lunes, 16 de junio de 2014

Cuando a la naturaleza se le pone precio



¿Cuánto cuesta un bosque? ¿Cuál es el valor económico de un océano? ¿Se puede pagar por un bosque alpino o una pradera glacial? ¿Estos cálculos salvarán al planeta o subordinarán la naturaleza a las fuerzas del mercado?
La Organización Global de Legisladores para el Equilibrio Ambiental (Globe International) dio a conocer en el último día de su segunda Cumbre Mundial, celebrada en Ciudad de México entre el viernes 6 y el domingo 8, un estudio sin precedentes sobre la contabilidad del capital natural, que es la primera compilación integral de las iniciativas jurídicas y políticas de 21 países para calcular el valor monetario de los recursos naturales.
“El Estudio sobre la legislación climática de Globe” define al “capital natural” como todo lo que abarcan los ecosistemas, la energía solar, los yacimientos de minerales y los combustibles fósiles, entre otras cosas.
Reconoce el impacto degradante de la actividad humana para el ambiente y subraya la “urgente necesidad de desarrollar métodos y medidas eficaces para contabilizar el capital natural, y de incorporarlos a los marcos legales y de política pertinentes”.
“El informe fue concebido en gran medida como una asociación de aprendizaje Norte-Sur”, explicó el reconocido científico Ben Milligan, un investigador del Centro de Derecho y Medio Ambiente de la Universidad College de Londres.
“Se le dio igualdad de voz a todos los aportes”, dijo a IPS, viniesen de la Secretaría Internacional de Globe o de los 21 grupos de los países incluidos, de los cuales cinco eran de Asia, tres de Europa, siete de África y seis de América.
Los autores encontraron, según Milligan, que existe un alto apoyo político al reconocimiento de que “además de los importantes valores culturales, espirituales y estéticos de la naturaleza, esta también proporciona bienes y servicios esenciales para nuestro bienestar y existencia económica”.
El informe incluye conclusiones alarmantes. En Perú, por ejemplo, donde el enfoque de las cuentas de capital natural se vincula a la valoración económica, el Ministerio del Ambiente encontró que “el valor total de los servicios de los ecosistemas seleccionados en 2009 asciende a 15.300 millones de dólares”.
Desglosado, esto representa 2.500 millones de dólares procedentes del agua y la energía, 8.000 millones de dólares de la agricultura, la silvicultura y la ganadería y 864 millones de dólares de la pesca, mientras las exportaciones de capitales naturales generaron nueve millones de dólares en 2009
“Los servicios de los ecosistemas son la base productiva de sectores como la pesca, la agricultura, la manufactura, el turismo y la industria farmacéutica” de Perú, señala el informe. El gobierno ya utiliza varias herramientas para medir la salud del medio ambiente, incluso el informe anual Estado del Ambiente, redactado por el Sistema Nacional de Información Ambiental.
En República Democrática del Congo (RDC) se sabe que una extensa red de lagos y ríos cubre 3,5 por ciento de la superficie total del país, mientras los bosques, que albergan más de 700 especies identificadas de árboles, abarcan 60 por ciento. El sector forestal genera dos por ciento del producto interno bruto (PIB).
El Banco Central congoleño estima que las industrias extractivas aportaron 45 por ciento del PIB en 2010, y la minería sola representó casi 34 por ciento.
El gobierno procura fortalecer el marco legal y regulatorio del sector. Así, realiza investigación geológica y minera para ampliar su conocimiento del suelo y el subsuelo, y evaluaciones ambientales del impacto de la minería.
“No podemos vender la vida”
Los defensores de la contabilidad del capital natural sostienen que el sistema modelará el comportamiento del gobierno y fomentará el uso sostenible de los recursos, mientras otros advierten que el cálculo de la “riqueza natural” es un paso más hacia la mercantilización completa del planeta.
“La evaluación de los servicios y las funciones ecológicas de la naturaleza puede funcionar en ambos sentidos”, explicó IPS la ecologista Vandana Shiva, fundadora de la Fundación de Investigación sobre Ciencia, Tecnología y Ecología en India.
Comprender el valor que tienen los ecosistemas estables y sanos es “necesario y bueno”, dijo. “Pero en el momento en que se toma un sistema complejo con numerosas funciones y se lo reduce a una sola función que puede ser apropiada y comercializada, ya se está fallando. Después de todo, la moneda de la vida es la vida, no el dinero”, aseguró.
Shiva, autora de muchos libros y publicaciones, se refirió a la Cumbre de los Pueblos que se realizó de forma paralela a las negociaciones de alto nivel de la conferencia del medio ambiente en Brasil en 2012, apodada Río +20.
Entonces, activistas, grupos indígenas y científicos rechazaron la idea de una economía verde basada en la financiarización de los servicios ecológicos, por el temor de que ignorara las causas básicas de la destrucción ambiental.
Uttarakhand, un estado del norte de India, ofrece un claro ejemplo de este debate, ya que recientemente se convirtió en el primer estado indio en calcular su producto ambiental bruto.
Con sus exuberantes valles y praderas alpinas, este estado del Himalaya es uno de los más verdes de India, y conserva casi 60 por ciento de sus bosques a pesar de los decididos esfuerzos para despejar la tierra para la construcción.
El estudio de Globe International señala que varios informes valoraron la tierra de Uttarakhand en aproximadamente 5.000 a 7.000 mil millones de dólares al año. El gobierno ofreció al estado un ‘subsidio ecológico’ de 300 millones de dólares al año a cambio de preservar la riqueza de su tierra.
Shiva opina que el subsidio solo sirve para distraer la atención de problemas más acuciantes, como la deforestación y el derretimiento de los glaciares en el estado norteño que provocaron graves inundaciones en 2013. La Corte Suprema de India reconoció que las presas y proyectos hidroeléctricos agravaron el trágico desastre en la zona.
Esto demuestra que “la valoración es buena si le muestra una luz roja a la destrucción. Sin embargo, cuando la valoración se convierte en un precio, solo ofrece una luz verde para destruir de manera más inteligente”, agregó Shiva.
Otros temen que la contabilidad del capital natural pisotee los derechos de los indígenas.
Según Hugo Blanco, dirigente de la Confederación Campesina del Perú, la tabulación de la “riqueza natural” de un país no corregirá la pirámide del poder que coloca a las empresas trasnacionales en la cima y a la población indígena y el medio ambiente en la base.
“Un ejemplo es el proyecto Conga”, señaló Blanco a IPS, refiriéndose a la iniciativa de minería de oro y cobre en la norteña región peruana de Cajamarca, que amenaza con envenenar el agua de 40 lagunas de alta montaña, que a su vez nutren a unos 600 acuíferos y abastecen de agua potable y de riego a miles de campesinos, antes de fluir hacia los cinco grandes ríos que desembocan en los océanos Atlántico y Pacífico.
Peor persiste, advierte Blanco,  la amenaza de la construcción de una presa que, de concretarse, inundará el territorio de cientos de campesinos con el fin de suministrar electricidad a la mina.
“Este es un sistema de locos”, afirmó. Estos proyectos revelan el real compromiso del gobierno peruano, no con las leyes nacionales que protegen los derechos de los pueblos indígenas o el medio ambiente, sino con las empresas multinacionales, aseguró.
Blanco cree que su país es un perfecto ejemplo de las deficiencias inherentes al sistema de valoración que le fija un precio a la naturaleza.
Perú es uno de los 10 países “megadiversos” del planeta, según el Convenio sobre la Diversidad Biológica, y ocupa el primer lugar en número de especies de peces (más de 2.000), el segundo en aves (1.736) y el tercero en anfibios (322).
“Sería una gran estupidez vender esta riqueza, no importa cuántos miles de millones de dólares se obtengan”, insistió Blanco. “No podemos vender la vida”.

