viernes, 26 de mayo de 2017

La creciente desigualdad del capitalismo mundial.



La desigualdad en los ingresos y la riqueza aumentó en las últimas décadas, pero el reconocimiento del papel que desempeñan la liberalización económica y la globalización en esa brecha nunca ha sido tan generalizado. Los guardianes del capitalismo global están nerviosos, pero poco hicieron para controlar o revertir la situación.
La creciente desigualdad alarma a la élite mundial

El  Foro Económico Mundial (FEM) calificó la grave desigualdad de ingresos como el mayor riesgo que enfrenta el mundo.
“Tenemos una disparidad demasiado grande en el mundo. Necesitamos más inclusión… Si seguimos teniendo un crecimiento no inclusivo y continuamos con la situación de desempleo, en particular del desempleo juvenil, nuestra sociedad global no será sostenible”, advirtió el fundador del FEM, Klaus Schwab.
Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, declaró ante líderes políticos y empresariales del FEM que “en demasiados países los beneficios del crecimiento los disfrutan muy pocas personas. Esa no es una receta para la estabilidad y la sostenibilidad”.
Del mismo modo, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, advirtió que de no abordarse la desigualdad se corre el riesgo de disturbios sociales. “Va a estallar en gran medida debido a estas desigualdades”, afirmó.
También la influyente revista Foreign Affairs, del no gubernamental Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en Estados Unidos, realizó una advertencia similar.
“La desigualdad está creciendo en casi todo el mundo capitalista posindustrial… De no abordarse, la creciente desigualdad y la inseguridad económica pueden erosionar el orden social y generar una reacción popular contra el sistema capitalista en general”, apuntó.

¿Mucho ruido y pocas nueces?

Cada vez más, una pequeña élite absorbe los principales beneficios del crecimiento económico. A pesar del estancamiento económico que sufrió el planeta durante casi una década, el número de milmillonarios aumentó a 2.199, algo sin precedentes. El uno por ciento más rico de la población mundial posee ahora tanta riqueza como el resto de los habitantes. Las ocho personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como la mitad más pobre.
En India, el número de milmillonarios se multiplicó al menos 10 veces en la última década. El país asiático tiene ahora 111 milmillonarios, el tercero en el mundo. Asimismo, más de 425 millones de personas indigentes también viven en el territorio indio, o un tercio de los pobres del planeta y más de un tercio de la población del país.
África tuvo un auge económico durante una década hasta 2014, pero la mayoría de sus habitantes sigue luchando a diario para obtener alimentos, agua potable y atención médica. Mientras tanto, el número de personas que viven en la extrema pobreza, según el Banco Mundial, creció de 280 millones en 1990 a 330 millones en la actualidad.
En Europa, los pobres soportaron el peso de las políticas de austeridad, mientras que los rescates bancarios beneficiaron principalmente a las personas acaudaladas. Aproximadamente 122,3 millones de personas, o sea 24,4 por ciento de la población de la Unión Europea, corre el riesgo de caer en la pobreza.
Entre 2009 y 2013, el número de europeos sin dinero suficiente para calefaccionar sus viviendas o pagar gastos imprevistos aumentó 7,5 millones hasta 50 millones de personas, mientras que el continente alberga a 342 milmillonarios.
En Estados Unidos, la proporción de ingresos del uno por ciento más rico de la población está en su nivel más alto desde la víspera de la Gran Depresión, hace casi nueve décadas. El 0,01 por ciento más adinerado, o 14.000 familias estadounidenses, poseen 22,2 por ciento de la riqueza del país, mientras que el 90 por ciento más pobre, o más de 133 millones de familias, posee apenas cuatro por ciento de la misma.
Esta concentración sin precedentes de la riqueza y la correspondiente privación del resto de la población generaron reacciones negativas, que posiblemente contribuyeron a la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, al referéndum del Brexit en Gran Bretaña, a la fuerza de la ultraderecha de Marine Le Pen en Francia y de la Alternativa para Alemania y al ascenso de la derecha de Hindutva en India.

