sábado, 17 de agosto de 2013

El Estrecho de Gibraltar visto desde África.



Ya no se atisban pateras en el horizonte del Estrecho de Gibraltar. De esas frágiles embarcaciones atiborradas de seres humanos hacinados, que cruzaban las aguas que llevan desde el Tercer hasta el Primer Mundo, sólo quedan podridos armazones en depósitos desperdigados desde Algeciras a Tarifa. Si cruzar de una orilla a otra ya era una epopeya a bordo de esas cuatro maderas flotantes, ahora el riesgo se multiplica por mil. Los inmigrantes subsaharianos que han llegado a la costa de Cádiz en los últimos días tripulan barcas de juguete, en un viaje que nada tiene de juego. “Son embarcaciones que no están ni para navegar. Siempre las hubo, pero ahora son el medio de transporte más habitual. Han emprendido el viaje en días en los que el levante ha soplado con fuerza en una zona muy peligrosa. La desesperación les ha hecho asumir el riesgo”, comenta Miguel García, de Cruz Roja en Cádiz.
Las mantas y el consuelo de los voluntarios es el primer calor que reciben esos cuerpos ateridos de frío después de interminables horas de travesía en mar abierto. Más de 200 personas  han sido  rescatadas por los efectivos de Salvamento Marítimo en las aguas del Estrecho. “Están siendo unos días muy intensos, en una actividad que no es nada usual”, afirma García. 20 voluntarios de Tarifa y de la provincia hicieron turnos durante el fin de semana para dar auxilio y un primer consuelo a aquel que ha emprendido en condiciones tan precarias una huida hacia un mundo mejor.
La explicación a este repunte está en las turbulencias políticas y sociales que afectan a la zona del Sahel, “una crisis humanitaria enorme”, según describe Miguel García. La falta de alimentos provoca desplazamientos masivos de bolsas de población que buscan una alternativa a una vida de tanta precariedad al otro lado del mar. Puestas en una balanza las crisis de una y otra orilla, aquella que sacude el Norte de África siempre pesa mucho más. Además, España ya no es el objetivo. Es la primera parada de una ruta que tiene su destino final todavía a muchos miles de kilómetros.
A pesar de la situación tan complicada, hay más atención puesta en las mismas aguas a sólo unas cuantas millas de distancia por la enésima regañina entre España y Reino Unido a cuenta de Gibraltar. Sobran bloques de hormigón en el fondo de sus aguas y falta alguno en la estructura del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Algeciras. La instalación no ha podido dar asistencia a los últimos inmigrantes que han llegado a la zona por las malas condiciones del edificio; tal es así que  el Sindicato Unificado de Policía de la ciudad denuncia desde hace meses “el deterioro y las indignas condiciones de habitabilidad del recinto”.
La Delegación del Gobierno de Andalucía ha caído ahora en el problema y llama al timbre de Bruselas para solucionar este problema: pedirá financiación a la Unión Europea para acometer la reforma definitiva del edificio o la construcción de uno nuevo. Todo lo que se ha hecho hasta ahora han sido parches para intentar convertir la cárcel vieja de la localidad en algo para lo que no está preparada: falta comodidad, las instalaciones no son las apropiadas y hasta el propio fiscal de Extranjería de Algeciras, José Luis Jaudenes, ha pedido en varias ocasiones su cierre y ha calificado la instalación de “horripilante”.
Mientras, los subsaharianos rescatados por Salvamento Marítimo son derivados al CIE de la Isla de las Palomas en Tarifa. “Están siendo días de mucho trabajo, pero estamos intentando dar la mejor atención posible a todas las personas que llegan aquí. No es la primera vez que ocurre esto por aquí, ¿desbordados?, intentamos hacer nuestro cometido de la mejor manera posible”, cuenta una trabajadora del centro a andalucesdiario.es, mordiéndose la lengua y pidiendo cortar cuanto antes la conversación.
Este centro tarifeño no deja de ser un anexo del principal y no tiene capacidad para un volumen de llegadas tan alto como el de la última semana. La organización humanitaria Andalucía Acoge ha alertado de situación y ha exigido un cambio de estrategia que profundice en las causas del movimiento migratorio. En un comunicado, pide a las instituciones públicas el cierre de todos los Centros de Internamiento de Extranjeros y a reflexionar ante el colapso del centro en Tarifa  y la situación que vive el de Algeciras, cerrado por problemas estructurales.
Ante estas circunstancias, las dependencias de la Comisaría de la Policía Nacional de Algeciras se han convertido en el primer techo que ha dado cobijo en Europa a muchos de los que viajaban en busca de una vida mejor y un bocadillo es el mejor manjar que han probado desde que pisaron tierra. Diplomáticamente, el Sindicato Unificado de Policía califica la situación de “anómala”, pero la preocupación es evidente ante la posibilidad de que la llegada de más inmigrantes provoque un colapso en la zona y no haya medios ni personal para atenderlos. La Comisaría de Tarifa también está saturada hasta el punto de que sólo dos agentes custodian a 200 personas entre subsaharianos y detenidos.
Tras este nuevo repunte de la llegada de inmigrantes a las costas de Cádiz, Andalucía Acoge califica de fracaso la política de fronteras de la Unión Europea “en la medida que después de años de inversión desproporcionada en medidas de control de fronteras, la situación en el perímetro de Europa continúa siendo la misma”. Además, recuerda que esta política fronteriza se puso en marcha con la ayuda de los países norteafricanos, pero no ha servido nada más que para “avalar a Marruecos en su política represiva ante la inmigración está forzando a las personas inmigrantes a lanzarse al agua en balsas de juguete, lo que aumenta el riesgo para sus vidas”.

http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/estrecho-gibraltar-visto-desde-africa/

martes, 30 de julio de 2013

El son jarocho: elemento de identidad de los inmigrantes mexicanos en EU.



Al principio el que se ejecutaba era el de escenario, a la manera folclórica, pero con el tiempo se fue explicando el concepto de fandango, como una fiesta y un baile comunitario.
En un encuentro festivo, allende las fronteras, se escuchan los versos cantar y la tarima resonar, convocando a la comunidad a bailar y celebrar al son de la jarana, la memoria de lo vivido.

En los últimos años, la música de jarana, conocida popularmente como son jarocho, se ha convertido en un vínculo de expresión cultural y en un elemento de identidad para muchos inmigrantes mexicanos. Después de que en 1958 Ritchie Valens popularizara La bamba al ritmo de rocanrol, el son jarocho se fue expandiendo junto con las nuevas oleadas migratorias que llegaban a trabajar a Estados Unidos.

Hoy, el son jarocho es tocado, escuchado y enseñado en distintos espacios culturales e instituciones educativas a lo largo de la Unión Americana. También se realizan anualmente distintos encuentros y festivales de soneros y jaraneros en Estados Unidos, a fin de establecer vínculos con los músicos de son jarocho que han tratado de rescatar este género musical de generación tras generación, como la familia Vega, los Utrera o los Cojolites.

