miércoles, 26 de diciembre de 2018
Cambio climático fuerza a migrar a campesinos centroamericanos.
Mientras ordeña su vaca, el salvadoreño Gilberto Gómez lamenta que las malas cosechas, por exceso de lluvia o de sequía, prácticamente forzaron a sus tres hijos a abandonar el país y emprender el riesgoso viaje, como indocumentados, a Estados Unidos.
Gómez, de 67 años, vive en La Colmena, en el municipio de Candelaria de la Frontera, en el occidental departamento de Santa Ana.
El pequeño caserío está ubicado en el llamado Corredor Seco de Centroamérica, una vasta área que atraviesa buena parte del istmo, pero sobre todo golpea con su clima extremo las cosechas en Guatemala, Honduras y El Salvador.
“Eso los fue decepcionando, al ver que casi cada año perdíamos buena parte de las cosechas, y decidieron que tenían que irse, no veían como construir un futuro”, comentó Gómez a IPS, mientras desamarraba las patas traseras de la vaca, al terminar su ordeño.
Narró que su hijo mayor, Santos Giovanni, por ejemplo, trabajaba sembrando también maíz y frijoles, en una parcela de la misma extensión que la suya, “pero a veces no sacaba nada, ya sea porque llovía mucho, o a veces por una sequía que no dejaba prosperar los cultivos”.
El año en que sus hijos partieron, en 2015, Santos Giovanni perdió dos tercios de la cosecha por una sequía en un periodo inusual.
“Así no se puede”, lamentó, Gómez, que ha visto como en La Colmena parte de la quincena de familias del caserío ha quedado diezmada por la migración por problemas parecidos a los de su hijo.
El Corredor Seco, en particular en esas tres naciones, ha experimentado las sequias más graves de estos últimos 10 años, dejando a más de 3,5 millones de personas necesitando asistencia humanitaria, advertía ya en 2016 un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO).
Ahora la hija de Gómez, Ana Elsa, de 28 años; sus dos hijos, Santos Giovanni, de 31 años, y Luis Armando, de 17, todos de apellido Gómez, viven en la ciudad estadounidense de Los Ángeles.
“A veces nos llaman, y nos dicen que están bien, tienen empleo”, sostuvo.
El caso de la familia Gómez ejemplifica el fenómeno de la migración y su vínculo con el cambio climático y su impacto en las cosechas, y con ello, en la inseguridad alimentaria en las familias campesinas centroamericanas.
La Colmena, que carece de servicio de agua por cañería y luz eléctrica, se benefició hace algunos años con un proyecto para colectar agua lluvia, que los pobladores filtran para beberla, así como de reservorios para abrevar el ganado.
Sin embargo, sus cultivos aún se encuentran vulnerables ante la embestida del clima, con lluvias prolongadas y sequías, cada vez más imprevisibles e intensas.
Además de la violencia y la situación económica, el cambio climático es la tercera causa que está generando el éxodo de centroamericanos, sobre todo de Guatemala, Honduras y El Salvador, según el nuevo Atlas de Migración en el Norte de Centroamérica.
El informe, difundido el 12 de diciembre y elaborado por la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) y la FAO, subraya que la mayoría de los migrantes de esos tres países provienen de áreas rurales.
Entre 2000 y 2012, agrega, hubo un aumento sustancial, de casi 59 por ciento, en el número de personas que emigran de esos tres países, que conforman el llamado Triángulo del Norte. Dentro de este, 77 por ciento de las personas que viven en el campo en Guatemala son pobres, y 82 por ciento en Honduras.
En los últimos meses, oleadas de ciudadanos de Honduras y El Salvador han emprendido el viaje a pie hacia los Estados Unidos, con la convicción de que el trayecto sería un poco más seguro al viajar juntos.
Viajar como migrante indocumentado hacia esa nación del norte implica una serie de riesgos, ya sea por el peligro de caer víctima de bandas criminales, sobre todo al cruzar México, o de morir en la ruta debido a las largas y extenuantes caminatas por desiertos.
Otro informe publicado por la FAO este mes, Mesoamérica en tránsito, establece que de los cerca de 30 millones de migrantes internacionales latinoamericanos, unos cuatro millones provienen del Triángulo del Norte y otros 11 millones más de México, al que suman al estudio.
El estudio agrega que entre los principales factores que relacionados con la migración en El Salvador se encuentran la pobreza en los departamentos de Ahuachapán, Cabañas, San Vicente y Sonsonate; la vulnerabilidad ambiental en Chalatenango, Cuscatlán, La Libertad y San Salvador; y los problemas de violencia en La Paz, Morazán y San Salvador.
Mientras que la migración hondureña está fuertemente relacionada con la falta de oportunidades, pobreza y violencia en el noroeste del país y con la vulnerabilidad ambiental en la zona centro-sur.
Sobre Guatemala, el reporte indica que aunque en este país se observa una relación menos fuerte del comportamiento migratorio en función de las características territoriales, la tasa de expulsión aumenta en los municipios donde el porcentaje de población sin educación secundaria es mayor.
