jueves, 2 de junio de 2011

Bolsas de plástico reconvertirdas en moda.

Recoger bolsas de plástico para reconvertirlas en bolsos, sombreros y otros accesorios de moda ha ayudado a un pequeño pueblo de Camboya a mejorar su nivel de vida y al mismo tiempo limpiar de basura su comunidad.

Chamcar Bei, una localidad de unos 4.000 habitantes situada en la provincia costera de Kep, es uno de los pocos lugares del país donde apenas pueden verse desperdicios acumulados, ya que aquí la mayoría de los desechos vale dinero.

La población, uno de los últimos reductos del antiguo régimen del Jemer Rojo hasta los años noventa, ha vivido durante décadas bajo el umbral de la pobreza y con el arroz y la ganadería como casi únicos sustentos de la economía.

Así fue hasta 2008, cuando llegó a Chamcar Bei la ONG británica Funky Junk, que ofreció pagar a los vecinos por recoger las bolsas de plástico que se apilaban en cada esquina.

"Pensamos en cuál era el problema más importante de contaminación y, sin duda, son las bolsas, ya que nadie las quiere una vez utilizadas y las tiran en cualquier lado", asegura a Efe Sob Misy, uno de los responsables de Funky Junk en la aldea.

Las botellas, el metal o la madera ya eran compradas por otros comerciantes, pero el resto de desechos se amontonaban a la orilla de los caminos o dentro de los estanques.

Ahora los residentes guardan celosamente sus bolsas de plástico en canastos hasta que tienen suficientes para vender y queman el resto de desperdicios, aunque algunos aún se esconden en rincones.

"Todavía no han terminado de entender que la pequeña basura también deben recogerla, aunque de momento no la reciclemos. No todos lo hacen", continúa Misy.

Funky Junk compra cada mes unos 160 kilos del "género", pero el pueblo no genera la cantidad suficiente, por lo que la limpieza se ha extendido a localidades cercanas como la capital provincial, Kep, o la más lejana y turística Sihanoukville.

Una vez recolectadas, las bolsas son lavadas y cortadas en tiras, para luego ser tejidas en un pequeño taller que emplea a una decena de "costureras" del pueblo.

Los trozos de plástico se convierten después en accesorios de moda como gorros y bolsos, aunque también fabrican canastos de diferentes tamaños y coloridos diseños que se venden en lugares turísticos o a través de Internet.

Hein Pove y sus cuatro hijos vivían antes de lo poco que daba una pequeña parcela de arroz de apenas diez metros cuadrados, por la que correteaban algunos pollos y un par de perros.

"Entonces no teníamos dinero para desayunar nada por la mañana. La tierra daba muy poco", señala la sonriente mujer de 33 años.

Hace cinco años, comenzó a entrenarse como una habilidosa tejedora de plástico, y ahora trabaja cinco días a la semana en el taller, actividad que le reporta entre 60 y 70 dólares mensuales, suficiente para comprar carne y pescado varias veces por semana.

Pove utiliza además los coloridos canastos que ella misma crea para recoger la basura en su propia casa o como maceta para las flores y plantas del jardín.

"Ahora nos preocupamos por tener todo limpio, no sólo para vender desechos, sino porque así los niños están menos enfermos", explica mientras sus hijos juegan en un estanque de aguas casi impecables.

En la casa de Mou Earn, una humilde choza construida con unos trozos de bambú y hojas de palmera desecadas, aún se pueden ver los restos de años de desperdicios acumulados que han ido quemando poco a poco en un rincón del jardín.

Las frutas que vendía su madre y el arroz que recolectaban cada año daba apenas de comer a los ocho miembros de su familia, por lo que enseguida se interesaron por el reciclaje.

"Resulta fácil conseguir dinero recolectando las bolsas de plástico, pero el trabajo es más estable tejiendo", afirma mientras ensambla dos tiras con una gran aguja.

Earn ha sido uno de los más activos en concienciar a sus vecinos para que recogieran los desperdicios, aunque no pudieran venderlos: "Les digo que tienen que recoger la basura, pero no me cuesta mucho convencerlos. Están contentos de ver el pueblo limpio.".

