miércoles, 23 de abril de 2014

Destruyendo energía limpias y renovables. Oleoducto Keystone XL.


Es bastante posible que hayas oído hablar del oleoducto Keystone XL. Puede ser que hayas leído artículos sobre el tema o que hayas visto un reportaje en la televisión. Pero por si acaso no te acuerdas de qué es, o de porqué es tan importante detener su construcción, aquí van una serie de hechos básicos sobre el proyecto, seguidos por un resumen de los efectos medioambientales que el KXL (como es conocido) provocará si el proyecto se convierte en realidad. ¿Qué es? Ya existe un oleoducto de Keystone que parte de los campos petroleros de Alberta (Canadá) y llega hasta Cushing (Oklahoma). La compañía energética TransCanada ha presentado una propuesta bajo el nombre Keystone XL que plantea una extensión de este oleoducto. Según la propuesta se añadirían más de 2700km de oleoducto en dos partes (con un coste estimado de 7000 millones de dólares). En primer lugar, se construiría una “autopista petrolera” entre las refinerías de Cushing y las de la Costa del Golfo de Texas. Después se añadiría una sección que desde Alberta (Canadá) pasaría por el este del estado de Montana hasta el oeste de Dakota del Norte para bajar sucesivamente hacia el sur. La adición propuesta llevaría el oleoducto a través de: Montana, Dakota del Sur, Nebraska, Kansas, Oklahoma y Texas. El diámetro de las tuberías se agrandaría de los 76cm actuales a 91cm. Debido a que el oleoducto cruzaría la frontera entre Canadá y los Estados Unidos, TransCanada debe adquirir un permiso del Departamento de Estado para la parte del proyecto que pasa por territorio americano. Sin embargo, la sección del oleoducto existente en Oklahoma no requiere de permisos, así que TransCanada ya ha comenzado a construir esta sección que denominan “Proyecto de la Costa del Golfo”. El problema. Parte A: Comencemos con los hechos que ha proporcionado la misma TransCanada. Los siguientes hechos han sido extraídos directamente de su “Declaración del impacto medioambiental”: El recinto de tanques de la localidad de Steele City (Nebraska) emitirá contaminantes atmosféricos regulados. El proyecto cruza unos 842km de substrato rocoso que podrían contener fósiles importantes para la ciencia. Unos 26km2 de superficie alterada podrían desaparecer debido al aumento de la erosión por efecto del agua y del viento. La construcción a través de los cuerpos de agua causará un aumento a corto plazo del número total de sólidos en suspensión y de los sedimentos depositados en 205 ríos y arroyos perennes. La construcción del oleoducto afectará a un total de 740 humedales, sistemas fluviales y otros cursos de agua exteriores. Esto incluye 2,25km2 de humedales divididos entre: 0,4km2 de humedal forestal, 0,45km2 de humedal emergente y 0,26km2 de humedal de arbustos y matorrales. El humedal forestal necesitará entre 20 y 50 años para recuperarse de los daños. La recuperación llevará de 1 a 5 años para los humedales emergentes y de arbustos y matorrales. El agua necesaria para realizar la prueba hidrostática del cilindro del oleoducto, unos 53 millones de litros en total, se recolectará de los recursos de aguas superficiales. El oleoducto afectará en total a unos 84km2 de suelo que incluyen: 46,5km2 de prados, pastizales y tierras de pastoreo, unos 11km2 de terrenos forestales y 19km2 de tierras de labranza. Durante la construcción del oleoducto se desbrozarán varios hábitats de vida salvaje: aproximadamente 5,3km2 de altiplano y de humedales. 252 km de tendidos eléctricos crearán un peligro de colisión para las aves acuáticas y otros pájaros. El proyecto causará probablemente una reducción de los hábitats de especies acuáticas delicadas y de otros tipos de vida salvaje. Los impactos a los recursos culturales podrían incluir: la perturbación física de yacimientos arqueológicos y la introducción de elementos visuales y auditivos (gasolineras, por ejemplo) que afectarían al entorno. El problema. Parte B: A continuación os damos un ejemplo que ilustra lo peligrosos que son los oleoductos (incluidos los que no están relacionados con Keystone): el 29 de marzo, el oleoducto Pegasus de ExxonMobil reventó cerca de Mayflower en el estado de Arkansas, inundando la localidad, a sus residentes y la vida salvaje con 10.000 barriles de petróleo crudo. Este petróleo se extrae de las arenas de alquitrán en Canadá y es el mismo tipo de crudo que transportará el oleoducto KXL. Tiene una composición más densa que el petróleo normal y por lo tanto es más sucio y se hunde en el agua en vez de flotar, lo cual dificulta las labores de limpieza (hasta 10 veces más difícil de lo normal). Además, según Michael Brune del Sierra Club, “Debido a que las arenas de alquitrán se deben bombear a presión y temperaturas más elevadas que el crudo convencional, los cilindros se corroen más rápidamente” (6 cosas que debes saber sobre el derrame de petróleo en Arkansas). Tal y como está en este momento, el oleoducto Keystone ha sufrido ya 12 derrames (más de 87.000 litros de crudo) en su primer año de funcionamiento. Esto es más que cualquier oleoducto en su primer año en los Estados Unidos. ¡Está claro que esta estructura no es segura! El oleoducto cruzará el acuífero de Ogallala, que es la fuente de agua dulce más grande de los Estados Unidos (y de hecho una de las más grandes del mundo). ¿Te imaginas qué desastre si se contaminase el acuífero? Además de pasar por el acuífero de Ogallala, el KXL cruzaría por el corazón de las tierras agrícolas de Norteamérica incluidos tres ríos principales: el Missouri, el Platte y el Niobrara. El oleoducto amenazará directamente a especies ya en peligro de extinción como: la grulla blanca, el frailecillo silbador, el caribú del bosque, el charrancito americano, el hurón de pies negros, el esturión pálido, la carpa del río Arkansas, el escarabajo excavador americano y la orquídea de la pradera occidental con flecos (Centro por la Diversidad Biológica). Este proyecto causará “reservas de residuos tóxicos tan grandes como lagos. Importará un combustible denso parecido al alquitrán, que liberará cantidades enormes de productos químicos tóxicos a la atmósfera durante el proceso de refinado en los EE. UU. y emitirá muchos más contaminantes causantes del efecto invernadero usando este tipo de crudo” (“Enganchado al combustible sucio”). En otras palabras, ¡el petróleo que circulará por este oleoducto es más sucio que el que ya estamos usando! La contaminación acústica, del aire y del agua que el oleoducto causará durante su construcción y una vez en funcionamiento, será peligrosa tanto para la vida salvaje como para los seres humanos. Anteriores derrames de petróleo han causado múltiples problemas de salud en la población, incluyendo: problemas de riñón, daños cerebrales, defectos congénitos, desórdenes de la tiroides, dolores de cabeza, mareos, daño a los pulmones y cáncer. Estos son unos pocos de los efectos secundarios de los muchísimos que se pueden dar. La proximidad física al oleoducto en sí misma puede causar problemas de salud debido a las emisiones contaminantes atmosféricas y a la contaminación de fuentes de agua. El proyecto aumenta nuestra dependencia de los combustibles fósiles: una fuente de energía no renovable y sucia. Debemos encontrar formas de abandonar nuestra dependencia del petróleo. El oleoducto nos está distrayendo de la necesidad crítica de encontrar fuentes de energía limpias y renovables. -