En México, la migración está relacionada con la pobreza en la zona sur y con la violencia en el occidente, noroeste y noreste; mientras que los problemas de vulnerabilidad ambiental parecen ser transversales.
“El informe muestra de forma contundente una mirada comprensiva del fenómeno, la decisión de migar es del individuo, pero es condicionada por el entorno”, dijo Luiz Carlos Beduschi, oficial de Desarrollo Rural de la FAO, en conversación con IPS desde Santiago de Chile, la sede regional del organismo.
Añadió que comprender lo que sucede en el campo es fundamental para entender la dinámica migratoria como un todo.
El estudio, publicado el 18 de diciembre, hace un “análisis multicausal, la decisión de quedarse o migrar está condicionada por conjunto de factores, entre ellos el climático, especialmente en el Corredor Seco de Centroamérica”, acotó Beduschi.
Para el especialista de la FAO, hay que promover políticas que ofrezcan a los productores rurales “mejores oportunidades para ellos y sus familias en sus lugares de origen”.
Se trata, detalló, “de garantizar que tengan las condiciones necesarias para decidir libremente si permanecen en casa o si migran a otro lugar”, sin que la pobreza, la violencia, el cambio climático y la falta de oportunidades mantengan a los territorios rurales como “expulsores” de su población.
En el caso de El Salvador, si bien hay conciencia a nivel gubernamental sobre los impactos del cambio climático en las cosechas y en el riesgo que implica para la seguridad alimentaria, poco se ha hecho para impulsar políticas públicas para enfrentar el fenómeno, dijo a IPS el activista Luis González.
“Hay planes nacionales y estrategias para enfrentar el cambio climático, para abordar el tema hídrico, entre otros, pero el problema es la implementación: se ve bonito en papel, pero poco se hace, mucho de esto es por falta de recursos”, añadió el integrante de la Mesa por la Soberanía Alimentaria, un conglomerado de organizaciones sociales que luchan por ese objetivo.
Mientras, en La Colmena, el campesino Gómez le ha dado ya la leche recién ordeñada a su esposa, Teodora Gómez, con la cual prepararán un poco de queso.
Están contentos de que tienen esa vaca lechera, comprada con el dinero que envió su hija desde Los Ángeles, y esperanzados a que el clima no eche a perder las cosechas venideras.
Por Edgardo Ayala
http://www.ipsnoticias.net/2018/12/cambio-climatico-fuerza-migrar-campesinos-centroamericanos/
jueves, 13 de diciembre de 2018
La caravana migrante o la marcha de los carritos infantiles.
n las sillas de las carriolas, como se llaman en México a los cochecitos infantiles, va una niña o un niño, pero también mochilas, algún juguete, cobijas, colchonetas y un poco de comida para el camino. Los carros y sillas para niños ya van destartalados, algunos han aguantado el viaje desde América Central.
Llevan casi un mes caminando y más de 2.000 kilómetros recorridos. Los pequeños se aburren, hacen berrinches, se enfadan. Prácticamente todos se han enfermado y muchos muestran las huellas del cansancio. Sus padres los abrazan, los cargan, los llevan en hombros, los hacen caminar de prisa, les agarran de la mano para que no se les pierdan y les pasan algún juguete para que se entretengan. Pocos tienen energía para regañarlos.
Contra todo pronóstico, la Caravana Migrante que salió el 13 de octubre de San Pedro Sula, en Honduras, parece reagruparse y tomar más fuerza en cada parada. Aunque en cada lugar hay deportaciones y retornos asistidos, cada vez son más los que se une al contingente. Incluso mexicanos que aprovechan la la caravana para irse a los Estados Unidos.
Es el sueño de una vida mejor. ¿Cómo llegarán al norte? Con “el favor del señor”, responden.
El grupo de avanzada, que salió de Ciudad de México el viernes 9, estaba integrado por unos 700 jóvenes dispuestos a arriesgarse con tal de hacer su viaje más rápido. Y aunque había familias, la mayoría de las mujeres con niños optó por esperar un día más la posibilidad de un transporte seguro, que no llegó.
El grupo que salió el sábado 10, en cambio, era una tropa de bebés, niños, mamás (muchas muy jóvenes), ancianos y gente en sillas de ruedas.
Salieron todos juntos, a las 5 de la mañana, pero rápidamente se dispersaron por el camino. Algunos consiguieron un “aventón” (transporte solidario), otros tuvieron que caminar mucho más. La carretera federal 57, a la altura de la caseta de Tepozotlán, era una larga romería de humanos tratando de subirse a un camión o a un tráiler.
La escena, metros después de la caseta, era propia del realismo mágico mexicano: policías federales, curas, monjas, funcionarios con chalecos de la secretaría de salud y de la comisión de derechos humanos del Estado de México, todos convertidos en “polleros” que detenían los vehículos y organizaban la subida de cientos de familias a las cajas de tráileres. La fila se extendía más de un kilómetro.
Muchos, desesperados por el calor, comenzaron a caminar. Y así, a lo largo de la carretera se veían montones de personas avanzando.
Después de 12 horas de la salida de Ciudad de México, todavía había gente llegando a Querétaro, donde el gobierno estatal había dispuesto todo para que no entraran al estado, sino que bordearan por el libramiento directo hacia Guanajuato.
