y calculaba el volumen del objeto. La expresión concreta tendría que culminar con la representación del objeto en un dibujo; mientras que la expresión abstracta debía dar lugar a la adquisición oral del vocabulario científico.

Pero con todas estas actividades, el niño, de manera espontánea, asociaba el objeto estudiado al recuerdo de experiencias anteriores o planteaba hipótesis anticipadoras. La asociación establecida estaba relacionada con la abstracción en el niño; el hecho de distinguir rasgos significativos en el objeto permitía una mejor descripción y representación oral. Al utilizar un lenguaje y conceptos pertinentes los niños comenzaban a definir relaciones, conexiones y sistematizaciones; pasaban de lo particular a lo general, del elemento a la estructura, de la unidad a la serie.

Entonces, puede afirmarse que cumplidas las fases de los centros de interés, Decroly pretendía que el niño utilizara los procedimientos básicos de la ciencia experimental. Una ambición loable que tuvo relativo impacto en su momento y que hoy sigue vigente, un siglo después.

viernes, 7 de octubre de 2011

Steve Jobs, Apple y la simbología de la manzana..

Con la partida de Jobs pensé en Apple, pensé en la manzana… y su simbolismo… me pareció una forma original de recordarlo.
La manzana es un símbolo histórico de la humanidad que se remota a miles de años de antigüedad. Pero pienso ser justo si señalo que hay dos simbologías que están a flor de piel en la sociedad. Una de ellas, la bíblica, que hace de la manzana el fruto prohibido, el símbolo mismo del llamado pecado original que condenó para siempre a la especie humana. Y otra, la manzana de la leyenda de Newton, que cayendo sobre su cabeza, lo ilumina hacia el fenomenal descubrimiento de la ley de gravedad, siendo esta última leyenda la que inspiró el logo de Apple.
En principio uno diría que esas dos simbologías son contradictorias, pero si vamos un poco más allá, veremos que el fruto prohibido era el del “árbol de la sabiduría, del bien y del mal”, que haría “sabios” a quienes lo comieran, por lo que literalmente en la Biblia, es un símbolo del conocimiento, tal como lo es la manzana de Newton. Y si mantenemos cierta osadía en el razonamiento, pienso que seremos justos si consideramos que desde siempre, utilizando las más increíbles formas, el conocimiento ha sido, precisamente, el fruto que se le ha venido queriendo prohibir a la humanidad…
Por lo que la manzana es, en ambos casos, el símbolo mismo de esa forma sugerente que tiene el conocimiento de hacerse apetecible a la razón. La manzana mordida pues, no es un símbolo que inventó Apple, pero tiene la virtud de hacer que recuerde siempre, a aquellos espíritus indómitos que se atrevieron a morder el fruto del saber, que aunque se intentó prohibir, señala el camino hacia el destino natural del género humano…

http://tallandoideas.com/

lunes, 3 de octubre de 2011

Yo me declaro....

Comparte este video con tantas personas como sea posible, para que lo vean policías, militares, empresarios, estudiantes, artistas, comerciantes, líderes de opinión, gente de política y cualquier otra persona que quiera sumarse a la defensa de las y los defensores.



http://www.yomedeclaro.org/

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La Tierra vista desde la Estación Espacial Internacional.

Poder contemplar la vista de nuestro planeta desde la Estación Espacial Internacional es una experiencia al alcance de muy pocos. Afortunadamente para todos, la NASA pone a disposición de todos nosotros las imágenes que cada día, desde hace años, toma constantemente de nuestro planeta.

Para aquellos que deseen acceder al enorme archivo disponible en internet, basta con que acudan a esta dirección y exploren :http://eol.jsc.nasa.gov/sseop/mrf.htm.

Con este material, y usando la técnica del time lapse que consiste en unir fotografías tomadas con un cierto intervalo de tiempo, se preparó este video, compuesto de imágenes grabadas por la EEI según orbita nuestro planeta durante la noche.
Las primeras imágenes muestran el océano Pacífico mientras la EEI orbita sobre Norte América y Sur América antes de terminar con el amanecer en la Antártica. Algunas de las ciudades que sobrevuela, en este orden son Vancouver Island, Victoria, Vancouver, Seattle, Portland, San Francisco, Los Angeles, Phoenix. Después le toca el turno a Tejas, Nuevo México y México, en la que se puede apreciar la ciudad de México y el Golfo de México para continuar con imágenes del Atlántico, Guatemala, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, y el Amazonas.