http://www.isfoundation.com/es/news/detengamos-el-oleoducto-keystone-xl

lunes, 21 de abril de 2014

César Chávez...Héroe latino


Robert F. Kennedy lo llamó "una de las figuras heroicas de nuestro tiempo". Martin Luther King se refirió a él como su "hermano en la lucha por la igualdad". Bill Clinton dijo que había sido "un Moisés para su pueblo". Y Barack Obama honró su memoria por "haberle dado voz a las personas sin voz".

En agosto de 1988, después de 36 días de ayuno en busca de justicia para los trabajadores del campo en su natal California, y cuando sus fuerzas se agotaban, fue reemplazado por figuras como Martin Sheen, Edward James Olmos, Emilio Estevez, Carly Simon y Whoopi Goldberg.

César Chávez es una figura emblemática de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos (en particular por los derechos de los campesinos inmigrantes de origen hispano), y como tal ha recibido el reconocimiento de todos los sectores de la sociedad americana.

Chávez nació el 31 de marzo de 1927 cerca de Yuma, en Arizona. Pero el escenario de sus luchas sería el valle central de California, principal centro de producción de uvas de mesa en el país. Allí conoció a quienes serían sus mentores y allí fundó la Unión de Trabajadores del Campo (UFW por sus siglas en inglés).

En 1962, cuando se fundó la Unión, el número de trabajadores afiliados era insignificante y su poder era mínimo. Ocho años después, los cultivadores de uva tuvieron que aceptar los contratos diseñados por la Unión, y el número de miembros superaba los 50,000.

Pocos líderes civiles han logrado tanto en tan poco tiempo. Chávez pudo hacerlo no sólo por su carisma, exaltado por todos aquellos que le conocieron y trabajaron con él, sino por su tácticas no violentas heredadas del líder indio Mahatma Gandhi- y su extraordinaria capacidad de liderazgo.

Los ayunos, o huelgas de hambre, para llamar la atención de la sociedad sobre la justeza de sus reclamos, fueron una de sus armas preferidas. En 1968 resistió 25 días bebiendo tan solo agua. En 1974 realizó otra huelga de 24 días. Y lo mismo hizo en 1988, durante 36 días.

"El ayuno dijo alguna vez- es una sentida oración para la purificación y el fortalecimiento de todos los que trabajan a mi lado en el movimiento campesino". Los ayunos de Chávez concentraron la atención del país en los problemas de los trabajadores del campo. En uno de sus ayunos surgió el famoso "Sí se puede" que acompañaría en adelante su movimiento.

Pero pocos actos tuvieron un poder tan simbólico y grande como el de la marcha de 340 millas entre Delano, centro de operaciones de la UFW, y Sacramento, la capital del estado de California, realizada en el año 1966. Fue el comienzo de La Causa, un movimiento que contó con gran apoyo popular.

La otra herramienta utilizada por Chávez fue el boicot. En numerosas ocasiones en algunas con un gran impacto- la UFW hizo llamamientos a los ciudadanos de Estados Unidos a apoyar su causa mediante un boicot a las tiendas y supermercados que distribuían las uvas de mesa de California.

Hasta su muerte, el 23 de abril de 1993, también cerca de Yuma, en Arizona, Chávez mantuvo intacto su activismo. Y lo hizo apoyado por muchas personas, comenzando por su esposa, Helen Fabela, quien no solo estuvo siempre a su lado, sino que lo apoyó en todas sus causas.

Chávez conocía a Fabela desde el highschool, y se casó con ella en 1948, después de pasar dos años en la Marina. Los recién casados se establecieron en Delano, en el centro de California, y tuvieron ocho hijos.

Pero Fabela no fue la única mujer importante en la vida de Chávez. También lo fue Dolores Huerta. Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Huerta, como Chávez, se destacó desde muy joven por su defensa de los trabajadores del campo.

En 1960, Huerta fundó la Asociación de Trabajadores Agrícolas, y en 1962 cofundó, con Chávez, la Asociación Nacional de Trabajadores del campo, que sería el germen de la Unión de Trabajadores del Campo, una de las organizaciones laborales más exitosas de la segunda parte del Siglo 20 en Estados unidos.

Chávez dejó un legado que todos aprecian hoy en día. Múltiples avenidas, parques y edificios, en aquellos estados en los que más influyó con sus acciones, llevan el nombre de César Chávez, y su cuerpo reposa hoy en un bello monumento, en un centro con su nombre visitado anualmente por miles de turistas.

El año pasado, el presidente Barack Obama declaró el 31 de marzo como el día de César Chávez, y existe una campaña de recolección de firmas para que se declare ese día un feriado nacional, como tributo a su compromiso con la justicia y la dignidad del ser humano en general.

http://www.univision.com/la-huella-digital/openpage/2014-03-18/cesar-chavez-pt1

martes, 8 de abril de 2014

Karapiru. Los años del silencio.


En su lengua, su nombre significa "Halcón". Pero incluso con la agudeza visual de dicho animal, Karapiru no podría haber anticipado la tragedia que cayó sobre su pueblo, los awás del noreste de Brasil. Nunca podría haber imaginado el día en que tendría que huir para salvar su vida y adentrarse en lo más profundo de la selva, con un balazo quemándole la espalda, y su familia asesinada por los pistoleros. Tampoco podría haber sabido que ese día sería el primero de una década de soledad y silencio.

