sábado, 20 de junio de 2015

Ante el cierre de fronteras, los inmigrantes se vuelcan hacia rutas más peligrosas.




Las políticas europeas de protección fronteriza suelen tener como principal logro el de desplazar los inmigrantes de una ruta a otra.

Habría podido ser un intento de salto más. Pero esta vez, el pasado 6 de febrero, Desiré consiguió entrar. Era el cuarto intento de saltar la valla de este joven camerunés, según contó a este periódico. En esta ocasión lo logró. Pero el mismo muro de alambre y cuchillas echó para atrás a decenas de migrantes que, como Desiré, llevaban meses en camino desde África Subsahariana a Europa. Algunos de ellos lo intentaron por otra vía. Quisieron rodear, por mar, la frontera. La decisión se revelaría mortal para quince de ellos.
Lo que ocurrió en Ceuta, que levantó la indignación internacional, resume a pequeña escala lo que acontece desde hace años en la mayoría de rutas de inmigración hacia Europa. Ante fronteras cada vez más militarizadas, los inmigrantes asumen riesgos por vías más peligrosas.
Una investigación que El Confidencial ha llevado a cabo junto a diez periodistas de seis países Europeos ha permitido crear la base de datos más completa hasta la fecha sobre inmigrantes fallecidos en su intento de alcanzar el Viejo Continente. Gracias al análisis de estos datos, que se pueden consultar en la web del proyecto, The Migrants Files, y a su comparación con los de la Agencia Europea Frontex, se ha identificado cómo las políticas de cierre de fronteras que intentan disminuir las entradas de inmigrantes irregulares, aumentan, a la vez, la posibilidad de que estos mueran en su intento de alcanzar la ‘Fortaleza Europea’. 23.000 han fallecido en el intento en los últimos trece años, según los datos recogidos durante la investigación.
En 2013, los datos de Frontex indican que más inmigrantes han intentado llegar a Europa por vía marítima que por terrestre, dando la vuelta a la tendencia de los dos años anteriores. Cruzar el Mediterráneo ha supuesto el camino de ingreso para el 60% de los inmigrantes que llegaron al continente. Es en este tipo de rutas, según los datos recopilados para esta investigación, donde se producen 8 de cada diez muertes.

Tanto la ruta que cruza el Mediterráneo desde Libia y Túnez hasta Italia y Malta y la que lo rodea a través de Grecia y Turquía son las más peligrosas. Y, en 2013, han vuelto a poblarse. Como hicieron los amigos de Desiré, es cada vez más hacia caminos inseguros donde se está redirigiendo la entrada de migrantes en Europa.  
De ruta en ruta
Frontex recoge información detallada por cada una de las rutas que, en las últimas décadas, los inmigrantes irregulares eligen para llegar a Europa.   
Además de los aeropuertos, puerta de ingreso principal, existen ocho rutas habituales. A partir de la afluencia de migrantes en cada una de ellas, la Agencia, en colaboración con diferentes Estados europeos, lleva a cabo operaciones orientadas a disminuir el número de irregulares que acceden a las diferentes fronteras. 
"Los inmigrantes sólo son noticia cuando llegan a este lado", argumenta Amparo González, investigadora del CSIC que, a través del proyecto MAFE, ha analizado las costumbres de los inmigrantes senegaleses en su trayecto hacia Europa. En las entrevistas llevadas a cabo a inmigrantes llegados a varios países europeos emerge el mismo patrón: todos lo intentan más de una vez. El cierre de una vía no les echa para atrás: "Es una cuestión lógica de vasos comunicantes: si cierras un lado, se hace más presión por el otro", explica González a este periódico.