En este espectacular video se puede apreciar además el brillo de los rayos entre las nubes y la ionosfera, la línea amarilla que se ve en el horizonte.

Imágenes: NASA


martes, 13 de septiembre de 2011

Indígenas brasileños exigen a Shell que salga de sus tierras.

Indígenas guaraníes de Brasil han exigido al gigante energético Shell que deje de utilizar sus territorios ancestrales para la producción de etanol.

Ambrosio Vilhalva, un hombre guaraní de una de las comunidades afectadas, dijo a Survival International: "Shell debe abandonar nuestra tierra… las empresas deben dejar de utilizar tierra indígena. Queremos justicia, queremos que nuestro territorio sea demarcado y protegido para nosotros".

Shell se ha unido a la empresa brasileña de etanol Cosan en una "joint venture" llamada Raizen. Parte del etanol de Raizen, que se vende como biocombustible, se produce con caña de azúcar cultivada en el territorio ancestral de los guaraníes.

En una carta a ambas empresas, los indígenas advierten de que "desde que la fábrica comenzó a operar, la salud de todos nosotros se ha deteriorado: la de niños, adultos y animales".

Se piensa que los productos químicos que se usan en las plantaciones de caña de azúcar están causando diarrea aguda a los niños guaraníes, y matando peces y plantas.

Los guaraníes aseguran: "Ya no podemos encontrar muchas de las medicinas que solían crecer en la selva… las plantas han muerto a causa del veneno".

La carta continúa: "Los agricultores nunca nos han pedido permiso ni nos han consultado antes de empezar a plantar en nuestra tierra".

Descargar la carta de los guaraníes (pdf, 266 kb) (portugués).

El fracaso del Gobierno brasileño a la hora de cumplir sus propias leyes y demarcar y proteger el territorio guaraní para su uso exclusivo ha provocado que la tierra sea vulnerable de ser explotada por las plantaciones de caña de azúcar.

Mientras tanto, muchos guaraníes viven en condiciones lamentables en reservas superpobladas o acampados en las cunetas de carreteras.

Decenas de guaraníes han sido asesinados cuando trataban de reocupar sus tierras ancestrales, y muchos otros han sido víctimas de la violencia. Los guaraníes de Pyelito Kuê han sido los últimos en ser atacados, después de que reocuparan su tierra a comienzos de agosto.

Fuentes internas a Survival expresaron hoy: "Es una triste ironía que la gente compre etanol de Shell como una alternativa ‘ética’ a los combustibles fósiles: desde luego, no hay nada ético en su horrendo trato a los guaraníes. El Gobierno brasileño tiene que hacer cumplir sus leyes y poner fin a la destrucción generalizada del territorio guaraní".

Descargar el informe de Survival para Naciones Unidas sobre la crítica situación a la que se enfrenta este pueblo indígena en inglés o portugués.


