jueves, 16 de marzo de 2017
La comida contaminada enferma a 700 millones de personas al año.
Parecería la versión moderna y sin fin de las siete plagas de Egipto: vacas locas, gripe aviar, pescado contaminado con plomo, gripe porcina y langosta del desierto, la más peligrosa de las plagas migratorias, por no mencionar a la roya agresiva, que pone en riesgo a los cultivos de trigo en tres continentes. Pero hay más.
La contaminación de alimentos, que puede ocurrir en cualquier momento de la producción o de la comercialización, enferma a una de cada 10 personas en el mundo, unas 700 millones al año, y deja a 420.000 muertas.
Las enfermedades y las pestes que afectan a plantas y animales comprometen la disponibilidad y la higiene de los alimentos a diario, además de otras varias sustancias contaminantes, subraya la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
“Eso ocurre en granjas, fábricas, en los hogares, en agua salada o dulce, al aire libre y en medio de bosques densos”, alerta la FAO.
Datos clave:
• En la década pasada, más de 70 por ciento de las nuevas enfermedades en humanos tienen origen animal;
• Más de 200 enfermedades se transmiten a través de la comida y dejan 420.000 personas muertas al año;
• Más de 3.000 millones de dólares se pierden en el mundo por enfermedades de los camarones;
• Las enfermedades y las pestes que afectan a los cultivos son responsables de 30 por ciento de las pérdidas registradas en las cosechas del mundo;
• Los insectos afectan a más de 85 millones de hectáreas de bosques;
Fuente: FAO
Ya sea en forma de patógeno, de insectos o de sustancias tóxicas, los riesgos se propagan ahora más rápido y más lejos, lo que dificulta la implementación de respuestas efectivas y oportunas y pone en riesgo el suministro de alimentos a la población, así como la salud y los modos de subsistencia, cuando no directamente la vida, precisa la agencia.
Más de 70 por ciento de las nuevas enfermedades de los humanos son de origen animal, y corren el riesgo de convertirse en grandes problemas de salud pública, según la FAO.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la gran mayoría de las personas sufrirá una enfermedad derivada de los alimentos consumidos en su vida, lo que subraya la importancia de asegurarse de que estos no estén contaminados con bacterias, parásitos, virus, toxinas o químicos que podrían resultar peligrosos.
“Los alimentos pueden contaminarse en cualquier punto del proceso de producción, distribución y preparación. Todo el mundo en la cadena productiva, desde el productor hasta el consumidor, es responsable de garantizar que lo que comemos no cause enfermedades”, explica.
La FAO recuerda que con el mayor número de personas, plantas y animales que viajan, también se trasladan patógenos.
“Desde las plagas que amenazan las plantas y los árboles, las enfermedades que pasan de animales a humanos, los contaminantes que afectan el agua y los suelos y los cambios drásticos en la variabilidad climática, no hay límites a los riesgos sobre la cadena alimentaria”, alerta.
Además, la FAO subraya que una tercera parte de la producción global de cultivos se pierde cada año a causa de insectos o enfermedades de plantas que pueden propagarse por varios países o de un continente a otro.
Causas de las amenazas que pesan sobre la cadena alimentaria
Varios factores inciden en los peligros que acechan a la cadena alimentaria, como la agricultura intensiva, la deforestación, el sobrepastoreo y el cambio climático.
Además, los conflictos, los disturbios y el comercio globalizado aumentan la probabilidad de que aparezcan más amenazas, que se propagan de un país a otro y se vuelven devastadoras en los nuevos países infestados, añade la FAO.
“Los alimentos pueden contaminarse durante el procesamiento y la comercialización, y como es común que eso suceda en diferentes países, es cada vez más difícil identificar el punto de contaminación”, explica.
Para hacer frente al creciente número de enfermedades y de plagas transfronterizas que afectan a plantas y animales, la FAO publicó “Evitar los riesgos para la cadena alimentaria”, una serie de herramientas y métodos de prevención de emergencia.
El documento muestra cómo la prevención, las alertas tempranas, la preparación, la buena gestión de la cadena alimentaria y las buenas prácticas pueden mejorar la seguridad y la protección de la misma y así salvar vidas y modos de sustento.
“Proteger la cadena alimentaria se volvió cada vez más difícil en un mundo cada vez más interconectado y complejo”, precisó el director general adjunto de la FAO, Ren Wang.
“Por eso creemos que es importante que los sectores que participan en la producción de alimentos, el procesamiento y la comercialización analicen las actuales y las posibles amenazas y ofrezcan respuestas concertadas”, subrayó.
El documento de la FAO sostiene que el enfoque multidisciplinario permite ofrecer respuestas de forma oportuna, el que incluye el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación para evitar y controlar las amenazas trasfronterizas, facilitando el intercambio de información.
Por ejemplo, en Malí, Uganda y Tanzania, los ganaderos usan EMA, una aplicación para recolectar en sus teléfonos inteligentes información sobre enfermedades animales registradas en el campo.
Los datos se envían en tiempo real al Sistema Mundial de Información sobre Enfermedades Animales (Empres-i), en la FAO, desde donde se comparte a escala nacional, regional y global, lo que facilita el análisis oportuno para ofrecer una rápida respuesta a las enfermedades desde sus inicios.
En Uganda, el sistema de vigilancia aumentó a más del doble en los últimos años el número de enfermedades denunciadas en el Centro Nacional de Epidemiología y Diagnóstico de Enfermedades Animales, lo que representa la alerta temprana que necesitan los productores de animales y agricultores para responder mejor a los brotes de enfermedades.
Las herramientas móviles también se desarrollaron para supervisar la roya del trigo, una enfermedad fúngica que destruye los cultivos sanos, lo que permitió a los funcionarios de extensión y a las instituciones de investigación intercambiar información de forma regular sobre su ocurrencia.
“La langosta del desierto, la plaga migratoria más peligrosa, suele poner en riesgo el suministro de alimentos en África y Asia, pues un enjambre de 40 millones de langostas es capaz de comer la misma cantidad de alimentos que 35.000 personas”, subraya la FAO.
Gracias al sistema eLocust3, se mejoró la vigilancia de la langosta, y ahora se usa en los 19 países más vulnerables a la plaga.
El Marco de Gestión de Crisis de la Cadena Alimentaria, de la FAO, publica una vez por mes una nueva hoja informativa para ayudar a los países miembro y a diversas instituciones a hacer frente a las amenazas trasfronterizas. Además, publica un boletín de alertas tempranas de forma trimestral.
La información y la interconexión están, queda por ver si los gobiernos y las grandes corporaciones de la alimentación y la agricultura reaccionan a las plagas y a otros males y cuándo.