Por Kanya D'Almeida
http://www.ipsnoticias.net/2014/06/cuando-a-la-naturaleza-se-le-pone-precio/

martes, 3 de junio de 2014

Migraciones y migrantes.




Las migraciones humanas son un fenómeno tan viejo como la Humanidad misma. De acuerdo a las hipótesis antropológicas más consistentes se estima que el primer ser humano, el Homo habilis, hizo su aparición en un punto determinado del planeta (el centro de África) y de ahí migró por toda la faz del globo. De hecho el ser humano es el único ser viviente que ha migrado y se ha adaptado a todos los rincones del mundo, cosa que ningún otro ser vivo, animal o vegetal, ha podido hacer.
Las migraciones no constituyen una novedad en la historia; siempre las ha habido, y generalmente han funcionado como un elemento dinamizador del desarrollo social. Hoy día, sin embargo, y desde hace varios años con una intensidad creciente, se plantean como un “problema”. Pero… ¿problema para quién?
La gente ha migrado históricamente de un sitio a otro: a) forzada por las circunstancias algunas veces, y b) voluntariamente otras, casi como aventura personal. En este último caso la población migrante buscó nuevos horizontes simplemente movida por el humano afán de conocer cosas nuevas, del descubrimiento. Las primeras, las migraciones forzosas, se han debido a diversas causas, pero en general puede afirmarse que aparecen ligadas a contingencias naturales: catástrofes, hambrunas, empeoramiento en las condiciones de habitabilidad de una región. Sólo recientemente el fenómeno ha adquirido una dimensión masiva de proporciones antes nunca vistas, apareciendo motivado por razones de orden puramente social: guerras, discriminaciones, persecuciones, pero más aún, y fundamentalmente: pobreza. Sólo en la segunda mitad del siglo XX puede decirse que empieza a constituirse en un verdadero problema, perdiendo definitivamente su carácter de factor de progreso, de aventura positiva. Hoy por hoy, 3.000 personas diariamente huyen de la pobreza de los países del Sur buscando oportunidades en el Norte próspero y desarrollado.
La forma que ha adquirido el desarrollo actual del sistema-mundo centrado en el modelo capitalista es paradójica: la riqueza y el bienestar crecen a pasos agigantados para algunos, los menos, pero para muchísimos otros también crece –en forma inversamente proporcional– su marginación, su falta de posibilidades, su precariedad. La dinámica social en curso, curiosamente, aunque se amplía en potencialidades productivas, en tecnologías más efectivas, en acceso al confort, no termina de resolver problemas ancestrales de la Humanidad en cuanto a mejoramiento de las condiciones de vida sino que, por el contrario, para una gran mayoría, las empeora. Ello fuerza movimientos migratorios cada vez más masivos… ¡y desesperados!
Las guerras, quizá la peor catástrofe no natural, desde siempre han sido un factor determinante de migraciones. Las llamadas “guerras de baja intensidad” de las últimas décadas, incluidas aquellas desarrolladas en el marco de la Guerra Fría (fría para las dos superpotencias enfrentadas, terriblemente caliente para los países del Tercer Mundo donde en verdad se libró), han dejado un saldo de migrantes forzosos como nunca anteriormente se había contabilizado. Seguramente contribuye a estos movimientos cada vez más masivos de población la proliferación de comunicaciones más desarrolladas en todo el mundo que achican distancias globalizando y homogeneizando posibilidades y alternativas. En estas migraciones forzosas prácticamente se huye por una imperiosa necesidad de sobrevivencia, es cuestión de vida o muerte.
Pero hay otras migraciones igualmente masivas, donde la población escapa de circunstancias quizá no tan mortíferas como una guerra, pero igual o peor de nocivas: se huye de la pobreza (¡que también es de vida o muerte!). Eso es demostrativo de los tiempos que corren: el sistema capitalista mundial crea unos pocos focos de prosperidad y empobrece brutalmente a las mayorías populares. No habiendo opción en sus países de origen, esas enormes masas de pobres buscan el bienestar de esas islas de salvación.
Las penurias que deben pasar los migrantes en su marcha hacia la supuesta salvación son enormes, terribles. En estos últimos años de crisis sistémica, esas penurias se acrecentaron. Y justamente por esa crisis global del sistema capitalista, las condiciones de recepción de migrantes en el Norte se ponen cada vez más duras, más denigrantes incluso.
Hay ahí una doble moral en juego: por un lado se aprovecha la mano de obra barata, casi regalada, que llega a los bolsones de desarrollo en el Norte; y por otro, se le pone trabas cada vez mayores alentándola a no migrar. Es real que la crisis económica hace que muchos trabajadores oriundos de los países desarrollados estén escasos de trabajo, pero el endurecimiento de los obstáculos migratorios con los trabajadores del Sur busca no sólo desestimularlos sino también –¿básicamente?– chantajearlos, pagando salarios bajísimos y ofreciendo condiciones de super explotación. El antiguamente llamado “ejército de reserva industrial”, es decir: las poblaciones desocupadas y siempre listas a trabajar por migajas, no ha desaparecido. Hoy se presenta como fenómeno global, mundial. Se lo declara problema, pero al mismo tiempo es lo que ayuda a mantener bajos los salarios.
No hay dudas que ese endurecimiento torna el viaje de los migrantes una verdadera pesadilla. Luego, si sobreviven a condiciones extremas y logran ingresar a las “islas de salvación” (Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón), su estadía allí, en general en condiciones de irregularidad, aumenta la pesadilla.
Ahora bien –y ahí está el sentido de este escrito–, permítasenos esta reflexión: suele levantarse la voz, lastimera por cierto, en relación a las penurias de los migrantes indocumentados. Suele decirse que la vida que llevan en los países del Norte es deplorable, lo cual es cierto. Y suele exigirse también un mejor trato de parte de esos países para con la enorme masa de migrantes irregulares. Todo eso está muy bien. Es, salvando las distancias, como preocuparse por la situación actual de los niños de la calle. Pero ese dolor, expresado en la lamentación por la situación de esas poblaciones especialmente vulnerables y vulnerabilizadas (los migrantes indocumentados, la niñez de la calle) queda coja si no se ve también la otra cara del problema: ¡la verdadera y principal cara! ¿Por qué hay millones y millones de migrantes que escapan de sus países de origen forzados por la situación económica? La cuestión no es tanto pedir un trato digno en los países de llegada sino plantearse el porqué tienen que escapar.
En vez de quedarnos con la lamentación y victimización del migrante, ¿por qué no denunciar con la misma energía la injusticia estructural que los fuerza a migrar? Pedir que los países de acogida los legalicen no está mal. Pero ¿por qué no trabajar denodadamente para lograr que nadie tenga que migrar en esas condiciones, porque su país de origen no le brinda las posibilidades mínimas de sobrevivencia?
Del mismo modo que nadie debe discriminar ni castigar a un niño de la calle (él es el síntoma visible de un proceso social mucho más complejo), del mismo modo nadie debe excluir, segregar o maltratar a un migrante en condición de irregularidad. Pero ¡cuidado!: si alguien tiene que salir huyendo de su sociedad natal porque ahí no puede sobrevivir, es ahí donde hay que trabajar para cambiar esa injusta y deplorable situación. Llorar por los efectos visibles puede ser muy bienintencionado, pero poco efectivo para afrontar con posibilidades de éxito las inequidades.
 