Con el son emigró también la tradición de hacer fandangos. Al principio el son que se tocaba en Estados Unidos era el de escenario, a la manera folclórica, pero con el tiempo se fue explicando el concepto de fandango, como una fiesta y un baile comunitario; a la par el son fue fortaleciendo y cohesionando los procesos y luchas de la comunidad migrante en la vida transnacional.

El son atraviesa EU

Aunque desde los años 50 se escuchaba el son jarocho del otro lado de la frontera –por la influencia del cine de la época de oro– no fue sino hasta después de la entrada del siglo XXI cuando el movimiento jaranero o fandanguero comenzó a florecer con mayor ahínco en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Chicago y, más recientemente, en Milwaukee, Washington, Austin y Seattle. Cada región y ciudad tiene una historia particular de cómo fue que el son comenzó a escucharse y a tocarse

En Nueva York, el son jarocho se ha difundido con el trabajo de grupos como Jarana Beat que desde su nacimiento en 2007 ha promovido la cultura del fandango entre la comunidad mexicana, latina y estadunidense. Desde 2011, organiza a la par de Tlacotalpan, Veracruz, la fiesta de La Candelaria, con un concierto, fandango y convite. En esta última celebración, los jaraneros, bailaron hasta el amanecer, cantando las tradicionales coplas de la vida campesina, al tiempo que las mujeres compartían con alegría la tarima, al escuchar los sones de montón.

Paula Sánchez-Kucukozer integrante de Son Pecadores comenta: Cuando empezaron a hacerse los primeros fandangos aquí en Nueva York, hace como año y medio, la asistencia era de nos más de 10 personas y en esta última Candelaria, ¡ni cabíamos! Y es que creo que esto se debe a que una vez que te involucras en la cultura del fandango es muy difícil salir, porque todo alrededor del son jarocho se trata de comunidad y a uno como mexicano, le da más cohesión, ya que en la cultura estadunidense toda es muy individualista.

En Chicago empezó a oírse por la influencia de músicos como Víctor Pichardo, integrante del grupo Zazhil y cofundador en 1994 del proyecto Sones de México Ensamble.

Y en California, el son comenzó a hacerse más visible durante la década de los 70, cuando en las universidades y los colegios empezaron a incluir, dentro de los programas de estudios chicanos o méxico-estadunidenses, la enseñanza del son jarocho.

Son de lucha

A través de versos, coplas o décimas, músicos inmigrantes han empezado a expresar las problemáticas de este lado de la frontera, creando sones de protesta contra las leyes antinmigrantes, el racismo, la discriminación, contando anécdotas de la vida de los trabajadores indocumentados y las historias vividas en los barrios mexicanos.

Son del Centro –grupo de jaraneros y programa de son jarocho del Centro Cultural de México en California– participa con diversas campañas sociales y políticas en defensa de los derechos de los trabajadores migrantes como con la Coalición de Trabajadores Immokalee (CIW), promoviendo el son jarocho como una herramienta de conciencia y movilización. Otros ejemplos incluyen a Son Armado y el Colectivo Altepee que narra así el problema de las deportaciones:

Atravesando generaciones

Por otro lado, el gusto por el son jarocho ha estimulado el surgimiento de diversos proyectos educativos para niños y jóvenes en escuelas, museos y centros culturales. En Chicago desde 2010, Gina Gamboa desarrolla el proyecto Son Chiquitos, programa basado en las familias migrantes, que tiene por objetivo mantener el español por medio de la música y el arte. Dicho programa imparte talleres a través del grupo de son Jarochicanos a niños desde los 4 meses de edad, involucrándolos en la cultura de los fandanguitos.

Al mismo tiempo, Alda Reuter y Peter Basil crearon México Beyond Mariachi un programa pedagógico de danza y música tradicional de México, impartido en distintas escuelas públicas de la ciudad de Nueva York y Nueva Jersey, a fin de dar a conocer la riqueza cultural de nuestro país, más allá de la música de mariachi. Uno de los talleres más importantes que impartimos es el de instrumentos de son jarocho, así como el zapateado en la tarima. Las clases se imparten a alumnos de distintas nacionalidades, desde chinos hasta estadunidenses, con la intención de que se valore la riqueza cultural de México, indica Alda Reuter.

Atravesando fronteras

A su vez, han comenzado los intercambios culturales a escala binacional; Fandango sin Fronteras, una red informal de son jarocho integrada por músicos y artistas chicanos como Son del Centro y Músicos de la Bahía de California y la organización de Portoluz de Chicago, han impulsado el intercambio entre músicos de Veracruz y Estados Unidos con la idea de generar comunidad a través de la música participativa, ampliando el concepto de fandango a un nivel transnacional.

De manera similar, las redes sociales en Internet han sido una plataforma para difundir y mantener en contacto a músicos de jarana de muchas partes del mundo.Es el caso de Jarochelo sitio con diversas programaciones en inglés y en español, que van desde un programa de televisión, chat, noticias, reportajes, podcasts, entrevistas hasta sintonía radiofónica.

Jarochelo surgió con el propósito de mostrar a la gente que se interesa por el movimiento jaranero una fuente fiable de información a través de un sitio web. Así que, junto con mi.com y la reputación que me dio el ser un ex Mono Blanco, me propuse armar este sitio, que al principio tuvo una jarana interactiva, lo cual fue muy atractivo tanto para mi por su novedad, como para los visitantes, dice César Castro, integrante del grupo Cambalache y laudero veracruzano radicado en Los Ángeles.

Es así como de este a oeste retumban las tarimas con el zapateado, fandangueros, soneros, decimeros, jaraneros, bailadores y músicos que se reúnen en distintos espacios comunitarios –casas, parques, calles, bares y auditorios– de Estados Unidos para sembrar las raíces y esparcir la semilla del fandango, más allá del Sotavento. Con ello, una parte de la comunidad inmigrante rehúsa olvidar sus luchas y construye, al son de la jarana, un presente más humano y digno.

"Soy un jaranero andante
viví en Estados Unidos
por todos es bien sabido
que esta es nación de
inmigrantes
desde los tiempos de antes
gente de tantas naciones
trabajamos como peones
beneficiando a los ricos
por eso hoy les exijo
¡alto a las deportaciones!"


http://www.jornada.unam.mx/2013/07/29/espectaculos/a13n1esp

sábado, 27 de julio de 2013

Un nuevo mito llamado Francisco.