Pero los refugiados ignoraron las instrucciones que corría por el altavoz en la caseta, de llegar al cruce de Palmillas, donde el gobierno estatal instaló un campamento en medio de la nada. La carpa instalada se quedó vacía, porque todos los que llegaban y veían que no había más gente y que estaba muy lejos de su destino optaban por seguir su camino hasta el estadio Corregidora.
En Querétaro, nunca se había visto algo así. Desde el viernes 9 por la tarde, los primeros migrantes llegaron a la ciudad y unos cuantos cientos se instalaron en las inmediaciones de la Alameda Hidalgo antes de ser trasladados a los pasillos interiores del estadio, que fungió como improvisado refugio.
Rebelión migrante y disculpas del gobernador
Querétaro es una ciudad acostumbrada a vivir la migración en silencio. Sus vías férreas han sido testigos del paso de cientos de miles de personas que en los últimos años han cruzado México siguiendo el sueño americano. Aquí, escondidos, expatriados, han vivido su propio suplicio.
Apenas algunos organismos de la sociedad civil, como la Estancia del Migrante González y Martínez atienden el asunto de manera global.
Pero este fin de semana la migración se rebeló. El monumento a Conín, sobre la autopista 57, que da la bienvenida a quienes vienen de la capital, vio como miles de migrantes llegaron con la frente al sol. Un éxodo doloroso que ocupó la casa de los Gallos Blancos, el equipo de fútbol que el fin de semana se había ido a jugar a Veracruz.
El gobierno del estado se vio forzado a adoptar una actitud proactiva, apenas unos días después del exabrupto del gobernador Francisco Domínguez. Cuestionado por el asunto de la Caravana que venía, afirmó que había que revisar los antecedentes penales de los migrantes pues la mayoría de venezolanos que han llegado son delincuentes. Horas más tarde tuvo que pedir perdón. Y ahora la atención a la Caravana se volvió una cuestión de Estado.
Las corporaciones de seguridad, Protección Civil, salud y atención a la familia están abocadas a la atención de más de 4 mil migrantes que llegaron a la ciudad. El operativo de salud atendió, hasta la mañana del sábado 10, a 135 personas, la mayoría por problemas respiratorios.
El caso más grave fue el de una joven que presentaba un aborto incompleto. Julio César Ramírez Argüello, secretario de Salud, informó que una joven embarazada arrastraba el problema desde hace días, pero no se atendió en la Ciudad México por apurar el paso y sufrió una infección severa. Es atendida en el Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer.
Los pasillos internos del Corregidora, acostumbrados a la instalación de negocios y espacios de publicidad en los partidos del equipo local, fueron tapizados por colchonetas y cobijas, ingeniosamente colocadas sobre la infraestructura del lugar para crear sombras.
Aunque las autoridades sirvieron arroz, frijoles y tortillas para miles de migrantes, no fueron pocos los que recorrieron las calles aledañas del estadio buscando más opciones de alimentación: pollo rostizado, tacos dorados, gorditas rellenas. Fue un buen día para la economía local.
Tal vez por el lugar, muchos se animan a jugar con sus balones. Otros compran y venden cigarrillos, y algunas más juegan partidas de póker. Pero los más buscan taparse los rayos del sol para descansar un poco o tomar baños improvisados con algo de agua en un vaso. En algunos multicontactos se amontonan decenas de celulares para cargar baterías y avisar que están bien.
Por increíble que parezca, la rebelión funciona. Hacerse visibles en un estado donde eran invisibles les ha dado seguridad.
A mitad del camino
El vendaval migrante dejó Querétaro en pocas horas. Los migrantes que llegaron un día antes dejaron el estadio a primera hora del sábado para dirigirse a Guanajuato, su próximo destino. Tienen urgencia por llegar al norte. Pero tras este contingente, vienen varios más que recorren el sur del país.
Pero quienes este fin de semana se instalaron en el estadio Corregidora lograron, oficialmente, cumplir con la mitad de su objetivo. La línea está marcada en la zona turística de Tequisquiapan, donde se encuentra el Monumento al Centro Geográfico de México, que corta justo a la mitad el país. Una línea que marca un hito para la Caravana, en la que cientos de niños crecen rápidamente.
Cuando terminen su periplo serán no sólo habrán crecido algunos centímetros, sino que muchos de ellos, a su corta edad, han hecho frente a situaciones extraordinarias aun para los adultos.
Falta ahora la segunda parte del país antes de llegar a la frontera con Estados Unidos. Pero si algo quedó claro con la salida de Ciudad de México, el lugar donde han tenido más comodidades, es que esta Caravana ya perdió el miedo. La meta está cumplida a la mitad. Seguirán caminando, con sus carriolas destartaladas, con la meta fija en la frontera.
http://www.ipsnoticias.net/2018/11/la-caravana-migrante-la-marcha-los-carritos-infantiles/
lunes, 3 de diciembre de 2018
PROHÍBEN UN ANUNCIO NAVIDEÑO EN REINO UNIDO SOBRE EL ACEITE DE PALMA POR SER “DEMASIADO POLÍTICO”
Un anuncio navideño de Reino Unido ha sido censurado por mostrar la deforestación del sudeste asiático debido al aceite de palma.