Por Baher Kamal
miércoles, 22 de febrero de 2017
Bangladesh debe dejar de perseguir a sindicatos y trabajadores textiles.
Decenas de trabajadores y líderes sindicales del sector de indumentaria están enfrentando causas penales injustas o presuntamente inventadas en Bangladesh, luego de que en diciembre de 2016 participaran en huelgas en reclamo de mejores salarios, señaló hoy Human Rights Watch. Cada día, la policía de Bangladesh realiza nuevas detenciones arbitrarias, y nueve sindicalistas más fueron arrestados el 10 de febrero, lo que eleva el número de detenciones conocidas a 34.
Las autoridades de Bangladesh deberían disponer inmediatamente la liberación de quienes todavía estén detenidos y desistir de todos los cargos que respondan a motivaciones políticas.
Las marcas globales y los donantes que el 25 de febrero de 2017 asistirán a la Feria de Indumentaria de Dacca (Dhaka Apparel Summit), organizada por la asociación de exportadores de indumentaria del país, deberían exhortar al gobierno a terminar con todo tipo de persecución de dirigentes sindicales y a proteger la libertad de asociación de los trabajadores.
“Perseguir a activistas sindicales e intimidar a trabajadores, en vez de atender sus reclamos salariales, empaña la reputación de Bangladesh y contradice las afirmaciones del gobierno y del sector de que están comprometidos con la defensa de los derechos de los trabajadores”, expresó Phil Robertson, subdirector para Asia de Human Rights Watch. “Las marcas de indumentaria globales que compran productos a Bangladesh y los donantes deberían exigir al gobierno que deje de perseguir a los trabajadores y activistas de derechos laborales”.
Miles de trabajadores del sector de indumentaria fuera de Dacca, la capital de Bangladesh, llevaron a cabo huelgas en reclamo de mejoras salariales entre el 11 y el 19 de diciembre. Esas personas eran trabajadores de cerca de 20 fábricas que suministran mercadería a marcas globales y tienen sede en la zona industrial de Ashulia. Según datos aportados por organizaciones locales e información oficial, la gran mayoría trabajaba en fábricas sin sindicatos. Las federaciones sindicales nacionales niegan haber tenido alguna participación o conocimiento previo de estas huelgas. No obstante, las autoridades de Bangladesh usaron estas huelgas como excusa para detener a dirigentes de federaciones sindicales nacionales y activistas sindicales por haber “liderado” y “planificado” las huelgas.
Los trabajadores sostienen que las huelgas a menudo son la única forma de hacer sentir sus reclamos, en parte debido a que el gobierno y los empleadores locales toman represalias contra los dirigentes sindicales y los trabajadores que intentan sindicalizarse. Debido a esto, los trabajadores no pueden llevar a cabo negociaciones colectivas con los empleadores ni usar canales formales para que se atiendan sus reclamos.
Los trabajadores cerraron filas en reclamo de un aumento del salario mensual mínimo, de 5.300 takas (USD 67) a 15.000 (USD 187) o 16.000 (USD 200). En 2016, la Fair Labor Association determinó que el poder de compra del salario medio del trabajador de una fábrica de Bangladesh estaba por debajo de la línea de la pobreza establecida por el Banco Mundial. Tanto la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Indumentaria de Bangladesh (Bangladesh Garment Manufacturers and Exporters Association, BGMEA) como el gobierno rechazaron la posibilidad de rever los salarios. La asociación de exportadores cerró cerca de 60 fábricas en Ashulia durante varios días y, mediante este cierre patronal, impidió que miles de trabajadores pudieran ingresar y puso fin a las huelgas.
A comienzos de enero de 2017, cerca de 20 marcas globales que se abastecen en Bangladesh, incluidas H&M, Inditex, Gap, C&A, Next y Primark, escribieron a la primera ministra Sheikh Hasina manifestando que estaban a favor de que se revisaran los salarios y expresando preocupación por la persecución de líderes sindicales y defensores de los trabajadores.
Las organizaciones de defensa de derechos tienen conocimiento de diez demandas penales que se presentaron en diciembre de 2016 contra cerca de 150 trabajadores identificados por nombre y más de 1.600 personas “desconocidas”, por distintos delitos cometidos durante las huelgas, incluida la destrucción de bienes en las fábricas. También se ha interrogado o detenido ahora a líderes y organizadores sindicales en relación con casos anteriores. Estas organizaciones tienen conocimiento de que se arrestó a 34 personas, mayormente sindicalistas. Además, un periodista del canal local de noticias ETV fue detenido por informar sobre las huelgas. Una nota periodística de principios de enero sugiere que las cifras son superiores, e indica que la policía detuvo al menos a 44 personas y estaba en el proceso de identificar a otros 159 presuntos implicados. La policía no ha proporcionado una lista completa de todas las personas arrestadas ni de dónde están siendo retenidas.
A partir de entrevistas con organizaciones de defensa de derechos, abogados y trabajadores, así como registros policiales, Human Rights Watch advirtió que las circunstancias de muchas de las detenciones efectuadas luego de las huelgas en Ashulia sugieren que no habría sospechas creíbles de delitos, sino que, con motivaciones políticas, se habría abusado del poder de policía para tomar represalias contra sindicalistas. Algunas de las tácticas de abuso policial tras las huelgas en Ashulia son idénticas a las aplicadas previamente por las autoridades en otros asuntos de derechos humanos, relacionados o no. Entre esas tácticas se incluyen:
Detenciones basadas en delitos que no están definidos con precisión o que fueron derogados, establecidos en las disposiciones draconianas de la Ley de Poderes Especiales de 1974;
El uso de acciones penales contra numerosas personas “desconocidas”, que permiten a la policía amenazar prácticamente a cualquier persona con la posibilidad de detención, arrestar reiteradamente a individuos aunque no sean los acusados identificados en las causas, e impedir la posibilidad de libertad bajo fianza;
El uso indebido de la potestad de “detención sin orden judicial”, que resulta violatorio de las directivas del Alto Tribunal de Bangladesh y que en la práctica convierte a la prisión preventiva en una forma de pena;
Violaciones de las garantías procesales establecidas para prevenir las confesiones forzadas mediante tortura, u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes;
Amenazas policiales de asesinar a dos detenidos y luego afirmar que habían muerto por el “fuego cruzado” durante un enfrentamiento armado con la policía, y la amenaza de muerte a un funcionario de la Federación Sindical Independiente del Sector de Indumentaria de Bangladesh (Bangladesh Independent Garments Union Federation);
Hostigamiento e intimidación de activistas sindicales y trabajadores supuestamente en el marco de “investigaciones”;
La detención de un periodista invocando una norma imprecisa, el artículo 57 de la Ley de Tecnología de la Información y las Comunicaciones de 2015.