El 13 de marzo de 2013 a las 19.06 (hora local) se abrieron las cortinas del balcón de la Basílica de San Pedro en el Vaticano y nació un nuevo héroe argentino. Sin las habilidades hipnóticas del gambeteo de un futbolista cargado de talento, sin la embriaguez revolucionaria de un médico devenido guerrillero y sin el timbre de voz de un zorzal criollo, Jorge Mario Bergoglio –ex técnico químico nacido el 17 de diciembre de 1936 en el barrio porteño de Flores y hasta entonces arzobispo de Buenos Aires– en un solo acto transmutó de un simple hombre de 206 huesos y 50.000 millones de células en algo más que humano, en un ídolo, aunque no en la acepción light de esta palabra que usamos todos los días sino en aquella que refiere a una “figura de un dios al que se adora”, a la que se le rinde culto ciegamente. En un solo instante, el panteón nacional que engalana la mitología argentina –Gardel, el Che, Evita, Maradona, Messi– se amplió, sumó un nuevo integrante, como si el ADN argentino –una entidad tan real como el unicornio– probara tener algo especial. Otra vez.
No importaron las distancias, los doce mil kilómetros que separan al Vaticano de la Argentina: dos fuerzas extremas y durante décadas vapuleadas en silencio, el fanatismo religioso y el nacionalismo, se combinaron alrededor del nuevo CEO de la institución –corporación– más antigua del mundo, la Iglesia Católica.
No importa si se es católico, ateo, agnóstico, seguidor de otras religiones o extraterrestre: nadie puede negar el fenómeno social complejo desatado a nivel mundial y local desde aquel día, desde aquel momento por el nombramiento del primer papa argentino, el papa Francisco.
Desde marzo pasado, la papamanía –un furor que adopta las formas más insospechadas y creativas del fanatismo– se instaló en el paisaje urbano, en el ecosistema mediático y personal con la misma fuerza invasiva de una marea simbólica: desde la multiplicación del merchandising papal –banderines, gorros, remeras, tazas, fundas para almohadas, pósteres, prendedores, estampitas, libros (y la lista sigue)–; gigantografías en edificios de la Avenida 9 de Julio; canciones como El Cristo de la villa de grupos de nombre-catástrofe como Diluvio Tropical al bombardeo mediático y publicitario de diarios y noticieros que, con la vocación de aumentar sus ventas y audiencia, repitieron al extremo lemas como “el papa de todos”, “el papa es nuestro”, “Dios es argentino y el papa también”, “el papa de la gente”. Y más, hasta el cansancio en fascículos, suplementos y secciones especiales con figuritas de regalo para el lector ferviente y deseoso de tener a su nuevo ídolo, verlo, tocarlo, rezarle, besarlo todos los días mediados por el papel del póster, el cartón pintado de la estampita.
“Los medios fueron generando un fuerte clima de suspenso y misterio –indica el psicoanalista Sergio Rodríguez–. Luego, la multitud de banderas argentinas agitadas en la Plaza de San Pedro a partir del anuncio de la elección, fue trasladada televisivamente y en tiempo real al planeta en su conjunto. Bergoglio, pantallas mediante, dejó de ser tal para convertirse en el papa Francisco. Inmediatamente se alborotaron en Argentina, religiosos y no religiosos. La fantasía que los medios cultivaron con entrevistas a la hermana de Bergoglio fue la de que cualquier familia católica de nuestro país podía llegar a tener un hijo que accediera al papado.” El catolicismo, tan herido por los escándalos de corrupción y abuso sexual a menores de los últimos años, salió del armario, aquel que para otro sector de la sociedad pretende mantener cerrado con candado. Como se vio minutos después del nombramiento papal –y como se verá a partir del martes y hasta el 28 de julio en Río de Janeiro, en ocasión de la primera visita de Francisco al continente a propósito de su presencia en la Jornada Mundial de la Juventud de la que participarán 42.500 peregrinos argentinos–, retomó las calles ya no como un culto privado, una moral particular, sino como una forma de ser, estar y ver el mundo, una cosmología militante.
En una época hasta ahora marcada por el avance trepidante de la secularización, de intentos de apostasía colectiva (más de cien mil católicos apostataron en Austria y Alemania en 2010 tras los escándalos de los abusos a menores por representantes de la Iglesia), en tiempos de templos y parroquias puestas a la venta en Alemania por sequía de feligreses y en la que la ciencia y la tecnología moldean y dirigen el mundo, la intensificación de la visibilidad del catolicismo en la esfera pública instalada desde marzo –el llamado “efecto Francisco”– les permite a sociólogos, psicoanalistas y antropólogos tomarle el pulso –en vivo y en directo– a un fenómeno siempre tan complejo como el de la religiosidad popular. Les da la oportunidad de rastrear con avidez comportamientos, rituales, signos, prácticas, narrativas en plena efervescencia y circulación.

Símbolos y celebridad
Desnudos y en solitario, los números no dicen nada. Pero analizados en su contexto sirven para divisar un panorama, para armar algo así como una cartografía provisional y siempre dinámica de un fenómeno. Según el Anuario Pontificio 2012 –una especie de directorio del Vaticano–, hay unos 1.196 millones de católicos en todo el planeta, algo así como el 17,5% de la población mundial; de ellos, uno de cada cuatro procede de América Latina. Sin embargo y al mismo tiempo, unas 1.100 millones de personas afirman no identificarse con ninguna de las diez mil religiones existentes, de acuerdo a rastrillaje realizado por el think tank estadounidense Pew Research Center.
En la Argentina, no existen estadísticas oficiales, como en otras tantas prácticas cotidianas y visibles. La Iglesia Católica asegura que un 88 por ciento de los 40 millones de habitantes son católicos. Aunque un estudio realizado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) muestra otra imagen: la cifra se ubicaría en realidad en torno a un 76 por ciento, poco más de 31 millones de fieles. Los investigadores que llevaron a cabo la primera encuesta sobre creencias y actitudes religiosas en Argentina, como el sociólogo Fortunato Mallimaci, por ejemplo, advirtieron que casi el 25 por ciento de las personas que viven en el país no se dicen católicas. O, también, que hay más personas indiferentes en cuanto a la religión –el 11,3 por ciento– que evangélicos, que rondan el 9 por ciento de la población. Mientras que el 76 por ciento de los argentinos afirma que concurre poco o nunca a los lugares de culto.
El Anuario Pontificio también afirma que en la Argentina hay unos 5.648 sacerdotes. Y se calcula que en los últimos 20 años, 1.100 colgaron la sotana, se despidieron del anacrónico voto de castidad, dejaron el ministerio, en una época de cambios.
Y ahora, nuevo CEO. Tras la renuncia de Joseph A. Ratzinger –el primer “ex papa” de la historia–, el nombramiento del papa Francisco no sólo entronizó a Jorge Mario Bergoglio como el 266° pontífice, continuador de una larga y variopinta línea de personajes al mando de la Iglesia Católica. También lo instituyó como celebridad, una de aquellas personalidades que trascienden los límites geográficos y culturales de la Argentina y que propician identificaciones colectivas.
“La papamanía que se desató en la Argentina nos revela aún más respecto de la cultura y de la política locales que de la religión. Como Gardel y Maradona o póstumamente el Che y Evita, fue su ‘triunfo en el extranjero’ y la consecuente repercusión mundial lo que convirtió a Bergoglio, el arzobispo al que pocos tenían en cuenta localmente, en Francisco, el ‘de todos los argentinos’ –señala el antropólogo Alejandro Frigerio, investigador independiente del Conicet–. Esta dinámica de identificación colectiva y de creación de un nuevo héroe cultural local rebasa en mucho al ámbito de lo estrictamente religioso. Es una identificación colectiva (como ‘argentino’) que probablemente afectó poco a la identificación personal de cada uno como católico. O sea, nos pone más orgullosos ‘a nosotros como argentinos’ que ‘a mí como católico’. Por eso, el clamor o entusiasmo mediático por un ‘efecto Francisco’ que produciría una vuelta a la religión o a la Iglesia Católica suena, cuanto menos, exagerado. O, si lo hay, seguramente sea transitorio.” En el clima de reflujo de viejos tiempos y de cholulismo papal –las fotos de actores, deportistas, políticos junto al Papa se reproducen día a día dentro y fuera de las redes sociales–, una persona se convirtió en un tiempo récord –transformación express – en símbolo nacional, en un incitador de uniones, diferencias, similitudes y nacionalismos, en un personaje depositario del culto a la personalidad, el mismo que alimenta a los cantantes de rock y pop, a actores, jugadores habilidosos y dictadores.
El papa Francisco se erigió en una figura identificatoria de un sector de la nación, la nación religiosa, y al mismo tiempo se instaló en el epicentro de la narrativa patriótica, es decir, los relatos con que una sociedad se explica a sí misma como nación o, en términos de las recordadas palabras del historiador irlandés Benedict Anderson, como “comunidad imaginada”. Como práctica de exorcización emotiva, la religión tomó prestado el rol ocupado por el fútbol como operador de nacionalidad. La Argentina demostró nuevamente ser uno de los principales países productores de mitos del mundo.
“Alguien llega a ser un mito cuando por sus cualidades se eleva sobre los mortales y se le encarama como modelo de su profesión, deporte u oficio –detalla el filósofo de la religión José María Mardones en su ensayo El retorno del mito. La racionalidad mito-simbólica –. Así, merced al juego de los mass media actuales y de la publicidad, tenemos mitos más o menos coyunturales o persistentes del cine, el deporte y hasta de la ciencia”. Y ahora, la religión.