China “comunista” y la desigualdad

Mientras tanto, China creció rápidamente pero la desigualdad también aumentó considerablemente. El país de gobierno comunista exporta bienes de consumo baratos al mundo, controlando la inflación y mejorando el nivel de vida de muchos.
Parte de su enorme superávit comercial – debido a los salarios relativamente bajos, aunque recientemente en aumento – fue reciclado en los mercados financieros, principalmente de Estados Unidos, lo que ayudó a expandir el crédito a tasas de interés bajas en China.
Así, los productos de consumo y el crédito baratos permitieron a la clase media de Occidente, en franca reducción, mitigar la presión a la baja sobre sus niveles de vida, a pesar del estancamiento o la caída de los salarios reales y el aumento de la deuda personal y familiar.
El desarrollo de China impulsado por las exportaciones y basado en los bajos salarios aumentó considerablemente la desigualdad de ingresos en el país más poblado del planeta durante más de tres décadas. Beijing desplazó a Nueva York como la nueva “capital milmillonaria del mundo”. El país asiático tiene ahora 594 milmillonarios, o 33 más que Estados Unidos.
Desde la década de 1980, la desigualdad de ingresos en China creció a mayor rapidez que en otros países. El uno por ciento más rico de los hogares posee un tercio de la riqueza del país, mientras que el 25 por ciento más pobre posee solamente un uno por ciento.
El coeficiente de Gini de China subió a 0,49 en 2012 de 0,3 apenas 30 años antes, cuando era uno de los países más igualitarios. Otra investigación ubicó el coeficiente de Gini del país en 0,61 en 2010, superando por lejos los 0,45 de Estados Unidos.

http://www.ipsnoticias.net/2017/05/la-creciente-desigualdad-del-capitalismo-mundial/
Traducido por Álvaro Queiruga
Anis Chowdhury, exprofesor de economía de la Universidad de Western Sydney, ocupó altos cargos en la ONU entre 2008 y 2015. Jomo Kwame Sundaram, exprofesor de economía y subsecretario general de la ONU para el Desarrollo Económico, recibió el premio Wassily Leontief para el Avance de las Fronteras del Pensamiento Económico en 2007.

jueves, 25 de mayo de 2017

El norte, la emigración inminente.


El norte no siempre es Estados Unidos, el norte, para los migrantes y desplazados es un lugar lejano al que van en busca de la utopía. Obligados por las circunstancias, esas circunstancias tienen responsables: un Estado inoperante, un sistema avasallador por tradición y una sociedad inhumana e insensible.
Emigran forzadamente del pueblo a la capital o a otro país y les cambia la vida, desde que ponen un pie afuera de sus nidos, jamás desde  ese instante volverán a ser los mismos. Algo se rompe, algo tan valioso e íntimo que es imposible reconstruir y recuperar. Se esfuma y nos parte en dos: un antes y un después; regresa de cuando en cuando en los suspiros tardíos de la nostalgia. Y como los recuerdos: no se puede tocar.
Las migraciones y desplazamientos forzados, son el exilio más doloroso; son una herida viva, sangrente, que jamás logra secar: ni con el retorno. Esta melancolía se convierte en un estado anímico cambiante, porque quienes se ven forzados a dejar sus nidos, son como árboles a los que se les arrancó de raíz y aunque se les trasplante en otro lugar, jamás crecerán frondosos. Aunque se les abone o cambie de tierra. Es lo mismo con los humanos, aunque tengan lujos materiales, aunque les cambie la vida laboralmente, jamás, nada ni nadie logrará llenar el vacío de la pérdida: la raíz es irremplazable.
Pero tristemente en los casos reales de la migración y el desplazamiento forzado, que son personas marginadas por el sistema quienes lo viven, se enfrentan con una post migración de humillación y explotación. Sin documentos y sin los recursos el desplazamiento se convierte en un infierno, estos migrantes son abusados de formas inimaginables, por las autoridades del país de tránsito, por bandas delictivas que los trafican para fines infinitos y también si logran entrar al país de llegada, los espera otro tipo de averno: el de la depresión post frontera sumado al temor y paranoia constante de una deportación y el día a día de la explotación laboral.
El país de llegada puede ser cualquiera, las migraciones internas también se sufren día a día. El campesino que deja el trabajo en el campo para internarse en la urbe de cemento. Eso aniquila cualquier espíritu. El envío de remesas, la sobrecarga de trabajo, el estigma de ser migrante indocumentado o desplazado. El eterno insomnio, la zozobra y el dolor perenne por el nido roto. Por la familia destrozada, porque cuando migra uno de los miembros, la familia se fragmenta y se pierde, se pierde algo que jamás se podrá recuperar. Con las migraciones y desplazamientos forzados perdemos todos, porque cuando emigra un ser humano, emigran las tradiciones, la identidad, la cultura, emigra el talento.
Ese talento que generalmente en el lugar de llegada no se puede desarrollar porque circunstancialmente las condiciones son también de explotación y abuso, sobre todo de invisibilidad y vivir en las sombras; en el caso de los indocumentados la marginación es atroz. Como lo es para un indígena o un afro descendiente que emigra internamente, llegar a una urbe donde los capitalinos los discriminan con el peor de los racismos, no por indocumentados, pero por su origen. Y ni qué decir si esta persona solo habla el idioma de su etnia.