Un ejemplo de ello es lo que ocurre en la ruta donde, en los últimos cuatro años, se ha detectado uno de cada tres intentos de ingresos ilegales. Se trata de la llamada ruta del Mediterráneo del Este, y une Turquía con Grecia: ha sido la más poblada del período analizado. A finales de 2010, en la zona llegó a concentrarse hasta el 60% de todos los que se detectaron en el continente. Y, en ese período, el camino vía tierra, el menos peligroso, era el más utilizado. 
Fue por ello que para el año siguiente Frontex movilizó sus efectivos de cara a la Operación Poseidón. Menos de un año después, el país empezaba la construcción de una valla de doce kilómetros en su frontera con Turquía, cerca de la localidad de Orestiada, completada en diciembre de 2012. En los dos años, los irregulares identificados bajarían de 55.000 hasta 32.000 por año.
La otra cara de este resultado, sin embargo, se encuentra en los números de fallecidos, una información que Frontex no recoge. Los datos de The Migrants Files indican que en 2010 murió un migrante por cada 200 que intentaron entrar por esta ruta. En 2012 lo hizo uno de cada 30.
¿Las razones? La misma Frontex, en su último informe de 2011, daba algunas pinceladas sobre lo que estaba ocurriendo: un cambio de ruta para elegir, de nuevo, la travesía por mar. "Las operaciones han causado un ligero efecto de desplazamiento hacia la frontera marítima entre Grecia y Turquía y hacia la terrestre entre Grecia y Bulgaria", se lee en el informe. 
Ese ligero desplazamiento se ha convertido rápidamente en un cambio de flujo en una ruta que, en 2012, eligió el 30% de los inmigrantes que entraron a Europa por estas vías.
Según detalla Frontex en su informe del primer cuatrimestre de 2013, el mar Egeo, que baña Turquía y Grecia, ha marcado un récord de intentos de entradas. A mitad del año, cuando se añaden las buenas condiciones meteorológicas, la zona se convierte de forma oficial en un nuevo “punto caliente” de entrada de inmigrantes. Durante todo el año, 11.800 personas intentaron entrar a Europa por esta vía, el mismo número que en los tres años anteriores juntos.
Mediterráneo, cementerio de migrantes y fuente de dinero negro
Esta situación no se produce sólo en la Ruta Este del Mediterráneo: la más directa hacia los países europeos es otra y más mediática. Según los datos de Frontex del último año, a los que esta investigación ha tenido acceso en exclusiva, la Ruta Central del Mediterráneo ha sido la que el más ha crecido en 2013, un año en el que 107.000 inmigrantes alcanzaron las costas europeas.
Esta ruta es, a día de hoy, la que más vidas se cobra. Lo ha sido siempre desde que Frontex recoge datos: el ratio de muertes en 2012, según los datos recopilados para esta investigación, indica que más de cuatro de cada cien migrantes que intentaron alcanzar Europa murieron en el intento.
La misma Frontex, en su último informe de 2011, daba algunas pinceladas sobre lo que estaba ocurriendo en Grecia: un cambio de ruta para elegir, de nuevo, la travesía por mar.Los datos de los primeros meses de 2014 indican un claro incremento de los inmigrantes que han decidido utilizar esta ruta. Su destino inicial suele ser Italia. Entre el 1 de enero y el 28 de Febrero, 4.776 personas se habían embarcado en este viaje desde Libia. Hace un año, en el mismo período, habían sido 449. El crecimiento producido durante este año ha tenido directas consecuencias sobre los grupos criminales que facilitan los traslados.
Christer Zettergren, exsecretario de la Cruz Roja en Suecia, encabeza la unidad de inteligencia en la Unidad de Migraciones del país nórdico, añorado destino final para muchos de los migrantes que llegan a las puertas de Europa. La Unidad se dedica a recolectar y analizar datos de los flujos migratorios, que facilita al Gobierno y a los miembros de la UE. "En este momento hay muchas más mafias que están aprovechándose de la situación", asegura a este diario.
"Se han dado cuenta de la alta probabilidad de que los barcos de los inmigrantes sean cazados por la policía que controla el canal de Sicilia, en Italia", explica. Las acciones de los guardacostas italianos están siendo miradas en este trozo de la Ruta del Mediterráneo Central.
"Es así como 'venden' y hacen cotizar al alza su oferta, dando lugar a una más alta demanda". Garantizan un viaje lejos de la vista de las autoridades, pero "esto provoca que tomen riesgos más altos, rutas más largas y vendan sus viajes incluso si la mar está agitada", remata Zettergren.
En las costas italianas se lanzó la Operación Mare Nostrum el pasado mes de octubre, como reacción al naufragio de Lampedusa, una tragedia que llevó a Cecilia Malmström, comisaria europea, a pedir a Frontex que organizara misiones de rescate que rastrearan la zona desde España hasta Chipre.
Es justamente en ese lado del Mediterráneo donde está aumentado el flujo migratorio. En opinión de Zettergren, se espera que cada vez más personas intenten Grecia desde las costas de Turquía. "Son muchos los sirios, por ejemplo, que aguardan en Turquía para entrar", detalla, respaldado por los análisis de Frontex. Las ventajas de tomar esta ruta son la distancia más corta del trayecto marítimo –con respeto a la ruta central– y la menor probabilidad de que se registren sus huellas digitales al entrar en Grecia.
Las tendencias para 2014 confirman esta lógica, que se está aplicando a otras rutas. Muchos migrantes desde países de habla franceses –Mali y Senegal sobre todo– ahora prefieren enfrentarse a un viaje más largo hasta Francia zarpando desde Libia, y ya no saltando la valla de Ceuta y Melilla.
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The Migrants Files es un proyecto de periodismo de datos impulsado por  Journalism++ SAS,Journalism++ Stockholm y Dataninja en colaboración con Neue Zürcher ZeitungEl ConfidencialSydsvenskan y Radiobubble, además de los periodistas freelance Jean-Marc Manach y Jacopo OttavianiJournalismFund.eu ha financiado gran parte del proyecto.
Las principales fuentes de datos se han obtenido del trabajo previo realizado por United for Intercultural Action, por el periodista Gabriele Del Grande en su Fortress Europe y por Puls, al que se ha añadido el trabajo de investigación de los diferentes colaboradores.
Dieciséis estudiantes del Laboratorio de Periodismo de Datos de la Universidad de Bolonia han contribuido al proyecto contrastando los detalles de cada fallecimiento bajo la supervisión del profesor Carlo Gubitosa.

http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-03-31/ante-el-cierre-de-fronteras-los-inmigrantes-se-vuelcan-hacia-rutas-mas-peligrosas_109006/

viernes, 12 de junio de 2015

Los surfistas serán objeto de estudio.