Patria y nación
“Todas las culturas han poseído alguna forma de sacerdocio, de individuos o grupo de individuos cuya función es la de actuar como intermediarios de la comunidad entre los mundos materiales y espirituales –escribe el filósofo estadounidense Matthew Alper en Dios está en el cerebro –. Aunque a este individuo se le llame chamán, sacerdote, rabí, swami , ensi , yogui, oráculo, místico, psíquico, médium, imán o papa, todas las culturas han poseído un miembro, grupo o casta semejante, cuya función es la de servir como guía y líder espiritual de su comunidad.” La figura del Papa –como el rey de reyes, el elegido– siempre tuvo su faceta magnética. Como dice el historiador francés Michel De Certeau en La debilidad de creer , más que promover temor o respeto, el religioso intriga. Fascina como algo oculto, al mismo tiempo que posee la naturaleza de un personaje perimido, como una reliquia de sociedades desaparecidas.
En el caso del papa Francisco, el núcleo promotor de intrigas y asombro suele ser localizado en su gestualidad, la retórica y proxémica del llamado “discurso de la humildad” que lo catapultó anticipadamente a la tapa de la versión italiana de la revista Vanity Fair como “personaje del año”: el haber viajado en subte y en colectivo, su fanatismo por San Lorenzo, su renuncia a las vacaciones de verano, su cercanía a los necesitados y a los enfermos, su predilección por besar y abrazar a quienes se le acercan. Lo que el antropólogo Gustavo Ludueña (Conicet-UNSAM-FLACSO) denomina el “ethos ascético” que caracterizaría su vida religiosa.
Toda esta orquesta de signos hace pensar que la efervescencia papal parece pasar más por los procesos de identificación nacional que por una identificación religiosa. “Sus gestos ya desde el inicio y un halo de humildad que rodea sus acciones tienen fuerza teológica por la densidad simbólica que tiene su investidura. Eso le da capacidad de influencia en las políticas vaticanas y también en el imaginario de los fieles –indica Pablo Wright, antropólogo especializado en religiosidad popular e investigador independiente del Conicet–. Para el caso de América Latina y la Argentina, desde su elección ya hubo una corriente de identificación de los fieles con un papa venido de la región, que ‘entiende nuestros problemas’, ‘que es humilde’, y ‘que va a cambiar las cosas’. Palabras más, palabras menos, esto se escuchó a través de todos los medios de comunicación gráficos, radiales, televisivos y por las redes sociales. O sea, dentro del mundo católico latinoamericano, sobre todo entre la gente, hubo simpatía, orgullo nacionalista en el caso argentino y también la buena dosis de humor en donde asombraba que uno de los mitos ideales argentinos, el ‘tener un Papa argentino’, se hubiera cumplido históricamente”.

El mercado religioso
Desde la mirada de la antropología de la religión, el catolicismo sufre desde hace varias décadas del asalto de una variada oferta religiosa, en lo que el filósofo estadounidense John D. Caputo llama “el mercado religioso”, allí donde florecen nuevas maneras de creer, con símbolos y rituales propios: de los herederos de la contracultura de los 60 a movimientos religiosos orientales como la Soka Gakkai y Sukyo Marikari, el culto al Gauchito Gil, cultos neopentecostales como la Iglesia Universal del Reino de Dios, de origen brasileño, o el movimiento Tenrikyo con gran cantidad de adeptos en Japón, todos ellos movimientos neoespiritualistas que se adaptan a los nuevos estilos de vida de la población.
Es un signo de época: las religiones institucionalizadas pierden peso. Las nuevas religiosidades, así vistas, ponen de manifiesto que en las sociedades modernas la religión no desaparece, se transforma.
“Por eso hablar de resurgimiento de la religiosidad no sería exacto desde el punto de vista antropológico. Pero si hablamos del catolicismo, ahí sí se podría pensar que la elección del papa Francisco pueda dar nuevas energías al complejo mundo católico, tanto en lo institucional como en lo popular –advierte Wright–. Ya observamos las nuevas dimensiones del espacio ritual frecuentado por el entonces cardenal Bergoglio que ahora se están transformando en casi santuarios y lugares de devoción. Este redimensionamiento del espacio también puede darse en el plano de acciones litúrgicas, peregrinaciones, acciones de caridad, organización de la juventud, y nuevos bríos a la evangelización. Pensemos que esto es lógico para quien es católico, pero para quien no profesa la religión tiene el peligro del etnocentrismo: instalar la idea de que mi verdad (católica) es la única verdad legítima y posible. Así hay que pensar muy bien qué efectos podría llegar a tener un resurgimiento católico dentro de un mundo plural y donde supuestamente hay libertad de culto.” Supuestamente.
En términos de exposición y de consumo masivo, el papa Francisco es tanto hijo del siglo XXI como lo es el cantante surcoreano PSY. Su imagen se difunde en el panorama mediático y repite como un virus, en una era en la que las creencias luchan entre sí en busca de nuevos consumidores. Instituciones adoctrinadoras de la imaginación, las religiones no se reinventan: se rehacen como lo hace cualquier otro género literario.
Ya lo asegura la escritora británica Karen Armstrong en su libro En defensa de dios : el sentido de la religión , el auge de la espiritualidad en el siglo XXI –¿acaso un regreso a la oscuridad irracional?– puede ser entendido no tanto como un intento para llenar los vacíos de la comprensión –¿de dónde venimos? ¿Adónde vamos?– sino, más bien, como un reflejo, una reacción: una consecuencia psicológica de nuestros tiempos de decepciones políticas, desesperaciones económicas y anemia cultural. La religión y su discurso tranquilizador y mágico abren un refugio frente al caos cotidiano de nuestra realidad. Ofrecen anestesia para la supervivencia. La papamanía es el síntoma de un mundo aún dominado por ángeles y demonios.