Según un reciente estudio del Ministerio de Medio Ambiente, apenas un 1,5 por ciento de los camboyanos cree que es necesario mantener las comunidades limpias para luchar contra el impacto del cambio climático.

http://www.lapatilla.com/site/

martes, 24 de mayo de 2011

El Factor Dios - José Saramago

En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados.Los hombres eran rebeldes.

En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero.

En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras.

Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.

Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta.

En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda.

El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta.

El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado.

Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura.

Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar.

Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios.

Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana.

Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real.

A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir.

Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel.

Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente Links sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.

Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia.

Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella.

No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones.

Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.

Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose

 

El Factor Dios - José Saramago


Filosofia ProyectoSofia, el Lunes, 23 de mayo de 2011 - Uruguay.

http://filosofiauruguaya.spruz.com/

lunes, 23 de mayo de 2011

Una "favelización" a la uruguaya.


La medida no deja de ser polémica. Sobre todo proviniendo de un gobierno de izquierda. Pero la decisión del Ministerio del Interior de lanzar "operativos de saturación" en zonas conflictivas de Montevideo representa la primera muestra real de que el gobierno ha decidido tener una actitud más activa en el combate al delito. Y, más allá de los magros resultados en requisas y procesamientos, y la discutible legalidad de algunas detenciones "al voleo", la reacción de los vecinos parece positiva. Aunque más no sea como una forma de mostrar la presencia del Estado en zonas que ya lucen peligrosamente parecidas a guetos liberados para criminales.
El ministro Bonomi alertaba del fenómeno hace poco. "Se está dando un proceso de feudalización en barrios de Montevideo y el litoral, donde la delincuencia busca correr a la Policía". Ese incipiente fenómeno se explica por dos factores fundamentales; el crecimiento de los asentamientos irregulares, y la explosión del consumo de pasta base.
Es que con sus callejuelas y pasajes estrechos, la alta marginación e informalidad, tasas de natalidad que triplican al resto de la sociedad, los asentamientos son el caldo de cultivo perfecto para crear estos guetos delictivos. Barrios en los que una minoría de malvivientes, ante la ausencia del Estado, termina imponiendo su voluntad a una mayoría de población honesta y trabajadora
Pero ¿cuál es la magnitud y extensión de este fenómeno? ¿Cuáles son las causas de su expansión? ¿Qué se hace para enfrentarlo?
En Uruguay hay unas 260 mil personas que viven en asentamientos irregulares. Un fenómeno que tuvo su pico en la década de los 90, motivado por los altos precios de las viviendas, las dificultades del mercado formal de alquileres, y las crisis económicas. Sin embargo, el mismo no se ha visto resentido por el aura de prosperidad actual. Según datos oficiales, entre 2008 y 2010 se construyeron 3 mil nuevas viviendas en asentamientos, a un ritmo de cuatro por día.
Casi el 60% de los asentamientos se encuentra en Montevideo, y lejos de la percepción popular un 78% de las viviendas allí existentes son construidas con materiales sólidos, como bloques y ladrillos. Se trata de un mercado de vivienda paralelo que en 2008 se calculaba que movía más de 25 millones de dólares por año. Un estudio de la ONG "Un techo para mi país" revela otros datos que dan una idea del panorama de marginalidad allí existente. Más de la mitad de los asentamientos está construido en terrenos públicos, el 56% de los hogares está "colgado" a la luz. Solo el 70% accede al agua potable, y un 14% tiene saneamiento. Otro dato revelador es que para los pobladores la seguridad es la principal preocupación, ya que en la gran mayoría de los mismos la comisaría más cercana se ubica a más de 10 cuadras de distancia.
En una entrevista el año pasado con el suplemento Economía y Mercado, el arquitecto Federico Bervejillo, experto en desarrollo urbano, hablaba sin medias tintas de un "proceso de favelización" en el área metropolitana. Al punto que, sostenía, Montevideo es hoy tres ciudades en una. La primera en la faja costera, donde se aglutina la clase media, otra intermedia y de mayor integración social (Cerro, La Teja, Unión, etc.), y una "tercera ciudad" que concentra cada vez más la pobreza, y abarca las áreas en las que predominan asentamientos irregulares y algunos barrios que viven un proceso de decadencia. Estas zonas, afirmaba el experto, "están marcadas por el alto dinamismo demográfico que contrasta con las carencias de servicios, y otros factores como la influencia del narcotráfico, la inseguridad y la pérdida de la calle como un espacio público confiable". Un dato interesante que marcaba Bervejillo, y que va contra muchos preconceptos, es que la población de los asentamientos está aumentando más por los nacimientos que por la afluencia de migraciones. Y que el crecimiento demográfico en la capital se da principalmente en esas zonas periféricas. Algo que explica en gran medida lo que algunos dan en llamar el "proceso de infantilización de la pobreza" que vive Uruguay, donde un porcentaje altísimo de los niños nace en los hogares más carenciados. Dato que pinta un panorama aun más complejo para el futuro.
Otro tema interesante es que el clientelismo político no ha estado ausente en la proliferación de asentamientos. Hay estudios que muestran que las tomas de terrenos aumentan en períodos electorales, y que hay redes políticas que son funcionales a esas tomas al transmitir información sobre qué predios son municipales o cuáles no están al día con los tributos.
Una cosa es clara. No todos los asentamientos son "zonas rojas", pero casi todas las "zonas rojas" están en asentamientos. Eso genera un doble problema para la gente que allí vive, ya que además de soportar las condiciones de marginalización social y espacial, deben convivir con núcleos de delincuentes que se amparan en la ausencia del Estado. Por otra parte, el imparable crecimiento de estos barrios, pese a la mejora de la economía, a los millones invertidos y a las decenas de programas existentes para su regularización, deja en claro que algo no se está haciendo bien. Y que si no se rectifica el camino, el panorama a futuro que este fenómeno augura para la sociedad uruguaya no parece muy auspicioso.
La cifra.
En el año 2010 había 256.958 uruguayos viviendo en asentamientos irregulares, 5 mil más que en el 2008.
La frase.
"Se está dando un proceso de feudalización en el país y en particular en barrios de Montevideo y en el litoral, donde la delincuencia busca correr a la Policía". (Ministro Eduardo Bonomi).
El dato.
Un 21,4% de quienes viven en asentamientos utiliza habitualmente internet.