http://www.survival.es/noticias/7668

viernes, 9 de septiembre de 2011

2011 Año Internacional de los Bosques.

Si 2010 fue el Año Internacional de la Biodiversidad, 2011 será el de los bosques. Naciones Unidas organizará diversas actividades para concienciar a la sociedad de los problemas que sufren los recursos forestales de todo el planeta y frenar su deterioro. Cada año desaparecen más de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo, una superficie equivalente a la cuarta parte de la península Ibérica. Los consumidores pueden asumir varias medidas para combatir esta deforestación, que afecta a la biodiversidad y al bienestar de miles de millones de personas.
El Año Internacional de los Bosques pretende llamar la atención de todos los ciudadanos del mundo durante 2011. Su objetivo es aumentar los esfuerzos de recuperación y conservación de las masas arbóreas mundiales y recordar que son parte esencial del desarrollo sostenible del planeta, gracias a los beneficios económicos, socioculturales y ambientales que proporcionan.
Sus responsables realizarán a lo largo de todo el año diversas actividades para implicar a instituciones, empresas y ciudadanos y llamar la atención sobre las mayores amenazas que sufren los recursos forestales. Se promoverán iniciativas para aumentar la ordenación sostenible, la conservación y el desarrollo de todo tipo de bosques, incluidos los árboles fuera de ellos. Además, se intercambiarán conocimientos sobre estrategias que han frenado la deforestación y la degradación forestal
Con esta edición, será ya la segunda que los bosques son protagonistas de un Año Internacional: en 1985 el Consejo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) pidió a sus Estados Miembros que tomaran conciencia de la necesidad de proteger esta parte esencial de la naturaleza.
Según estimaciones de la FAO, cada año desaparecen más de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo, una superficie equivalente a la cuarta parte de la península Ibérica. Los expertos señalan diversas causas, todas ellas provocadas por los seres humanos: la sobreexplotación y la tala ilegal, la conversión a tierras agrícolas y ganaderas, la recolección insostenible de la madera, la gestión inadecuada de la tierra, la creación de asentamientos humanos, las explotaciones mineras y petrolíferas, la construcción de embalses y carreteras, las especies invasoras, los incendios forestales, los cultivos para agrocombustibles, la fragmentación de los ecosistemas o la contaminación atmosférica
Mención aparte merecen los bosques vírgenes conservados en su estado original, que desaparecen a gran velocidad en todo el mundo. Conocidos como bosques primarios, cubren un 10% de la superficie terrestre, aunque se estima que cada año se pierden o modifican unos seis millones de hectáreas. La organización ecologista Greenpeace asegura que solo se conservan el 20% de los bosques primarios originarios, que el 80% ya se ha destruido o alterado y que el 20% restante está en peligro. Por su parte, los árboles singulares, algunos con más de mil años de edad o del tamaño de un rascacielos, tampoco disfrutan de una mejor situación.
En España, la mitad de la superficie forestal está desarbolada y la actividad humana amenaza la calidad biológica de los bosques que perviven. Así lo señala el informe "Los bosques que nos quedan. Propuestas para su restauración", elaborado por expertos de la organización conservacionista WWF y de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
La deforestación causa hasta un 20% de las emisiones mundiales de CO2
Los bosques son mucho más que madera. Más de 1.600 millones de personas en los países más pobres del mundo sobreviven por los alimentos, los materiales, el agua o las medicinas que consiguen gracias a ellos. Algunos son pueblos indígenas únicos en peligro de desaparición. Además, son el hogar del 80% de la biodiversidad mundial de plantas y animales y, por ello, su destrucción pone en peligro la supervivencia de muchas especies. Los bosques tropicales son el caso más extremo, debido a la gran cantidad y variedad de seres vivos y a las deforestaciones masivas que padecen.
Los recursos forestales juegan también un papel clave en el cambio climático. Los árboles son uno de los principales sumideros de carbono, al absorber el dióxido de carbono (CO2). Por ello, la deforestación causa hasta un 20% de las emisiones mundiales de CO2, una cifra similar a la generada por el sector del transporte, según datos del Banco Mundial.
Todavía hay tiempo de actuar. Los bosques cubren más del 30% de todo el territorio mundial y contienen más de 60.000 especies de árboles, muchas de ellas todavía sin descubrir. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha calculado que para compensar la pérdida de árboles sufrida el decenio pasado habría que repoblar un área equivalente a la superficie de Perú con unos 14.000 millones de árboles anuales durante diez años consecutivos.
Los consumidores pueden contribuir a recuperar la masa boscosa del planeta de diversas maneras. La más activa es plantar un árbol con sus propias manos. La pionera en este sentido fue la Campaña de los mil millones de árboles, promovida por la Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai. En España, iniciativas como las de la Fundación Más Árboles, Apadrina un árbol, Acciónatura, Ecologistas en acción o Arba también instan a los ciudadanos a que contribuyan a la reforestación del planeta. Otra opción es ayudar a las asociaciones ecologistas o que trabajan con árboles, aprender más sobre ellos y apreciar su importancia, o denunciar posibles casos de talas indiscriminadas o cualquier otro problema que les afecte.