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/nuevo-mito-llamado-Francisco_0_959304070.html

miércoles, 3 de julio de 2013

Mosquitos, arte y lodo.



Erlinda, indígena de 55 años de la tribu Emberá, vive a 300 kilómetros de dos de sus hijos. Ellos se marcharon a Ciudad de Panamá en busca de oportunidades y dejaron atrás el poblado que les vio crecer. Cambiaron casas de madera con techos de aluminio por viviendas de hormigón, agua del río Chucunaque por agua potable, y cuerpos estampados con pinturas tribales por ropa occidental.
En Playona dejaron a sus padres y a sus cinco hermanos, que continúan sobreviviendo sin medicamentos en un asentamiento levantado en medio de la selva del Darién al que sólo se puede llegar en canoa. “No les afeo que se fueran, pero mi deseo es que vuelvan y nos ayuden a perpetuar nuestra cultura”, cuenta Erlinda, la madre de los chicos, mientras pinta el brazo de una joven estudiante de la Ruta Quetzal BBVA, que este año se desarrolla en Panamá.
Los cerca de 150 habitantes de Playona nunca reciben visitas de turistas, ni siquiera de panameños. El clima es arduo, con constantes lluvias, más de 35 grados, una humedad de hasta el 85 por ciento y todo tipo de insectos y mosquitos. Entre ellos, el llamadao Morrongoi, el mosquito "más sangriento" de la zona cuya impronta son unas gotas de sangre sobre la piel.
“No tenemos agua potable, ni medicamentos, tampoco papel higiénico”, lamenta Eduard, de 50 años, mientras come con las manos arroz con pollo en un cuenco metálico. Luce un pelo negro, lacio y brillante y de la comisura de la boca le salen trazos negros pintados con jugo de jagua, el fruto que utilizan para decorar su cuerpo.
A él la inexistencia de turismo no le preocupa en exceso, pero sí que el Gobierno no atienda sus peticiones. "Hemos pedido algo tan básico como palmas secas para cubrir nuestras cabañas, pero nos mandan placas de aluminio que se calientan y hacen insoportable estar aquí abajo".
Los Emberá beben agua del río Chucunaque y se alimentan de la caza y los cultivos. Cada mañana, grupos de hombres salen a la selva en busca de guaguas (conejos), venados, zaínos (jabalíes), e incluso micos (monos). También recolectan los plátanos, arroz y aguacates de sus propias cosechas. “Nos bastamos con lo que tenemos, pero pedimos al Gobierno que se haga cargo de necesidades básicas como el agua y los medicamentos. De no hacerlo, estamos condenados a la desaparición”, denuncia Eduard.
Una media de dos habitantes mueren cada año en Playona por las infecciones estomacales que les provoca el agua del río.
Las cinco tribus que residen en la selva del Darién (Kuna Yala, Madugandí, Wargandí, Emberá y Wounaan) están a un abismo del esplendor que vive el resto del país. Paradójicamente, pese al barro y la falta de recursos de estos territorios, Panamá fue el país que más creció entre 2003 y 2012, con un 8,2% de media anual, según la base de datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El PIB per cápita panameño alcanzó en 2012 los 9.526 dólares, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), gracias, principalmente, a la ampliación del Canal de Panamá.
DESCALZOS Y PINTADOS
A 11 kilómetros de Playona se encuentra Sinaí, otro asentamiento indígena en el que viven unos 350 Wounaan. Al igual que sus vecinos, todos van pintados y descalzos. Sus casas, algunas sin paredes, se levantan unos metros del suelo para evitar las inundaciones. Unos duermen en hamacas, otros en el suelo y desde muy temprano los niños corretean sin mucho que hacer. Sólo hacen uso de la escuela unas cuatro horas diarias.
“Hasta aquí sólo saben llegar los indígenas. El Gobierno nunca se ha preocupado por hacer carreteras y por eso nunca viene nadie”, cuenta el "dirigente" de la tribu Wounaan, Eduardo Mejía. Con él contactaron los organizadores de la Ruta Quetzal para incluir Sinaí como una de las paradas. "Cuando vieron las dificultades del terreno para llegar hasta aquí se echaron atrás, pero al ver la voluntad del poblado contrataron guías y se lanzaron a la aventura".
Lodo, barro, pequeños barrancos y plagas de mosquitos. Eso se encontraron los 227 chavales de 16 y 17 de la Ruta Quetzal al atravesar los 11 kilómetros de distancia acompañados de agentes fronterizos panameños para protegerles de la posible presencia de miembros de las FARC, que se esconden en algunos tramos de la selva del Darién.
"Nuestros niños sólo se relacionan con indígenas, y para ellos este tipo de iniciativas son muy importantes", reconoce Eduardo. Tras dos noches en Sinaí, los chavales recogen sus sacos y sus tiendas. Los Wounaan no saben cuándo volverán a tener visita. Sus piernas y el río Membrillo son su única posibilidad para contactar con la civilización.

http://www.huffingtonpost.es/2013/07/03/tribus-indigenas-panama_n_3493847.html#slide=2647413

jueves, 27 de junio de 2013

El día de la larga noche.

A 40 años del golpe de Estado, Uruguay recuerda hoy la caída institucional con heridas aún abiertas                                       
                                                  

El 27 de junio de 1973 amaneció frío en Uruguay. Los más madrugadores fueron los primeros en enterarse que oficialmente Uruguay dejaba de ser democrático. Esa mañana, temprano, a las 5 y 22, la población se enteraba por las radios tomadas por los militares, que hubo un  golpe de Estado. El hasta entonces presidente constitucional Juan María Bordaberry firmó el decreto 464/973 que lo mantenía en el poder y disolvió las cámaras. Con poca credibilidad en la opinión pública, prometió que no permanecería en el poder un día más del tiempo para el que fue electo.
Así comenzaron 11 años y nueve meses de oscuridad. Para algunos, el pacto con los comandantes se había sellado antes, en febrero, en la base de la Fuerza Aérea de Boiso Lanza, cuando el mandatario aceptó las exigencias militares para sobrevivir. En ese febrero, los uniformados desconocieron al nuevo ministro de Defensa, Antonio Francese, que sólo la Armada respaldó. Los marinos se abroquelaron en la Ciudad Vieja y el Ejército respondió sacando los tanques. El país ya era gobernado, desde Jorge Pacheco Areco como Presidente, con medidas prontas de seguridad.
Cuarenta años después –que se cumplen hoy– algunos de los protagonistas de entonces están presos, otros murieron, algunos son gobernantes, otros volvieron del exilio, varias heridas no cerraron y se continúa buscando a desaparecidos.
El  país estaba en llamas, los tupamaros derrotados militarmente y su dirección detenida –entre ellos el hoy presidente José Mujica– los trabajadores y estudiantes se manifestaban en las calles, el transporte estaba parado,  la CNT (Convención Nacional de Trabajadores) inició una huelga de 15 días y se apagó la llama de la refinería de La Teja, que fue un símbolo de la resistencia. Los militares, llamados por Bordaberry,  con la fuerza ilegal de los fusiles y los tanques, asumieron el control. La resistencia fue vencida, aunque tomó una forma más silenciosa.