por Marcelo Colussi
 

domingo, 25 de mayo de 2014

Semillas y autonomía campesina .


Los campesinos (nos referimos con este término a todas las personas –hombres y mujeres– que producen alimentos) son los primeros en contribuir a la diversidad bio- lógica. Los campesinos conservan, renuevan y seleccionan las variedades vegetales y las razas animales únicamente en el seno de los sistemas sociales, económicos y cultura- les en los que desarrollan sus producciones. Los campesinos no conciben poseer la vida. Los derechos de los campesinos son lo contrario a un derecho individual de pro- piedad intelectual sobre un ser vivo, al que no podrían reducirse. Los derechos de los campesinos atañen no solo a los recursos genéticos vegetales sino también al conjunto de sistemas de intercambio, incluida la tierra, el agua, los animales, el conocimiento, entre otros. Se trata de derechos colectivos relativos al acceso a los recursos y al uso que hacen de ellos, y han sido reconocidos como tal hasta la imposición en los años 50, como modelo único de referencia, de la reciente agricultura industrial. Los campesinos no pueden aportar su indispensable contribución a la conserva- ción y a la renovación de la diversidad biológica sin el reconocimiento y el respeto de sus derechos a resembrar, conservar, proteger, intercambiar y vender sus semillas. También deben poder acceder libremente a los recursos genéticos de las plantas que cultivan. Las semillas producidas en las fincas y sus intercambios informales son la base de esta contribución. Lamentablemente, esta práctica milenaria está ahora prohibi- da en muchos países por causa de la aplicación de marcos reglamentarios internacionales cada vez más restrictivos. Para los campesinos que cultivan la diversidad biológica, es imperativo elaborar una estrategia global para identificar los espacios institucionales internacionales en los que sus organizaciones, que primero son locales y territoriales, podrían participar en la definición y aplicación de normas y leyes internacionales que determinen el acceso a los recursos genéticos.


Todas las semillas industriales actuales se han originado, directa o indirectamente, de semillas campesinas seleccionadas y conservadas por cientos de generaciones de agricultores. La industria de las semillas las ha normalizado, cruzado o manipulado, pero sigue siendo incapaz de crear nuevas variedades sin utilizar como base las semillas campesinas. Esto explica la estrategia de este sector, muy concentrado3, que busca reunir el máximo de tipos de semillas y conservarlas en grandes bancos de semillas. Los países ricos del norte y el Banco Mundial, que gobiernan con las fundaciones privadas los centros internacionales de investigación agrícola del GCIAI4, han creado bancos de semillas. Para asegurar su acceso gratuito a los campos de los campesinos, en el sur y en el norte, de los que se obtienen todas estas semillas, han debido garantizar el carácter público de estos bancos. En paralelo, la industria de las semillas ha estado extrayendo material de esta reserva "pública" para crear sus propios bancos de semillas totalmente privados.

Alternativas y resistencia a políticas que generan hambre

La evolución reciente de la ingeniería genética permite ahora al sector de las semillas interesarse más por los genes que por las plantas. Habida cuenta de su utilidad ahora reducida, en comparación con las bases de datos de las secuencias genéticas, los bancos de semillas públicos desaparecen en los países del sur (por falta de finan- ciación y voluntad política, cuando no son saqueados por guerras) mientras que los bancos de los países ricos del norte se privatizan cada vez más. Los genes, una vez modificados o simplemente descritos, se surten de patentes que privatizan y obs- taculizan su difusión. De hecho, el sistema industrial de las semillas se basa en la prohibición de los derechos colectivos de los agricultores de utilizar, intercambiar y vender sus semillas, así como en la confiscación y posterior erradicación de las semillas campesinas en beneficio de las nuevas variedades industriales controladas por Certificados de Obtención Vegetal (COV)5, a los que se añaden en la actualidad una o varias patentes. Este sistema no destruye solamente sus propios recursos, sino también la única alternativa para salir de los atolladeros en los que se encuentra atrapado: la dependencia de insumos químicos y de energías fósiles y la mayor vulne- rabilidad frente a la amplificación de las crisis económicas, ambientales y climáticas. Además, una semilla patentada puede provocar en cualquier momento una contaminación en las fincas de los campesinos (véase el caso del maíz autóctono en México6). ¡Se acusa a los campesinos de violar los derechos de propiedad intelectual de la industria cada vez que reproducen sus propias variedades locales contaminadas! Otra estrategia del sector privado para suprimir la competencia de las semillas campesinas es la aplicación de los nuevos reglamentos europeos. Dichos reglamentos tienen como objetivo reemplazar la barrera del acceso al mercado que supone hoy el Catalogo de Variedades7 por barreras medioambientales y sanitarias, mediante el establecimiento de normas de bioseguridad y la privatización de los controles. Será ex- tremadamente difícil para las pequeñas empresas de semillas o para los agricultores a pequeña escala lograr que sus actividades estén en conformidad con estas nuevas normas y se verán de hecho excluidos de toda posibilidad de producir, intercambiar y comercializar sus semillas.