La tierra ancestral de Karapiru se encuentra en el estado de Maranhão, entre las selvas ecuatoriales de la Amazonia en el oeste y las sabanas en el este. Para los indígenas awás, esta tierra solo tiene un nombre: Harakwá, o "el lugar que conocemos".

Los 460 miembros del pueblo indígena awá viven cazando pecaríes, tapires y monos, viajando alrededor de la selva con arcos de más de dos metros de longitud y recolectando productos silvestres: nueces de babaçu, bayas de açaí y miel. Se piensa que algunos alimentos tienen propiedades especiales y otros, como los buitres, los murciélagos y el perezoso de tres dedos, están prohibidos. Los awás también viajan de noche, alumbrando el camino con antorchas hechas con resina de árbol.

La tribu cría a animales que han quedado huérfanos y los adopta como mascotas, comparte sus hamacas con los coatíes, que parecen mapaches, y se reparten los mangos con verdes periquitos. Las mujeres awás incluso amamantan a monos capuchinos y aulladores y se sabe que también lo han hecho con pequeños cerditos.

El año de los awás se divide en "sol" y "lluvia"; las lluvias están controladas por seres celestiales llamados mairas que vigilan enormes embalses en el cielo. Cuando hay luna llena, los hombres awás, con el pelo moteado de las blancas plumas del zopilote real, entran en comunión con los espíritus a través de un trance inducido por cánticos. Es un ritual sagrado que dura hasta el amanecer.

Durante siglos su modo de vida había sido una perfecta simbiosis con la selva. Y entonces, en tan solo cuatro décadas, fueron testigos de la destrucción de su hogar (más del 30% de uno de sus territorios ya ha sido arrasado) y del asesinato de su pueblo a manos de los karaí, o "no indígenas". En la actualidad no solo son una de las últimas tribus cazadoras-recolectoras de Brasil, sino también la tribu más amenazada de la Tierra.

La estremecedora historia de Karapiru comienza realmente con un descubrimiento por casualidad hace 45 años, cuando unos geólogos estadounidenses se encontraban realizando una exploración aérea de los recursos minerales de la región. El helicóptero necesitaba repostar y el piloto decidió aterrizar en un claro en lo alto de una cumbre de las montañas de Carajás. Uno de los geólogos, en un momento ahora famoso, reparó en unas rocas gris oscuro que había esparcidas por el suelo, y las identificó como el mineral del que se extrae el hierro. Lo cierto es que el suelo bajo sus pies contenía lo que una revista geológica describió posteriormente como "una gruesa capa de jaspilitas y lentes de hematita dura". Hablando en plata, los exploradores acababan de tomar tierra en el yacimiento de hierro más rico del planeta.

El descubrimiento dio rápidamente lugar al desarrollo del Proyecto Gran Carajás, un plan agroindustrial financiado por Estados Unidos, Japón, el Banco Mundial y la Comunidad Económica Europea. Consistía en una presa, refinerías de aluminio, campos de turba y ranchos de ganado. Se construyeron carreteras asfaltadas que destruyeron enormes extensiones de bosque tropical primario y una vía de ferrocarril de larga distancia que atravesaba el territorio de los awás en su recorrido de 900 km hasta la costa, todo ello para llevar a los trabajadores y sacar el mineral. Pero la guinda industrial del proyecto era una sima excavada en el suelo de la selva, de tal tamaño que podía verse desde el espacio, y que, con el tiempo, se convertiría en la mina a cielo abierto más grande del mundo.

El Proyecto Gran Carajás resultó devastador para el medio ambiente de la región y sus pueblos indígenas, a pesar de que, a cambio del préstamo de mil millones de dólares, los organismos financiadores habían pedido a Brasil que garantizara que sus territorios indígenas serían demarcados y protegidos.

Sin embargo, se podía hacer una fortuna con la selva, por lo que un torrente de ganaderos, colonos y madereros pronto comenzaron a llegar en manada a la zona. Las enormes excavadoras se hundieron en la tierra, atravesando capas de suelo y roca hasta llegar al mineral de hierro, la bauxita y el manganesio. Los ríos fueron contaminados; antiquísimos árboles fueron talados y quemados. El negro de las cenizas del carbón vegetal reemplazó el profundo verde de la vegetación de la selva. Harakwá pasó a ser un infierno contaminado, lleno de cicatrices y barro.

Para los prospectores, los indígenas awás no eran sino un obstáculo en su particular busca del tesoro; un incordio primitivo que debía ser talado junto con los árboles. La tribu se interponía entre ellos y los dólares que extraerían de las rocas.

Así que se dispusieron a aniquilarlos.

Algunos fueron bastante originales con sus asesinatos: varios awás murieron después de comer harina condimentada con matahormigas, un "regalo" de un agricultor local. A otros, como a Karapiru, los dispararon allí donde los encontraron: en su casa, delante de sus familias.

En sus palabras
Karapiru recuerda la tragedia que cayó sobre su familia.

Karapiru creyó que era el único miembro de su familia que había sobrevivido a la masacre. Los asesinos mataron a su mujer, a su hijo, a su hija, a su madre, a sus hermanos y a sus hermanas. Otro de sus hijos fue herido y capturado.

Gravemente traumatizado, Karapiru escapó a la selva, con una bala de plomo incrustada en la espalda. "No tenía manera de curar la herida. No podía echarme medicina en la espalda, y sufrí mucho", contó a la investigadora de Survival Fiona Watson. "El plomo me quemaba la espalda, sangraba. No sé cómo no se me llenó de insectos. Pero conseguí escapar de los blancos".

Karapiru pasó los diez años siguientes huyendo. Caminó casi 700 kilómetros por las colinas boscosas y las llanuras del estado de Maranhão, cruzando las dunas de arena de las restingas y los anchos ríos que fluyen hacia el Atlántico.

Estaba aterrorizado, hambriento y solo. "Fue muy duro", le dijo a Fiona Watson. "No tenía familia que me ayudara, y nadie con quien hablar". Sobrevivió comiendo miel y pequeñas aves amazónicas: periquitos, palomas y tordos de vientre rojo. Por la noche, cuando los monos aulladores gritan desde las copas de los árboles, dormía entre las altas ramas de los árboles de la copaiba, entre las orquídeas y las lianas de ratán. Y cuando el dolor y la soledad se hacían demasiado fuertes, hablaba en voz baja consigo mismo o tarareaba mientras caminaba. "A veces no me gusta recordar todo lo que me pasó".

Karapiru se escondió de los forasteros.