El País Digital
Martín Aguirre
 

jueves, 19 de mayo de 2011

La basura como arte.

El reciclaje como una forma de arte pide espacios dentro de la ciudad, por falta de financiamiento privado o público, de concienciación, y sobre todo, para formar un colectivo organizado que luche en nombre del medio ambiente a través del arte.

El arte y el reciclaje se mezclan para crear contextos visuales, sonoros y estéticos dentro la concurrida Bogotá, donde sus habitantes a diario arrojan a las calles centenares de materiales reutilizables que personas como Hernando Ruiz y Mauricio Díaz, toman de ellos su utilidad para crear su propio arte.

La Fundación para las Artes Plásticas y Escénicas Reciclarte funciona legalmente desde hace 12 años y ha concentrado su trabajo en la localidad de Kennedy, brindando a niños y jóvenes una experiencia mediante laboratorios, acercándolos al mundo de la reutilización de materiales y mostrándoles una nueva perspectiva de lo que se puede hacer con estos y asimismo cuidar el medio ambiente. La idea nació de Hernando Ruiz por medio de su premisa de que la basura no existe.

Dentro de la fundación el arte es trabajado desde diferentes ángulos: pintura, grabado, escultura, ensamble, música, danza, teatro y otras variantes, de igual manera los recursos utilizados son muy amplios, desde papel, plástico, vidrio, metales, PVC, cartón, hasta desechos naturales como estiércol, dentro una variedad que permite la experimentación.