Un grupo de científicos busca estudiar cómo la contaminación en el agua puede afectar a la salud humana y los deportistas serán los protagonistas
El agua de los océanos podría alojar a una bacteria resistente a los antibióticos, conocidas como superbacterias, que complejizan el tratamiento de ciertas infecciones. Y para estudiarlas, los científicos recurrirán a los humanos que más tiempo pasan adentro del agua, los surfistas.
El centro Europeo para el Medio Ambiente y la Salud Humana en la Universidad de Exeter y la ONG del Reino Unido Surfistas contra las Aguas Residuales (SAS por su nombre en inglés) están reclutando a surfistas dentro del país que quieran participar de un estudio para el cual deberán proporcionar muestras rectales.
En total, se buscará a 300 personas. La mitad deberá surfear al menos tres veces al mes y cada uno de ellos deberá llevar a alguien que no practique el deporte. De esta forma, los investigadores podrán comparar a quienes pasan gran parte de su tiempo en el agua con aquellos que no lo hacen y ver cómo la exposición a la contaminación los afecta en relación con las superbacterias.
"Sabemos que los surfistas suelen tragar más agua del mar que otras personas que frecuentan la playa – alrededor de 170 mililitros por sesión–, unas 10 veces más que los nadadores", dijo Anne Leonard, una de las investigadoras que trabajarán en el estudio, en un comunicado de la universidad.
"Ya hemos demostrado que el agua puede contener bacterias resistentes a los antibióticos pero no tenemos idea de cómo esto afecta a los microbios que viven en nuestro organismo o cómo esto impacta en nuestra salud",.

Bacterias que preocupan

La amenaza de las superbacterias es tan seria, que incluso el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lanzó un plan para reducir el uso de antibióticos en el tratamiento de infecciones en humanos y animales, recoge la cadena de noticias BBC.
"Pese a que la calidad de las aguas ha mejorado dramáticamente en los últimos 20 años, las aguas costeras todavía pueden ser contaminadas por animales y seres humanos, que podría introducir miles de millones de bacterias potencialmente dañinas en el océano"
Es que si las bacterias se vuelven más resistentes a los antibióticos, las infecciones se volverán más difíciles de tratar.
Los investigadores esperan tener resultados en 2016. "Pese a que la calidad de las aguas ha mejorado dramáticamente en los últimos 20 años, las aguas costeras todavía pueden ser contaminadas por animales y seres humanos, que podría introducir miles de millones de bacterias potencialmente dañinas en el océano", dijo Andy Cummins, directora de campaña de la SAS.
El estudio fue anunciado este lunes, fecha en la que se celebra el Día mundial de los océanos.

http://www.cromo.com.uy/los-surfistas-seran-objeto-estudio-n652636

jueves, 11 de junio de 2015

Los niños esclavos del oro.



Ghana es uno de los 10 mayores productores mundiales de oro y los consumidores lo prefieren porque, a diferencia de lo que ocurre con otros vendedores de este metal, es una democracia. Pero esto no hace, sin embargo, que la compra sea todo lo limpia que podría ser: según un nuevo informe de Human Rights Watch, un tercio del oro de Gana es obtenido de minas de pequeña escala que operan en la ilegalidad y que emplean a niños en condiciones degradantes.
Mañana es el Día Internacional contra el Trabajo Infantil y la organización internacional Human Rights Watch (HRW) llama la atención sobre la situación de Ghana, donde la ley "prohíbe el trabajo minero para cualquier persona menor de 18 años". Pero donde miles de niños y adolescentes –especialmente de entre 15 y 17 años– son empleados en lugares peligrosos y expuestos al manejo de metales tóxicos.
"Era un trabajo difícil, no teníamos tiempo para descansar. Trabajábamos de seis de la mañana a ocho de la noche. Si terminábamos antes teníamos tiempo para comer, pero si no, no. A veces no teníamos ningún momento de descanso", contó a la organización un joven de 14 años llamado Faruk que ya no se desempeña en las minas.
En general, los jóvenes empleados en estos lugares sufren dolores de cabeza, cuello, espalda y miembros superiores e inferiores. A largo plazo pueden tener problemas de columna.
Las tareas que realizan y el dinero que reciben a cambio son variables. En general, buscan el oro, lo separan, transportan las cargas y lo procesan con mercurio. Algunos cobran un salario diario de entre US$ 1,50 y US$ 6,25. Otros reciben paga por cargas transportadas y en estos casos hay variaciones considerables: se dan US$ 2,20 a jóvenes que hacen 25 viajes pero también a los que hacen 50.
No hay cifras de a cuántos incide esta realidad pero se puede inferir que a miles, según los datos disponibles. El gobierno ha otorgado 1.170 permisos a mineras de pequeña escala para la explotación de oro. Un miembro del gobierno declaró a HRW que cerca del 90 % de las minas de pequeña escala son ilegales. Serían, pues, unas 10.530 los sitios no declarados.
"Las minas de oro sin licencia en Ghana son lugares muy peligrosos, donde ningún menor debería trabajar", expresó la investigadora principal para los Derechos del Niño de HRW, Juliane Kippenberg.

Los niños sufren heridas y males respiratorios debido al trabajo.

Uno de los afectados es Samuel, que tiene 16 años y dio su testimonio a HRW. "Es una tarea difícil porque trabajo en un lugar de explotación donde hay humo de las máquinas que están calientes. Inhalo el polvo y el humo y después voy a casa a dormir. Al día siguiente toso con sangre, esto puede durar hasta una semana después de un día de trabajo. Una vez falté a clases durante una semana, fui dos veces al médico", relató.