Más de una década después de presenciar el asesinato de su familia, Karapiru fue avistado por un agricultor en las afueras de una ciudad en el vecino estado de Bahia. Estaba caminando por un trozo de selva calcinada y llevaba consigo un machete, algunas flechas, algunos recipientes con agua y un pedazo de jabalí ahumado.

Intercambiaron saludos:

En sus palabras
Karapiru se acerca a los no indígenas.

Karapiru siguió al agricultor hasta el pueblo, donde se pudo quedar con uno de los hombres de la comunidad a cambio de cortar madera. Pronto corrió la voz de que un indígena solitario y "desconocido", que hablaba una lengua que nadie más podía entender, había emergido de la selva.

Era un hombre que había pasado diez años "huyendo de todo" salvo de su pena. "Fue muy triste", rememoró. Pero, al igual que "Halcón" no podía haber previsto sus largos años de sufrimiento, tampoco podía anticipar la alegría que pronto llegaría.

Por Joanna Eede
http://www.survival.es/articulos/3251-Karapiru

viernes, 4 de abril de 2014

La desesperada advertencia de los científicos.



La mayoría de las personas están convencidas de que el ser humano está cambiando el clima para peor. Cada vez hay más pruebas que demuestran el nefasto futuro que nos estamos forjando a nosotros mismos y al planeta. Tendremos que soportar una mayor ocurrencia de eventos climáticos extremos, como huracanes y grandes sequías, la extinción de muchas especies y el grave problema de la escasez de alimentos a nivel mundial. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) acaba de publicar su último informe después de una reunión de cinco días celebrada la semana pasada en Yokohama, Japón. El Panel, que está integrado por más de 1.800 científicos de todo el mundo, recopila, analiza y sintetiza los datos científicos más sólidos y relevantes sobre el clima y otros asuntos relacionados. El pronóstico no es alentador.
En la conferencia de prensa en la que se anunció el lanzamiento del informe, el presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, advirtió: “En la medida en que el mundo no adopte medidas para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático continúe aumentando, la estabilidad social de los sistemas de vida humanos corre grave peligro”. Pachauri habla con la disciplina de un científico y la cautela de un diplomático. Sin embargo, el último informe es claro: “El cambio climático puede aumentar indirectamente el riesgo de conflictos violentos como guerras civiles y violencia entre comunidades”. El informe también subraya que el abastecimiento mundial de alimentos, que ya es escaso, sufrirá las consecuencias del cambio climático y que los sectores más vulnerables de la población mundial serán los primeros en padecer hambre. Pero el problema no se termina ahí.
El IPCC publicó su informe anterior, más amplio, en 2007. Desde entonces, se duplicaron los hallazgos científicos que demuestran que es un hecho irrefutable que el cambio climático es provocado por el ser humano. Sin embargo, aún existen poderosos negadores del cambio climático, financiados por la industria de los combustibles fósiles. Oxfam, una organización no gubernamental que lucha contra el hambre a nivel mundial, cuestiona a los negadores en un informe publicado la semana pasada, denominado “Hambre y calentamiento global: cómo impedir que el cambio climático haga fracasar la lucha contra el hambre. Tim Gore, de Oxfam, afirma que “los poderosos intereses económicos que actualmente están lucrando con este modelo económico tan dependiente del carbono, empresas como Exxon, son los que tienen más que perder con la transición hacia un modelo económico alternativo, justo y de bajas emisiones de carbono”. Impertérrito, ExxonMobil publicó su propio informe esta semana, tras el informe del IPCC, en el que afirma que es “muy improbable” que las políticas para combatir el cambio climático impidan que la empresa continúe produciendo y vendiendo combustibles fósiles en el corto plazo.
Las empresas productoras de combustibles fósiles como ExxonMobil ejercen una gran influencia en las políticas diseñadas para combatir el cambio climático, en particular en Estados Unidos. Esta semana, la Cámara de Representantes estadounidense aprobó una medida que obligaría a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y a otros órganos relacionados a no hacer caso del cambio climático y centrarse, en cambio, en pronosticar un clima severo, pero sin mencionar las causas probables. Mientras tanto, a nivel estatal, el Senado de Tennessee aprobó un proyecto de ley que prohibe la inversión en determinadas formas de transporte público. Según el grupo ThinkProgress, la medida recibió importante financiamiento de los barones del petróleo Charles y David Koch. La influencia política de personas como los hermanos Koch probablemente se vuelva más directa tras el reciente fallo de la Corte Suprema en el caso McCutcheon contra la Comisión Federal Electoral que elimina el tope establecido de donaciones personales que pueden recibir los candidatos políticos.
Uno de los autores del informe del IPCC, el climatólogo bengalí Saleemul Huq, lo explicó de la siguiente manera en el programa Democracy Now!: “Las empresas de combustibles fósiles son las que abastecen de droga al resto del mundo, que es adicto y dependiente de los combustibles fósiles. Sin duda, vamos a tener que poner fin a nuestra adicción a los combustibles fósiles. Vamos a tener que dejar de depender de ellos si queremos una verdadera transición y evitar el tipo de aumento de la temperatura que mencionó, de hasta 4 grados Celsius. La única respuesta es abandonar el uso de los combustibles fósiles”.
Ese es el punto central de la crisis: los países que son los mayores contaminadores están obstruyendo un acuerdo vinculante a nivel mundial para combatir el cambio climático. En las negociaciones sobre cambio climático de las Naciones Unidas se pusieron de acuerdo con el resto del mundo, en principio, en limitar las emisiones de gases de efecto invernadero a niveles que permitirían un aumento de la temperatura del planeta de tan solo dos grados Celsius. Sin embargo, los científicos afirman que esa meta se está volviendo cada vez más difícil de alcanzar y que afrontamos un aumento de la temperatura de 4 grados Celsius.
El catedrático de la Universidad de Princeton Michael Oppenheimer, otro de los autores del informe del IPCC, me dijo: “No se trata solamente de un problema para el resto del mundo…Tomemos, por ejemplo, el Huracán Sandy. Recordemos lo difícil que fue hacer frente a la tormenta. Así son las tormentas de hoy en día. Pensemos en lo que sucederá en los próximos 10, 20 o 30 años cuando aumente el nivel del mar y las tormentas, en la mayoría de los casos, sean más intensas”.
“Estados Unidos es adicto al petróleo”, afirmó el ex Presidente George W. Bush, un petrolero frustrado, durante el discurso sobre el Estado de la Unión en 2006. La clase política estadounidense está nadando en el dinero proveniente de los combustibles fósiles, que está ahogando la democracia. El cambio provendrá de las organizaciones de base, de los movimientos sociales, como el movimiento estudiantil que está presionando a los fondos de las universidades para que retiren sus inversiones de las empresas de combustibles fósiles, de las luchas comunitarias locales contra la fracturación hidráulica y de la creciente campaña de acción directa no violenta para impedir la construcción del oleoducto Keystone XL.

