martes, 9 de enero de 2018

Nativos digitales presentan dificultades en actividades de interacción física.


Los nativos digitales, personas nacidas en la época de la interacción digital total, presentan dificultades para algunas actividades que requieren de manipulación o interacción física o manual, explicó a Efe el psicólogo Raimundo Calderón.
El director nacional de psicología de la Universidad del Valle de México (UVM) dijo que pasar muchas horas expuesto a un recurso digital “elimina posibilidades de que la persona camine, de que interactúe, juegue o se mueva y esto va deteriorando la parte física y cognitiva del ser humano”.
En cualquier caso, el experto aclaró que tanto lo manual como lo digital generan competencias determinadas, todas ellas con una utilidad concreta para resolver problemas.
“El problema viene cuando lo digital trata de sustituir situaciones de la vida cotidiana que son las que permiten el desarrollo en el ser humano”, indicó.
Para algunas personas con inseguridades y dificultad para las relaciones personales la tecnología les permite poder expresarse con comodidad, razón de peso para desarrollar una dependencia al medio digital.
La tecnología implica “una modificación en las relaciones interpersonales” y para todas aquellas personas que tienen un problema un cara a cara puede paliarlo.
Muchas personas necesitan comunicarse con el otro “con un cierto nivel de protección de sus inseguridades” y es algo que lo digital les permite hacer.
“Pueden establecer esta comunicación sin presencia del otro. Esto hace que los niveles de seguridad se mantengan puesto que esta protección no es eliminada por lo digital”, precisó.
En el caso contrario, una persona extrovertida, con tendencia a la exposición, también encuentra en el medio digital una manera de cubrir sus necesidades de comunicarse de manera exacerbada, comportamiento que ilustran a la perfección redes sociales como Instagram y Facebook.
En caso de tener una adicción a la tecnología, el funcionamiento es básicamente el mismo al de cualquier adicción, basándose en “la obtención momentánea de un estado de placer que evita situaciones de sufrimiento extremo”.
“Cuando se da la crisis de ansiedad ante la ausencia del objeto adictivo es porque en ese momento no tenemos la satisfacción de manera inmediata y nos hace asumir de manera inconsciente que estamos muriendo”, detalló.
En el caso de las relaciones humanas “ese placer que pudiera obtenerse como consecuencia de la interacción física con una persona se logra mediante una red social”.
Uno de los peligros, según el experto, es la tendencia al individualismo, algo que “perjudica de manera muy importante los procesos de desarrollo del ser humano” y que en ocasiones puede encontrar en lo digital un astuto aliado.
“Si una persona trata de evitar tener conflictos desde su lógica con otras personas va a meterse en sí mismo y algo que le ayuda muchísimo en esa posición son los recursos digitales”, afirmó.
El ser humano tiene desde su nacimiento una necesidad psicobiológica de estar junto a otros seres humanos por una cuestión de dependencia que le lleva a desarrollar habilidades cognitivas.
“Lo que potencia las posibilidades de desarrollo del ser humano no es lo individual, sino lo social”, afirmó el especialista.
En cualquier caso, el proceso de tratar de evitar la interacción con el otro no es consecuencia de un desarrollo regular sano, sino de una serie de complicaciones psicológicas a menudo atribuidas a la infancia que le incapacitan para la interacción con los demás.
Esto hace que ciertas personas “nieguen esta realidad y busquen alternativas”, como es el caso de la interacción digital.
http://elsoldelaflorida.com/nativos-digitales-presentan-dificultades-en-actividades-de-interaccion-fisica/

jueves, 4 de enero de 2018

La comunicación amazónica en el contexto awajún.