Parlamento
El 26 de junio de 1973, un día antes del golpe, el Parlamento se aprontaba para su última sesión que nada tenía que ver con lo que estaba pasando. Por eso hubo dos plenarios. El primero sobre ANCAP y el segundo sobre la inestabilidad política que se vivía. 
Ese día, el presidente Bordaberry estaba en la residencia de Suárez y Reyes afectado de gripe, según las crónicas periodísticas. Ese fin de semana se había reunido con los comandantes. Un día después, una epidemia de gripe fue lo que adujeron los militares para cerrar los liceos.
Las noticias que llegaban al Parlamento desde el Prado no eran buenas. Un diputado, Martín Buada, de Por la Patria (Partido Nacional), confirmó que ya estaban redactados los decretos que disolverían las cámaras. La sesión extraordinaria del Senado se fijó para la hora 22 y 30. Ese día, la Cámara Alta resolvió investigar la muerte por tortura ocurrida en un cuartel de Paysandú.
Al principio no hubo quórum hasta que llegó, enfermo, el senador del Movimiento Por la Patria, Carminillo Mederos. También había ausencias notorias como la de Zelmar Michelini, que había viajado a Buenos Aires y alertó al senador Enrique Erro para que no regresara porque sería arrestado.
En sala había varios diputados. Algunos legisladores estaban armados. La sesión no fue muy larga. Poco después de medianoche del miércoles 27, el senador Wilson Ferreira Aldunate, líder del Partido Nacional, pidió la palabra y se concentró en los rumores que había para terminar con la democracia. “Si ello llegara a cumplirse es correcto decir que a Bordaberry y a sus cómplices los juzgará la historia”, dijo.
El senador usaba un tono alto y estaba rodeado de los suyos. “Estamos dispuestos a negociar, a lograr acuerdos con todos los hombres y mujeres, con todos los partidos, con todas las organizaciones que honradamente quieran defender la causa de la República. Con mi emoción más intensa, permitirán que antes de retirarme de sala arroje al rostro de los autores de este atentado el nombre de su más radical e irreconciliable enemigo, que será, no tengan la más mínima duda ,el vengador de la República ¡Viva el Partido Nacional!, gritó Wilson, golpeando su puño contra el pupitre. Wilson era de los que esa noche estaba armado y fue el policía que lo escoltó a la puerta quien  le ofreció esconderlo en su casa.
Luis Hierro Gambardella (colorado) recordó a Baltasar Brum, el expresidente que se había suicidado para no entregarse. Y Amílcar Vasconcellos (colorado) dijo que los tiranos  “sentirán el látigo de la historia sobre sus nombres y el de sus hijos como una mancha indeleble por la inmensa traición que cometen contra Uruguay”.
El Senado había rechazado el desafuero de Enrique Erro, a quien los militares vinculaban con la guerrilla tupamara.
Francisco Rodríguez Camusso (Frente Amplio) habló de los problemas sociales del país, de los jóvenes que se iban y exhortó al pueblo a organizarse.
Su colega, Enrique Rodríguez (comunista) tras un largo discurso dijo que más allá de todo surgiría un pueblo libre. “Después de esta jornada aciaga, en la calle, en la dura lucha, en las confrontaciones, en la sangre que seguramente verterán los que llevaron  al país a esta encrucijada, más allá de todo esto, surgirá un pueblo que como aquí se ha dicho no ha nacido para ser esclavo y en el centro de ese pueblo, que nadie lo dude, estarán las fuerzas que componen el núcleo político que nosotros representamos y dentro de él estará, lo digo con orgullo, con la bandera desplegada en su forma más alta y gallarda, la bandera, la clase trabajadora que nunca ha fallado a las causas populares y no fallará ahora”, dijo.
Paz Aguirre (colorado) cerró la sesión en su calidad de presidente. “No sé por cuánto tiempo las voces serán silenciadas. Sé que volverán más tarde o más temprano a hacerse oir”, afirmó. El reloj marcaba la hora 1.40 de la madrugada. Un aplauso cerró la sesión. Todos se fueron, algunos al exilio. Vasconcellos fue el último legislador en salir.

http://www.elobservador.com.uy/noticia/254013/el-dia-de-la-larga-noche/

martes, 25 de junio de 2013

Reportan que 70% de cenotes en Yucatán están infestados.