Las autoridades de Bangladesh deberían desistir de estas causas penales y llevar ante la justicia a los policías responsables de desapariciones forzadas, torturas, amenazas de muerte u otras prácticas policiales abusivas luego de las huelgas en Ashulia, apuntó Human Rights Watch.
Según un informe de noticias, la Junta Nacional de Hacienda (National Revenue Board) también ha escrito a los bancos solicitando que proporcionen toda la información que tengan desde el 1 de julio de 2009 sobre las cuentas bancarias de seis sindicalistas y algunos de sus cónyuges.
“Las autoridades de Bangladesh parecen decididas a intimidar a líderes sindicales y trabajadores con la amenaza constante de detenciones arbitrarias para completar la cantidad ‘desconocida’ de supuestos agitadores”, destacó Robertson. “También se está manifestando un patrón similar de causas penales contra activistas de derechos luego de las huelgas de Ashulia”.
Según información aportada por trabajadores, organizaciones de derechos laborales locales y notas periodísticas, algunas fábricas en Ashulia también habrían tomado represalias contra cerca de 1.500 trabajadores, a quienes despidieron o suspendieron de manera indiscriminada.
Los donantes y las marcas que se abastecen en Bangladesh tienen la responsabilidad de respetar y proteger los derechos de los trabajadores, señaló Human Rights Watch. Deberían exigir el fin de todas las modalidades de hostigamiento contra líderes sindicales, trabajadores y periodistas, entre otras cosas, terminando con las causas penales inventadas.
Las marcas que compran productos a Bangladesh deberían celebrar acuerdos vinculantes con sindicatos locales e internacionales para proteger la libertad de asociación, basados en el modelo del Acuerdo de Bangladesh en Materia de Incendios y Seguridad Edilicia [Bangladesh Accord on Fire and Building Safety], un convenio ejecutable entre trabajadores y marcas que prevé un mecanismo de solución de controversias. Los compromisos voluntarios estipulados en los códigos de conducta de las marcas no son eficaces para contrarrestas las represalias contra sindicatos.
Mientras tanto, las marcas deberían asegurarse de que sus proveedores adopten planes de acción correctivos junto con representantes de los trabajadores, que contemplen la opción de reincorporar a trabajadores despedidos y suscribir acuerdos de negociación colectiva para resolver controversias salariales.
Las marcas tienen que asumir compromisos vinculantes para proteger la libertad de asociación
http://elsoldelaflorida.com/quien-es-la-nueva-novia-de-marc-anthony/
martes, 21 de febrero de 2017
21 de febrero: Día de La Lengua Materna.
El Día Internacional de la Lengua Materna fue proclamado por la Unesco el 21 de febrero de 2000, y se celebra en la misma fecha cada año en todo el mundo y en la sede de la organización para promover la diversidad lingüística y cultural y el plurilingüismo
Su creación se debe al reconocimiento del Movimiento por la Lengua Bengalí, que recuerda una sangrienta represión por parte de la policía y el Estado Pakistaní hacia un grupo de manifestantes que reclamaban por sus derechos para pronunciarse en la lengua bengalí. Este acto de intolerancia hacia una lengua diferente fue tomado como punto de partida para un homenaje que busca promover la diversidad lingüística y cultural.
En un contexto donde cada día se pierden más lenguas originarias, y varios países se encuentran en conflicto intentando luchar para preservar su tesoro lingüístico, que la Unesco cuente con un día especial para reconocer a la Lengua Materna resulta un verdadero alivio. Pero quizá lo más importante de todo es que la búsqueda de este reconocimiento no pretende abarcar únicamente el nivel social o cultural, sino todos los niveles. De acuerdo a la organización, para cumplir con sus objetivos de Desarrollo Sostenible, la difusión de las lenguas en todos los contextos resulta vital; por lo tanto, buscan que su inclusión se realice también en entornos digitales y el mundo de internet.
La preservación de la Lengua Materna es esencial para garantizar que todas las poblaciones logren un acceso real a una educación de calidad. Por eso, del mismo modo en que se trabaja para eliminar las diferencias de género, distintos organismos internacionales encabezados por la Unesco buscan con este día concientizar a la población sobre la eliminación de las diferencias lingüísticas que solo generan límites para las poblaciones minoritarias.
Hacia un futuro sostenible a través de la educación multilingüe
Con motivo de este Día, hago un llamamiento para que el potencial de la educación plurilingüe se reconozca en el mundo entero, en los sistemas educativos y administrativos, en las expresiones culturales y en los medios de comunicación, en el ciberespacio y en los intercambios comerciales, Irina Bokova, Directora General de la UNESCO
Para fomentar el desarrollo sostenible, los educandos deben tener acceso a la educación en su lengua materna y en otros idiomas. Es a través del dominio de la primera lengua o lengua materna que se adquieren las habilidades básicas de lectura, escritura y aritmética. Las lenguas locales, especialmente las minoritarias e indígenas, transmiten culturas, valores y conocimientos tradicionales, desempeñando así un papel importante en la promoción de los futuros sostenibles.
¿Qué es la educación multilingüe?
La educación multilingüe facilita el acceso a la educación y promueve la equidad para las poblaciones que hablan lenguas minoritarias y/o indígenas, especialmente las niñas y las mujeres:
Enfatiza la calidad de la enseñanza y el aprendizaje, subrayando la comprensión y la creatividad;
Fortalece la dimensión cognitiva del aprendizaje al asegurar una aplicación directa de los resultados de aprendizaje en la vida del educando a través de la lengua materna;
Desarrolla el diálogo y la interacción entre el educando y el maestro al permitir una verdadera comunicación desde un inicio;
Facilita la participación y acción en la sociedad y permite acceder a nuevos conocimientos y expresiones culturales, y de tal modo garantiza una interacción armoniosa entre lo global y lo local.
México es plurilingüe
Actualmente, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) reconoce 74 lenguas en México, de las cuales 67 están registradas y, de éstas, 21 ya se encuentran muertas.
La migración y la discriminación son los principales factores por los que se están dejando en el olvido muchas de ellas.
“Hay cosas que se están generando para el mantenimiento de las lenguas maternas, pero tienen un carácter invisible”, comenta Fabián Bonilla López, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de México (UNAM).
Las personas hablantes de lenguas indígenas y quienes forman parte de las comunidades y pueblos originarios han sido y siguen siendo quienes en mayor medida viven los dañinos efectos de un modelo económico-cultural que los excluye del acceso al cumplimiento efectivo de sus derechos.