Controlar el negocio 

De las minas artesanales e ilegales se obtienen unas 40,7 toneladas de oro que el gobierno exporta por más de US$ 1.700 millones, según datos oficiales de 2013.
Entre los principales destinos se encuentran Suiza, los Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica, India, China, Turquía, Líbano y Estados Unidos.
En general, los que compran son refinadores que poco saben –o poco investigan– sobre el origen de los productos. De acuerdo con el estudio de HRW, los trabajadores de las minas ofrecen aquello que consiguen a intermediarios locales, que lo llevan luego a las ciudades. De ahí los comerciantes lo trasladan a la capital del país, Accra, donde lo adquieren los exportadores que luego negociarán con los extranjeros.
A la luz de estos datos, HRW instó a las refinerías internacionales que utilizan oro proveniente de Ghana a que ejerzan mayor control sobre su cadena de suministro, "para asegurarse de que no se están beneficiando del trabajo infantil". Estas empresas "deben tener políticas claras" contra el trabajo de los menores, insistió HRW, que señaló que es necesario un seguimiento regular e inspecciones no anunciadas.
La actitud del gobierno por ahora es insuficiente. Oscila entre la ausencia de controles y los cierres agresivos y no hay una legislación adecuada. Todas las minas forman parte de la Compañía de Comercio de Oro de Ghana, que es propiedad del gobierno. Pero las autoridades no tienen manera de determinar si los niños participan en la extracción del metal y al momento de otorgar licencias de funcionamiento, lo hace "sin imponer ningún criterio de derechos humanos", de acuerdo con el informe.

Usan mercurio sin cuidados

En las minas de pequeña escala está muy extendido el uso de mercurio, que en estado líquido se agrega al oro y luego permite separarlo de otros metales. El mercurio ataca al sistema nervioso central y puede dejar secuelas de por vida.
"Hay un alto riesgo de daño cerebral y otras discapacidades de por vida. La exposición a altos niveles de mercurio puede resultar en fallas en los riñones, el sistema respiratorio o incluso en la muerte. Cuanto más pequeño el chico, mayores son los riesgos", advierte el informe.
Los jóvenes obtienen el metal de los mismos a los que venden luego el oro. Inhalan cuando lo funden y se contaminan las manos cuando lo tocan. Pero ninguno de los entrevistados por HRW sabía cómo protegerse y algunos nunca habían oído que podía ser peligroso.
"Me dijeron que si trabajas con mercurio durante largo tiempo, sobre todo si bates el oro con las manos, tus dedos comienzan a temblar. Suele sucederme y eso afecta mi escritura", relató Ibrahim, que tiene 19 años y trabaja con este metal desde que tiene 17.


J. KIPPENBERG - HRW
http://www.elobservador.com.uy/los-ninos-esclavos-del-oro-n653135

sábado, 6 de junio de 2015

Vivir como los indígenas, de la selva a las montañas.