Un 70 por ciento los cenotes registrados en Yucatán (1,800) están infestados de bacterias provenientes del lavado de letrinas, actividades porcícolas o fosas sépticas y pesticidas, por lo que es prioritario su saneamiento y rescate, afirmó el arqueólogo y espeleólogo yucateco Sergio Grosjean Abimerhi.
Un cenote, del maya ts'ono'ot (caverna con agua), es una dolina (depresión geológica) inundada de origen kárstico que se encuentra en algunas cavernas profundas, como consecuencia de haberse derrumbado el techo de una o varias cuevas. Ahí se juntan las aguas subterráneas, formando un estanque más o menos profundo. Existen varios tipos de cenotes, a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta.
Esta clasificación está directamente relacionada con la edad del cenote, siendo maduros aquellos que se encuentran completamente abiertos y los más jóvenes los que todavía conservan su cúpula intacta.
Como otras muchas estructuras geomorfológicas, los cenotes son estructuras transitorias, que finalmente pueden terminar rellenos y desecados.
Algunos cenotes poseen rica variedad en flora y fauna de agua dulce en vías de extinción: el pez ciego de Yucatán, la damablanca ciega, la anguila ciega, la anguila de lodo, esponjas, bivalvos, camarones y crustáceos despigmentados, así como plancton.
Algunos de ellos también han sido poblados artificialmente con nuevas especies. En zonas muy cercanas a la costa, además de las especies antes mencionadas, se pueden encontrar algunos peces de agua salada como pargos y mojarras, que llegan por conductos subterráneos que comunican el fondo del cenote con el mar.
El problema toma dimensiones más complicadas, pues muchos de esos cenotes también suministran agua a miles de pozos que todavía son utilizados para beber, principalmente en la zona rural del estado, ante la falta de sistemas de suministro de agua potable.
Asimismo, un estudio dado a conocer recientemente por la Universidad Autónoma de Yucatán revela que en por lo menos 20 cenotes de 18 municipios del estado hay altas concentraciones de plaguicidas, que se transmiten a la sangre y la leche materna de las mujeres que toman habitualmente agua de esos pozos.
Entre los pesticidas que en Yucatán se utilizan para la agricultura y están prohibidos en el resto del mundo están el aldrín, bieldrín edulsofano y el DDT.
Una de las personas que han alzado la voz para tratar de poner un freno a esta amenaza es el arqueólogo y espeleólogo yucateco Sergio Grosjean Abimerhi, con más de 10 años dedicado al rescate e investigación de los cenotes de la Península de Yucatán.
“Hay situaciones alarmantes, como la contaminación por pesticidas que ocasionan enfermedades y cánceres –de mama u ovario–, así como malformaciones congénitas y mortalidad neonatal”, subrayó.
El investigador citó sitios como Kambul, en la comisaría de Noc-Ac; el Tza Itza, en Tecoh, así como La Guadalupana, en la población de Homún.
Los dos primeros poseen partículas coliformes fecales, aunado a esta situación están las toneladas de basura depositadas en el fondo de este cenote, así como preservativos, botellas, plásticos, ventiladores, llantas y muebles que han sido arrojados durante años.
“Estos desperdicios no sólo ponen en grave riesgo a los visitantes, sino a las especies que habitan en esos pozos. En el cenote Kambul, donde hasta hace una década era evidente el dominio de especies como el pez ciego, ahora es muy difícil de observar”, apuntó.
“Durante años hemos observado cómo la fauna de los cenotes y cuevas desaparece debido a factores que parecen inofensivos, como introducir especies de peces ajenas a ese hábitat, las cuales al competir por espacio y recursos depredan especies y crustáceos nativos, incluso endémicos”, apuntó.
La investigación de Sergio Grosjean reportó que en Yucatán se generan unos seis millones 95 mil 500 metros cúbicos anuales de aguas residuales porcinas, de las cuales 37 por ciento no recibe tratamiento y son dispuestas de forma inadecuada, contaminando con desechos orgánicos las aguas subterráneas en cenotes.
Ante ello, el gobierno del estado ha iniciado desde hace unos dos años un programa de limpieza de cenotes en el que ha participado el propio Grosjean y su equipo de colaboradores, y ha iniciado una campaña de concientización sobre la necesidad de cuidar esos ojos de agua.
El secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Eduardo Batllori Sampedro, informó que desde 2011 se han invertido recursos para la limpieza y rescate de unos 50 cenotes ubicados en más de 10 municipios de la entidad.
Indicó que esos trabajos regresaron el esplendor a esos ojos de agua subterráneos, para sumarlos a los atractivos que tiene Yucatán, con el objetivo de atraer turistas de otros puntos de la entidad y del extranjero.
Al mismo tiempo, continuó, con ese trabajo que promueve el gobierno del estado, se recuperan importantes hábitats de varias especies de flora y fauna local.
“Estamos trabajando en puntos como Huhí, Homún, Seyé, Tecoh, Acanceh, Cuzamá, área denominada anillo de cenotes, conformado por más de 50 de ese tipo de ecosistemas”, explicó.
El funcionario estatal indicó que por ahí se filtra agua que alimenta a las plantas potabilizadoras de Mérida, por ello el saneamiento de los cenotes no significa nada más la limpieza superficial y subacuática, sino buscar puntos de contaminación.
También dijo que dentro del plan se incluye la propuesta de impulsar entre la población de esas comunidades el pago por servicios ambientales, así como los apoyos a los porcicultores que modifiquen sus modos de producción por sistemas no contaminantes.
“Hablamos del uso de pesticidas, herbicidas, de fertilizantes, de químicos, enseñar a trabajar en los sitios de disposición final, fosas sépticas, promover que haya baños ecológicos para que en esa zona haya agua limpia”.
Reconoció que el tema del rescate y saneamiento de los cenotes es un trabajo grande y arduo “pero poco a poco hemos ido hacia adelante y tenemos que entender que este es un asunto que necesita no solo del apoyo del gobierno, sino de todos los ciudadanos, en especial de las comunidades que viven en sus alrededores.

http://es-us.noticias.yahoo.com/reportan-70-cenotes-yucat%C3%A1n-infestados-175639148.html

martes, 11 de junio de 2013

China, el basurero electrónico del mundo.