Según el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), actualmente únicamente tres de cada 100 personas hablantes de lenguas indígenas son consideradas simultáneamente como no pobres y no vulnerables, dato en el que se sintetiza el conjunto de contradicciones y de rezagos que debemos saldar como sociedad a fin de convertirnos en una nación pluriétnica y multicultural, equitativa e incluyente.
Hace más de 20 años el EZLN logró poner al centro del debate político y social del país la cuestión indígena y el olvido en que han vivido los pueblos originarios desde hace 500 años.
Posteriormente, en febrero de 1996, el Gobierno de la República firmó con el EZLN los llamados Acuerdos de San Andrés, los cuales contenían la que es considerada hasta ahora la agenda más amplia -aunque aún inacabadade discusión de los derechos de los pueblos indígenas; la que, a pesar de las reformas constitucionales y legales, no ha terminado de ser incluida en toda su amplitud y sentido en el Orden Jurídico nacional.
Los acuerdos de San Andrés son compromisos y propuestas conjuntas que el gobierno federal pactó con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) para garantizar una nueva relación entre los pueblos indígenas del país, la sociedad y el Estado.
En esa lógica, a pesar de los avances y de las importantes sumas de recursos que se han invertido para avanzar en el abatimiento de los rezagos que les afectan, los datos indican que las condiciones estructurales que generan la desigualdad y el maltrato a los pueblos indígenas persisten.
Siguen sin reconocerse muchos de sus derechos colectivos; sigue sin asumirse a plenitud la noción de “naciones y pueblos indígenas”; sigue sin reconocerse la autonomía y pleno dominio sobre sus territorios; la educación bilingüe es todavía una realidad muy lejana; el acceso efectivo al cumplimiento del derecho a la salud es limitado y una larga lista de pendientes que es urgente atender con la seriedad que se requiere.
http://www.seresponsable.com/2017/02/21/lengua-materna/
martes, 10 de enero de 2017
¿POR QUÉ LA TRIBU DE LOS LAKOTA TIENE UNA DE LAS TASAS DE SUICIDO MÁS ALTAS EL MUNDO?
La historia de los Lakota jamás habría llegado hasta nosotros sin la labor de Phyllis Young. La llamada “Mujer que está en el agua”, denuncia que aún hoy, la comunidad internacional no reconoce los terribles crímenes comentidos contra el pueblo Lakota.
Los suicidios están devastando a las comunidades jóvenes descendientes de Toro Sentado que aún siguen siendo tratados como “bestias”, de acuerdo a la doctrina papal que trajo España en tiempos de la Conquista.
Esta líder amerindia forma parte de la Nación Dakota-Lakota y representante elegida para el consejo tribal de la reserva de Standing Rock. Junto a el líder Russell Means peleó 40 años defendiendo a los nativos. Este actor amerindio conocido por su papel de jefe Chingachgook en El último mohicano murió en octubre de 2012 de un cáncer de esófago, gracias a su gran labor como activista dejó un legado que lo consagró dentro de su pueblo.
Originariamente el pueblo lakota, de la tribu de los sioux, habitaba en las orillas del río Missouri. Tras la llegada de los europeos se vieron obligados a abandonar sus formas semisedentarias de vida y a volverse nómadas, ocupando de forma sucesiva los territorios situados en los estados de Minnesota, Dakota del norte y del sur, Nebraska y Wyoming. Esto no fue lo único que los condenó, se sumó el exterminio de los bisontes, el alcohol, las enfermedades y el Séptimo de Caballería. Ellos no olvidan aquella batalla de Little Big Horn (1876), en la que Sioux, el jefe indio, derrotó y mató al general Custer y a 210 de sus hombres. Jamás rindieron su libertad sin plantarle cara al enemigo.
Sin duda los Lakota han sobrevivido a increíbles odiseas, en 1890, la tribu fue perseguida, cazada y castigada en Wounded Knee; condenada a morir de hambre, ahorcada y masacrada. Todo por culpa de aquella batalla (Little Big Horn) en la que derrotaron militarmente a los Estados Unidos y al general George Custer catorce años antes. Pero no acaba aquí, en 1862 el presidente Abraham Lincoln firmó una orden ejecutiva en la que condenaba al ahorcamiento a 37 dakotas. Este acontecimiento sucedió a la par que ordenaba liberar a los afroamericanos. Posteriormente durante el 1978, se aprobó una orden en la que las culturas y costumbres indígenas fueron prohibidas por las políticas gubernamentales.
Pero, Hollywood tampoco dedicó jamás una película a la política de asimilación de su comunidad, institucionalmente promovida por el Gobierno norteamericano.
En los años 50 los indios fueron enviados a las ciudades, para mezclarlos entre el resto de la gente. Así que a día de hoy la mitad de la población indígena vive en los núcleos urbanos y el resto, en las reservas. En la reserva de Standing Rock, viven unas 8.000 personas, repartidas por Dakota del norte y Dakota del sur. Aproximadamente otros 8.000 de los viven fuera de las reservas, en diferentes ciudades norteamericanas.
Tras esto comenzaron los movimientos activistas en defensa de los derechos de los indígenas. La raíz de los movimientos de protesta fue posterior a la guerra de Vietnam en los sesenta, hispanos y negros articularon movimientos de defensa de sus derechos básicos. Así que a esto se sumaron los indios. Lo fundaron en Minneapolis para protestar por la brutalidad policial contra los indios. Después, se crearon oficinas en otros lugares como Oklahoma, Cleveland o Canadá. El colonialismo trajo consigo problemas terribles para las tribus.
En 1978, habían sido obligadas tres generaciones a acudir a las llamadas “boarding schools” (centros educativos establecidos a finales del siglo XIX para educar a los nativos de acuerdo a los estándares de vida euro-americanos). Hay que tener en cuenta que durante más de un siglo, a los indios se les había prohibido hablar su lengua y lo que es todavía peor, desde 1910 a 1978, se les prohibió la espiritualidad.
Era cierto que el “democrático” gobierno de los Estados Unidos no garantizaba la libertad de credo de los nativos americanos. En 1978 el Congreso aprobó un acta que garantizaba por primera vez nuestra libertad religiosa y el derecho a la vida, pues ese es el sentido ritual de la danza del sol: vivir.
Después de todo esto todavía algunos se preguntaran por que el suicidio se esta convirtiendo en una epidemia.
Hoy los Lakota tienen una tasa de suicidio semejante a la de Lituania o Rusia, los dos países con los índices más altos de Europa. El fenómeno comenzó a mediados de los noventa en la tribu, y aunque tienen algunos programas de prevención del suicidio desde entonces, no ha impedido que muchos adolescentes nativos sigan quitándose la vida.