Amy Goodman y Denis Moynihan
http://www.democracynow.org/es/blog/2014/4/4/la_desesperada_advertencia_de_los_cientificos

miércoles, 2 de abril de 2014

El declive de la clase media.



En la actualidad se reconoce ampliamente que la división entre Norte y Sur del mundo, que se conformó tras la era colonial junto con la coalición de los “nuevos países” contra las potencias del Norte, terminó con la llegada de la globalización.
Hoy hay partes del “Tercer Mundo” en el Norte y partes del “Norte” en el Sur. El mundo ya no es bipolar, con dos grandes potencias que crearon la otra gran división,  Este-Oeste. Nos encontramos en un mundo multilateral, donde una plétora de siglas (BRICS, G-20, TTP, etcétera) muestran la presencia de numerosos actores.
Pese a la irrelevancia actual de la división entre Este-Oeste (aunque el presidente Vlamidir Putin instrumenta una astuta estrategia para sostener a Rusia como un competidor mundial, en lugar de aceptar ser solo un actor regional), la división Norte-Sur se mantiene en el plano cultural, mientras el comercio y especialmente las finanzas, son poderosas fuerzas de integración.
En el ámbito cultural, la gente del Norte sigue teniendo una visión estrictamente geocéntrica del mundo y las estadísticas muestran que solo una pequeña cantidad de productos culturales fluye desde el Sur hacia el Norte. El gran caudal se intercambia entre Estados Unidos y Europa. Asimismo, en términos políticos, las dos mitades del Norte interactúan mucho más que con el Sur.
El crecimiento de China y de Asia, como centro neurálgico del siglo XXI, no se refleja en absoluto en el campo de la cultura y la política. Los blancos conservan un sentido de comunidad, que la campaña contra los inmigrantes continúa reforzando.
Mientras mayor es la pérdida de importancia del Norte en el nuevo mundo multipolar, la reacción es refugiarse en el populismo, en partidos xenófobos y nacionalistas, que sueñan con volver a los viejos tiempos. Ello explica la aparición de nuevos movimientos políticos como el Tea Party en Estados Unidos y agrupaciones similares que jugarán un gran papel en las próximas elecciones europeas.
En el intercambio político y cultural el centro del Norte sigue siendo Estados Unidos. Sus ciudadanos no están muy interesados en Europa, considerada un mundo diferente, que intenta proteger el bienestar y donde hay un tinte de socialismo (Rush Limbaugh de Fox News ha acusado al papa Francisco de “inculcar el marxismo puro”). Al contrario, Europa mira con atención a Estados Unidos.
Por lo tanto, en esta era de la globalización neoliberal, lo que ocurre en Estados Unidos todavía tiene muchas posibilidades de reverberar en Europa. Ningún ejemplo es más contundente que el sector financiero.
Los bancos europeos están comportándose cada vez más como los bancos estadounidenses y para ellos Wall Street es el punto de  referencia en conducta y estilo. Según la Asociación Bancaria Europea, en 2013 cerca de 2.000 banqueros de este continente ganaron más de un millón de euros (1.186 solo en Gran Bretaña).
También en la industria se observa una brecha creciente entre lo que gana un jefe y sus dependientes.
Esta tendencia, que nació en Estados Unidos y luego se expandió hacia Europa, no muestra en absoluto signos de desaceleración. Por esta razón tenemos que considerar a Estados Unidos como el modelo.
A fines de enero, el banco JPMorgan Chase anunció que en 2013 había aumentado en 74 por ciento la remuneración de su presidente, Jamie Dimon, totalizando la  pasmosa cifra de 20 millones de dólares. Esto por un año en que el banco pagó 20.000 millones de dólares de multa y escapó por poco a una acusación de culpabilidad penal.
Unos días después, Francisco González, presidente del Banco de Bilbao y Vizcaya (BBVA), imitó a Dimon de forma modesta, al anunciar que su remuneración de 2013 había sido de siete millones de dólares. El salario combinado de Dimon y González es equivalente al ingreso anual promedio de 2.250 personas jóvenes de ambas regiones.
Recientemente, el New York Times publicó un reportaje con el título “Los vendedores preguntan: ¿Dónde van los adolescentes?”, en el que anunciaba que las  compras de ropa de los adolescentes estadounidenses bajarían en 6,4 por ciento entre el tercero y el cuarto trimestre.
La tasa de desempleo de los estadounidenses de 16 a 19 años es de 20,2 por ciento, muy superior al índice nacional de 6,7 por ciento. Empero, esto sería un sueño en Europa, donde el desempleo juvenil es mucho mayor.
En estudio constató que en Italia la mayoría de los solteros mayores de 35 años siguen viviendo con sus padres. Y otros datos muestran que las tiendas de la clase media baja se encuentran en crisis, mientras que las tiendas para ricos están en pleno auge.
Como es evidente, la desigualdad social está aumentando. Las estadísticas demuestran que casi todo el crecimiento en los últimos años ha ido a la cima de la pirámide, formada por uno por ciento de la población.
La clase media, resultante de una lucha centenaria por la justicia social y la redistribución de los ingresos, está desapareciendo rápidamente.
Según un estudio realizado por la London School of Economics, dentro de 16 años habremos retrocedido al grado de desigualdad social de los tiempos de la reina Victoria (1837-1901).
Todo esto, en un contexto de indiferencia generalizada de las elites políticas, enfrascadas en un combate autorreferencial sobre cuestiones del día a día.
La única voz que denuncia el actual proceso es el nuevo papa. En lugar de ser simplemente el guardián de la teología y de la doctrina, está hablando en nombre de las multitudes marginadas.
La capacidad de ir más allá de la dimensión cotidiana parece lamentablemente ausente, especialmente en el Norte. En 2000, los jefes de Estado de todo el mundo se comprometieron a cumplir diversas metas sociales, los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio, que están lejos de ser alcanzados.
No hablemos sobre los problemas del cambio climático, el desarme nuclear, la eliminación de los paraísos fiscales, la incorporación de la perspectiva de las mujeres y tantas otras cuestiones que tuvieron su momento y ahora han pasado al olvido.
Pero el papa Francisco es coherente y perseverante. Si el sistema no lo metaboliza, es posible que continúe agitando la vida de las elites políticas anestesiadas del Norte.