Cuando emigra forzadamente un ser humano, perdemos todos.

¿Cuánto vale la vida de un paria? Para que mueran miles tratando de cruzar las fronteras de la muerte. ¿Cuánto vale la insensibilidad y doble moral de la población mundial como para que sigua siendo la migración y el desplazamiento forzado interno y externo un tema que no importe?

El norte no siempre es Estados Unidos.

Por: Ilka Oliva Corado
https://cronicasdeunainquilina.com/2017/05/24/el-norte-la-emigracion-inminente/

miércoles, 17 de mayo de 2017

El azúcar amarga la relación entre México y EEUU.



El hollín del corte de la caña de azúcar es el oro de Atencingo, una localidad en el centro de México cuya población se dedica a esta industria. Pero la disputa comercial de México con Estados Unidos amenaza con amargar este sector.
“Nos pagan a 36 pesos la tonelada (unos 1,8 dólares. Si cortas ganas (dinero), si no cortas no ganas nada”, cuenta a la AFP Enrique González, un campesino de 31 años recubierto de ceniza y machete en mano, en medio de un frondoso campo de tallos verdes y amarillos forrados de hojas.
El proceso para lograr azúcar comienza con la quema de las cañas, luego se tajan con machetes y posteriormente se mandan a las fábricas, donde son molidas para obtener un jarabe que terminará siendo cristalizado y procesado.
Los jornaleros ganan entre 600 y 700 pesos al día, un salario que la mayoría necesita para mantener a sus familias, aunque su sustento está ahora en peligro.
Parte del endulzante puede quedarse varado en la frontera con Estados Unidos por un conflicto sobre el precio, en la antesala de la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); un pacto vigente desde 1994 y que el presidente estadounidense Donald Trump considera nocivo para su país.
México tiene hasta el 5 de junio para llegar a un acuerdo con Washington que siga permitiendo la entrada sin aranceles del azúcar, del que exportó 1,1 millones de toneladas en 2016, según cifras oficiales.
De lo contrario, Estados Unidos planea aplicar un impuesto de hasta el 80%, según la industria, lo que sentaría un mal precedente para la revisión del TLCAN que posiblemente comenzaría en agosto.
“Obligaría al gobierno mexicano a endurecer posiciones a la hora de una renegociación, tanto políticamente como en términos económicos”, advierte a la AFP Alejandro Luna, abogado especializado en comercio de la firma Santamarina & Steta.

– Un problema agridulce para México –

El azúcar de caña mexicano entraba a Estados Unidos sin restricciones arancelarias ni de cupo desde 2008, como parte del proceso de apertura del TLCAN.
Al mismo tiempo, el mercado local se abrió a la fructosa estadounidense, utilizada principalmente por la industria de los refrescos.
Ambos gobiernos llegaron a un acuerdo en 2014 que limita el azúcar que puede enviar México. La industria estadounidense acusa a México de incurrir en dumping al exportar su azúcar mas barato de lo que lo venden en su propio mercado.
Pero Washington y México reiniciaron las negociaciones el año pasado debido a las nuevas quejas de los empresarios estadounidenses.
“Si nos ponen aranceles, nos sacan del mercado”, aseguró hace unos días Juan Cortina, presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA).
La Secretaría de Economía de México dijo a principios de mayo que las empresas que han presentado el reclamo buscan en parte “eliminar la competencia de azúcar refinada de México en el mercado estadounidense”.