Otra organización que también utiliza material reciclado es la banda Remaj7, que al hacer una diversidad de ritmos no logra ubicarse en uno y por eso debió crear su"Trash Crossover Post Industrial Vegetariano", como lo llama Mauricio Díaz, su representante, muestra que si es posible hacer música que sale de la basura con instrumentos 100% hechos con material reciclable. Ya han creado más de 50 instrumentos.

Las tareas de los integrantes de Remaj7 no son las convencionales de una banda de música común, ellos están organizados así: con Mauricio Díaz, como director artístico, representante y creador de instrumentos junto con Andrea Defrancisco, que a la vez es cantante y directora musical; Javier Bautista es el hacedor de ritmos y sabores; David Castiblanco, fabricante de beats y Sebastián Hurtado, interprete de chatarra auditiva. Términos que ellos mismos se dan.

El motor para hacer música con reciclaje es la "necesidad de hacer algo diferente para expresarse y comunicarse, que tenga la capacidad de llegar al corazón y fijarse en la memoria" y por razones como "por la vida, por el arte, por la naturaleza, por la falta de dinero y por nosotros" según Díaz.

Las necesidades de estas dos organizaciones son similares; mientras que la Fundación Reciclarte se encuentra sin sede en el momento, no funciona porque necesitan un lugar donde dar los talleres y laboratorios; Remaj7 tiene la necesidad de transmitir la preocupación por el comportamiento que está asumiendo el hombre hacia el medio y las especies que los rodean; sin embargo las dos organizaciones tienen un alto interés en la construcción de conciencia en las nuevas generaciones que son las que cuidarán del medio ambiente.

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Por: Vanessa Fuertes, colaboradora de Soyperiodista.com

martes, 17 de mayo de 2011

Ropa que mata. Tecnicas usadas en los jeans causa "silicosis".

El tratamiento de los vaqueros o jeans, para hacer que parezcan desgastados es muy común en la industria textil. Lo que se esconde detrás de la producción de este tipo de ropa es algo dramático que muchos consumidores deben conocer. Entre las diversas técnicas que se utilizan para conseguir este efecto que simula el desgaste se encuentra el lavado mediante arena a presión, el más peligroso de todos ellos si no se lleva a cabo utilizando un equipamiento de seguridad adecuado. Las enormes cantidades de polvo silíceo que se generan durante el proceso pueden provocar enfermedades como la silicosis y llega a causar la muerte de los trabajadores que lo emplean.
Debido a la enorme publicidad que se le da a este tipo de moda, los pantalones vaqueros o jeans gastados cuestan más caros que los que no han recibido este tratamiento. Tanto fabricantes como marcas y distribuidores han encontrado un filón que les proporciona grandes beneficios. En Turquía, Bangladesh, China, México y Egipto, los empleados de las fabricas que producen este tipo de pantalones suelen ser inmigrantes que trabajan durante turnos interminables, en espacios reducidos y en pésimas condiciones de seguridad e higiene. Estos trabajadores, que en algunos casos incluso duermen en su puesto de trabajo, corren el riesgo de padecer silicosis, enfermedad incurable y mortal.

Sólo en Turquía, entre el mes de febrero de 2009 y mayo de 2010 murieron 46 trabajadores debido a la silicosis provocada por el trabajo en dichas fábricas. Actualmente se han identificado 1.200 trabajadores afectados por la enfermedad.
Acabar con este método es responsabilidad de marcas y fabricantes. Los consumidores deben estar informados para que, una vez sepan lo que se esconde detrás de los vaqueros de moda, elijan libremente. Las marcas y los fabricantes conocen los riesgos para la salud que este método de lavado con arena supone para los trabajadores y, pese a las quejas que reciben por parte de sindicatos, organizaciones de defensa de los derechos de los trabajadores y de consumidores, asociaciones sanitarias, siguen sin comprometerse a acabar con este método mortal.

La campaña "Ropa Limpia" ha contactado con más de 100 marcas y fabricantes, desde marcas de lujo a saldos, para exigirles, entre otras medidas, que prohíban el uso de este método de lavado de vaqueros y hagan pública su decisión. Además, Ropa Limpia exige que se garantice el respeto de esta prohibición empleando sistemas apropiados de control desarrollados en colaboración con sindicatos y organizaciones locales de defensa de los derechos de los trabajadores, que aquellos trabajadores que hayan trabajado en sus fábricas, sean identificados y pasen una revisión médica.