Teniendo en cuenta que son una pequeña comunidad en términos numéricos, esto está devastando a su gente. Obviamente, el suicidio es el resultado directo de estar viviendo bajo condiciones de colonialismo, por la imposición de una cultura ajena, por el dolor intergeneracional transmitido a través de la memoria colectiva y originado por el expolio de sus tierras y la destrucción de su cultura y su lenguaje. Y aunque en otras culturas, como la japonesa, el suicidio puede ser algo honorable, en su cultura es contrario a su espiritualidad.
Sin duda la lucha sigue en pie, para poder refutar aquellas leyes aplicadas a través de los reyes de España, quienes enviaron sus conquistadores amparados por la idea de que los indios eran unas “bestias vagabundas”. De acuerdo a esa filosofía, las tierras de los indios podían ser tomadas libremente.
http://muhimu.es/diversidad/los-ultimos-indios-americanos/
lunes, 9 de enero de 2017
Mensajeros de la globalización.
Las fronteras no se trazan teniendo en cuenta las diferencias; las diferencias se buscan, se encuentran o se inventan en función de unas fronteras que ya han sido trazadas, o al menos así lo afirmó e ilustró profusamente el gran antropólogo noruego Fredrik Barth en su obra magna Grupos étnicos y fronteras. La organización social de la diferencia cultural (publicada en 1969).
Existe un deseo ferviente de buscar o inventar diferencias como forma de legitimar a posteriori la presencia de límites, para justificar la mutua separación y el doble lenguaje orwelliano, la táctica de las dos varas de medir y la diversidad de códigos de conducta pensados para favorecer y salvaguardar nada menos, y nada más, que muros de cemento de cuatro metros de alto, alambradas y cárceles o campamentos que aguardan a los intrusos.
Estamos viendo hoy cómo Europa se dedica a elevar las prácticas descritas por Barth, hasta ahora consideradas excentricidades de populistas sin escrúpulos, a la categoría de criterio legal autorizado y universalmente vinculante. La política que hasta hace poco se asociaba a un elemento marginal y errático de la sociedad europea está pasando a toda velocidad al centro del espectro político.
Esos nómadas sin hogar sacan a la luz la realidad de la (¿incurable?) fragilidad de nuestro confort
Desde el desastre ocurrido en octubre de 2013 frente a las costas de Lampedusa, “las políticas de los dirigentes europeos no han cambiado”, según escribía Maximilian Popp en su artículo Una mirada interna a la vergonzosa política de inmigración de la UE, publicado el 11 de septiembre de 2014 en Der Spiegel: “No existe casi vía legal para los refugiados en Europa: ni para la mayoría de los sirios, de los que muy pocos llegan a Alemania en condición de refugiados de cuota, ni para los iraquíes, ni para personas procedentes de países de África Occidental en dificultades. Quienes desean pedir asilo en la UE tienen que llegar antes de forma ilegal, en barcos de contrabandistas, ocultos en furgonetas o en vuelos comerciales con pasaportes falsos. La UE está cerrando sus puertas… La transformación de la Unión Europea en una fortaleza ha creado las condiciones que han causado tantas muertes ante sus fronteras. Muchos refugiados escogen la peligrosísima ruta del Mediterráneo porque Frontex está cerrando las rutas terrestres”.
A todos los efectos, la reacción de la UE ante la tragedia de 2013 en Lampedusa es una invitación permanente a sus innumerables repeticiones. La explosión de sentimientos fraternales desatada por la fotografía del cadáver de Aylan Kurdi ha sido breve, las fronteras de Europa están volviendo a fortificarse frente a los otros indeseados y las condiciones para entrar son cada día más estrictas.
Al mismo tiempo, las expresiones de solidaridad con los seres humanos que viven esta tragedia inhumana han quedado relegadas otra vez a los márgenes, de forma que el proscenio político queda a merced de los alarmistas, y el escenario público, en manos de la insensibilidad moral y la indiferencia. El debate político vuelve a recurrir al catálogo de argumentos más manidos, una mezcla de miedos económicos y de seguridad.
Hasta que nos enfrentamos a él, el desconocido sigue siendo extraño, incomunicado por naturaleza
En el debate actual no se ha estudiado suficientemente una de las causas fundamentales de esta respuesta apagada, tal vez la que inspira todas las demás reacciones. El hecho de que no podemos dejar de darnos cuenta de que la aparición masiva y repentina de desconocidos que llaman a nuestra puerta es un fenómeno que ni hemos provocado nosotros ni podemos controlar. No es extraño que, para muchos, las sucesivas oleadas de inmigrantes sean (parafraseando a Bertolt Brecht) “presagios de malas noticias”.
Nos recuerdan sin cesar lo que nos encantaría olvidar o, mejor aún, hacer desaparecer: unas fuerzas globales, distantes, que a veces se oyen, pero son intangibles, ocultas y misteriosas, y con la capacidad de inmiscuirse en nuestras vidas al mismo tiempo que desprecian e ignoran nuestras preferencias.
La verdadera culpa imperdonable de las víctimas colaterales de esas fuerzas, una vez que se han convertido en nómadas sin hogar, es que sacan a la luz la realidad de la (¿incurable?) fragilidad de nuestro confort y la seguridad de nuestro lugar en el mundo. Y por eso, por una lógica viciada, se tiende a verlas como unas tropas de vanguardia que están sentando sus cuarteles entre nosotros.
Estos nómadas, que no lo son de forma voluntaria, sino por el veredicto de un destino despiadado, nos recuerdan de manera irritante la la fragilidad de nuestro bienestar
Estos nómadas, que lo son no de forma voluntaria, sino por el veredicto de un destino despiadado, nos recuerdan de manera irritante la vulnerabilidad de nuestra posición y la fragilidad de nuestro bienestar. Es una costumbre humana, demasiado humana, culpar y castigar a los mensajeros por el odioso contenido del mensaje que transmiten, en lugar de responsabilizar a las fuerzas mundiales incomprensibles, inescrutables, aterradoras y lógicamente resentidas que sospechamos que son las culpables del angustioso y humillante sentimiento de incertidumbre existencial que nos arrebata la confianza y causa estragos en nuestros planes de vida.
Y aunque no podemos hacer nada para controlar las asombrosas fuerzas de la globalización, escurridizas y lejanas, al menos podemos desviar el enfado que nos producen y descargarlo, por persona interpuesta, sobre sus consecuencias, que están cerca y a nuestro alcance.