Roberto Savio, fundador y presidente emérito de la agencia de noticias Inter Press Service y editor de Other News.
http://www.ipsnoticias.net/2014/02/columna-el-declive-de-la-clase-media/
 

viernes, 7 de marzo de 2014

Gasoducto Keystone XL en un peligroso limbo.


La reserva de Pine Ridge del pueblo lakota, en la región del medio-oeste de Estados Unidos, es uno de los sitios más abandonados de este país, y del mundo.


El desempleo en la reserva ronda 80 por ciento y solo una persona de cada 10 terminó la escuela secundaria. La esperanza de vida de las mujeres es de 52 años, la de los hombres, 48. La mitad de los mayores de 40 tienen diabetes. Y uno de cada cuatro niños nace con síndrome fetal alcohólico.

Así que cuando las grandes empresas que proyectan el polémico oleoducto Keystone XL trazaron su ruta rodeando Pine Ridge, es posible que hayan pensado muy poco en esta comunidad que no llega a 30.000 habitantes. Como mucho, habrán supuesto que a los lakotas les alegraría conseguir algunos empleos.

Pero lo que Pine Ridge no tiene en bienes materiales le sobra en apego a su ambiente.

En 2012, cuando unos camiones de una empresa constructora de oleoductos quisieron atravesar el territorio de la reserva, en el estado de Dakota del Sur, se vieron bloqueados por las autoridades nativas y otros pobladores que habían lanzado el alerta en la página de Facebook de la radioemisora local.

Aunque son pobres, los lakotas saben que los posibles empleos que genere la obra en el lugar tendrán corta vida y que el mantenimiento del oleoducto lo harán técnicos especializados que vendrán de otros sitios.

Debbie White Plume, activista lakota que vive en Pine Ridge, sostiene que el oleoducto va contra la concepción de vida y la relación de su pueblo con la naturaleza. Ellos no van a permitir que se construya sin pelear, dijo a Tierramérica por teléfono.

Plume contribuye a organizar "Mocasines en el suelo", un programa que instruye a los nativos en las habilidades y tácticas de la acción directa no violenta.

Viajando de una comunidad a otra en esa reserva, Plume enseña a sus habitantes sobre los derechos que les asisten como ciudadanos y formas de protestar contra la invasión de las corporaciones.

"Vemos lo que está causando la explotación de arenas bituminosas en Canadá y la explotación de petróleo en las Dakotas, cómo corroen, violan y hieren a la madre Naturaleza. Sabemos que es el mismo ecosistema y que todos necesitamos vivir en él", dijo Plume.

El XL es la última de cuatro fases del sistema de oleoductos Keystone para transportar el bitumen diluido que se extrae de las arenas petrolíferas de Alberta, en el sudoeste de Canadá, hasta el Golfo de México, en el sudeste de Estados Unidos, para ser refinado.

El crudo de esas arenas es altamente corrosivo y uno de los combustibles fósiles más contaminantes. Requiere grandes cantidades de energía para ser extraído y en ese proceso genera subproductos como el coque de petróleo, una sustancia sólida con gran contenido de azufre que al quemarse es más sucia que el carbón.

El tramo estadounidense de la cuarta fase del oleoducto se tendería entre el pueblo fronterizo de Morgan, en Montana, noroeste del país, y la central Steele City, en Nebraska, donde se conectaría con tuberías ya existentes y que se dirigen al sur.

El tramo norteño final atravesaría varios ríos importantes, como los dos Rojos, el Misuri y el Yellowstone, y pasaría sobre el acuífero Ogallala, una fuente de agua dulce subterránea que abastece a más de un cuarto de las tierras agrícolas regadas de este país.

Si llega a construirse, transportaría por año el equivalente a 181 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Si bien el trazado rodea el territorio de la reserva de Pine Ridge, en realidad pasa entre este y Rosebud Reservoir, de donde las comunidades lakotas extraen el agua.

"Para nosotros, esa es nuestra agua", dijo Plume en una reunión celebrada en agosto del año pasado en Bridger, Dakota del Sur. "Veneramos nuestra agua y tenemos que protegerla".

Según la activista, los lakotas han logrado también el apoyo de ganaderos y agricultores no indígenas en lugares como Nebraska, que temen que la contaminación arruine sus tierras.


Derrames
Con el boom de la explotación de las arenas de Alberta, los accidentes están en aumento. En marzo de 2013, se derramaron entre 5.000 y 7.000 barriles de crudo pesado canadiense de una fuga en el oleoducto Pegasus de ExxonMobil en Mayflower, Arkansas, causando un desastre ambiental.

En octubre, se escaparon 20.600 barriles de crudo de otro ducto en Dakota del Norte.

Según PBS, el servicio de televisión pública de Estados Unidos, el año pasado se registraron 362 derrames de oleoductos en Estados Unidos. Y en Alberta los accidentes son igualmente comunes. Una investigación descubrió que en esa provincia canadiense hubo 25.000 derrames en los últimos 37 años.

Con estos antecedentes, un derrame en Keystone es casi seguro. Cuando unos activistas de Kansas se encerraron a sí mismos en un segmento recién instalado del tramo sur del sistema Keystone, el sol entraba por los enormes agujeros de una cubierta exterior que se suponía a prueba de agua. Ese mismo día ese tramo se hundió.


Corrupción
Luego de años de campaña contra el proyecto, el Departamento de Estado publicó su informe de impacto ambiental el 31 de enero, en el que se sostiene que el oleoducto no elevaría de forma significativa las emisiones de carbono.

Ese es el factor que el presidente Barack Obama tomó como elemento para vetar o aprobar el proyecto. El estudio también sostiene que, se haga o no el oleoducto, las arenas petrolíferas se seguirán explotando al mismo ritmo y serán exportadas por tren.

Estudios de la industria han mostrado, sin embargo, que el sistema ferroviario es incapaz de absorber mayor transporte de crudo.

Legisladores del gobernante Partido Demócrata han reclamado al gobierno que posponga su decisión de impacto hasta que su propio inspector general termine una investigación sobre posible conflicto de intereses de la empresa contratada por el gobierno para hacer la evaluación Environmental Resource Management (ERM).