Los consumidores también pueden presionar a las instituciones para que emprendan medidas que defiendan los bosques, como la creación de espacios protegidos y corredores entre estas áreas, el apoyo a prácticas eficientes y una gestión forestal sostenible o la repoblación con especies autóctonas de las zonas deforestadas.
Pueden asumir hábitos de consumo que eviten la utilización insostenible de los bosques. Se puede empezar por aplicar las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) en los productos procedentes de la madera y otros involucrados en la deforestación, como los combustibles o los productos agroganaderos. También es posible consumir productos con etiquetas ecológicas (en el caso de la madera, el sello FSC) o realizar actividades de ecoturismo.
Según estimaciones de la FAO, cada año desaparecen más de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo, una superficie equivalente a la cuarta parte de la península Ibérica. Los expertos señalan diversas causas, todas ellas provocadas por los seres humanos: la sobreexplotación y la tala ilegal, la conversión a tierras agrícolas y ganaderas, la recolección insostenible de la madera, la gestión inadecuada de la tierra, la creación de asentamientos humanos, las explotaciones mineras y petrolíferas, la construcción de embalses y carreteras, las especies invasoras, los incendios forestales, los cultivos para agrocombustibles, la fragmentación de los ecosistemas o la contaminación atmosférica.
Mención aparte merecen los bosques vírgenes conservados en su estado original, que desaparecen a gran velocidad en todo el mundo. Conocidos como bosques primarios, cubren un 10% de la superficie terrestre, aunque se estima que cada año se pierden o modifican unos seis millones de hectáreas. La organización ecologista Greenpeace asegura que solo se conservan el 20% de los bosques primarios originarios, que el 80% ya se ha destruido o alterado y que el 20% restante está en peligro. Por su parte, los árboles singulares, algunos con más de mil años de edad o del tamaño de un rascacielos, tampoco disfrutan de una mejor situación.
En España, la mitad de la superficie forestal está desarbolada y la actividad humana amenaza la calidad biológica de los bosques que perviven. Así lo señala el informe "Los bosques que nos quedan. Propuestas para su restauración", elaborado por expertos de la organización conservacionista WWF y de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Los bosques son mucho más que madera. Más de 1.600 millones de personas en los países más pobres del mundo sobreviven por los alimentos, los materiales, el agua o las medicinas que consiguen gracias a ellos. Algunos son pueblos indígenas únicos en peligro de desaparición. Además, son el hogar del 80% de la biodiversidad mundial de plantas y animales y, por ello, su destrucción pone en peligro la supervivencia de muchas especies. Los bosques tropicales son el caso más extremo, debido a la gran cantidad y variedad de seres vivos y a las deforestaciones masivas que padecen.
Los recursos forestales juegan también un papel clave en el cambio climático. Los árboles son uno de los principales sumideros de carbono, al absorber el dióxido de carbono (CO2). Por ello, la deforestación causa hasta un 20% de las emisiones mundiales de CO2, una cifra similar a la generada por el sector del transporte, según datos del Banco Mundial
Todavía hay tiempo de actuar. Los bosques cubren más del 30% de todo el territorio mundial y contienen más de 60.000 especies de árboles, muchas de ellas todavía sin descubrir. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha calculado que para compensar la pérdida de árboles sufrida el decenio pasado habría que repoblar un área equivalente a la superficie de Perú con unos 14.000 millones de árboles anuales durante diez años consecutivos.
Los consumidores pueden contribuir a recuperar la masa boscosa del planeta de diversas maneras. La más activa es plantar un árbol con sus propias manos. La pionera en este sentido fue la Campaña de los mil millones de árboles, promovida por la Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai. En España, iniciativas como las de la Fundación Más Árboles, Apadrina un árbol, Acciónatura, Ecologistas en acción o Arba también instan a los ciudadanos a que contribuyan a la reforestación del planeta. Otra opción es ayudar a las asociaciones ecologistas o que trabajan con árboles, aprender más sobre ellos y apreciar su importancia, o denunciar posibles casos de talas indiscriminadas o cualquier otro problema que les afecte.
Los consumidores también pueden presionar a las instituciones para que emprendan medidas que defiendan los bosques, como la creación de espacios protegidos y corredores entre estas áreas, el apoyo a prácticas eficientes y una gestión forestal sostenible o la repoblación con especies autóctonas de las zonas deforestadas.
Pueden asumir hábitos de consumo que eviten la utilización insostenible de los bosques. Se puede empezar por aplicar las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) en los productos procedentes de la madera y otros involucrados en la deforestación, como los combustibles o los productos agroganaderos. También es posible consumir productos con etiquetas ecológicas (en el caso de la madera, el sello FSC) o realizar actividades de ecoturismo.

http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2010/11/24/197304.php