Cada día que pasa sin que nada cambie se ven afectados más trabajadores. Es necesario actuar para conseguir abolir este método mortal de lavado de vaqueros.Limpia no propone un boicot, ya que es difícil diferenciar cuando un vaquero está lavado con el sistema de arena a presión, pero sí que aconseja que el consumidor exija información a las marcas y distribuidores y que presione para conseguir la abolición de dicho método.


La campaña aconseja comprar los vaqueros o jeans de marcas que se han comprometido firmemente. Además se invita a los consumidores a firmar el manifiesto para la abolición del método de la arena a presión en el lavado de vaqueros.
http://www.ropalimpia.org/

Campaña "Ropa limpia"

viernes, 13 de mayo de 2011

Sistema Educativo Prusiano.

 El sistema educativo no ha evolucionado desde la época agraria, tal es así que las vacaciones de verano existen porque era la época de cosecha y las familias requerían más manos para trabajar la tierra; en sí mismas no eran vacaciones, era tiempo de trabajo.
Brincándonos hacia nuestros tiempos, a principios del siglo XX, viendo que la revolución industrial estaba quitando empleos y que sería necesario tener gente que operara más y más empresas de una manera profesional (ya no iban a operar máquinas, ahora se dedicarían a servicios como finanzas, ventas, etc.), Rockefeller, que tenía una gran influencia política en EUA, ideó un sistema educativo que sirviera para generar empleados; sí, empleados. Para esto se basó en el sistema educativo militar prusiano que utilizó Napoleón al conquistar Prusia. El principal objetivo de éste era crear soldados obedientes de un territorio enemigo recién conquistado. Tomando esas bases, Rockefeller lo utilizó como base para hacer las adaptaciones en contenido educativo y, prácticamente llave en mano, se hizo un cambio al sistema educativo de Estados Unidos. Esto benefició directamente a Rockefeller y a las familias poseedoras de monopolios y oligopolios que cada vez más requerían empleados.
Hoy, en la era de la información, cuando un periódico del día contiene más información de lo que hace más de 100 años se estudiaba en toda una vida y los cambios de información son instantáneos, te das cuenta de que no estás preparado para enfrentarte al mundo real porque a lo largo de toda tu preparación, te fuiste especializando cada vez más en un área de desempeño. Siempre te han dicho que es bueno y que mientras mayor sea tu grado de especialidad serás mejor redituado en tu cheque mensual. Es justamente donde entra mi primer punto: Estás preparado para ser un excelente empleado. Para ser un dueño de negocio no puedes ser un especialista, debes de ser un generalista. Por eso te has enterado de gente que deja la escuela y hace fortunas, literalmente ellos se salen del sistema porque no encuentran algo que les brinde un verdadero valor agregado como generalistas. También seguramente te has enterado de mucha gente especialista (abogados, doctores, contadores) que quiebran sus negocios, aún que hayan sacado las mejores calificaciones en la escuela y aún que tengan una maestría en administración de empresas o un doctorado en cualquier otra área. Si lo ponemos en perspectiva, hay gente que construye los mejores autos y hay gente que es la mejor manejándolos, pero eso no significa que el que construyó el auto sea el mejor manejándolo ni el que maneja el auto sea el mejor construyéndolo. Esto me lleva a pensar que, otro grave problema del sistema educativo, es que no nos prepara para trabajar en equipo, es decir, para hacer un trabajo cooperativo. Todo lo contrario, nos enseña a ser competitivos. Inclusive en los "trabajos en equipo" que se dejan en la escuela, siempre estamos compitiendo por ver quién fue el que más entregó, el que mejor habló, el que más información buscó y descalificar al peor, al que menos hizo. En Japón por ejemplo, tienen un sistema de trabajo cooperativo en equipo en el que verdaderamente cada quien aporta lo que se encuentre en su área fuerte, sin importar si fue más o menos que el de alado, enfocándose solamente en un resultado conjunto.