EL RENACIMIENTO DE LAS SEMILLAS CAMPESINAS

Las semillas campesinas son seleccionadas y conservadas in situ en las condiciones de cultivo de los agricultores. Son indispensables para renovar constantemente la adaptación local, la diversidad y la variabilidad. Son las únicas que favorecen la resi- liencia de los cultivos en condiciones cada vez más caóticas debidas en parte a los cambios en el clima. Los campesinos no pueden seleccionar las nuevas variedades que necesitan utilizando las semillas modernas, normalizadas y genéticamente manipuladas por la industria. Solo sus variedades locales tradicionales constituyen una buena base de selección. Sin embargo, en los numerosos países en que han desaparecido de los campos, los campesinos tienen cada vez más dificultades para tener acceso a los bancos de genes en los que están encerradas. Antes de que este acceso se privatice y prohíba definitivamente, es indispensable apoyar y hacer renacer una multitud de sistemas de semillas territorializados y gestionados localmente por los campesinos y las comu- nidades. Aún si la industria y el sector financiero aparecen cada vez más como actores importantes a tener en cuenta, podemos constatar que el sector privado no tiene todavía suficiente fuerza para imponer sus leyes únicamente a través del mercado;

Desde los acuerdos de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) de 1991, el COV prohíbe o grava las semillas producidas por los campesinos en sus campos. El catálogo oficial de especies y variedades vegetales cataloga las especies y variedades agrícolas importantes económicamente (incluidas las variedades hortícolas, frutales y ciertas plantas con vocaciones ambientales u ornamentales como el césped) que pueden ser comercializadas como "semillas" por la industria de las semillas o los comerciantes.

OBSERVATORIO DEL DERECHO A LA ALIMENTACIóN y A LA NUTRICIóN 2013

Requiere políticas públicas que protejan sus intereses mediante legislaciones que le sean favorables, como las que se basan en los derechos de propiedad intelectual (DPI) sobre las semillas. Por tanto, toda estrategia sobre la gobernanza global de las organizaciones campesinas debe tener en cuenta el seguimiento de las negociaciones de políticas públicas sobre la diversidad biológica agrícola y crear un cabildeo eficaz para mantener un control sobre las acciones de la industria.

EL NUEVO MARCO LEGAL IMPUESTO POR LA INDUSTRIA

Las respuestas exclusivamente genéticas a las cuestiones ambientales y sanitarias (tolerancia a los herbicidas, resistencia a los patógenos y a los climas adversos, etc.) son malas respuestas a problemas que son agronómicos antes que genéticos. Sin embargo, son estas las respuestas que contempla la nueva reglamentación del comercio de semillas. Se observa esta tendencia especialmente en la renovación del marco reglamenta- rio de la Unión Europea (UE) sobre semillas. La UE desempeña un papel fundamental en la gobernanza global de los recursos genéticos para la agricultura y la alimentación. Por ejemplo, utiliza los acuerdos de "cooperación" para influir en las legislaciones sobre semillas de los países en desarrollo (ver las legislaciones sobre semillas de varios países en África y Asia) y desempeña un papel importante en la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) y en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI9). Las nuevas leyes en discusión no dejan espacio alguno para la existencia de variedades campesinas, que solo se toleran en un marco de investigación o de redes de agricultores controladas por bancos de genes. Estas normas ya inscritas en los acuerdos de libre comercio (por ejemplo, el acuerdo entre Europa y Canadá10), serán pronto impuestas a todo el planeta, negando para siempre la posibilidad de construir una legislación apropiada para la salvaguardia de los derechos de las campesinas y campesinos sobre las semillas.

http://www.viacampesina.org/es/index.php/publicaciones-mainmenu-30

miércoles, 21 de mayo de 2014

El desafio global del cambio climático. ¿Qué políticas se deben adoptar? .