– Presión de la industria –

Los productores son conscientes de la importancia del azúcar en las comunidades que la elaboran; como Atencingo, situada en el estado de Puebla (a unos 175 km al suroeste de Ciudad de México) y donde viven casi 11.000 personas.
Desde hace varias generaciones, su población se dedica entre noviembre y mayo al corte de caña y a la producción del azúcar. El resto del año, muchos se dedican a la construcción o se marchan a Sonora (norte) para dedicarse a la cosecha de la uva.
“Decir caña en esta parte del estado es sinónimo de trabajo (y) de muchos años de tradición”, relata a la AFP Gabriel Conrado, de 57 años, quien representa al sindicato de campesinos en la región.
“Esperemos que no pase nada, que (la negociación) llegue a un buen término”, agrega.
Sin embargo, la organización CNIAA busca generar mayor presión a la negociación del convenio abriendo una investigación antidumping en México contra la fructosa estadounidense.
“El consumo de fructosa en nuestro país es de alrededor de 1,6 millones de toneladas. Es por eso que para nosotros es importante hacer valer este derecho de investigación antidumping contra la fructosa”, subraya Cortina.
Mientras México y Estados Unidos tratan de salvar un acuerdo para evitar amargar más su relación, González confía en participar en la próxima temporada de corte.
“Ahora a esperar a que empiece otra vez, si te quieren dar trabajo en las parcelas”, dice mientras amontona la caña recién cortada y envuelto por un aire dulce.

http://miamidespierta.com/el-azcar-amarga-la-relacin-entre-mxico-y-eeuu/

martes, 9 de mayo de 2017

“Lo que molesta de los inmigrantes es que sean pobres”


La profesora de Filosofía dedica su último libro a demostrar que lo que subyace en el auge de la xenofobia en Europa y Estados Unidos es la aversión al necesitado.
Adela Cortina vuelve a dar en la diana del debate público con un libro que tiene por objeto dar nombre a lo que ocurre y no se ve. Y lo que ocurre, según ella, es que detrás de la ola de xenofobia que invade Europa y Estados Unidos, lo que hay es un sentimiento de aversión, de rechazo al pobre: aporofobia. “Lo que molesta, primero de los inmigrantes, y luego de los refugiados, no es que sean extranjeros, sino que sean pobres”, sostiene. Todas las fobias —homofobia, islamofobia, xenofobia— son patologías sociales que se expresan en forma de odio al diferente, pero esta llega enmascarada y lo que Adela Cortina hace en su libro Aporofobia, el rechazo al pobre (Editorial Paidós) es diseccionar los orígenes y expresiones de un sentimiento muy arraigado que, convenientemente manipulado con fines electoralistas, se ha convertido “en un problema político y un desafío para la democracia”.
El libro no puede ser más oportuno y ella lo celebra, porque quiere contribuir al debate. “Observé que la xenofobia, el rechazo a los extranjeros, ocupaba el centro del discurso político, pero era evidente que no todos los extranjeros molestaban por igual. A los que llegaban cargados de petrodólares, por muy diferentes que fueran, se les ponía alfombra roja, igual que a los turistas”. Los extranjeros comenzaron a molestar cuando llegaron los inmigrantes económicos, a los que más tarde se sumaron los refugiados. “Luego vino Trump prometiendo levantar un muro y qué casualidad, era para impedir la llegada de los mexicanos, no de los canadienses”, explica. Tras esta primera aproximación, Adela Cortina se planteó si los que molestan son los extranjeros pobres o los pobres en general. Y la respuesta, que desarrolla con todo tipo de referencias filosóficas en el libro, no ofrece dudas: molesta la pobreza en general, lo que ocurre es que si los pobres son además extranjeros, es más fácil presentarlos como una amenaza para la identidad. “La aversión es hacia todos los pobres, incluidos los de la propia familia”, sostiene. “El rechazo al pobre implica siempre una actitud de superioridad y suele incluir la culpabilización de la víctima”.
Pero este discurso no es algo que haya surgido de repente. Ha crecido al calor de la última crisis, cierto, pero tiene hondas raíces culturales y hasta biológicas. La autora bucea en la biología evolutiva para demostrar que la aporofobia está incrustada en nuestro cerebro como una marca de la lucha por la supervivencia como especie. “Todos los seres humanos somos aporófobos”, insiste. Identificarse con el grupo y desconfiar del extraño fue durante mucho tiempo una forma de defenderse de la amenaza de otros grupos tribales. Pero también dentro del propio grupo surge el rechazo al pobre porque rompe las las reglas de cohesión interna basadas en dar y recibir. Los pobres no pueden dar, luego nada se espera de ellos.