Recapitulemos los errores del sistema escolar que llevamos hasta ahora:
- No ha evolucionado con el tiempo (sistema agrario, revolución industrial, no se ha adaptado a la era de la información)
- Nos prepara para ser especialistas y no generalistas, es decir, para ser unos excelentes empleados.
- Incentiva el trabajo en equipo competitivo y no cooperativo.
Otro tema que me parece de vital importancia es que no estudiamos un tema por convicción, lo estudiamos por obligación. Si bien es necesario que nos orienten para saber qué estudiar y, por otra parte, tengamos algunas materias "de cajón", el sistema escolar se ha enfocado completamente en incentivar el aprendizaje lógico-matemático, analítico y lingüístico, que se encuentra en el lado izquierdo del cerebro. Los más premiados y "los más inteligentes" son los que mejores calificaciones sacan en matemáticas. En cambio, el lado derecho del cerebro, el creativo, comienza a apagarse desde que entramos a la primaria y dejamos de estimular su desarrollo. Sabías, por dar algún ejemplo, que el color negro es el que más aburre al cerebro, sin embargo, desde que entramos a la primaria, dejamos de lado los colores porque "son de niños" y nos adentramos en una monotonía de color que limita el potencial de aprendizaje. Si pusiéramos más color, el cerebro relacionaría mucho más fácilmente los apuntes con recuerdos y produciría una mayor cantidad de mielina, lo que permitiría que hubiera sinapsis en las neuronas. En palabras más entendibles, cuando se almacena algo en una neurona y ésta se cubre de mielina, el recuerdo o aprendizaje se queda grabado en la memoria a largo plazo, es decir, para siempre. Esto no sucede de manera tan fácil cuando hay poco color o diversión en el aprendizaje. Por eso cuando estudias algo te acuerdas tan poco tiempo de ello, porque no lo relacionas con emociones ni con algo divertido, simplemente memorizaste a base de repetición.
Existen 3 tipos de aprendizaje:
1) Mental – Memorizar hechos, lo cual consiste en almacenar datos selectivamente en nuestro cerebro, igual que cuando archivamos datos en una computadora.
2) Físico – Experiencia de primera mano, en la que participan todos los sentidos, comprometiendo a la mayor parte del sistema nervioso.
3) Emocional y Subconsciente – Involucran al estudiante a través de sentimientos de alegría, miedo, pena, amor, compasión y exaltación.
La combinación de las 3 representa el máximo potencial de aprendizaje del ser humano, tristemente, el sistema escolar actual solamente se enfoca en el tipo de aprendizaje mental, funcionamos como computadoras: Nada entra, nada sale.
Si el sistema escolar ayudara a los estudiantes a equilibrar su hemisferio derecho (creativo) con el izquierdo (analítico), tendríamos más genios como Leonardo Da Vinci, Albert Einstein, Steve Jobs, gente que tiene un balance entre ambos hemisferios y pueden aterrizar su creatividad en algo tangible y que verdaderamente aporte cosas a la humanidad.
Por otra parte, si se incentivara la parte creativa, podríamos resolver los problemas de nuestras vidas de una manera más rápida y efectiva, al igual que los problemas que enfrenta cualquier negocio, sobretodo en sus inicios.
Tristemente, como no es así, el sistema nos hace analíticos y no podemos enfocarnos en cuestiones creativas porque así hemos sido condicionados. La vida es demasiado corta para ser analíticos, tal es así que conozco gente que lleva mucho tiempo diciendo que va a poner un negocio, o que cuando termine la carrera y lleve mucho tiempo trabajando en una empresa, va a poner su negocio. Se quedan en la "parálisis de análisis", pensando que el tiempo les dará la experiencia que necesitan. La mala noticia es que el tiempo por sí mismo no te da la experiencia, te la da la ACCIÓN. Aprender haciendo y aprender de los errores que cometemos.
En 1969, Edgar Dale hizo un estudio que se reflejó en lo que él llamó "El cono del aprendizaje".