El anuncio de dibujos animados, narrado por la actriz Emma Thompson y producido por Greenpeace, presenta la dificultosa vida de un pequeño orangután en la selva tropical debido a la deforestación provocado por el cultivo de aceite de palma.
Clearcast, el organismo regulador de los anuncios de televisión ha prohibido su emisión alegando tintes políticos. Cuando el anuncio navideño simplemente pone de manifiesto la deforestación del sudeste asiático provocado por la explotación del la selva para producir aceite de palma.
LA MAYOR DEFORESTACIÓN DEL PLANETA
Las selvas del Sureste Asiático caracterizadas por su gran biodiversidad, sufre una de las mayores tasas de deforestación del planeta.
Indonesia ha perdido la cuarta parte de sus bosques en los últimos 25 años. La deforestación, ha puesto a Indonesia como el tercer país emisor en gases de efecto invernadero del mundo.
El anuncio muestra a un niño desesperado después de que un pequeño orangután, “Rang-tan”, se está volviendo loco en su habitación. Cuando le pregunta al orangután por qué está así, él dice: “hay un humano en mi bosque”. El anuncio se convierte en una escena gris con la tala de la selva, la casa de los orangutanes.
El aceite de palma se encuentra en más del 50 por ciento de los productos que se encuentran en los supermercados del Reino Unido.
Esta atentado ambiental está teniendo efectos devastadores en la población de orangutanes, cada año se estima que entre 1.000 y 5.000 orangutanes mueren en explotaciones de aceite de palma.
A principios de este año, Iceland se convirtió en el primer supermercado del Reino Unido en eliminar el aceite de palma de los productos de su marca, y también se comprometió a eliminar los envases de plástico , así como a lanzar una extensa gama vegana.
Richard Walker, Director General de Iceland, dijo:
“Aunque nuestro anuncio nunca llegará a las pantallas de televisión, esperamos que los consumidores acudan a las redes sociales para ver la película, lo que crea conciencia sobre un importante problema mundial. Nuestro compromiso de ayudar a proteger el hogar de los orangutanes permanece extremadamente cerca de nuestros corazones. Estamos orgullosos de alentar a los consumidores a tomar decisiones más sostenibles, incluso sin el apoyo de la publicidad televisiva, antes de la temporada de compras navideñas “.
https://www.concienciaeco.com
martes, 16 de octubre de 2018
¿Por qué migra la población del Triángulo Norte Centroamericano?
Este es un artículo de opinión de Julio Berdegué, representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, y de Silvia Saravia, asesora de Apoyo Estratégico para la dirección regional de la FAO.
De los 33 millones de migrantes internacionales originarios de América Latina y el Caribe, cerca de 15 millones provienen de México y de tres países que conforman el llamado Triángulo Norte Centroamericanos: Guatemala, El Salvador y Honduras.
Los migrantes de dichos países tienen como principal destino final Estados Unidos y su movimiento migratorio se da a través México, conformando así uno de los principales corredores migratorios de nuestra región y del mundo.
La importancia de la migración internacional no es menor en las economías de los países del Triángulo Norte Centroamericano: en 2015 las remesas representaron 18 por ciento del producto interno bruto (PIB) de Honduras, 17 por ciento del PIB de Salvador y 10 por ciento del PIB de Guatemala.
El crecimiento de las remesas también ha sido sustancial: entre 2007 y 2016, se expandieron en 75 por ciento en Guatemala, 47 por ciento en Honduras y 24 por ciento en El Salvador.
Si consideramos que cerca de 40 por ciento de las remesas internacionales se destinan a zonas rurales, queda claro hasta qué punto los flujos internacionales de personas y remesas son fundamentales para la subsistencia de las comunidades más rezagadas.
Las causas de la migración en el Triángulo Norte se asocian no solamente al deseo de buscar mejores opciones económicas, sino a la presión de escapar de la pobreza rural, el hambre, la inestabilidad climática y la violencia.
La inestabilidad climática como causa de la migración en el Triángulo Norte se hace evidente en el denominado Corredor Seco Centroamericano, una ecorregión de bosque tropical seco que abarca casi un tercio del territorio de América Central en la cual viven cerca de 11 millones de personas.
El 60 por ciento vive en pobreza y en años recientes se han registrado de forma más frecuente situaciones de “hambruna estacional”.
La violencia es otro aspecto que incide directamente en los flujos migratorios internos e internacionales del Triángulo Norte. En el caso de Guatemala, El Salvador y Honduras, la tasa de homicidios fue de 31, 64 y 74 personas por cada cien mil habitantes, respectivamente, en 2014.
En los países del Triángulo Norte, un estudio reciente de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha identificado 218 municipios con tasas extremadamente altas de emigración, en los cuales viven cerca de 4,5 millones de personas.