Esta es la razón, según Adela Cortina, por la que los discursos políticos que apelan a este tipo de emociones tienen tanta receptividad. Pero sorprende que el discurso xenófobo haya crecido tanto y tan rápidamente, cuando hace apenas unos años Europa vivía sus mejores años gracias a unas políticas públicas basadas en el principio de solidaridad. “El cerebro es muy plástico y podemos modificarlo —lo cual es muy buena noticia— pero tanto en un sentido como en otro. Se puede ahondar en la tendencia a la aporofobia si hay un discurso público que la favorece, una ideología predominante, la neoliberal, que es una reacción frente al Estado de bienestar y sostiene que el pobre es el único culpable de su pobreza”.
Adela Cortina considera que uno de los antídotos frente este tipo de fobias es justamente reforzar y rehabilitar el Estado social. “Me parece fundamental reforzar el discurso de la igualdad y del respeto a los derechos económicos y sociales, que es el fundamento de la socialdemocracia. Garantizar estos derecho no consiste solo en aplicar políticas para erradicar la probreza, sino en disminuir las desigualdades”.

El otro gran antídoto, según Adela Cortina, es la educación: seguir educando en los valores de la solidaridad y el respeto al diferente, aunque admite que es una paradoja comprobar que, después de haber sido educados en esos valores, después de que la Unión Europea los asumiera incluso como principios fundacionales, tanta gente esté ahora abrazando el discurso xenófobo, incluidos muchos jóvenes. “El problema es que también la sociedad educa, y a veces, hay una contradicción flagrante entre lo que dicen los libros y lo que la sociedad transmite con el ejemplo”. “No quiero ponerme apocalíptica”, prosigue, “porque soy de los que creen que en la sociedad hay de todo y que hemos mejorado mucho, pero si los jóvenes estudian unos valores y luego ven que viven en una sociedad sin compasión por los que vienen de fuera, sin compasión con los pobres, sin solidaridad con los necesitados, no debe sorprendernos que aumente la xenofobia y la aporofobia”.

“Ha habido un tiempo en que el sistema democrático era aceptado por todos, pero ha empezado a surgir un cierto cansancio respecto de la democracia y de lo conseguido. Y han aparecido grupos que no proponen nada alternativo, pero han sabido explotar el malestar subyacente. Se ha descuidado la situación de amplias capas de la población y en esto hemos de ir con mucho cuidado. La gente se había hecho ilusiones, y ahora ve que no prospera y se siente maltratada. En ese estado de ánimo, muchos buscan un chivo expiatorio, que suele ser un pobre. En EE UU los mexicanos, en Europa, inmigrantes y refugiados”.

EL OLVIDO COMO MECANISMO DE ADAPTACIÓN

Resulta sorprendente lo rápido que la sociedad olvida los traumas y las experiencias del pasado. La búsqueda de chivos expiatorios ha causado estragos en Europa. La victoria de Trump revela la velocidad a la que los americanos han olvidado que todos ellos fueron antes inmigrantes. “Este olvido no deja de ser una forma de adaptación en una situación que se percibe con temor. Incluso los mexicanos que emigraron a Estados Unidos no hace tanto, han votado a Trump y quieren cerrar las puertas a los que llegan ahora”, dice Adela Cortina. “Nuestra capacidad de olvido, es tremenda. Los humanos somos los seres más adaptativos, ponemos entre paréntesis todo lo que puede ser un obstáculo”, añade.


http://cultura.elpais.com/cultura/2017/05/08/actualidad/1494264276_545094.html

jueves, 4 de mayo de 2017

Denuncian contaminación de mantos acuíferos por plaguicidas en comunidades mayas.



Comunidades mayas de los estados de Yucatán y Campeche denunciaron la contaminación del agua por el uso de plaguicidas frente al relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho humano al agua potable y el saneamiento, Léo Heller, en el marco de su visita para la elaboración de un informe y la emisión de recomendaciones al respecto.

Durante la reunión, el representante Gustavo Huchín, del Consejo Maya de los Chenes, y el abogado Jorge Fernández Mendiburu, de Indignación, presentaron al relator de la ONU los estudios científicos que realizó el Instituto de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, en los que se reveló la presencia de plaguicidas en agua del subsuelo, agua purificada, así como la presencia del herbicida glifosato en orina de hombres y mujeres mayas.