La historia registra cómo varias decenas de miles de pueblos han sobrevivido y se han desarrollado por cientos, y hasta miles, de años. En la actualidad, varias comunidades tradicionales todavía se autoabastecen, ya sea en selvas, bosques, montañas, desiertos y hasta en regiones árticas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que más de 370 millones de indígenas viven en 70 países y hablan más de 5.000 lenguas.
“Vivir bien es tener una buena relación con la Madre Tierra y no depender de la dominación ni de la extracción”: Victoria Tauli-Corpuz.
A medida que el desarrollo económico penetra hasta en los rincones más aislados del planeta, muchas comunidades originarias se ven amenazadas, al igual que su estilo de vida.
El avance del progreso significa que se hacen esfuerzos tanto para extraer recursos, vitales para los pueblos indígenas, como para “integrarlos” mediante la introducción de la medicina occidental y de los sistemas educativo y económico a su estilo de vida tradicional.
“Hay dos comunidades no contactadas cerca de mi casa, pero sufren la amenaza de la exploración petrolera”, dijo Moi Enomenga a IPS.
Enomenga es integrante del pueblo waorani o huaorani, un grupo indígena de la Amazonia, que viven en el este de Ecuador, en un área de exploración petrolera. Nadie sabe cuánto tiempo llevaban allí antes del primer encuentro con los europeos, a fines del siglo XVII.
“Para ellos sacar el petróleo de la tierra es como sacarles la sangre del cuerpo”, ejemplificó.
Ecuador ratificó la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que les otorga derecho a consulta frente a proyectos de extracción en sus territorios. Pero según organizaciones civiles, la minería y las prospecciones dejan dudas sobre el compromiso del gobierno de hacer cumplir esos derechos, lo que generó varias protestas.
A pesar de su larga historia, las comunidades indígenas diseminadas por el mundo tienen en común el estar bajo intensa presión por adaptarse a un sistema económico globalizado, que les ofrece algunos beneficios pero que usualmente destruye su tierra y su cultura y las convierte en especialmente vulnerables a fenómenos como el cambio climático.
La vida es difícil para las comunidades de montaña, en especial porque el impacto del cambio climático se hace cada vez más evidente, indicó Matthew Tauli, integrante de la comunidad indígena Kankana-ey Igorot, en la región montañosa de Filipinas.
“Necesitamos cosas pequeñas y sencillas, no grandes obras económicas de desarrollo como grandes represas o proyectos de minería”, dijo Tauli a IPS.
Se estima que en Filipinas viven entre 14 y 17 millones de indígenas pertenecientes a 110 grupos etnolingüísticos, que representan casi 17 por ciento de los 98 millones de habitantes.
El estilo de vida tradicional de una gran proporción de indígenas está en riesgo, en especial por el desplazamiento forzado y la destrucción de sus tierras ancestrales, según la ONU.
Protectores de la naturaleza
Como en otras partes del mundo, las comunidades originarias desde Luzón, uno de los tres grandes archipiélagos de Filipinas, a Mindanao, la mayor de las islas del sur, luchan para resistir a las formas destructivas del desarrollo.
Su lucha es similar a la de otras regiones, en especial en países como India, donde viven 107 millones de indígenas en tribus, como se denomina a las comunidades originarias, también llamados localmente adivasis.
“Resistimos los esfuerzos del gobierno de hacernos cultivar y plantar los mismos cultivos en vastas áreas”, relató a IPS el adivasi K. Pandu Dora, del meridional estado indio de Andhra Pradesh.
Ese estado tiene 49 millones de habitantes y, según el censo de 2011, las tribus constituyen 5,3 por ciento de la población total, poco menos de tres millones de personas.
El pueblo de Dora habita en lo alto de la montaña, donde practican la rotación de cultivos en una relación íntima con los ciclos de la naturaleza.
Las tribus vecinas que siguieron el consejo de las autoridades de adoptar métodos agrícolas modernos con fertilizantes químicos y monocultivos están atravesando dificultades, explicó Dora por medio de un traductor.
Con 70 por ciento de las comunidades agrícolas y tribales por debajo de la línea de pobreza, las prácticas agrícolas no sostenibles representan un desastre potencial para millones de personas.
El cambio climático ya causa estragos a la hora de cultivar y cosechar, perturba los ciclos naturales a los que están acostumbradas las comunidades rurales.
A diferencia de los agricultores atrapados en los programas impulsados por le gobierno, la comunidad de Dora respondió aumentando la diversidad de cultivos y confiando en su capacidad de innovación.
“Encontraremos nuestra propia respuesta”, remarcó.
En el continente africano, en la zona seca de Kenia, los pequeños agricultores que dependen de una diversidad de cultivos siguen bien, destacó Patrick Mangu, etnobotánico del Museo Nacional de Nairobi.
“La señora Kimonyi nunca tiene hambre”, dijo Mangu a IPS, al describir el terreno de una hectárea de esta campesina, quien tiene 57 variedades plantadas de cereales, leguminosas, raíces, tubérculos, frutas y hierbas.
La diversidad, principalmente de variedades locales que producen alimento casi todos los días del año, es la que permitió amortiguar el impacto de la sequía para Kimonyi, aseguró.
Casi la mitad de los 44 millones de habitantes de Kenia son pobres, la gran mayoría viven en zonas rurales de las regiones central y occidental del país.
El aprovechamiento de métodos agrícolas tradicionales puede significar una importante mejora en los ingresos, la salud y la seguridad alimentaria en el vasto cinturón agrícola de ese país africano, pero el gobierno todavía debe avanzar en esa dirección.
En el mundo, los bosques mejor protegidos están cuidados por pueblos indígenas, remarcó Estebancio Castro Díaz, de la nación kuna, en el sudeste de Panamá. Por ejemplo, más de 90 por ciento de las selvas controladas por ellos todavía se mantienen.
Pero no sucede así en el resto de ese país centroamericano, que perdió 14 por ciento de su cobertura forestal tan solo entre 1990 y 2010.
“La selva es un supermercado para nosotros, no se trata solo de madera. El control local de los bosques también trae otros beneficios para toda la sociedad”, explico Díaz.
Como los árboles absorben dióxido de carbono, responsable del recalentamiento global, los bosques saludables resultan un instrumento importante en la lucha contra el cambio climático. Las selvas controladas por comunidades locales absorben 37.000 millones de toneladas de CO2 al año, dijo a IPS la relatora especial de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Victoria Tauli-Corpuz.
“En Guatemala, los bosques a cargo de comunidades locales tienen 20 veces menos deforestación que las que gestiona el Estado; en Brasil es 11 veces menos”, observó Tauli-Corpuz.
Pero muchos gobiernos ni reconocen el derecho a la tierra de los pueblos indígenas ni su forma de gestión, añadió.
El problema general cuando se trata del cambio climático, de la pérdida de biodiversidad y de llevar una vida sostenible es que requiere cambiar el actual sistema económico creado para dominar y extraer recursos de la naturaleza, observó Tauli-Corpuz.
“La educación y el conocimiento modernos tratan principalmente de cómo ejercer un mejor dominio sobre la naturaleza. Nunca se trata de cómo vivir en armonía con ella”, apuntó.
“Vivir bien es tener una buena relación con la Madre Tierra y no depender de la dominación ni de la extracción”, resumió.

Por Stephen Leahy
http://www.ipsnoticias.net/2015/05/vivir-como-los-indigenas-de-la-selva-a-las-montanas/

jueves, 4 de junio de 2015

Ceuta, el enclave español donde no se habla de los migrantes.