Si deseamos mitigar la migración, será indispensable estimular el desarrollo de estos territorios expulsores de migrantes, con estrategias que abarquen al menos cuatro dimensiones
Ellas son: acceso acelerado a niveles mínimos de bienestar, comenzando por la seguridad alimentaria y nutricional; nuevas y mejores oportunidades de empleo e ingreso; resiliencia a eventos climáticos extremos y adaptación al cambio climático; y fortalecimiento del tejido social y del estado de derecho para abatir el crimen organizado y la violencia.
La FAO junto a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y otros socios estratégicos, han conformado una Alianza para enfrentar con eficacia las causas de la migración rural en Mesoamérica.
El principal aporte de la Alianza serán propuestas de políticas concretas, adaptadas a la realidad de esa subregión, que puedan mitigar la presión migratoria propiciando el desarrollo de los territorios de origen.
Estas propuestas enfrentaran los factores que provocan o exacerban los grandes desplazamientos, y permitirán crear condiciones que permitan a las comunidades y personas desarrollarse y vivir en paz, pues la migración debe ser ante todo una opción.
http://www.ipsnoticias.net/2018/10/migra-la-poblacion-del-triangulo-norte-centroamericano/
viernes, 12 de octubre de 2018
12 de octubre “descolonizados-descolonizadores”
El 12 de octubre debería ser un motivo no solo para cuestionar lo que se llamó “descubrimiento” y mucho después “día de la raza”, también deberíamos cuestionar y REFLEXIONAR acerca de cómo las formas de dominación que se establecieron con la colonización hoy por hoy se han renovado, han tomado formas más “aceptables”, más seductoras, y hasta se presentan como “cosas” propias de los “indígenas” y/o por las que deberían luchar.
Esta reflexión es sumamente necesaria y urge hacerla, pues muchos en sus pretensiones “descolonizadoras” solo hacen parte del juego perverso de la dominación que se estableció con la colonia; caen cándida e inocentemente en la trampa. Otros, más astutos, se disfrazan de “descolonizados-descolonizadores” para perpetuar las relaciones coloniales y todo esto en nombre de la descolonización.
En tiempos en los que el Estado colonial boliviano sufrió la erosión de su institucionalidad (2000-2005) por varios factores, entre ellos por la explosiva insurrección de la Nación Aymara, las formas de dominación perdieron la “naturalidad” de sus manifestaciones cotidianas y se expresaron en formas desgarradoramente brutales.
Se escuchó gritar frases tales como: “raza maldita”, “indios de mierda”, etc. Además, estas frases eran escritas en muros en diferentes lugares de Bolivia. Se vivió y se vio (en muchos casos por tv y casi “en vivo y directo”) agresiones que llegaban a los golpes llenos de odio y los agresores se mostraban orgullosos de sus actos. Irónicamente muchos de los agresores eran tan o más morenos que sus víctimas, pues eran hijos de “indígenas”.
Esas formas desgarradoras hoy han cambiado porque la reproducción de la dominación, ante la insurrección de una nación sin Estado que ha logrado “desnudar” el carácter colonial del Estado boliviano, necesita para persistir en el tiempo de un nuevo “ropaje”. Ya no se muestra como un “ogro” agresivo y sediento de sangre; ahora se muestra de manera más agradable y hasta seductora: “reconocimiento “, “inclusión”, “respeto a la diversidad”, “tolerancia”, etc.
Ahora no se trata de insultar al “indio de mierda” sino de “coquetearle” para aquietar al sujeto insurrecto. Se trata de obnubilar al “indígena” con lo que la dominación ha hecho de él, pero dándole un vuelco valorativo con el cual deja de ser un “indio de mierda” y pasa a ser un “buen salvaje”, el que vive en “estado natural”, “preservando la naturaleza” y además, “salvará a la humanidad”.
En esta “revolución valorativa” lo que opera es el juego de la apariencia, juego en el que se toma algo por lo que no es: la re-colonización por descolonización. Bolivia es un gran ejemplo de esto, de cómo la dominación colonial se “transfigura” y esto se evidencia en cosas tales como: “masticado tradicional de la hoja de coca”, “usos y costumbres”, etc.
¿Cómo funciona esto?
Por ejemplo, el tema de la coca y la forma en la que se la “defiende” lleva un problema no menudo. Hasta donde se sabe, la coca en tiempos precoloniales se la utilizaba con fines rituales, pero durante la colonia, con el fin de ahorrar recursos, los colonizadores optaron por dar a los “indios” coca en lugar de comida, pues eso les resultaba menos costoso.
Es desde entonces que en los Andes la coca se consume para calmar el hambre y “sustituir” la comida. Defender el “consumo tradicional” de la coca, no es más que defender la tradición colonial, defender algo que es parte de los “usos y costumbres” de la colonia y que hoy se defiende en nombre de la descolonización. Cosas como estas son muy habituales en Bolivia y lo triste es que son tomadas por otros pueblos que ven a Bolivia como un referente político.
Pero lo más llamativo es –para mí– la exaltación que se hace del “indígena” como un ser que casi viviría en otro planeta o que sería un ser inmaculado. Esta exaltación, que viene bien financiada por países coloniales y que es reproducida por los propios “indígenas”, consiste en referirse al ser colonizado como un ser fuera de las relaciones de dominación y que por lo mismo debería seguir en la condición en la que está, pues “así está bien” (“vive bien”).