“Nuestra preocupación más grande es por la contaminación del agua por el glifosato y otros agrotóxicos”, expresó Huchín.

Además de exponer sobre la contaminación a causa de la implementación del modelo de agricultura industrial, Huchín recordó al representante de Naciones Unidas la presencia de la soya transgénica en las localidades mayas y la deforestación en la zona, que ha derivado en la disminución de colonias de abejas y en problemas en las cosechas.

Por otra parte, señaló que la implementación de pozos de absorción, destinados a evitar que se inunden terrenos bajos, provocó que desaparecieran lagunas y otras zonas bajas que funcionan para la captación de agua, además de que los estanques naturales se han contaminado por los plaguicidas.

El asesor legal del Consejo Maya de los Chenes, Jorge Fernández Mendiburu, denunció frente a Heller que las autoridades de los tres niveles de gobierno optan por la omisión generalizada del problema, en lugar de ocuparse a garantizar el derecho del acceso al agua libre de contaminantes.

“Debe haber voluntad política por parte de instituciones como la COFEPRIS en la regulación de las sustancias que se utilizan en el país, SAGARPA, quien otorga apoyos orientados a fortalecer el modelo de agricultura industrial, y SEMARNAT, que no ha monitoreado el impacto en el medio ambiente por el uso de estas sustancias”, señaló por su parte María Colín, abogada de Greenpeace.

Colín aseguró que es “urgente” que haya políticas públicas intersectoriales dirigidas a eliminar el uso de los plaguicidas altamente peligrosos (PAP), los cuales han sido prohibidos en otros países por sus altos niveles de toxicidad, y se haga un plan de reducción y prohibición creciente del uso de agrotóxicos en México “en aras de transitar hacia prácticas ecológicas”.

Por último, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental expresó que es el Estado mexicano quien tiene la obligación de proteger el derecho humano al agua “adoptando medidas para frenar la contaminación, sancionar los responsables y reparar el daño ambiental”.

https://desinformemonos.org/denuncian-contaminacion-de-mantos-acuiferos-plaguicidas-comunidades-mayas/

martes, 2 de mayo de 2017

Cuatro grandes huelgas que cambiaron el mundo .



Jornada de ocho horas, derecho a huelga, salario justo...

El mundo ha sido testigo de muchas huelgas desde que los trabajadores empezaron a tomar conciencia de su situación y a exigir mejoras en sus condiciones laborales.
Muchas movilizaciones gremiales -que tomaron fuerza en el último siglo y medio- fracasaron.
"Pero algunas lograron cambiar el rumbo de la historia", le dice a BBC Mundo Richard Hyman, profesor de Relaciones Industriales de la London School of Economics.
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Según Hyman, son aquellas que impulsaron grandes transformaciones en los derechos de los obreros o bien iniciaron grandes movimientos de reforma política, social y económica, e incluso sembraron la semilla de revoluciones.
"Es difícil hacer una selección, pero se podría decir que unas pocas fueron muy importantes en ese sentido", añade el académico.
En el Día Internacional de los Trabajadores, que se celebra este 1º de mayo, BBC Mundo recuerda cuatro huelgas que cambiaron el mundo.
1. EE.UU.: la revuelta de Haymarket (1886)