Podemos, por así decir, exorcizar el impresionante espectro en una efigie. Como es natural, eso no sirve para cortar el problema de raíz, pero quizá puede aliviar durante un tiempo la humillación de nuestro infortunio y la incapacidad de luchar contra la precariedad inhabilitadora de nuestro hueco en el mundo.
Todo eso, repito, no toca ni de lejos las raíces de la tragedia humana que estamos presenciando, ni mucho menos la posibilidad de evitar que nos hunda aún más en las turbias aguas de la indiferencia moral y la inhumanidad; esas respuestas a este desastre humano equivalen a depositar los crueles dilemas que nos plantea, nuestras responsabilidades morales y nuestros remordimientos de conciencia en los hombros de otros, y, en una violación flagrante del imperativo moral categórico de Kant, hacer a otros lo que no querríamos que nos hicieran a nosotros.
Nos llaman a separar en vez de unir y, de esa forma, ayudar a las fuerzas globales descontroladas en el despliegue de su estrategia de divide y vencerás, la causa principal de esta catástrofe. Por muy costoso que sea ofrecer solidaridad a las víctimas deliberadas y colaterales de esas fuerzas, por muy dolorosos que puedan ser los sacrificios personales que se nos exigen ahora, esa es, a largo plazo, la única respuesta con posibilidades realistas de prevenir otros desastres humanos y el empeoramiento del actual.
Georg Simmel subrayó que el conflicto es un preludio a la integración: un instante de contacto, de impacto, un intento (fallido) de eliminar una mancha oscura de un paisaje limpio y la decisión de hacerle sitio en él. Hasta que nos enfrentamos a él, el desconocido sigue siendo extraño, extraño de pies a cabeza, incomunicado por naturaleza y de aquí a la eternidad.
El conflicto es llamar a una puerta completamente cerrada y pedir o exigir que se abra la mirilla y se examine con detalle al intruso. Los que están detrás de la puerta a la que es posible que llamen pueden reaccionar por adelantado instalando cerraduras más sólidas y rodeando la casa de cámaras de seguridad.
Si lo hacen, la comunicación —el camino real a la fusión de horizontes de Hans-Georg Gadamer— se rompe, o, mejor dicho, se corta de raíz. Simmel sugería que al margen de que el conflicto engendre amor u odio, puede proporcionar una salida de la jungla del aislamiento recíproco, aunque con la condición de que haya diálogo, que equivale al mutuo reconocimiento de que se comparte la condición humana; es decir, convirtiendo el muro de la frontera en un puente.
El primer obstáculo en la salida del aislamiento recíproco es el rechazo al diálogo: el silencio del distanciamiento, la falta de atención, el desprecio y la indiferencia. En lugar de amor y odio, la dialéctica del trazado de fronteras se concibe como una tríada de amor, odio e indiferencia o abandono.
Sobre el vicio o el pecado de la indiferencia, el papa Francisco dijo el 8 de julio de 2013, durante su visita a Lampedusa, el lugar y el instante en el que comenzó la marea actual de malestar y la posterior debacle moral: “Cuántos de nosotros, yo incluido, hemos perdido el rumbo; ya no estamos atentos al mundo en el que vivimos; no nos importa; no protegemos lo que Dios creó para todos, y acabamos siendo incapaces incluso de cuidar unos de otros. Y cuando la humanidad pierde el rumbo, se producen tragedias como la que hemos presenciado… Hay que hacerse la pregunta: ¿quién es responsable de la sangre de estos hermanos y hermanas nuestros? ¡Nadie! Esa es nuestra respuesta: no soy yo; yo no tengo nada que ver; debe de ser otra persona, pero desde luego yo no… En nuestro mundo, hoy, nadie se siente responsable; hemos perdido el sentido de la responsabilidad por nuestros hermanos y hermanas… La cultura del confort, que nos hace pensar solo en nosotros mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de otras personas, nos empuja a vivir en pompas de jabón que, por bellas que sean, son insustanciales; ofrecen una ilusión vana y pasajera que desemboca en la indiferencia hacia los demás, incluso en la globalización de la indiferencia. En este mundo globalizado, hemos caído en la indiferencia globalizada. Nos hemos acostumbrado al sufrimiento de otros: no me afecta, no me preocupa, no es asunto mío”.
El papa Francisco nos llama a “eliminar la parte de Herodes que acecha en nuestros corazones; pidamos al Señor la gracia de llorar por nuestra indiferencia, de llorar por la crueldad de nuestro mundo, de nuestros propios corazones y de todos quienes, en el anonimato, toman decisiones sociales y económicas que abren la puerta a situaciones trágicas como esta. ¿Ha llorado alguien? ¿Ha llorado alguien hoy en nuestro mundo?”.
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/10/29/actualidad/1446143608_413979.html?rel=mas
viernes, 2 de diciembre de 2016
Oposición a oleoducto en EEUU modela lucha indígena americana.
El canadiense Clayton Thomas-Muller cruzó la frontera entre su país y Estados Unidos para sumarse al movimiento indígena en contra de la construcción de un oleoducto, convertido en un ejemplo de las luchas de los pueblos nativos de América contra megaproyectos, donde abundan los elementos comunes.
“Es un movimiento increíble. El factor común número uno es la fundación espiritual de la cosmovisión. Son indígenas de todo el mundo que comparten la cosmogonía del agua. Hay un sentimiento de la sacralización de la tierra. Es el mayor movimiento indígena desde los días precoloniales”, dijo a IPS este delegado de la Red Ambiental Indígena.
Thomas-Muller, del pueblo cree o pukatawagan, subrayó que el oleoducto es “uno de los mayores casos de riesgo ambiental en Estados Unidos”, contra el que luchan los pueblos indígenas afectados, tal como hacen en otras partes del mundo.
“Vemos muchos paralelismos en las luchas indígenas locales. Cuando los pueblos indígenas se levantan e invocan el poder de su cosmología y de su visión del mundo y la incorporan a movimientos sociales, encienden a la gente como nunca antes se había visto”, aseguró por teléfono desde el campamento del pueblo sioux al que se sumó el 6 de este mes, para apoyar sus acciones contra el oleoducto.
Aseguró que el mundo está con Standing Rock Sioux, la tribu que encabeza el rechazo al Oleoducto de Acceso a las Dakotas (DAPL, en inglés), con un tendido de 1.890 kilómetros de largo y 3.700 millones de dólares de inversión privada, en el estado de Dakota del Norte, en el centro de la frontera de Estados Unidos con Canadá.
El proyecto, que construye la empresa estadounidense Dakota Access, está destinado a transportar 470.000 barriles diarios de crudo desde el yacimiento no convencional de Bakken.