Entonces adular al “indígena” es una estrategia colonial o neocolonial porque hace abstracción de las condiciones en las que la dominación colonial ha sumido a los pueblos colonizados; peor aún, no solo hace tal abstracción, sino que atribuye esas condiciones y los sentidos producidos en ellas como algo propio de los “indígenas” y por lo tanto, defender a los “indígenas” (paternalismo) seria defender lo que la colonización ha hecho de los colonizados… ahí está la trampa!
Es en esta lógica perversa que muchos “expertos” en cosmovisión indígena o “indio-logos”, se inventan cada cosa para sacar provecho, estafando a los que están hambrientos de algún referente cultural. Hay que estar alertas y cuestionar de manera reflexiva el cómo hoy se manifiesta la dominación colonial.
En este afán de nada sirve el resentimiento o la bronca contenida. Proyectar una reflexión seria nos obliga a dejar de asumir el papel de víctimas y al a vez nos obliga a asumirnos como sujetos políticos. No se trata solo de recordar lo bárbaro que fue la colonización, ni de quedarse en idealizaciones de las sociedades precoloniales, esas actitudes harán borrosa, y hasta nos alejaran de, cualquier posibilidad de enfrentar los retos que este siglo implica para nuestros pueblos.
https://www.servindi.org/actualidad-noticias/11/10/2018/proposito-del-12-de-octubre
viernes, 28 de septiembre de 2018
Países vulnerables al cambio climático reclaman mayor mitigación.
Los gobernantes del Caribe quieren que los grandes países aceleren el ritmo de trabajo para hacer frente a los desafíos que plantea el cambio climático y contener la destrucción de estados enteros, entre ellos los más vulnerables de esta región.
Diann Black-Layne, embajadora de cambio climático en el Ministerio de Agricultura, Tierras, Vivienda y Ambiente de Antigua y Barbuda, señaló que en la actualidad, la mayoría de los estudios indican que nos encaminamos hacia un aumento de la temperatura promedio de tres grados centígrados para antes de fines de este siglo.
Ya se sienten las consecuencias extremas como las grandes tormentas, el derretimiento de los casquetes glaciales, las mayores temperaturas en general, la fragmentación de las especies, el aumento de especies invasivas y muchas más, observó.
“En la actualidad, necesitamos estar dos grados por debajo, preferentemente 1,5 grados, para ver una mejora drástica del clima”, explicó Black-Layne a IPS.
“Para poner esto en contexto, en promedio tenemos un grado más que en la era preindustrial”, acotó.
Black-Layne agregó que los gobiernos deben acompañar las palabras con acciones e intensificar el trabajo para mejorar las contribuciones determinadas a escala nacional para 2020, en el marco del Acuerdo de París, aprobado en 2015, y acelerar el mecanismo.
La contribución de los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID) al volumen global de gases contaminantes es despreciable, pero cada una de las acciones para frenar los efectos del recalentamiento global cuentan.
“Lo más importante es que un acuerdo global requiere que todos hagan su parte para construir confianza y alentar a otros a actuar”, subrayó Black-Layne.
“Los PEID podemos ser de los primeros en descarbonizar nuestras economías, eso quiere decir hacer crecer la economía sin aumentar las emisiones” de gases contaminantes, apuntó.
En el último Diálogo de Talanoa, que tuvo lugar este mes en San Francisco, la nueva primera ministra de Barbados, Mia Mottley, comentó que si bien los países del Caribe no son responsables de los grandes cambios de clima, son los primeros en sufrir.
“Dominica soportó los huracanes Irma y María, cuya destrucción ascendió a 275 por ciento de su producto bruto interno el año pasado. Y a eso se sumó la (tormenta tropical) Erica, que destruyó comunidades y dejó personas muertas”, recordó Mottley, cuyo Partido Laborista de Barbados obtuvo 30 escaños parlamentarios en las elecciones del 24 de mayo.
“Esa es la realidad que vivimos en el Caribe. No es un debate académico. Es difícil para nosotros”, insistió Mottley.
“Y por eso, cuando comenzó la discusión entre si eran 1,5 o dos grados, otros podrán regodearse en debates académicos. Pero para nosotros tendrá consecuencias para la supervivencia de comunidades en el Caribe, el Pacífico y otras partes del mundo”, recordó.
En 2015, 196 estados partes aprobaron el Acuerdo de París para transformar la trayectoria de su desarrollo y poner al mundo en el camino del desarrollo sostenible, con el fin de limitar el recalentamiento global a entre 1,5 y dos grados, respecto de la era preindustrial.
En el marco del Acuerdo de París, las partes también fijaron un objetivo de adaptación a largo plazo, aumentar la capacidad de adaptarse a los efectos adversos del cambio climático y fomentar la resiliencia climática y reducir el desarrollo de emisiones de gases invernadero, de forma de no perjudicar la producción de alimentos.
También acordaron trabajar para que el flujo de fondos sea consistente con el camino hacia un desarrollo con bajas emisiones contaminantes y resiliencia climática.
En junio de 2017, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, interrumpió la implementación de los acuerdos no vinculantes del Acuerdo de París.