Este hecho es, precisamente, el que se conmemora con el Día Internacional del Trabajo: el violento desenlace, en 1886, de una huelga en las fábricas de Chicago, que por entonces era el segundo polo industrial de EE.UU.
La Federación Estadounidense del Trabajo había convocado a una protesta el 1º de mayo para exigir una jornada laboral de ocho horas.
Una nueva ley les daba ese derecho a los empleados de oficinas federales y de obras públicas, pero no a los obreros industriales.
La huelga llegó a movilizar a unos 350.000 trabajadores en todo el país, pero tuvo su epicentro en Chicago, donde los trabajadores tenían jornadas de hasta 14 horas.
La tensión con las patronales llegó a su punto más álgido el 4 de mayo, cuando los gremialistas convocaron a una manifestación en el parque de Haymarket, a la que asistieron unos 20.000 obreros.
Durante el discurso del anarquista Samuel Fielden, un desconocido arrojó una bomba contra la policía. Un agente murió y otros 60 resultaron heridos.
Cundió el pánico y las autoridades abrieron fuego contra la multitud. El incidente acabó con 38 obreros muertos, además de un centenar de lesionados.
Varios dirigentes sindicales fueron ahorcados un año después tras un cuestionado proceso judicial.
A los obreros que dieron su vida, durante aquellas protestas se los recuerda como "los mártires de Chicago" y, desde entonces, los sindicatos ganaron terreno en todo el mundo.
"Sin embargo, la influencia que llegaron a tener los gremios en las décadas de 1970 y 1980 comenzó a declinar en los 90 por influencia del neoliberalismo y la austeridad", le dice a BBC Mundo el profesor Richard Hyman, de la London School of Economics.
"En muchos países, las huelgas son impopulares y los sindicatos han perdido autoconfianza".
Lea: Lo que dos años de esclavitud le hicieron a una joven en México
Para Hayman, no obstante, hoy parecen más necesarios que nunca.
"El mundo enfrenta muchos nuevos retos en el ámbito laboral, vinculados por ejemplo con la inestabilidad del empleo y la esclavitud, de modo que los gremios deben revisar cómo se organizan y sus formas de protestar para adaptarse a los tiempos que corren".

2. Rusia: la semilla de la Revolución (1905)

En enero de 1905, campesinos y obreros se unieron a la clase media rusa para protestar contra la opresión del imperio del zar Nicolás II y exigir mejores condiciones laborales.
En las zonas rurales se produjeron tomas de tierras y se creó el sindicato de agricultores.
Las movilizaciones acabaron en violencia cuando el 22 de enero una marcha pacífica hacia el Palacio de Invierno del zar, en San Petersburgo, derivó en una sangrienta confrontación con la Guardia Imperial que dejó entre decenas y centenares de muertos.
Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre la cifra de víctimas fatales, pero sí se refieren a ese hecho como el "Domingo sangriento".
A partir de ahí cientos de miles de trabajadores en todo el imperio entraron en huelga y crearon consejos conocidos como soviets. Reclamaban el derecho a la tierra, ocho horas de jornada laboral y mejores condiciones de trabajo.
Pero a estas demandas se sumaron las políticas: libertad de expresión, derecho a formar partidos políticos y un Parlamento elegido por el pueblo. Uno de los grupos más activos en aquel momento era la facción bolchevique liderada por un tal Vladimir Lenin.
Nicolás II terminó capitulando.
"El zar permitió el establecimiento de un Parlamento, pero lo disolvió dos años después, lo que sembró la semilla para la Revolución de 1917", comenta Famil Ismailov, editor del Servicioo Ruso de la BBC.

3. Polonia: Lech Walesa y el movimiento Solidaridad (1980)

Una de las huelgas que cambió el mundo tuvo lugar en Gdansk, Polonia.
Comenzó el 14 de agosto de 1980, cuando unos 17.000 trabajadores tomaron control del astillero Lenin para protestar por el aumento de los precios de los alimentos, entre otros asuntos.
Su líder, Lech Walesa, logró eludir un intento de arresto por parte la policía secreta, trepó la entrada del astillero y se sumó a los obreros que habían ocupado las instalaciones.
Pronto, trabajadores de una veintena de fábricas de la zona se sumaron a la huelga como un gesto de solidaridad.
Más de dos semanas después, luego de negociaciones con el gobierno comunista de Polonia, Walesa apareció ante los obreros del astillero y dio un histórico mensaje: "¡Tenemos un sindicato independiente que se autogobierna! ¡Tenemos el derecho a huelga!".
Walesa y el vice primer ministro Mieczyslaw Jagielski habían firmado un acuerdo para responder a las principales demandas de los trabajadores.
Fue la primera vez que un gobierno comunista puso en práctica dos derechos consagrados en las convenciones de la Organización Internacional de Trabajo: el de organizarse libremente y el de realizar huelgas.
"Cumplí con mi trabajo allí", dijo recientemente Walesa en una entrevista con la BBC. "Luché contra el comunismo y hoy prevalece la democracia".