El derretimiento de las masas polares es más veloz de lo previsto. Ha cruzado un umbral crítico, desatando eventos como una hilera de fichas de dominó, que caen garantizando la próxima caída y la exacerbación del calentamiento global. Así concluye la NASA en un estudio con 40 años de mediciones, datos y observaciones satelitales. “ El sistema”, dice, “ está en una suerte de reacción en cadena imparable”. Un estudio paralelo del Centro de Análisis Naval advierte que el cambio climático enfrentará naciones y ejércitos. El proceso se evidencia en tornados fuera de época y lugar; en el huracán que sopló sobre el mar frío de un octubre en Nueva Jersey, y en la Meca, donde cayó lluvia de 109° Fahrenheit, 43° Celsius. Es el inicio de un cambio de gran magnitud cuya realidad ya se ve pero se niega en ámbitos que unen el poder al dinero. Esa negación es más que errada. Es inmoral. Estamos en la etapa inicial de un deshielo relámpago. Una enorme área cerca del Polo Norte, casi 1,000,000 de kms2, quedó sin hielo el año pasado. En la Antártida el deshielo es más dramático pero difícil de ver porque ocurre en la superficie continental, con flujos de agua que ahuecan el hielo encima. El calentamiento está cambiando la circulación de vientos y corrientes marinas. Los estudios advierten que hacia el 2030 empezarán a perderse cosechas, con dislocación de grupos poblacionales, migraciones masivas, violencia civil y guerras por recursos. La temperatura a fin de siglo puede llegar a 70°C, 158°F, y el Ártico y gran parte de la Antártida podrían quedar sin nieve y hielo en verano. En el 2050 estaremos ante una extinción de especies. Es un fenómeno de extraordinaria rapidez en el tiempo geológico. Una fractura del hielo en el Everest causó la reciente muerte de 16 sherpas, cerrando la montaña hasta nuevo aviso. La desaparición de glaciares ecuatoriales y tropicales seguirá su marcha, y significará el fin de la selva amazónica como se conoce hoy. Algo similar secó lo que fue sábana fértil en el Sahara, y desertizó el área al fin de la última glaciación. La historia nos lleva al siglo cuatro antes de Cristo, cuando Piteas, aventurero y geógrafo helénico, viajó al Ártico, donde vio osos nadando. Lo llamó Lugar de Osos. Oso en griego clásico es artkos. Es el nombre con que lo conocemos hoy, Ártico. El Ártico de Piteas se mantuvo en relativa estabilidad hasta el siglo XXI. Ahora peligra la especie íntegra de osos que le dieron su nombre. Otro griego debe haber comprobado que en la Antártida no hay osos porque lo llamaron Lugar contra Osos, Ant Artkos. El deshielo antártico puede elevar el nivel del mar unos 10 metros. Para fin de siglo Miami Beach no será la playa que es hoy. Piri Reis, cartógrafo otomano, trazó en 1513 un mapa del que quedan porciones con el contorno de la Antártida, que recién quinientos años después estamos terminando de cartografiar. ¿Cómo hizo su mapa? Copió cartas de navegación salidas de la oscura noche de los tiempos. Gustav Deissmann encontró el mapa en 1929, catalogando los libros del palacio de Topkapi, en Estambul. Hay misterios que perduran porque no queremos creer la evidencia ante nosotros. Uno es la ubicación de la legendaria Atlántida. Gaio Plinio Secundus, Plinio el Viejo, dejó en su Naturalis Historia un relato de los habitantes de las Columnas de Hércules, como llamaban a los lados del ahora estrecho de Gibraltar, que no existía de 12 a 13 mil años atrás. Cuenta como el mar irrumpió entre Calpe y Abyla, las Columnas en España y África, y empezó a caer una catarata de mar por el hoy Gibraltar hasta un valle poblado debajo del hoy Mediterráneo, por donde el resto del Nilo fluía al Atlántico. El último deshielo produjo el evento conocido como el Diluvio Universal. Los mares subieron 120 metros. Ahora se reanuda el deshielo y amenaza nuestra civilización heredera de la Atlántida. El Diluvio también se dio en las Américas. Un esqueleto de 12 a 13 mil años de antigüedad, confirmada con carbono 14 y uranio/torio, se encontró en una caverna ahora bajo agua al noreste de Tulum, Yucatán. Es de una mujer joven en el Pleistoceno Tardío. La caverna se inundó cuando el mar subió al fin de la última glaciación. El fenómeno fue mundial. Hay gente decente alineándose por interés electoral con el sector económico-político empeñado en negar el calentamiento. Necesitan el valor de su verdad, y actuar en base a ella. No hacerlo pasa de ceguera e interés a inmoralidad, y pasará a crimen cuando mañana muera gente por su negación de hoy. Niegan lo obvio, y seguimos edificando mega torres de mega lujo en playas alrededor del mundo. Así somos. ¿Qué políticas se pueden adoptar? Se debe reducir el consumo de combustibles fósiles (hidrocarburos, carbón), y otras fuentes energéticas que emiten gases de efecto invernadero. Ello se puede lograr aumentando la eficiencia energética; promoviendo el ahorro; y promoviendo fuentes de energía limpia, tales como la hidroeléctrica, solar, eólica, maremotriz, etc. Es imprescindible tomar medidas de adaptación y mitigación: no permitir la construcción en zonas costeras propensas a inundaciones; adoptar fuertes regulaciones con respecto a la construcción en los planes de ordenamiento territorial; y crear barreras, diques, y paredes de contención para disminuir los riesgos.

http://diarioecologia.com/el-desafio-global-del-cambio-climatico-que-politicas-se-pueden-adoptar/

martes, 20 de mayo de 2014

Mozambique: Innovación brasileña para un agro desfinanciado.