En resumen, lo que Dale concluyó fue que después de 2 semanas, solamente recordamos lo que decimos y hacemos. Lo que menos recordamos es lo que leemos. Sorpresivamente en la escuela lo que más hacemos es leer.
La educación que sólo se ocupa del aprendizaje mental, retarda el desarrollo físico y mental.
Un ejemplo de la importancia que tiene el cometer errores, se relaciona con las competencias que tenemos. Este tema es universal y se puede aplicar a negocios, deportes, escuela, relaciones interpersonales, etc. En este caso, primero hablo de lo general y después pondré un ejemplo:
a) Incompetencia Inconsciente – No tiene idea de lo que no sabe. La persona tiene una idea o un reto que desconoce por completo.
b) Incompetencia consciente – No sabe lo que sabe. La persona se da cuenta de que comete errores al llevar a cabo su idea o reto. Se da cuenta de cuánto no sabe y de que es necesario cometer aún más errores para seguir aprendiendo.
c) Competencia Consciente – Sabe lo que sabe. La persona ahora ya es consciente de lo que debe saber y poner en práctica. Es el punto en el que se afinan los errores, se aprende de ellos y se repiten con el objetivo de mejorarlos y aprenderlos a fondo para no volver a cometerlos.
d) Competencia Inconsciente – La persona ya sabe todo y no necesita pensar en los errores ni en la idea o reto que tenía en mente ya que los ha dominado; por eso se le llama Competencia Inconsciente, es el punto en el que el individuo es competitivo de manera natural en esa actividad.
Lo mejor que se me ocurre para ejemplificar esto, es el proceso que conlleva el aprender a andar en bicicleta:
a) Incompetencia Inconsciente – Uno se siente emocionado por la idea de aprender a andar en bicicleta, pero como nunca lo ha hecho, no sabe qué es lo que se necesita aprender.
b) Incompetencia Consciente – Uno se monta en la bicicleta y comienza a pedalear, de pronto cae, dándose cuenta de que hay cosas que aún no sabe.
c) Competencia Consciente - Por medio del ensayo y el error, uno corrige los errores. Ha observado, usualmente en el nivel inconsciente, qué es lo que hizo que causó la caída y, a través de intentar diferentes movimientos, finalmente llega a ser competente.
d) Competencia Inconsciente – Ya no piensa en lo que hace. Uno tiene el conocimiento necesario y automáticamente lo utiliza para conducir la bicicleta.
Si para esto es importante cometer errores y aprender de ellos, es igual para los negocios, cosa para la cual no se nos prepara en la escuela.
¿Qué más le falta a la escuela?Actualmente, los pedagogos, reconocemos 2 tipos de educación. La formal y la no formal (o informal). La formal es todo lo que se imparte a través del sistema educativo (escuelas y universidades reconocidas y avaladas) y la no formal abarca todo lo que se queda fuera (cursos, talleres, seminarios, etc.)
Desde mi punto de vista, me gusta como clasifica Kiyosaki los tipos de educación:
1) Académica – Consta de todo lo que se nos enseña en la escuela hasta la preparatoria. Se nos enseña a leer, escribir, matemáticas, etc.
2) Profesional – Comienza el día que entramos a una carrera. Nos "prepara" para el mundo profesional (si lo que buscamos es ser empleados).
3) Financiera – Los pedagogos consideramos que está fuera de la educación formal. Mi punto de vista es que debería de integrarse a la educación formal para que aprendamos a manejar el dinero, a crear empresas (y no solamente administrarlas), a ser generalistas.
Lo mejor que podrías hacer si quieres ser un generalista, es estudiar fuera del sistema. No propongo que te salgas de la escuela, aún que si lo crees conveniente y tienes tus razones es muy respetable. Lo que propongo es que busques fuentes de aprendizaje alternas, cosas que no te enseñen en la escuela, estudia por convicción seminarios, cursos, talleres, conferencias, libros, audios, en fin, pon a tu cerebro creativo a trabajar y lo más importante… ¡Actúa!
 
http://ernestogomez.com/?author=1