4. Brasil: Lula y los metalúrgicos (década de 1970)

En la década de los años 70, los obreros industriales de Brasil -la mayor economía de América Latina- realizaron una serie de huelgas para reclamar aumentos salariales.
Fue la primera vez que los trabajadores se organizaron a gran escala en el país para desafiar al gobierno militar.
Los sindicatos afirmaban que el régimen había manipulado a la baja las cifras de inflación y demandaban una actualización de los sueldos.
En 1979, más de 170.000 obreros metalúrgicos paralizaron el corazón industrial de Brasil, Sao Paulo, con enfrentamientos entre las fuerzas armadas y los manifestantes.
El gobierno militar finalmente aceptó ajustar los salarios cada semestre.
Las huelgas fueron protagonizadas por el sindicato de obreros metalúrgicos, cuyo líder era Luiz Inácio Lula da Silva.
Llevaron a la creación del Partido de los Trabajadores (PT), uno de los principales partidos políticos hoy en día.
Después de postularse varias veces sin éxito, Lula acabaría llegando a la presidencia de Brasil (2003-2010).
Sus iniciativas que lograron reducir la pobreza en el gigante latinoamericano lo convirtieron en uno de los líderes más respetados a nivel mundial.
Pero también su lucha para lograr mayor equilibro de poder entre los países ricos y emergentes.
"Debemos convencer al mundo de que no hay razón para que América Latina o África no estén representadas en el Consejo de Seguridad de la ONU", dijo cuando todavía era mandatario en una entrevista con el programa de la BBC Hardtalk.

miércoles, 26 de abril de 2017

"La hambruna puede matar a 20 millones de personas dentro de seis meses"



Las Naciones Unidas advierten que cerca de 20 millones de personas pueden morir de hambre en los próximos seis meses en Sudán del Sur, Somalia, el noreste de Nigeria y Yemen, por lo que es necesario tomar medidas urgentes para poder prevenirlo.
El director general de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), José Graziano da Silva, ha declarado este lunes durante la apertura del consejo de esta organización que además de matar a personas, la hambruna "contribuye a la inestabilidad social y perpetúa un ciclo de pobreza y de dependencia de ayuda" que reina en estos países desde hace décadas.

Además, Graziano da Silva ha advertido sobre el estado actual de las comunidades rurales de la cuenca del Chad donde la gente está "desesperada", mientras lucha contra los impactos del cambio climático, en particular, las sequías, así como contra la falta de las inversiones públicas.

En el marco de la sesión 156, que se celebra hasta el 28 de abril en Roma, la FAO pretende poner sobre la mesa las iniciativas para combatir la hambruna en la región, en particular abordar el presupuesto y contribuciones financieras adicionales.

Las tres razones de la crisis

Mientras tanto, varias organizaciones están prestando ayuda humanitaria en las zonas en cuestión. El oficial encargado de la ONG Handicap International para el este de África, Xavier Duvauchelle, ha señalado que en algunas áreas de dichos países ya se han registrado muertes por la hambruna y enfermedades relacionadas.

El representante de la ONG ha subrayado que la situación actual va a deteriorarse a lo largo de los próximos meses, lo que se debe a tres factores principales. En particular, la segunda temporada de lluvias en el Cuerno de África acaba de empezar con un retraso de varias semanas, por lo que se prevé escasez de agua en la región.

Otra razón de la extensión del hambre son los conflictos violentos que están desatados en Sudán del Sur, Somalia y Nigeria, haciendo huir a miles de personas. Un gran número de ciudadanos van a ser desplazados, lo que significa el aumento de las personas que dependen de la ayuda alimentaria. Se estima que un millón de refugiados de Sudán del Sur tendrán que llegar a Uganda para finales de este año.

Además, la crisis se intensifica por el hecho de que "la respuesta internacional ha sido demasiado lenta". Según ha indicado Duvauchelle, el pasado mes de marzo la ONU pidió 4.400 millones de dólares, pero de momento solo un 21% ha sido recaudado

La mayor de los últimos 70 años

Duvauchelle ha señalado que la hambruna en estos países puede parecer "un problema distante o político", pero ha destacado que sin dinero para la asistencia urgente "muchas personas van a morir".

Las estadísticas y la experiencia de la organización señalan que la crisis alimentaria que se avecina será mucho más devastadora que aquella que azotó Somalia en el 2011 y causó más de 260.000 muertes. "Sin la intervención drástica el nivel del sufrimiento humano alcanzará un nivel que no hemos visto en los últimos 70 años", han aseverado desde la ONG.

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