Una porción de la excelencia tecnológica que Brasil empleó para revolucionar su agricultura tropical está llegando a pequeños productores de Mozambique. Pero no alcanza para calmar el hambre de financiamiento que tiene el sector.
El agricultor Erasmo Laldás, que labora hace 15 años en Namaacha, un poblado a 75 kilómetros de la capital mozambiqueña, recibió el año pasado 15.000 plántulas de Festival, una nueva variedad de fresas de origen estadounidense.
Laldás produjo siete toneladas, empleando a ocho trabajadores. Vendió toda su cosecha en Maputo y en enero encabezó las ventas en ese mercado, porque en Sudáfrica, su principal competidor, ya escaseaba la fruta.
“El fruto es de calidad muy buena, no exige muchos productos químicos como la fresa sudafricana y su período de cosecha se prolonga más que el de la variedad nativa que yo venía sembrando”, explicó a Tierramérica.
Laldás, de 37 años, es el primer productor nacional beneficiado por la cooperación brasileña y estadounidense mediante apoyo técnico al Programa de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Mozambique (PSAL).
Iniciado en 2012, el proyecto asocia al Instituto de Investigación Agraria de Mozambique (IIAM) con la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), para ampliar la capacidad de producción y distribución de hortalizas en este país africano.
Se comenzó por estudiar la adaptación de semillas al clima local.
El IIAM recibió más de 90 variedades de tomate, repollo, lechuga, zanahoria y pimiento, que se están probando en la Estación Agraria de Umbeluzi, a 25 kilómetros de Maputo.
“Los resultados de las pruebas son alentadores porque identificamos 17 variedades que están listas para distribuirse a los productores, porque tienen las calidades fitosanitarias deseadas.
Estamos esperando que sean registradas y aprobadas con el sello de Mozambique”, dijo a Tierramérica el investigador Carvalho Ecole, lamentando que su país no registre nuevas variedades hortícolas desde hace 50 años.
La horticultura es un sector clave para generar empleos e ingresos entre los pequeños agricultores, pues esta producción representa 20 por ciento de los gastos familiares, estima este integrante del IIAM.
“Por mucho tiempo la horticultura fue descuidada. Al hablar de seguridad alimentaria el gobierno solo pensaba en maíz, mapira (una especie de sorgo) y mandioca”, señaló Ecole. Además, “nuestros productores siguen sin tener créditos ni financiación”, criticó.
Sudáfrica es el mayor proveedor de hortalizas y frutas para el sur de Mozambique. Datos del IIAM indican que hasta 2010, casi toda la cebolla, 65 por ciento del tomate y 57 del repollo consumidos en las ciudades de Maputo y Matola, eran sudafricanos. Y esas proporciones se han mantenido.
En consecuencia, los precios son altos. Un kilogramo de tomates cuesta entre 50 y 60 meticales (entre 1,6 y 2 dólares) y la cebolla vale algo menos. Cuando las nuevas especies probadas estén disponibles para los campesinos nacionales, los precios bajarán, confía Ecole.
Mozambique importa además mangos, bananos, naranjas, aguacates, fresas y otras frutas de Sudáfrica.
“Tenemos que capacitar a los campesinos nacionales para que en los próximos años produzcan cantidades suficientes para abastecer el mercado interno”, dijo a Tierramérica el coordinador de Embrapa en Mozambique, José Bellini.
La cooperación agrícola es el camino elegido por Brasil, desde el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), para consolidar su política de ayuda al desarrollo, especialmente en África.
Embrapa, un conglomerado estatal de 47 centros de investigación dispersos por Brasil y con varias representaciones en el exterior, se movilizó para transferir a otros países del Sur una parte de los conocimientos de agricultura tropical que acumuló en sus 41 años de vida. Su oficina para África se instaló en Ghana.
Pero la presencia de Brasil en Mozambique tiene una dimensión difícil de igualar con el ProSavana, nombre con que se conoce el Programa de Cooperación Tripartita para el Desarrollo Agrícola de la Sabana Tropical de este país, apoyado por las agencias de cooperación brasileña (ABC) y japonesa (JICA) e inspirado en la experiencia que hizo de la potencia sudamericana un granero mundial y el mayor exportador de soja.La meta es, en un horizonte de dos décadas, beneficiar en forma directa a 400.000 pequeños y medianos agricultores e indirectamente a otros 3,6 millones, con un fuerte incremento de la producción y la productividad en el norteño Corredor de Nacala.
Brasil construirá un laboratorio para estudios de suelos y plantas en la ciudad de Lichinga. Embrapa entrena a investigadores del IAAM en el Corredor, además de modernizar dos centros locales de pesquisas.
Pero ProSavana es un programa polémico.
Campesinos y activistas temen que replique problemas brasileños, como el predominio del agronegocio, los monocultivos, la gran concentración de la tierra y la producción en pocas empresas transnacionales, en un país como Mozambique, donde 80 por ciento de la población practica la agricultura familiar.
El apoyo al PSAL tiene otro sentido. Volcado a la horticultura, se destina claramente al pequeño productor y a mejorar la alimentación local. Pero sufre limitaciones de escala y de recursos.
“No podemos mejorar nuestro sistema de producción sin inversiones. Hemos dado un paso gigantesco, hay más investigación y transferencia de tecnología, pero eso tiene que acompañarse de inversiones abultadas”, sostuvo Ecole.
El Estado mozambiqueño invierte muy poco en el sector agrario, aunque viene aumentando ese rubro. En 2013 destinó a la agricultura 7,6 por ciento de su presupuesto, que equivale a unos 6.000 millones de dólares.
Treinta por ciento de la población nacional sufre hambre, según datos de 2012 del Secretariado Técnico de Seguridad Alimentaria y Nutricional. Y cerca de 80.000 niños menores de cinco años mueren cada año por desnutrición, indica la organización no gubernamental Save the Children.
Esas cifras no se justifican en Mozambique, que tiene condiciones climáticas favorables y mano de obra abundante para una producción agrícola a gran escala, arguyó Ecole.
Namaacha ilustra esta contradicción. Es el único distrito del país que produce fresas. Alcanzó a abastecer todo el mercado de Maputo, pero muchos productores quebraron por no tener crédito, destacó Cecília Ruth Bila, responsable del área de frutas del IIAM.
“Los campesinos enfrentan dificultades para acceder a financiamiento, nuestros bancos tampoco ayudan mucho, por eso los productores desisten”, lamentó.
Cerca de 150 agricultores de fresas de Namaacha abandonaron la actividad en los últimos cinco años por falta de crédito, según informaciones del sector.
Erasmo Laldás es uno de los pocos sobrevivientes. Quizás por eso alimenta grandes sueños. Solicitó para este año 150.000 plántulas para ampliar su cultivo a tres hectáreas, mientras busca financiar la instalación de electricidad, tres invernaderos, un sistema de riego y una pequeña industria de beneficiamiento.
“Todo eso me costará cerca de seis millones de meticales”, casi 200.000 dólares, dice esperanzado.

Por Amos Zacarias
http://www.ipsnoticias.net/2014/03/mozambique-innovacion-brasilena-para-un-agro-desfinanciado/

viernes, 16 de mayo de 2014

Indígenas de EEUU cicatrizan estragos de integración forzosa.