Grupos ecologistas publicaron documentos que muestran que el Departamento de Estado hizo escasos esfuerzos para verificar si la información de ERM era verídica.

La empresa, con sede en Londres, recibe buena parte de sus ganancias de contratos con empresas como Conoco Phillips, Chevron, ExxonMobil y Canadian Natural Resources, todas ellas beneficiarias del futuro oleoducto y de las arenas de Alberta.

Varios de los analistas que redactaron la evaluación aparecen como exempleados de TransCanada, la empresa constructora del oleoducto.

"Hemos presentado toneladas de pruebas de que la empresa ERM mintió en sus declaraciones", dijo a Tierramérica el activista de Amigos de la Tierra, Ross Hammond.

"Para los inversores en general, Keystone es un asunto crítico, y el Departamento de Estado ha escamoteado la cuestión", dijo Hammond.

"Así que en esencia, ellos dicen ‘como no hay impacto climático, ustedes podrían construir Keystone’. Hay instancias en que el análisis es realmente deficiente", añadió.

Amigos de la Tierra sostiene que TransCanada planificó contratar a exfuncionarios del gobierno de Obama como lobistas ante el Departamento de Estado.

Anita Dunn, exdirectora de comunicación de la Casa Blanca y ahora lobista jefa de una firma que representa a TransCanada, visitó su antiguo empleo más de 100 veces después de dejar el cargo en 2009.

"La única forma de aprobarlo es ignorar las múltiples mentiras que dijo TransCanada. Lamento ver que esto no molesta al Departamento de Estado", dijo el representante demócrata Raúl Grijalva.

Están corriendo los 30 días, que finalizan el 7 de marzo, para realizar comentarios al informe. La última vez que abrió esta posibilidad, el Departamento de Estado se vio inundado con más de 1,5 millones de cartas, correos electrónicos y faxes, la inmensa mayoría desaprobando el plan.

En Pine Ridge, la decisión es clara.

"Nuestra historia nos ubica en este lugar desde el comienzo de los tiempos", dijo Plume. "Esperamos que el presidente Obama diga no. Pero si dice sí, entonces pondremos nuestros mocasines en el suelo y nos lanzaremos a la desobediencia civil", concluyó.

Por Samuel Oakford
http://www.ipsnoticias.net/2014/02/gasoducto-keystone-xl-en-un-peligroso-limbo/

jueves, 6 de marzo de 2014

El último reducto de los mashco piros .


Internados en selva fronteriza con Brasil, una numerosa población de indígenas en aislamiento voluntario sufre los embates del narcotráfico que ha abierto una nueva ruta para la droga. El nuevo paso de la droga comienza desde Ucayali, pasando por Sepahua y Atalaya, hasta la comunidad de Palestina en la frontera con Brasil, atravesando el extenso Parque Nacional Alto Purús, lugar que se ha convertido en el último refugio de cientos de indígenas no contactados o en contacto inicial.

Los no contactados
 
En la soledad de la noche, "Francisco" escucha desde su puesto de vigilancia en Tahuamanu, los pasos de alguien que se acerca. Internado en medio de la selva, piensa que es algún animal nocturno rodando en la oscuridad, pero advierte algunas voces. Comprende de inmediato que no son los "mochileros" que pasan por el Parque Nacional Alto Purús, llevando droga hacia Brasil, sino hombres y mujeres desnudos tratando de forzar la puerta para robar algunos víveres y utensilios. Sin armas y sólo, el guardaparques espera unos minutos hasta que los visitantes se marchan pacíficamente llevándose los víveres sustraídos.

No es la primera vez que ocurre este tipo de avistamientos, a mediados del año pasado, pobladores de la comunidad Monte Salvado, en Madre de Dios, divisaron a un numeroso grupo de indígenas aislados en la margen opuesta del río Las Piedras. Testigos de la zona aseguraron que un grupo de más de 100 nativos entre hombres mujeres y niños desnudos, intentaron cruzar el río, pero fueron disuadidos por un agente de protección de la Reserva Madre de Dios, con quien entablaron un breve diálogo. Los indígenas le solicitaron plátano dulce y utensilios, como ollas y machetes.

Pocos días después, un video propalado por la por la Federación Nativa del Río de Madre de Dios y afluentes (Fenamad) y que dio la vuelta al mundo, confirmaba la versión de los comuneros y echaba por tierra las versiones gobiernistas y empresariales que negaban la existencia de estos pueblos para favorecer las concesiones de gas y petróleo en la amazonía. Las imágenes difundidas por diversos medios de la capital mostraban con diáfana claridad la presencia de unos 15 hombres de mediana edad con los rostros pintados y flechas en las manos. No eran "perros del hortelano", ni "ciudadanos de segunda categoría", sino hombres con sus mujeres y niños, todos pertenecientes al pueblo mashco piro, uno de los tantos pueblos de indígenas que optaron por aislarse en lo profundo del bosque.

¿Quiénes son los mashco piros?
 
"El Mashco piro es uno de los pueblos indígenas que ocupan el Parque Nacional Alto Purus, quienes huyeron de la violenta explotación del caucho que tuvo lugar entre 1890 y 1910", refiere la antropóloga experta en pueblos en aislamiento, Beatriz Huertas.

La especialista asegura que durante los meses de junio y julio "ellos bajan a las playas de los ríos para buscar huevos de tortuga, recolectar frutos o cazar monos". El dato proporcionado por Huertas coincide con el testimonio del misionero dominico José Alvarez, quien hace medio siglo atrás, había descrito uno de los primeros encuentros con mashco piros, con caucheros liderados por Fitzcarrald, a quien los indígenas le habían pedido no seguir adelante en su viaje al Manu, "porque les espantaría la caza del mono y les traería el contagio del catarro".

Como sucedió en el siglo pasado, Huertas, cree que las actividades externas como la tala y el narcotráfico están afectando negativamente las vidas de estos pueblos que dependen del bosque y los ríos para vivir. El aumento de estas actividades ilegales, sería la razón de los continuos avistamientos que se han incrementado, debido a la presencia de narcotraficantes y madereros.

Un morador de la comunidad fronteriza de Puerto Esperanza, asegura que se han producido agresiones por parte de mashco piros que en algunas oportunidades han quemado casas, puestos de control y se han llevado utensilios de la comunidad. Amancio Flores Lomas, relata que el año pasado un vigilante de Sernanp, avistó a un grupo de nativos aislados en el límite de la Reserva Mashco Piro.