La rebelión de los sioux, también conocidos como dakotas, logró paralizar desde septiembre la construcción del tendido, en una batalla a la que se han unido desde abril miles de indígenas de otros pueblos nativos, activistas ambientales y celebridades, no solo de Estados Unidos sino de otras partes del mundo.
El rechazo indígena se centra en el daño que el oleoducto provocaría, según denuncian, a sitios sagrados, a sus territorios y a los cuerpos de agua. Los autodenominados “protectores” de la reserva y las aguas denuncian que el gobierno no negoció el acceso a un territorio en que legalmente tienen jurisdicción absoluta.
Con un campamento instalado en las riberas del río Misuri, donde ondean unas 600 banderas de pueblos indígenas de todo el mundo, resisten la represión que se intensificó desde octubre. En Estados Unidos viven unos 2,63 millones de personas indígenas, de una población cercana a los 325 millones, repartidos en unas 150 tribus.
Esa movilización en el norte estadounidense enriquece luchas similares en América Latina, aseguran dirigentes indígenas.
En el norteño estado mexicano de Sonora, el pueblo yaqui atraviesa por una situación parecida, porque un gasoducto privado también amenaza su territorio.
“No se nos preguntó ni se nos informó. Queremos que se nos consulte, que se respeten nuestros derechos. Estamos en defensa del territorio, del ambiente”, afirmó a IPS el yaqui Plutarco Flores.
En mayo de 2015, en una consulta acorde con sus usos y costumbres, los yaquis, uno de los 54 pueblos originarios mexicanos, rechazaron que el gasoducto pasase por su territorio, pero el gobierno no reconoció la decisión. Ante ello, los yaquis interpusieron un amparo en abril, que mantiene suspendida la construcción.
El tendido, de unos 850 kilómetros, tocará territorio yaqui en una porción de 90 kilómetros, en las inmediaciones de algunas de sus viviendas. En octubre, un enfrentamiento entre personas que respaldan y otras que se oponen al proyecto, dejó un indígena muerto y 14 lesionados.
Para Flores, la lucha indígena contra los megaproyectos se ha convertido en “un paradigma” y movilizaciones como la de Standing Rock “nos inspiran y nos reconfortan”, porque “compartimos patrones culturales”.
También en México, en el norteño estado de Sinaloa, los indígenas rarámuri mantienen desde enero de 2015 frenada la construcción de un gasoducto entre su territorio y el fronterizo estado estadounidense de Texas, sobre el que exigen una consulta libre, previa e informada, como es legalmente obligatorio.
Al contrario de Estados Unidos, los países latinoamericanos han rubricado el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales, que protege sus derechos y obliga a ese tipo de consulta sobre obras que afecten sus territorios.
Pero en muchas ocasiones, denuncian dirigentes indígenas consultados por IPS, ese derecho no se ha trasladado a leyes nacionales o no se cumplen, cuando sus tierras ancestrales son incluidas en obras vinculadas a la actividad hidrocarburifera, minera, hidroeléctrica o de infraestructura.
anto el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, como la relatora especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, la filipina Victoria Tauli-Corpuz, pidieron en septiembre al gobierno estadounidense consultar a las comunidades perjudicadas por el oleoducto.
“El hecho de no consultar a los pueblos indígenas es una violación a sus derechos. Además, las detenciones que han ocurrido también son una violación al derecho de libre reunión”, enfatizó Tauli-Corpuz a IPS este miércoles 9, en la conclusión de una visita académica a México.
Durante sus tres días en el país, la relatora especial participó en un coloquio internacional sobre derecho a la consulta previa, libre e informada a los pueblos indígenas, promovido por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Tauli-Corpuz también se entrevistó con representantes de 20 pueblos indígenas mexicanos afectados por gasoductos, hidroeléctricas, carreteras y minas. El gobierno mexicano anunció que invitará oficialmente a la relatora especial en 2017 para que examine el estado de indígenas en México.
La alta funcionaria detalló que una queja recurrente que recibió durante visitas que ha realizado a Brasil, Colombia, Honduras, Panamá y Perú es el irrespeto a la consulta que obliga el Convenio 169 y la inexistencia de esquemas que la garanticen.
“Hubo una consulta mal hecha, simulada. Además, el pueblo no quiere los medidores de consumo de agua, porque tendrán que pagar más por el servicio”, explicó a IPS durante el coloquio la facilitadora jurídica de los maleku, Tatiana Mojica, que estudia introducir un amparo contra la obra.
Desde septiembre, indígenas sarayaku, de Ecuador, emberá-wounaan, de Panamá, y tacana, de Bolivia, han visitado el campamento sioux contra el oleoducto.
Thomas-Muller aseguró que “tenemos la oportunidad de frenarlo”. “Soy optimista de que seremos victoriosos aquí. Estos movimientos representan el martillo que caerá sobre la infraestructura petrolera en manos de los bancos y las grandes empresas. Queremos que aparezca la voluntad política”, sostuvo.
Los opositores preparan una gran movilización para el 15 de este mes, en el epicentro de la protesta para demandar al gobierno que niegue el permiso al oleoducto de Dakota.
“Esta lucha lleva una secuencia. Estamos firmes de que el gasoducto de Sonora no va a pasar”, aseveró Flores.
Mientras, Mojica sostuvo que “nos estamos uniendo para luchar contra los megaproyectos para que no nos afecten. Estamos haciéndonos escuchar”.
Para Tauli-Corpuz, la oposición a las megaobras es una característica compartida por los grupos ancestrales, “que es un imán que atrae la solidaridad de otros pueblos”.
Por Emilio Godoy
http://www.ipsnoticias.net/2016/11/oposicion-a-oleoducto-en-eeuu-modela-lucha-indigena-americana/
lunes, 28 de noviembre de 2016
El costo de la inacción climática de EEUU sería muy alto.
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, hizo algunas declaraciones que dan a entender que habría suavizado su posición respecto del cambio climático, dejando a muchos analistas y activistas sin saber qué esperar de este país tanto dentro como fuera de su territorio.
En la reunión que mantuvo con periodistas de The New York Times el martes 22, Trump prometió tener una “mente abierta” en materia de recalentamiento planetario, un cambio respecto de sus anteriores declaraciones sobre que era un “engaño” de China.
Entre las propuestas ambientales de Trump se destaca el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático, el desmantelamiento del Plan de Energía Limpia, que procura reducir las emisiones de gases invernadero del país y el desvío de miles de millones de dólares otorgados a programas climáticos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la industria local de combustibles fósiles.