 ¿Alguna vez te has preguntado qué pasa con tu vieja laptop o teléfono celular cuando lo tiras a la basura?
Es probable que algunos de esos electrónicos viejos termine en China.
Según un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas(ONU), "China parece ser ahora el mayor vertedero de desechos electrónicos en el mundo".
En la basura electrónica, o e-waste, hay de todo, desde televisores, refrigeradores y sistemas de aire acondicionado hasta esa vieja computadora de escritorio que puede acumular polvo en tu closet.
Muchos de estos gadgets inicialmente fueron fabricados en China. Debido a un extraño giro en la economía global, gran parte de esta basura electrónica regresa a morir al país asiático.
"De acuerdo con los datos de la ONU, aproximadamente el 70% de los desechos electrónicos generados a nivel mundial terminan en China", dijo Ma Tianjie, un vocero de la oficina en Beijing de Greenpeace.
"Gran parte de ellos llega a través de canales ilegales debido a que bajo las convenciones de la ONU, existe una prohibición específica en que los desechos electrónicos sean transferidos de países desarrollados como Estados Unidos a países como China y Vietnam".
Durante la última década, la ciudad de Guiyu en el sureste de China, situada en la principal zona de fabricación de China, ha sido un centro importante para la eliminación de desechos electrónicos. Aquí cientos de miles de personas son expertos en el desmantelamiento de la basura electrónica del mundo.
Aparentemente, en cada calle los trabajadores se sientan en el pavimento afuera de los talleres mientras arrancan las entrañas de electrodomésticos con martillos y taladros. Los caminos en Guiyu están llenos de paquetes de plástico, cables y otros desechos. Los componentes son separados de acuerdo a su valor y potencial para ser revendidos.
En una calle se encuentra una pila de placas verdes y doradas de circuitos. En otra, las cajas metálicas de computadoras de escritorio.
En ocasiones, parece que los trabajadores arrancan una cosecha gigante de plástico, especialmente cuando las mujeres se paran en las carreteras y examinan "campos" de chips plásticos que llegan hasta los tobillos.
En un taller, los hombres cortan sacos de estos chips plásticos, que después vierten en grandes tinas de fluido. Luego utilizan palas y sus propias manos para remover esta mezcla sintética.
"Vendemos este plástico a Foxconn", dijo uno de los trabajadores, refiriéndose a la empresa taiwanesa que fabrica productos para muchas empresas globales de electrónicos, incluidas Apple, Dell y Hewlett-Packard.
Un trabajo sucio y peligroso
Esta puede ser una de las mayores operaciones informales de reciclado en el mundo para desechos electrónicos. En el garaje de una familia, los trabajadores parecían especializarse en clasificar plástico de viejos televisores y automóviles en cestas diferentes. "Si este vaso de plástico tiene un agujero, lo tiras", dijo un hombre que dirigía la operación, mientras señalaba una taza de plástico rosa. "Lo tomamos y lo revendemos".
Pero reciclar en Guiyu es un trabajo sucio y peligroso. "Cuando el reciclaje se hace apropiadamente, es algo bueno para el medio ambiente", dijo Ma, el vocero de Greenpeace en Beijing.
"Al hacerlo de forma primitiva como lo hemos visto en China, es altamente devastador para el medio ambiente local".
Según el informe de abril de 2013 de la ONU, E-Waste in China(Desechos Electrónicos en China), Guiyu sufrió una "catástrofe ambiental" como resultado de la industria de eliminación de desechos electrónicos a gran escala que hay en el área.
Gran parte de la contaminación tóxica se produce por las placas de circuitos, plástico y cables de cobre que se queman, o porque las lavan con ácido hidroclórico para recuperar metales valiosos como el cobre y el acero. Este proceso contamina a los trabajadores y al medio ambiente con metales pesados tóxicos como el plomo, berilio y cadmio, al mismo tiempo liberan cenizas de hidrocarburos en el aire, agua y tierra, de acuerdo con el informe.
Para los que visitan Guiyu por primera vez, el aire les deja una sensación de ardor en los ojos y la nariz.
Tecnología tóxica
Los estudios realizados por el Colegio Médico de la Universidad Shantou, en China, reveló que muchos niños examinados en Guiyu tenían niveles de plomo más altos de lo normal en su sangre, lo que puede impedir el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso central.
Montones de chatarra tecnológica han sido tirados en un campo de lodo justo afuera de la ciudad. Allí, los búfalos pastan y se empapan en estanques rodeados de montones de componentes electrónicos con etiquetas que dicen Hewlett-Packard, IBM, Epson y Dell.
Los enormes animales casualmente pisoteaban montones de vidrios, que claramente habían sido retirados de monitores de video.
Las pantallas planas a menudo utilizan mercurio, un metal altamente tóxico.
"Las liberaciones de mercurio pueden ocurrir durante el desmantelamiento de equipo como las pantallas planas", escribió Greenpeace en un informe titulado Toxic Tech (Tecnología tóxica). "La incineración o depósito en vertederos también puede resultar en liberaciones de ese metal al medio ambiente… que pueden bioacumularse y biomagnificarse en altos niveles en las cadenas alimentarias, particularmente en los peces".
La mayoría de los trabajadores en Guiyu involucrados en el negocio de los desechos electrónicos son migrantes de regiones necesitadas en China y con una educación pobre. Muchos de ellos minimizaron el daño potencial que la industria podría causar a su salud.
Pidieron que solo se utilizaran sus apellidos, para proteger su identidad.
"Por supuesto que no es saludable", dijo Lu, una mujer que rápidamente clasificaba fragmentos de dispositivos como teclados de computadora, controles remotos, incluso, mouses de computadora. Junto con sus colegas quemaban plástico con encendedores y sopletes para identificar diferentes tipos de material.
"Pero hay familias que han vivido aquí durante generaciones… y hay poco impacto en su salud", añadió.
Varios migrantes dijeron que aunque el trabajo es difícil, les da más libertad que trabajar en fábricas donde los niños no pueden entrar a los locales y tienen horarios estrictos.
Solía ser peor...
A pesar de que la degradación ambiental y los gases tóxicos permean el aire, muchos en Guiyu dijeron que las condiciones han mejorado dramáticamente con el paso de los años.
"Recuerdo que en 2007, cuando vine por primera vez aquí, había una inundación de basura", dijo Wong, un hombre de 20 años que transportaba montones de desechos electrónicos en una motocicleta con un remolque enganchado a ésta.
"Antes las personas lavaban metales, quemaban cosas y eso dañaba gravemente sus pulmones", añadió Wong. "Pero ahora, las autoridades se han puesto más estrictas".
Pero los residentes que no trabajaban en el negocio de los desechos electrónicos ofrecían un punto de vista muy diferente sobre la contaminación en Guiyu.
Un grupo de agricultores que había migrado de la provincia vecina de Guangxi para cultivar arroz en Guiyu dijo a CNN que no se atrevían a beber el agua del pozo local.
Afirmaban que si intentaban lavar ropa y telas como sábanas o toallas se volvían amarillas al contacto con el agua.
El jefe del grupo, quien se identificó como Zhou, tenía otra confesión impactante.
"Puede sonar lindo, pero no nos atrevemos a comer el arroz que cultivamos porque es sembrado aquí con toda la contaminación", dijo Zhou, mientras señalaba el campo de arroz empapado a su lado.
Cuando le preguntaron quién comía el arroz cosechado, Zhou respondió: "¿Cómo podría saberlo? Se vendió mucho… no se atreven a etiquetarlo como 'cultivado en Guiyu'. Escribirán que es de otro lugar".
No es de sorprenderse si consideramos que el escándalo alimentario más reciente que golpeó al país a principios del mes pasado fue el arroz con cadmio añadido. Los funcionarios en la ciudad Guangzhou, aproximadamente a 400 kilómetros de Guiyu, encontraron niveles altos de cadmio en el arroz y productos hechos a base del cereal. Según la Dirección de Alimentos y Medicamentos de la ciudad, las muestras tomadas de un restaurante local, un vendedor de comida y dos comedores universitarios mostraron altos niveles de cadmio en el arroz y los fideos.
Los funcionarios no especificaron cómo entró el alimento contaminado a los suministros de la ciudad.
CNN hizo varios intentos para contactar al alcalde de Guiyu. Los funcionarios del gobierno no quisieron comentar sobre el tema de los desechos electrónicos y colgaron el teléfono.
Sin embargo, parece que los esfuerzos del gobierno para restringir las importaciones de desechos extranjeros reducen el flujo de basura electrónica en el lugar.
"¿Por qué impiden que la basura llegue a nosotros?", preguntó un hombre que dirigía un taller de clasificación de plástico. "Por supuesto que daña a nuestro negocio", añadió.
Los desechos electrónicos locales aumentan
El gobierno chino tuvo algo de éxito al regular la eliminación de desechos electrónicos con un "Programa de Descuento en Nuevos Electrodomésticos al Entregar los Viejos", que fue probado desde 2009 hasta 2011.
Con la ayuda de generosos subsidios del gobierno, el programa recolectó decenas de millones de electrodomésticos obsoletos, según la ONU.
Incluso si las autoridades chinas tienen éxito en la limitación de suministros de contrabando de basura extranjera, la ONU advierte que el país rápidamente genera su propio suministro de desechos electrónicos.
"La producción local de desechos electrónicos aumenta rápidamente como resultado del desarrollo tecnológico y electrónico", reportó la ONU. Citó estadísticas que muestran un aumento exponencial en las ventas de televisores, refrigeradores, lavadoras, aires acondicionados y computadoras en China en un periodo de 16 años.
Para evitar un círculo vicioso de contaminación, a causa de la fabricación y eliminación de electrodomésticos, Greenpeace presionó a los fabricantes para que utilicen menos químicos tóxicos en sus productos.
La organización también tiene un mensaje para los consumidores que parecen cambiar sus teléfonos, tabletas y otros dispositivos de computación cada vez con más frecuencia.
"Piensa a dónde va tu teléfono móvil o tus gadgets", dijo Ma, la activista de Greenpeace.
"Cuando quieras cambiarlo, o comprar uno nuevo, siempre piensa en la huella que dejas en el planeta".

http://cnnespanol.cnn.com/2013/06/11/china-el-basurero-electronico-del-mundo/