Unos kilómetros antes de la frontera entre Marruecos y el enclave español de Ceuta, un cartel informa a los transeúntes que este puesto de avanzada de España en suelo africano ocupa un lugar privilegiado para quienes deseen observar la migración anual de las aves por el estrecho de Gibraltar, la ruta más corta de África a Europa.
Pero la población de Ceuta prefiere mantener el silencio y no llamar la atención sobre otro fenómeno que sucede en el enclave. En la frontera misma se erigen enormes vallas para bloquear los intentos diarios de los migrantes africanos que buscan escapar del hambre, la desesperación y, con frecuencia, los conflictos armados en sus países de origen.
Ese silencio se rompió drásticamente a principios de mayo, cuando una máquina de rayos X en la aduana fronteriza detectó a Abu, un niño de ocho años oriundo de Costa de Marfil, dentro de una maleta que su padre pretendía ingresar al enclave español.
Esa es una de las últimas estrategias, más o menos ingeniosas, que utilizan los migrantes agolpados en los bosques marroquíes junto a la frontera española con el fin de traspasar la llamada “fortaleza Europa”.
Ceuta es uno de los principales y escasos “portales” que conducen, desde el norte de África, al territorio de la Unión Europea (UE).
Ese portal ha estado cerrado desde fines de los años 90, cuando las autoridades españolas comenzaron a construir alrededor del enclave dos vallas paralelas de seis metros de altura rematadas con alambre de púas, además de puestos de vigilancia y una calle en el medio de ambas con cabida para las patrullas policiales. Lo mismo sucede en Melilla, el otro enclave español en África.
Aunque no llamen la atención de los medios de comunicación, como ocurrió con Abu, todos los días jóvenes inmigrantes africanos, casi todos entre 15 y 30 años, intentan llegar al territorio español de maneras tanto o más peligrosas que el método elegido por el padre de Abu.
La gran mayoría lo hace por mar, ya que Ceuta está situada en la península Tingitana, en la orilla africana del estrecho de Gibraltar, y está bañada al norte, al este y al sur por el mar Mediterráneo. Principalmente se embarcan en lanchas o escondidos bajo los botes inflables que suelen usar los niños en la playa. En febrero de 2014, 15 africanos murieron tratando de superar la cerca a nado, cuando los guardias fronterizos les dispararon balas de goma en el agua.
Otros intentan cruzar la frontera escondidos en compartimentos secretos bajo automóviles, y algunos incluso tratan de escalar las cercas.
Lo que más llama la atención sobre Ceuta son sus sorprendentes contradicciones. La ciudad, con poco más de 80.000 habitantes en 18,6 kilómetros cuadrados, y orgullosamente española desde 1668, da la impresión de querer vivir como si los migrantes africanos y sus intentos de ingresar al enclave no existieran.
Cuando los medios de comunicación de todo el mundo le dedicaban sus titulares al caso de Abu, la noticia más destacada en la página web de uno de los dos diarios de Ceuta era el resultado de una encuesta de opinión sobre las próximas elecciones administrativas.
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, donde son alojados todos los migrantes africanos que logran ingresar al enclave, es una estructura enorme que está prácticamente oculta y es imposible de ver desde cualquier lugar de la ciudad o desde las colinas detrás de ella.
El radar funciona en silencio y sin cesar desde la cima del monte Hacho en Ceuta, con el fin de identificar a los migrantes que intentan ingresar al enclave, pero muchos de los habitantes de la zona aseguran que nunca han visto las enormes vallas que se levantan entre las colinas, apenas a cuatro o cinco kilómetros del centro de la ciudad.
El enclave es singular desde el punto de vista demográfico ya que 50 por ciento de la población es marroquí o de origen marroquí.
La población se divide en algo similar a un sistema de castas, firmemente establecido y bastante rígido.
La mayor y más rica de las comunidades es la española, cuyos integrantes suelen ser muy conservadores, religiosos y aferrados a las tradiciones. El conservador Partido Popular gobierna la ciudad desde hace décadas y se opone a todo cambio del statu quo. De esta manera, por ejemplo, el idioma árabe no se enseña en las escuelas.

El segundo grupo es el de la ceutíes marroquíes, integrado por súbditos españoles de origen marroquí o por súbditos marroquíes con residencia y permiso de trabajo.
Algunos de estos ceutíes marroquíes amasaron grandes fortunas gracias al contrabando de mercancías por la frontera, pero muchos más viven en el barrio empobrecido de El Príncipe, donde las fricciones con la población española son ocasionalmente graves.
Este último subgrupo incluye a un pequeño pero importante número de niños apátridas que nacieron en el enclave español de padres marroquíes. Como consecuencia del vencimiento de los permisos de residencia de sus progenitores, estos quedaron en una situación de ilegalidad en el territorio español y no tuvieron la posibilidad de registrar el nacimiento de sus hijos en Marruecos.
Ninguno de estos niños o niñas tienen acceso a la escuela pública, aunque la ley española establece el derecho a la educación de todos los niños en el territorio español, más allá de su nacionalidad o situación jurídica.
El tercer grupo es el de los transfronterizos, los marroquíes que residen mayoritariamente en el lindero pueblo de Fnideq y que cruzan la frontera todos los días para trabajar en Ceuta o comprar y vender productos en el mercado negro. Un acuerdo firmado por los gobiernos de España y Marruecos en la década de 1960 estipula que aquello que una persona pueda cargar sobre sus hombros está exento de derechos de aduana.
Un cuarto grupo es el de los llamados “negros”, la casta de migrantes que la ciudad trata de ignorar, sin tomar en cuenta que son la fuente de sus principales ingresos, los fondos que el Estado español y la UE destinan a las autoridades locales, y que su presencia justifica numerosos puestos de trabajo en los sectores público y de seguridad.
Ceuta es, más que nada, un puesto militar. La cantidad de policías, guardias civiles y soldados que patrullan o simplemente pasan por los pocos caminos del enclave es impresionante, así como el número de ejercicios de entrenamiento militar realizados en el territorio.
El mar está discreta pero constantemente patrullado por las lanchas de goma del ejército y la policía de España y Marruecos.
Aquí, el espectro de la muerte, la muerte de muchas personas que intentan cruzar esta frontera, persiste incluso en el nombre de la montaña marroquí más cercana a Ceuta, Jebel Musa, también conocida como Mujer Muerta.