Eso incluye sus contribuciones al Fondo Verde para el Clima (para ayudar a los países más pobres a adaptarse al cambio climático y ampliar la energía verde) e informar sobre las emisiones de dióxido de carbono, aunque está obligado a hacerlo por las leyes nacionales.
Pero Estados Unidos sigue formando parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC).
Hace 40 años, Barbados comenzó a utilizar calentadores solares de agua mediante incentivos fiscales. En la actualidad, nadie en este país piensa en construir una vivienda sin un calentador de agua solar, puntualizó Mottley.
Ese simple ejemplo nos muestra cómo el cambio de comportamiento de los ciudadanos puede marcar una diferencia fundamental en el resultado. Apostamos a tener un entorno sin combustibles fósiles para 2030, pero no podemos hacerlo así no más”, observó.
Al explicar que Barbados logró un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, se lamentó de que su nuevo gobierno heredara una situación en la que este es el tercer país más endeudado del mundo.
“Quiere decir que nuestras opciones de desarrollo y financiamiento están seriamente limitadas, pero nuestra realidad de lucha contra lo que quizá es el desafío más difícil de nuestros tiempos continúa. No podemos pedirle prestado al Banco Mundial ni a otra gran entidad porque nos dijeron que nuestros ingresos por habitante son muy elevados”, se lamentó Mottley.
“En 48 horas, como le pasó a Dominica, podemos perder 200 por ciento del producto interno bruto. Esa es la definición misma de vulnerabilidad si es que existe. Y a menos que cambiemos, veremos la aniquilación de las civilizaciones o problemas transformados en cuestiones de seguridad y migraciones con las que el mundo no quiere lidiar”, alertó.
Por Desmond Brown
http://www.ipsnoticias.net/2018/09/paises-vulnerables-al-cambio-climatico-reclaman-mayor-mitigacion/
miércoles, 22 de agosto de 2018
Mitad de jóvenes de barrios pobres centroamericanos desean migrar
La Carpio es una isla urbana empobrecida de la periferia de la capital de Costa Rica, donde a un lado fluyen las aguas más contaminadas del país, las de río Torres, mientras al otro hay un enorme depósito de basura.
Una planta de tratamiento de aguas negras provenientes de 11 ciudades también circunda el asentamiento, mientras en medio, entre casas sin pintar, bazares, más de setenta tabernas y un centenar de iglesias de diferentes confesiones, viven casi 25.000 personas, a unos 10 kilómetros del centro de San José.
Ahí se tejen las historias de miles de costarricenses y nicaragüenses, en la que se considera la mayor comunidad de migrantes de ese país vecino en América Central. La mayoría son jóvenes que debieron migrar debido a la desigualdad y el miedo a la violencia de diferente signo.
“En promedio, la diferencia entre los países de origen y de destino a nivel mundial en cuanto a ingreso es de uno a 70, y se estima que en unos 25 años hablaremos de 100 a uno. Es muy difícil que en ese mundo será sencillo convencer a los migrantes de no migrar a donde está el ingreso y el bienestar”: Salvador Gutiérrez.
En promedio, casi la mitad de los residentes de entre 14 y 24 años dice que se irían de sus países… si pudieran, en barrios centroamericanos degradados similares a La Carpio, como Jorge Dimitrov (Managua), El Limón (Ciudad de Guatemala), Nueva Capital (Tegucigalpa) o Popotlán (Área Metropolitana de San Salvador).
El dato se recoge en una investigación del el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica (UCR), que entrevistó a 1.501 jóvenes de esos cinco barrios pobres de las periferias de las capitales centroamericanas, divulgada en parte en junio con el título de “Centroamérica desgarrada. Demandas y Expectativas de jóvenes residentes en comunidades empobrecidas”.
El estudio se basó en entrevistas realizadas de forma domiciliaria durante el último trimestre de 2017, y consultó a 300 jóvenes en cada comunidad con la ayuda de casi un centenar de encuestadores reclutados en cada una de ellas.
En esas localidades, en promedio casi dos tercios de los jóvenes perciben la distribución de la riqueza como “muy injusta”, o “injusta”, alrededor de la mitad dice haber sentido miedo recientemente por la violencia de su entorno e igual porcentaje cree que tienen “un destino que no depende de ellos”.
El caso salvadoreño
En Popotlán, en el municipio metropolitano salvadoreño de Apopa, 76 por ciento de los menores de 24 años afirmaron que desean emigrar, mientras en el barrio de Tegucigalpa lo dijeron 60 por ciento, en La Carpio 50 por ciento, en el de Ciudad de Guatemala 49 por ciento y en el de Managua 47 por ciento.
Los jóvenes de Popotlán viven sumergidos en la violencia, bajo la estigmatización de habitar en una zona con límites territoriales de pandillas, problemas de salubridad y acceso a la alimentación.
Lo sabe bien Maria, por vivir en ese barrio y coordinar una organización comunitaria que apoya a jóvenes con alimentación y estudios y que días después de la entrevista pidió identificarla con ese nombre supuesto y no indicar como se llama su colectivo, tras producirse varias muertes en el área.