En su infancia, Russell Jim, ahora de 78 años y anciano de la tribu yakama, fue ingresado a la fuerza en un internado del estado de Washington y recibió muchas golpizas por hablar su idioma.
Cuando regresó a casa tras terminar el año escolar, su tía se comprometió a protegerlo, incluso si eso significaba "llevarme a los cerros", contó a IPS. Su padre lo llevó a la escuela local, integrada totalmente por personas blancas, y amenazó con una demanda si no inscribían a su hijo.
Jim conservó su idioma, pero es muy consciente de la forma en que las comunidades originarias de Estados Unidos fueron desmembradas por el desplazamiento, a consecuencia de la política oficial de imponer la integración de los indígenas al resto de la sociedad.
"Cuando les pido a personas que pertenecen a una tribu su definición de la pobreza, por lo general responden con ‘carecer de una cultura’. No la definen por el dinero", señaló Janeen Comenote, directora de la Coalición Nacional Urbana de Familias Indígenas (NUIFC, por sus siglas en inglés).
Es una distinción importante, en un grupo demográfico con una de las mayores tasas de desigualdad en Estados Unidos, aseguró a IPS. La sensación es que esto cambia cuando las personas abandonan las reservas indígenas.
"La disparidad es la disparidad y ambas partes se enfrentan a ella", dijo Comenote con respecto a los las poblaciones tribales urbanas y rurales.
Un informe de NUIFC muestra que 20 por ciento de los indígenas urbanos vive en la pobreza económica. Pero, además, en comparación con la población general padecen una tasa 38 por ciento más alta de muerte accidental, 54 por ciento más de casos de diabetes, 126 por ciento más de enfermedades del hígado y cirrosis y 178 por ciento más de mortandad relacionada con el consumo de alcohol.
Los niños y niñas de pueblos nativos tienen los mayores índices de colocación en hogares sustitutos de todas las minorías de este país, según otro informe. Los condados de Kings y Multnomah en los estados noroccidentales de Washington y Oregón, respectivamente, tienen las tasas más elevadas, entre cinco y siete veces más que el resto de la población.
Matt Morton, director ejecutivo del Centro de Jóvenes y Familias Indígenas de Estados Unidos (NAYA) en la ciudad de Portland, capital de Oregón, dijo a IPS que más de 20 por ciento de los niños indígenas viven en hogares sustitutos en el condado de Multnomah.
"Nuestras familias experimentan tasas de sustitución (parental) mucho más altas que las familias blancas en situaciones similares. Sabemos que ello se debe a los prejuicios y expectativas de cómo deben actuar los indígenas estadounidenses cuando viven en condiciones severas de pobreza", explicó.
A su juicio, "esto no ha cambiado" tras la aprobación en 1978 de la ley de Bienestar del Niño Indígena. Antes de entrar en vigor, la tasa ascendía a 25 por ciento.
¿Cómo viven los pueblos indígenas en la pobreza? Según NUIFC, la población tribal tiene 1,8 veces más probabilidades que la población general de vivir sin saneamiento, dos veces más de no tener cocina, tres veces más de carecer de teléfono y tres veces más de vivir en la calle.
En las reservas indígenas, las familias llegan a ser grandes y extendidas. La pescadora yakama Caroline Looney Hunt, de 54 años, dijo a IPS que su madre adoptaba niños y niñas de manera informal, aunque ya tenía 11 propios.
"Mi madre decía ‘cuidado con el Hombre Blanco’. ‘¿Cuál?’ le preguntaba yo. Y ella respondía, ‘ El DSHS (Departamento de Servicios Sociales y Sanitarios), te roba a tus hijos’", rememoró.
Los jóvenes "intentaban volver con sus familias cuando cumplían los 18 años. Pero después de estar alejados de su cultura, veían cómo vivíamos y no querían quedarse. Nuestra cultura no se trata de cosas materiales, sino de la familia", explicó Looney.
Actualmente, la ley establece que los niños indígenas que viven en hogares sustitutos deben mantenerse dentro de su comunidad, pero a veces eso no sucede porque no están inscritos en la tribu.
Las familias que padecen alcoholismo en ocasiones se olvidan de inscribir a sus hijos. "Me dijeron que los niños que no están registrados son inscritos como si fueran blancos", afirmó Looney, quien tuvo que interceder cuando su nieta fue colocada en un hogar sustituto fuera de su comunidad.
Jim dice que el alcohol hizo estragos entre los yakamas, pero también afectó la salud de la tribu la pérdida de sus sitios tradicionales de caza y de reunión, por la construcción de represas hidroeléctricas y la central nuclear de Hanford, en el estado de Washington.
"No estamos adaptados genéticamente a los alimentos o al alcohol de los colonos", sostuvo. Por eso piensa que la diabetes y el alcoholismo plagan a sus habitantes.
Mientras miembros de la reserva como Jim y Looney trabajan para preservar sus tradiciones culturales, organizaciones tribales urbanas como NAYA se concentran en la reimplantación de sistemas de valores culturales.
Morton cree que la recuperación de la dieta tradicional será un "punto de inflexión" para las comunidades indígenas del noroeste de la costa del Pacífico de Estados Unidos, tanto urbanas como rurales. Asimismo, la organización pretende restaurar tierras cedidas por la fuerza a los colonos europeos en el norte de Portland.
La última persona indígena fue retirada en 1906 de la aldea de pescadores de Neerchokikoo, que se transformó en una zona industrial. El centro NAYA, ubicado en el área, trabaja con la organización Verde para convertir un antiguo vertedero de residuos en un parque del barrio Cully Park.
"Lo que hacemos es crear vecindarios habitables y recuperar conexiones culturales a través de la restauración de espacios naturales, la reintroducción de plantas autóctonas y la creación de zonas abiertas para que nuestra comunidad pueda reunirse", expresó Morton.
NAYA utiliza el ‘modelo de cosmovisión relacional’, creado por la Asociación de Bienestar Infantil Indígena (NICWA, por sus siglas en inglés). La cosmovisión lineal eurocéntrica tiene su "raíz en la lógica que dice que la causa tiene que venir antes del efecto", indica el sitio digital de NICWA.
Por el contrario, "la visión del mundo relacional ve a la vida como una relación armoniosa donde la salud se logra manteniendo el equilibrio entre los diversos factores que se interrelacionan en el círculo de la vida", añade.
"He constatado una diferencia entre las instituciones eurocéntricas y las tribales. Las eurocéntricas preguntan ‘¿tienen suficiente dinero?’ Mientras las tribales se interrogan ‘¿el niño tiene una cultura?’ y también, ‘¿cómo se ayudan unos a otros?’", destacó Comenote.
En el período de reubicación federal de las décadas de los 50 y los 60, muchos pobladores tribales fueron expulsados de sus reservas y forzados a trasladarse a las ciudades, lo cual generó una diáspora de indígenas estadounidenses. "Había muchos lugares de reubicación en todo el país y Portland fue uno más", indicó Morton.
El movimiento indígena luchó en las décadas de los 60 y 70 para revertir esa política, pero muchas tribus perdieron el reconocimiento federal y el estado soberano, según NUIFC. Indígenas reubicados también se casaron con otros grupos étnicos después de su expulsión. Además, los pobladores tribales también se trasladaron a las ciudades en busca de oportunidades que no existían en las reservas.
Las organizaciones tribales urbanas funcionan como "embajadas tribales múltiples", según Comenote. Los miembros de NAYA provienen de 380 tribus diferentes. Portland tiene la novena población indígena urbana de Estados Unidos.
"NAYA está creando una comunidad intergeneracional, que se va a llamar Generaciones, en sociedad con la ciudad de Portland y el sistema de escuelas públicas de Portland", explicó a IPS el director de desarrollo estratégico y comunicaciones de la organización, Oscar Arana.
El proyecto construirá viviendas económicas para las familias que deseen albergar hogares sustitutos y para los ancianos que quieran formar parte de la comunidad y ofrecer su tiempo de manera voluntaria para apoyar a sus integrantes.
"Se producen muchos resultados positivos, cuando tres generaciones se unen para apoyarse entre sí, como la mejora de la salud, la educación y el sentido de tener propósito y significado. El proyecto obtuvo el apoyo entusiasta del gobernador John Kitzhaber", afirmó.
Sólo 40 por ciento de los jóvenes indígenas terminan la educación secundaria en Portland.
"Primero aseguramos la seguridad de los niños, entonces podemos ayudar a los padres a obtener vivienda y a apoyarlos con la educación", explicó Morton.