Por Andrea Pettrachin
http://www.ipsnoticias.net/2015/06/ceuta-el-enclave-espanol-donde-no-se-habla-de-los-migrantes/

miércoles, 3 de junio de 2015

Los chimpancés ‘claves’ para conocer el origen de la cocina .



Un nuevo estudio sugiere que la capacidad cognitiva de los seres humanos para cocinar también la tienen los chimpancés. Con las herramientas precisas, serían capaces de hacerlo.
Esto incluye una preferencia por los alimentos cocinados, la capacidad de comprender la transformación de los alimentos crudos en cocinados e, incluso, la posibilidad de guardar y transportar alimentos desde la distancia con el propósito de cocinarlos.
Los hallazgos, que se revelan en una artículo publicado en la edición de este miércoles de 'Proceedings of the Royal Society B', sugieren que esas habilidades surgieron temprano en la evolución humana y que, aparte de control del fuego, los chimpancés pueden poseer todas las habilidades cognitivas necesarias para participar en la cocina.
"Cuándo surgió la cocina en la evolución humana es una pregunta importante. Pensamos que una manera de llegar a esta cuestión es investigar si los chimpancés, en principio, tienen las capacidades cognitivas esenciales para cocinar. Si nuestro pariente evolutivo más cercano posee estas habilidades, sugiere que una vez que los primeros seres humanos fueron capaces de utilizar y controlar el fuego también podrían utilizarlo para cocinar", afirma Felix Warneken, profesor asociado de Ciencias Sociales en la Universidad de Yale, Estados Unidos.
Una serie de estudios anteriores, en particular los dirigidos por Richard Wrangham, profesor de Antropología Biológica y conservador de Biología del Comportamiento Primate en el Museo Peabody de Arqueología y Etnología, han planteado la hipótesis de que la cocina juega un papel clave en la evolución humana haciendo los alimentos más fáciles de digerir y permitiendo a los primeros seres humanos extraer más energía de su dieta.
Sin embargo, al tratar de comprender los orígenes evolutivos de la cocina, los estudios anteriores se centraron en gran medida en lo que es claramente un aspecto crítico de la cocina, el control del fuego. Ahora, Warneken y y Alexandra Rosati, compañera post-doctoral en el Departamento de Psicología de la Universidad de Yale, decidieron abordar la cuestión desde una dirección alternativa.
"La gente se centran en el control del fuego, porque eso parece muy sobresaliente, pero incluso teniendo un palo con fuego, se requiere varios otros puntos de vista antes de que usarlo para cocinar --señala Rosati--. Obviamente, los chimpancés no pueden controlar el fuego, pero se trata de una hipótesis sobre algunos de los otros aspectos de la cocina, como la comprensión causal que si pones este alimento crudo en el fuego se crean alimentos cocinados, o en el extremo de nuestro estudio, la capacidad de planificar".
"Lo que es particularmente interesante acerca de la cocina es que es algo que todos hacemos, pero se trata de una serie de capacidades que, incluso sin el contexto de la cocción, se cree que son exclusivamente humanas. Por eso hemos querido estudiar esto en los chimpancés", añade.
Para llegar a esas preguntas, Warneken y Rosati viajaron en el verano de 2011 al Santuario de Chimpancés Tchimpounga del Instituto Jane Goodall en la República del Congo, donde llevaron a cabo una serie de experimentos con chimpancés salvajes para probar si eran capaces de dar mentalmente los saltos necesarios para cocinar.
Sus primeras pruebas se centraron en replicar los resultados de otros estudios: demostrron que el chimpancés prefirió la batata que habían sido "cocinada" -- colocada en una sartén caliente, sin mantequilla o aceite, durnte un minuto-- que cruda, y que los chimpancés estaban más dispuestos a pagar un coste temporal, en forma de una espera de un minuto de duración, para obtener el alimento cocinado.
Pruebas posteriores perseguían medir si los chimpancés realmente comprendieron la transformación de alimentos crudos a cocidos y si estaban espontáneamente tratando de "cocinar" los productos. Para ello, presentaron a los chimpancés dos dispositivos: un "dispositivo de cocción" que convirtió trozos de batata crudos en cocinados y un dispositivo de control que los dejó sin cambios.
Durante la prueba, los chimpancés vio la batata cruda transformarse en ambos, pero tuvieron elegir un dispositivo antes de ver su contenido. Warneken y Rosati explican que casi cada chimpancé optó por el dispositivo de cocción, lo que sugiere que rápidamente comprendieron la transformación que realizaba. Sin embargo, fue el último experimento el que realmente reveló la capacidad de los chimpancés para cocinar.
"Nos preguntamos si podrían ser capaces de aferrarse a la recompensa y seleccionar activamente poner la comida en el dispositivo de cocción", relata Warneken. "Eso es muy difícil, porque, por lo general, cuando los chimpancés tienen comida, comen", subraya.
"Pensé que no habría manera de que hicieran eso --añade Rosati--. Hay una gran cantidad de investigación que dice que los animales tienen problemas con el autocontrol cuando se trata de poseer comida, pero estuvimos en el santuario unos pocos días, así que decidimos probarlo".
Para su sorpresa, según reconoció esta experta, numerosos chimpancés, cuando recibieron un trozo de batata cruda, optaron esencialmente por cocinarla colocándola en el "dispositivo de cocción" y, a cambio, recibir una pieza cocinada de los alimentos.
"La primera vez que uno de los chimpancés hizo esto, me quedé asombrada", recuerda Rosati. "Realmente no lo había previsto. Cuando uno de ellos lo hizo, pensamos que quizás ese chimpancé era un genio, pero con el tiempo alrededor de la mitad de ellos lo hizo", destaca.
El sorprendente resultado dejó a Warneken y Rosati con una serie de preguntas adicionales que tendrían que esperar hasta que regresaron al Congo el verano siguiente, como por ejemplo, si la comprensión del proceso de cocción se extendía a otros alimentos.
Los chimpancés hicieron lo mismo con las zanahorias, con el añadido de que ellos nunca vieron que los investigadores ponían también la zanahoria en el dispositivo pero fueron capaces de generealizar ese proceso. Además, cuando se les dio una patata y un trozo de madera, sólo colocaron la patata en el dispositivo de cocción, lo que indica que entendían que sólo se pueden cocinar los elementos comestibles.
En los dos últimos experimentos, Warneken y Rosati se centraron en una de las cuestiones actuales más acuciantes en la cognición animal, si los animales son capaces de planificar el futuro. Aunque un puñado de estudios han sugerido que los chimpancés pueden guardar herramientas para su uso posterior, "esos estudios son muy diferentes de la cocina", según Rosati.
No obstante, los chimpancés estaban dispuestos a transportar alimentos por la oportunidad de cocinarlos. Cuando se les administraron trozos de patata cruda en un lado de un recinto, varios chimpancés mostraron una buena voluntad para llevarlas a cuatro metros, donde el dispositivo de cocción.
"En algunos casos, en realidad lo llevaron en su boca, y se podía ver que a veces se lo comían, casi por accidente --describe Rosati--. Éste fue un problema difícil, por lo que eran menos propensos a ponerlo en el dispositivo de cocción si tenían que llevarlo, pero lo consiguieron la mitad del tiempo, por lo que fueron capaces de hacerlo".
Para probar si los chimpancés ahorrarían alimentos en previsión de la cocción más tarde, a lo largo de varios ensayos, se les dio comida, pero pusieron a su alcance el dispositivo de cocción sólo tres minutos más tarde. Para su sorpresa, Warneken y Rosati informan de que varios de los chimpancés fueron capaces de realizar la tarea, y dos guardaron casi cada pedazo de alimento crudo que se les dio para cocinarlo después.