“Ser joven aquí pareciera un delito. Tú dices contento ‘ya voy a ser mayor de edad’, pero aquí eso no pasa. Aquí es el temor de que la policía te agarre porque eres joven, no tanto porque estés en la pandilla, sino porque vives en la colonia. Para buscar trabajo es muy fuerte decir que eres de Popotlán”, se lamentó a IPS en diálogo por teléfono.
La juventud, rasgo dominante de migración
“En general el grupo que más migra es el que se comprende entre los 14 y los 24 años, en el caso de Centroamérica. Lo que se ve claramente como un elemento diferenciador en el caso de la migración de jóvenes es el hecho de que estas personas están construyendo un proyecto de vida”, dijo a IPS en la oficina regional en San José.
Los jóvenes centroamericanos se diferencian también de otros migrantes porque huyen de la violencia y el crimen, muchas veces sufrida en primera persona, quieren reunificarse con sus familias que viven ya en otros países, o buscan trabajar como “relevo” agrícola de productores rurales que migraron a su vez.
El estigma de ser joven en Popotlán lleva a muchos a migrar, pero otros como la activista comunitaria deciden quedarse y luchar por los jóvenes del barrio, “en una zona donde el Estado apenas llega”. Cinco de esos jóvenes están por ingresar a la universidad.
“Vivir es un milagro, e intentamos animarles a descubrir los valores que pueden ofrecer a los demás. (…) Un joven me decía que quería entrar a la universidad, y que quería que sus papás se sintieran orgullosos. A veces duele mucho cuando la misma familia no cree en ti”, afirmó Maria.
Un entorno desgarrado
Carlos Sandoval, coordinador del estudio de la UCR, analizó para IPS que 31 años después del Acuerdo de Esquipulas II, que en su preámbulo dijo que se destinaba a las juventudes del istmo y que fijo medidas para una “paz duradera” en la región, “América Central sigue desgarrada”.
“Incluso el principal logro de la democracia electoral como un mecanismo de legitimación política se nos está cayendo. Tal vez lo que aporta este estudio es que hay un gran vacío propositivo de cómo pensar Centroamérica”, comentó.
“No nos extrañemos si lo que ocurre en Nicaragua abre un nuevo ciclo de movilización social”, reflexionó, en referencia a la rebelión social estallada en ese país en abril, y que no decae pese a que su brutal represión ha provocado ya más de 370 muertos, mayormente jóvenes, y está generando una explosión de emigración.
Esa situación la ha vivido Mario de León, quien nació en Nicaragua y creció en La Carpio, gracias al cuido de una madre que crió sola a sus cuatro hijos.
“Mi mamá trabajaba de seis de la mañana a nueve de la noche de lunes a domingo en un supermercado. Nosotros pudimos comer, estudiar y vestirnos por ella”, dijo. Ahora, De León, con 30 años recién estrenados, es profesor de matemáticas en la UCR.
Él llegó a La Carpio a los 6 años, contó mientras acompañaba a IPS por el barrio. Su familia había perdido todo en Nicaragua durante la guerra, había vivido algún tiempo en Guatemala y llegó a Costa Rica a mediados de los años 90.
“Era horrible estudiar. La escuela era de cuatro latas, techo y un piso de tierra. Llovía, la luz se iba y se acababan las clases. Yo me quedaba estudiando, mientras el agua se metía en las paredes. Uno mismo trataba de motivarse”, recordó.
Solo este año La Capio estrenó una moderna escuela para unos 2.100 estudiantes. Aunque el acceso a la educación ya existía, garantizar servicios de calidad para comunidades como esta suele ser una tarea a la que el Estado llega tarde, si llega.
En los barrios consultados, la gran mayoría de los jóvenes (entre 64 por ciento en Costa Rica y 79 por ciento en El Salvador) afirmó que no le importaba que el gobierno “sea o no democrático”, si no que “resuelva problemas”.
Para Gutiérrez, de la OIM, con el contexto que evidencia el estudio, es crucial la cooperación para el desarrollo entre estos países, si desea abordarse la migración.
“Hay que trabajar en las causas estructurales de la migración: la pobreza, la desigualdad, la seguridad y oportunidades de desarrollo entendidas desde un punto de vista amplio”, dijo.
Para él, eso implica crear oportunidades de regularización de migrantes, cooperar para atender la seguridad pública y disminuir la desigualdad entre ciudadanos y, sobre todo, entre países.
“En promedio, la diferencia entre los países de origen y de destino a nivel mundial en cuanto a ingreso es de uno a 70, y se estima que en unos 25 años hablaremos de 100 a uno. Es muy difícil que en ese mundo será sencillo convencer a los migrantes de no migrar a donde está el ingreso y el bienestar”, señaló.
Esa es la razón, establece el estudio de la UCR, por la que en las comunidades pobres de América Central la mitad de los jóvenes piensan que de emigrar depende tener un futuro.
Edición: Estrella Gutiérrez
Por Daniel Salazar
http://www.ipsnoticias.net/2018/07/mitad-jovenes-barrios-pobres-centroamericanos-desean-migrar/
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