En las comunidades nativas de la Amazonía peruana, la oralidad de sus pobladores nos revela una selva que habla y construye su identidad a través de historias, cantos y mitos; comunidades que han usado desde tiempos antiguos instrumentos de percusión y de viento, como medios de información y comunicación para recrear espacios de encuentro, socialización y reivindicación de la identidad. Espacios que además se han ido convirtiendo en lugares para propiciar sentidos de comunidad, y donde las personas pueden escucharse, mirarse, reconocerse como originarios de una región o localidad. Esta comunicación oral y estos medios sonoros, a los que se suma la radio han permitido la movilización de los nativos por diferentes territorios de una selva, que consideran como parte del “TajimaPujut” (en idioma awajún el buen vivir), que han aprendido a caminar y respetar como parte de su herencia ancestral.
Comprender estas formas o modalidades de comunicación nativa amazónica nos permite acercarnos a realidades culturales, cuyas dinámicas sociales cambiantes como toda cultura, representan sentidos de humanidad en un territorio como la Amazonía amenazado por la industria extractiva, el cambio climático y la falta de reconocimiento de las culturas indígenas. Pero al mismo tiempo, un lugar donde se necesita establecer canales de comunicación y diálogo entre las culturas nativas y el estado para ampliar derechos a los ciudadanos tales como la salud y la educación, el acceso a la justicia, la igualdad de oportunidades y la erradicación de la pobreza.
Esta es también la comunicación del pueblo Awajún(1), unos 55.366 habitantes, según el INEI 2007 que habita en el departamento de Amazonas (selva norte de Perú), ellos mismos se consideran una etnia de guerreros, que no fueron conquistados ni vencidos por los grupos de conquistadores y colonizadores que llegaron a sus territorios en diferentes épocas, entre ellos están los mochicas, los incas, los españoles, los terroristas, las tropas de militares ecuatorianos (en la Guerra del Cenepa), el narcotráfico y las empresas extractivas.
La comunicación awajún tiene un fuerte sentido social (se perciben como un colectivo) y cultural (incluye experiencias y vivencias locales) y ha permitido a generaciones de indígenas que viven en estas selvas, hablar en su idioma (awajún), reunirse, organizarse comunalmente y ahora, con las carreteras asfaltadas y los puentes que están al otro lado del río, también a entender las dinámicas y paradigmas que configuran la sociedad civil de la que forman parte en el Perú.
Los datos que presento aquí, provienen de un reciente trabajo de campo,que realicé a inicios de noviembre último en Santa Maria de Nieva(2), capital de la provincia de Condorcanqui, en el departamento de Amazonas. El estudio busca recoger datos sobre la relación entre la comunicación local y el desarrollo humano en el contexto amazónico.
El idioma awajún es el lenguaje para vivir en la selva, al menos entre los nativos, en un sentido comunicacional se habla el awajún para convocar a “mingas” (faenas comunales para construir o darle mantenimiento a la casa, limpiar la chacra,o apoyar a un poblador que pide ayuda a su comunidad), también para realizar danzas, fiestas, convocar asambleas; actividades que permiten estructurar la familia, el clan y la comunidad. Allí vemos espacios de participación donde se busca la agregación social.
Los conflictos por tierras, relaciones parentales, violencia, brujería o asuntos políticos rompen esos procesos sociales de comunidad, sin embargo, lo que reconstituye la unión es la defensa del territorio y las prácticas comunales. Los momentos de mayor sentido comunitario están en las “mingas”. También se evidencia un fuerte sentido comunitario político en las asambleas donde se eligen a los “apus” (líderes de la comunidad) o cuando intervienen públicamente los “pamuk” (jefe de todos o persona con visión).
"Los programas de radio transmiten y hablan también sobre reflexiones bíblicas y elementos de la cultura local como canciones, mitos, cuentos y leyendas".
Esta convocatoria social en el mundo awajún se practica a través de radios con parlantes instalados en las casas y en postes de la comunidad, además se da mediante el sistema de radio que permite la comunicación entre comunidades alejadas, al igual que las cabinas telefónicas instaladas en algunos centros poblados. A ello se suman también las emisoras de radios, como Radio Kampagkis o Radio Wampis; pero en tiempos ancestrales esta comunicación se realizaba a través de instrumentos de percusión como el “manguaré”, tronco con orificios que se tocaba como tambor para emitir sonidos, que anunciaban la llegada de visitantes o avisaban sobre personas enfermas, lluvias, buenas noticias o peligros. También se utilizaba una suerte de corneta “kachutuntui” confeccionada a base de una planta silvestre y que utilizaban los clanes en la selva para comunicarse en distancias cortas.
Desde hace algunas décadas a través de la llegada de colegios estatales a la zona, las nuevas generaciones de awajún son bilingües y hablan también el castellano. En ese contexto intercultural, el papel que cumple Radio Kampagkis, a cargo de la obra social de los jesuitas en Amazonas, es clave al ser un medio que facilita el diálogo entre los nativos awajún y el mundo occidental representado por el centro poblado de Nieva (algunos llaman a este lugar “Nieva York”, debido a la presencia de la ciudad en la selva, a través del comercio, la presencia de los migrantes que provienen de otras provincias, que allí conocen como “mestizos” o “apach”y las edificaciones de cemento que se levantan en la zona).
Radio Kampagkis tiene siempre las puertas abiertas y ello permite que las personas de la comunidad, puedan hablar en la radio, sentirse escuchadas, dejar mensajes o avisos que ellos piden que se anuncien en la radio. Entre sus locutores hay jóvenes awajún y su programación incluye noticias sobre campañas de salud pública, denuncias de violencia doméstica, saludos a los parientes y amigos, avisos sobre la caída de puentes debido a las lluvias torrenciales, debates sobre la corrupción, la realización de actividades deportivas o conciertos de música popular. Los programas de radio transmiten y hablan también sobre reflexiones bíblicas y elementos de la cultura local como canciones, mitos, cuentos y leyendas.
Estas formas de expresión aportan a la comprensión de una historia, estructura social y organización de los nativos en la selva, sobre este asunto la filósofa política Iris Marion Young(3), propuso en un planteamiento sobre democracia comunicativa, que“los saludos”, “la retórica” y “la narración” resultan ser formas de expresión posibles del que se pueden valer las personas de culturas diferentes, que no han sido incluidos por la cultura occidental ni el desarrollo contemporáneo, para buscar consensos, participar en el debate público y en acciones democráticas de participación ciudadana o política.
Estamos ante nuevos ciudadanos que a través del bilingüismo y medios como la radio construyen mensajes desde su cultura, se organizan y viven en la selva, pero en contacto con el mundo occidental; ello representa, también, nuevos contextos comunicativos con actores sociales y políticos que buscan defender su cultura y territorio. Se abren nuevos espacios de comunicación para el desarrollo y el encuentro intercultural.
En este escenario, los debates locales y globales, como las COP(4) o los ODS, ya incluyen a la Amazonía y sus pueblos.