"La elección de Trump planteó grandes preocupaciones sobre las futuras acciones globales para frenar el cambio climático y ayudar a las personas de los países más pobres y vulnerables a hacer frente a sus devastadores efectos": Andrew Norton.
El presidente electo también anunció el martes su intención de retirar los fondos para investigación y cambio climático de la Administración de la Aeronáutica y del Espacio (NASA). De hecho, Bob Walker, quien encabezará la transición para el nuevo gobierno, consideró que ese trabajo estaba demasiado “politizado”.
“La elección de Trump planteó grandes preocupaciones sobre las futuras acciones globales para frenar el cambio climático y ayudar a las personas de los países más pobres y vulnerables a hacer frente a sus devastadores efectos”, reconoció el director del Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo (IIED), Andrew Norton, en diálogo con IPS.
A fin de mantener el aumento global de la temperatura por debajo de los dos grados centígrados, como se acordó en el Acuerdo de París, Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases contaminantes del mundo, se comprometió a disminuir sus emisiones entre 26 y 28 por ciento para 2025, respecto de las de 2005.
“Los países querían que Estados Unidos se quedara, pero si no lo hace, no se van a detener; hay una especia de mentalidad de ‘estamos juntos en esto y seguiremos adelante y sepan que Estados Unidos volverá en algún momento’”, comentó a IPS el director de estrategia y política de la Unión de Científicos Preocupados, Alden Meyer.
Trump designó al escéptico en cuestiones climáticas Myron Ebell, quien urgió al Senado a rechazar el Acuerdo de París, para encabezar la transición en la Agencia de Protección Ambiental (EPA), una medida desalentadora para activistas locales.
En lo que respecta a la asignación de recursos, la preocupación principal tras la elección de Trump es el Fondo Verde para el Clima (FVC) de la ONU, creado durante la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), realizada en el balneario mexicano de Cancún en 2010, y lanzado al año siguiente.
Las naciones ricas se comprometieron a movilizar 100.000 millones de dólares al año para 2020 para ayudar a los países en desarrollo a mitigar y adaptarse al cambio climático.
Estados Unidos prometió 3.000 millones de dólares, alrededor de 30 por ciento de los casi 10.000 millones ya comprometidos, pero hasta ahora el Congreso legislativo solo aprobó 500 millones.
El efecto de esas políticas también se sentirá a escala nacional, como es el caso del Plan de Energía Limpia, que procura reducir la contaminación por el carbón de las centrales de generación eléctrica.
La quema de carbón es la principal fuente de emisiones contaminantes en Estados Unidos y es responsable de numerosas enfermedades respiratorias, de muertes prematuras, así como de la contaminación y la destrucción de importantes recursos naturales.
Desde 2010, casi una tercera parte de las centrales a carbón se fueron retirando de forma gradual, en el marco de la iniciativa de la EPA. Esa política es una de las principales razones de que las emisiones de carbono de Estados Unidos se redujeran 12 por ciento en una década.
Trump también dijo que daría luz verde a megaproyectos de infraestructura, como los controvertidos oleoductos de Keystone XL y el de Dakota Access.
En particular el de Dakota Access, de unos 1.886 kilómetros, es muy criticado a escala local y ha generado una gran resistencia por el riesgo que supone para un territorio indígena, para sus fuentes de agua y por la contaminación que podría generar.
Un grupo de 21 jóvenes de nueve a 20 años presentaron una demanda contra el gobierno estadounidense por no tomar medidas suficientes para frenar el cambio climático, lo que viola su derecho constitucional a la vida, la libertad y la propiedad.
“El gobierno sabe que el cambio climático se produce y que es consecuencia de las emisiones de carbono por lo menos desde 1965; sus acciones en estos años han creado una situación que pone en riesgo el derecho de nuestra generación y la de nuestros hijos a vivir en una sociedad estable que dependa de una clima estable”, explicó el demandante Jacob Lebel, de 19 años, a IPS.
En la demanda se menciona el proyecto Jordan Cove, una planta de gas natural en la bahía de Coos, en el estado de Oregon, que se conectaría con el gasoducto Pacific Connector Gas, de 373 kilómetros, que atravesaría el estado transportando gas natural, constituyéndose en la mayor fuente de emisiones de carbono de ese estado si llegan a construirse.
Si el presidente Barack Obama no llega a un acuerdo con los demandantes antes del traspaso de mando, Trump quedaría involucrado después del 21 de enero en un caso que podría terminar en un juicio.
En la tercera semana de este mes, la jueza de Oregon, Ann Aiken dictaminó que los demandantes tenían argumentos para ir a juicio, al rechazar el pedido del gobierno y de la industria de combustibles fósiles de que desestimara el caso.
“La ONU puede actuar dándole a los jóvenes demandantes una plataforma para presentar su caso a una audiencia global y quizá para inspirar a otros en otras partes del mundo”, observó Lebel.
De hecho, ya se han registrado casos similares. En 2015, un tribunal de La Haya ordenó al gobierno holandés a reducir las emisiones de gases invernadero en 25 por ciento para 2020 a raíz de una demanda presentada por la organización Urgenda, en representación de 900 ciudadanos, acusándolo de no protegerlos del cambio climático.
Actualmente, una coalición de organizaciones de jóvenes, activistas indígenas y Greenpeace demandan al gobierno noruego por su decisión de permitir la exploración petrolera y la perforación en el mar de Barents, acusándolo de violar la Constitución nacional y de amenazar el Acuerdo de París.
En la COP22, realizada entre el 7 y el 18 de este mes en Marrakesh, las elecciones estadounidenses estuvieron presentes cuando los delegados reafirmaron la necesidad de tomar medidas contra el cambio climático y urgieron al presidente electo a mantener los compromisos contraídos por su país.
“Estados Unidos, la segunda potencia económica del mundo y el segundo mayor emisor de gases invernadero, debe respetar los compromisos contraídos”, recordó el presidente de Francia, Francois Hollande.
Por su parte, el primer ministro de Fiyi, Frank Bainimarama, dio un emotivo discurso dirigido a Trump.
“Lo invito formalmente a Fiyi, le mostraremos cómo ya tenemos que desplazar a comunidades enteras por el aumento del mar. El mundo mira a Estados Unidos en busca de liderazgo mientras trabajamos juntos para hacer frente a un desafío que amenaza la supervivencia y el bienestar de nuestro planeta”, señaló.
“Presidente electo Trump, apelo a usted, por el bien de la humanidad, a demostrar ese liderazgo y a unirse a nuestra causa común”, invitó.
http://www.ipsnoticias.net/2016/11/el-costo-de-la-inaccion-climatica-de-eeuu-seria-muy-alto/
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