"En esta época del año es difícil el avistamiento de estos grupos, debido a las lluvias", explica el poblador, quien sostiene que los nativos bajan de las cabeceras de los ríos para pescar y recolectar frutos llegando hasta la cuenca del rio Sepahua, lugar dominado actualmente por el narcotráfico, en donde periódicamente pasan embarcaciones y "mochileros" transportando droga hacia Brasil.

El reporte del guardaparques,"Francisco", fue notificado a la Sernanp, institución que se ha visto preocupada por la seguridad de sus guardaparques en esta zona.

Arsenio Calle, jefe del Parque Nacional de Alto Purús, refiere que desde el 2011, los mismos sucesos se vienen reportando en otros puestos del parque, en donde los vigilantes ven pasar a grupos de individuo, algunos armados.

La nueva ruta de la droga
 
El cruce que une el río Sepahua y el río Purús, donde la extensión de tierra que separa ambos ríos se acorta, habría sido tomado por los narcotraficantes para pasar la droga, según la versión de varios testigos de la zona.

"Por ahí ingresan los narcos que vienen desde Ucayali. Ellos dicen que los indígenas han tomado el cruce, pero es fácil reconocer a los Mashco Piros. Los narcotraficantes se camuflan como indígenas, para que puedan entrar. Pasan por la noche en bote por el Rio Purús", comenta, Flores.

La ruta de la droga serpentea desde el río Sepahua, hasta el río Purús, atravesando una provincia del mismo nombre que goza de 4 áreas protegidas, entre las que se encuentra la Reserva Mashco Piro.

Según la especialista, Beatriz Huertas, los nativos de esta reserva se trasladan de río en río, en busca de los huevos de tortuga taricaya, desplazamiento que los hace visibles en las temporadas de verano y más propensos al contacto con los narcotraficantes.

"El Estado tiene que asumir su responsabilidad reforzando los puestos de vigilancia y manejando planes de prevención y contingencia para evitar los riesgos del contacto, entre ellos, enfrentamientos con las comunidades aledañas y otros agentes externos, manifiesta la especialista, quien no descarta la posibilidad de un contacto violento con los narcotraficantes.

Otro problema no menos importante es la inexistencia de campañas de salud en poblados colindantes para evitar enfermedades que eventualmente se podrían transmitir a los indígenas. "¿Qué les pasaría si se acercaran a alguien que tiene gripe o viceversa?", señala Huertas, aludiendo a los cientos de indígenas aislados muertos históricamente tras el contacto con trabajadores de la industria del caucho en el siglo pasado.

Cinco reservas territoriales
 
Según la legislación existente, el Perú cuenta con cinco reservas territoriales para proteger a pueblos en aislamiento voluntario. Si bien, la Ley de Protección de los Pueblos en Aislamiento, aprobada en el año 2006, reconoce su existencia, así como su estado de vulnerabilidad y amenazas que los aquejan, esta no garantiza medidas reales y concretas para proteger su derecho a la vida, autodeterminación y la intangibilidad de sus territorios.

Por otro lado, diversos especialistas coinciden en señalar que el Estado actúa de manera ilógica, al crear reservas para después otorgar concesiones mineras y petroleras en esos mismos territorios, con lo que produce una situación de desprotección de los pueblos que las habitan. Basta con echar un vistazo a la Ley de Protección de los Pueblos en Aislamiento, que por un lado les reconoce ciertos derechos y, por el otro, oficializa la ejecución de actividades hidrocarburíferas en sus territorios. Por ejemplo, en la Reserva Territorial Isconahua hay concesiones mineras, y además se está ejecutando el proyecto de interconexión vial Brasil-Pucallpa.

Gas con sangre
 
Mediante un pronunciamiento emitido el 9 de agosto del año pasado, en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el Pacto de Unidad de Organizaciones Indígenas, que agrupa a distintas organizaciones indígenas, exigió al Gobierno dejar sin efecto "cualquier ampliación del Programa de Exploración y Desarrollo en el Lote 88 o ampliación del proyecto Camisea".

En dicho comunicado se advierte que si el gobierno persiste en su intención, acudirán a las instancias internacionales "ya que el Estado tiene la obligación de cumplir con las Directrices de Protección para Pueblos Aislados y en Contacto Inicial de las Naciones Unidas".

Por su parte, la Federación Nativa del río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad), acusó al Gobierno de no cumplir su función de proteger a los aislados. "Todo lo contrario, han despedido al viceministro de Interculturalidad por opinar a favor de la reserva territorial Nahua-Nanti, y está permitiendo que los agentes extractivistas arrinconen a los aislados", comentó Klaus Quicque, dirigente de Fenamad.

Al ser consultada sobre el impacto que tendría la ampliación de operaciones del lote 88 en los pueblos en aislamiento y contacto inicial, Beatriz Huertas es tajante. Asegura que este proyecto afectará por lo menos a cinco pueblos en aislamiento y contacto inicial ntre los cuales se cuenta a kirineris, matsigenkas, nahuas, nantis y pueblos vecinos como los mashco piros. Los impactos se pueden traducir en contagio de enfermedades y muertes, reducción drástica de los animales del monte que son fuente de alimento para dichos pueblos, además de contaminación de ríos y quebradas,

"El lote 88 se superpone a gran parte de la reserva territorial Kugapakori-Nahua Nanti, creada en los años 90, tras la muerte de 300 indígenas Nahuas, debido al contacto con agentes externos en el contexto de la explotación petrolera, la tala e intentos de contacto por los misioneros. La tragedia del pueblo Nahua casi causa su extinción, escandalizó a la comunidad internacional y derivó en la creación de la Reserva", recuerda.
Otra página negra
 
Ante estas indefiniciones, cabe preguntarnos: ¿Cuál es el futuro de los indígenas en aislamiento? La vulnerabilidad en que se encuentran estos grupos que sufren los embates del narcotráfico, los hace candidatos a sufrir una agresión más que pasaría a integrar el amplio historial de contactos violentos como el ocurrido con los Yora o Nahua. Estos habitantes temidos del Manu, rechazaron a los invasores madereros, petroleros y misioneros hasta 1985, fecha en que producto del contacto con estos agentes externos murió más de la mitad de su población, alrededor de 300 indígenas, hecho que provocó la indignación de la comunidad internacional.

Por Alberto Gonzáles Zamora.
http://www.revistavelaverde.pe/el-ultimo-reducto-de-los-mashco-piros/
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