Por Michelle Tolson
http://www.ipsnoticias.net/2014/05/indigenas-de-eeuu-cicatrizan-estragos-de-integracion-forzosa/

lunes, 28 de abril de 2014

Tortugas migratorias cambian de ruta para eludir cambio climático.



La tortuga carey, en peligro crítico de extensión, tiene pocos santuarios en el mundo y este es uno de ellos. En 2012 se contaron apenas 53 nidos en las arenas costarricenses de Cahuita. Pero hay un enemigo contra el que no sirven los esfuerzos conservacionistas: las playas se están haciendo cada vez más chicas.

Durante años, los más de ocho kilómetros de playas de Cahuita albergaron cuatro tipos de tortugas marinas: baula (Dermochelys coriacea), verde (Chelonia mydas), cabezona (Caretta caretta) y carey (Eretmochelys imbricata).

Pero la erosión de la arena y la elevación del nivel del mar achicaron el ecosistema para estas especies y la cantidad de animales que llegan a desovar al Parque Nacional, en la provincia sudoriental de Limón, tras viajar por el mar Caribe.

"Muchas tortugas ahora arriban a playas fuera del Parque, en lugares donde nosotros no tenemos control, lo que las hace más vulnerables", dijo a IPS el administrador de esta área de conservación, Mario Cerdas.

En los tres años que lleva administrando el Parque, Cerdas ha presenciado una disminución de tortugas que arriban para anidar.

El Parque Nacional Cahuita abarca 1.100 hectáreas de una península pantanosa y poco más de 23.000 hectáreas de océano, donde se destaca el principal arrecife coralino del país.

Se creó en 1970 como monumento nacional y en 1978 fue declarado parque con el fin de proteger estos ecosistemas.

Los "desvíos" no son la única preocupación. El sexo de las tortugas marinas se determina por la temperatura de la arena en las playas de desove: más frío favorece el nacimiento de machos, más calor, el de hembras.

Con el cambio climático, el calor está en aumento en la región.

"Eso podría ser aceptable para la población hasta cierto punto, pero si la relación de sexos se va haciendo muy grande, puede haber problemas para la población", señaló el científico Borja Heredia, del Secretariado de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS pos sus siglas en inglés).

Este es solo uno de centenares de casos en los que el cambio climático incide en las especies migratorias.

Las sequías africanas dificultan el viaje que hacen cada año millones de aves a través del Sahara, los osos polares tienen más complicaciones para conseguir alimento, y el calentamiento global ha variado las rutas de las mariposas monarca.

Para analizar estas consecuencias y buscar salidas, científicos y funcionarios de gobierno de todo el mundo se reunieron en Guácimo, Limón, entre el 9 y el 11 de este mes.

El taller fue organizado por un grupo de trabajo de la CMS sobre el cambio climático que incluye a especialistas de más de 20 nacionalidades.

"Estamos viendo cómo podemos combatir el cambio climático en las especies migratorias como ballenas, pájaros, tortugas o invertebrados", explicó a IPS el británico Colin Galbraith, coordinador del grupo de trabajo y consejero para el Cambio Climático de la Conferencia de las Partes de la CMS.

El equipo deberá presentar un documento a principios de mayo y ponerlo a disposición de los 120 países partes. En junio pasará su primer filtro: el Comité Científico de la Convención lo evaluará y determinará su relevancia. La siguiente etapa será recibir el aval de la Conferencia de las Partes, que se reunirá en noviembre en Quito.

Puesto que se prevé que el cambio climático ejerza modificaciones diferentes en las distintas regiones, proteger de sus impactos a las especies migratorias que pasan por ellas es un desafío sin precedentes.

Para los animales no importan las fronteras nacionales creadas por los seres humanos. Por eso la CMS procura generar espacios internacionales de conservación para protegerlos en sus rutas migratorias.

Galbraith adelantó a IPS que el documento se enfocará en tres grandes ejes.

"Compartir información entre los países, generar estrategias para adaptarse al cambio climático, donde además se incluyen mecanismos para crear capacidades de reacción en los países, y finalmente cómo se puede comunicar esto al mundo", apuntó el coordinador del grupo de trabajo.

En marzo, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) confirmó la fragilidad de ecosistemas de todo el mundo al calentamiento global, en el segundo volumen de su Quinto Informe de Evaluación, dedicado a impactos, adaptación y vulnerabilidad.

En las zonas costeras, el alza en el nivel del mar está poniendo en riesgo hábitat como arrecifes coralinos, humedales y playas de anidación.

En Cahuita, por ejemplo, se ha perdido hasta un cuarto de la playa en los últimos 15 años, sostiene el administrador Cerdas. En el último evento de mareas altas, el agua llegó hasta la casa del guardaparques, una estructura de madera situada a 100 metros del límite usual de las olas.

"Las especies migratorias se enfrentan a muchos de los mismos desafíos que los seres humanos: tienen que elegir cuándo viajar, qué ruta tomar, dónde comer y descansar y cuánto tiempo deben permanecer antes de regresar a casa", aseguró el secretario general de la CMS, Bradnee Chambers, en una columna publicada por IPS.

"Estas opciones, que son aparentemente tan triviales para los seres humanos, son decisiones de vida o muerte para ellas", agregó.

El reporte del grupo de trabajo reunido en Costa Rica también será considerado por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático y por el Convenio para la Protección de la Biodiversidad, en un esfuerzo para crear conocimiento multidisciplinario.

"Las diferentes convenciones relacionadas con el ambiente tienen que empezar a mirarse a los ojos y a trabajar más entre ellas, cooperando con recursos e investigación", apuntó Max Andrade, coordinador de la Unidad de Políticas Públicas de la Subsecretaría de Cambio Climático de la cartera ambiental de Ecuador.

Como país anfitrión de la próxima Conferencia de las Partes, Ecuador buscará dar protagonismo al calentamiento global, agregó Andrade.

http://www.ipsnoticias.net/2014/04/tortugas-migratorias-cambian-de-ruta-para-eludir-cambio-climatico/