http://www.ecoticias.com/naturaleza/104034/los-chimpances-claves-para-conocer-el-origen-de-la-cocina

domingo, 31 de mayo de 2015

Cambio climático y pesticidas están matando a las abejas silvestres.



Los datos son alarmantes, solo este año apicultores han perdido el 40% de sus colmenas y las abejas silvestres sufren el mismo problema, según reciente informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) financiado por la Comisión Europea El 9,2 % de las abejas silvestres europeas afronta el riesgo de desaparecer, junto a un 5,2 % que probablemente correrá la misma suerte en un futuro próximo, según el estudio, que por primera vez aporta información de los 1.965 tipos de ese insecto que existen en el continente
Las abejas continúan desapareciendo: en sólo un año apicultores pierden el 40% de sus colmenas.
Aunque no se tienen estudios específicos para nuestro continente los datos de seguro son similares o peores.
Pese a la falta de estadísticas, los investigadores insisten en que las abejas silvestres siguen siendo esenciales para los ecosistemas y la fertilidad de los suelos, ya que, al igual que otros insectos, permiten el intercambio de polen entre las flores. De hecho, contribuyen a la polinización de cultivos que representan el 35 % de la producción agrícola mundial.
Además de la intrincada relación entre la polinización y el cambio climático, los especialistas citan otros factores como el efecto de ciertos pesticidas, la agricultura intensiva o la pérdida de hábitats.
Esos seres están sufriendo con las altas temperaturas que cada vez aparecen antes o varias veces en el invierno y les dan una falsa alarma, alterando su función polinizadora como si ya estuvieran en primavera.
También se arriesgan a perder su sentido de la orientación, su comunicación con otros miembros de su especie o su capacidad de alimentar a su familia al absorber sustancias químicas procedentes de pesticidas.
Los insecticidas son otra de las mayores amenazas, que ya hace unos años dañaron al menos la mitad de las colmenas en Italia, por lo que los apicultores piden que se restrinja su uso definitivamente y no solo con medidas temporales.
Y más allá de esas reivindicaciones, siempre se puede optar por la más simple recomendación de los expertos: plantar flores en los jardines, ya sea en el campo o la ciudad, para dar vida a esos pequeños seres.

http://diarioecologia.com/preocupante-cambio-climatico-y-pesticidas-estan-matando-a-las-abejas-silvestres/