Por Franklin Cornejo*
https://www.servindi.org/actualidad-noticias/03/01/2018/la-comunicacion-amazonica-en-el-contexto-awajun
http://revistaideele.com/ideele/content/la-comunicacion

miércoles, 13 de diciembre de 2017

El pescador que da sepultura a los inmigrantes sin nombre.



Shams Eddin Marzoug se encarga por voluntad propia de enterrar los migrantes fallecidos en la costa tunecina.
Un cartel de latón da la bienvenida a los raros visitantes —la mayoría periodistas, algún cooperante— que ponen sus pies en el cementerio más desolado de Túnez. Un mismo mensaje se repite escrito en seis lenguas diferentes, la última, el castellano: “Cementerio de los desconosidos”. Alrededor del camposanto, sin tan siquiera la separación de un muro, un par de brazos gigantes compuestos de desechos. Este es un antiguo vertedero de la ciudad de Zarzis, situada a unos 60 kilómetros de la frontera libia, el único emplazamiento que permitió el ayuntamiento.
“Las boyas amarillas y negras en forma de corazón simbolizan la hermandad entre humanos, independientemente de su color de piel. Las botellas de agua en el interior, todas pertenecientes a migrantes, representan la vida”, explica Mohsen, un jubilado funcionario de correos con una retirada a Günter Grass. Este simple memorial a los migrantes muertos que los pescadores encuentran en altamar, o el Mediterráneo escupe en las playas de la región, fue idea suya. Como todo en este cementerio, es fruto de la buena voluntad y la falta de recursos. Las promesas y las buenas palabras de todo tipo de instituciones y autoridades —la última, hace tres meses, el hiperactivo embajador francés— se las llevó la brisa marina.
De hecho, la humilde necrópolis es obra de la inmensa humanidad de un solo hombre: Shams Eddin Marzoug, un pescador en paro de 52 años. “Hasta 2004, los migrantes eran enterrados en un rincón del cementerio municipal. Pero entonces, su número se desbordó, y las familias se negaron a acoger más”, cuenta mientras sortea tumbas con una ligera cojera. Desde entonces, él, siempre él y solo él, se encarga de ir al hospital a buscar los cadáveres, trasladarlos al improvisado camposanto como puede, a veces en una ambulancia otras el camión de la basura, y darles sepultura. Según sus cálculos, aquí reposan eternamente unos 300 sueños de una vida digna que se tornaron en pesadilla.
El pasado fin de semana, la ONG tunecina Alarmphone reclutó una decena de voluntarios para asear y dignificar el lugar. A su llegada, el cementerio no era más que una lengua de tierra, de unos 50 metros de longitud, punteada por la basura y pequeños montículos, algunos casi imperceptibles, otros coronados por un ladrillo o una piedra. “Los últimos días, hubo fuertes lluvias, y removieron la tierra”, lamenta resignado Shams Eddin, cuyo chaleco, gafas de sol y un sombrero con el ala derecha erguida, le dan un cierto aire de explorador.
Los jóvenes solidarios, mezclados europeos y tunecinos, limpian primero el suelo, con rastrillos y palas. Luego, adecentarán las tumbas. Frascos, suelas y cristales rotos se alternan con algún hueso humano. Pero el material dominante es el plástico, de bolsas, envases y botellas. Los desechos del productivismo consumista se mezclan, aleatoriamente esparcidos, con los restos de los cuerpos superfluos para el sistema económico global. A las afueras de una ciudad del marginado sur tunecino, frente a la playa, pero lejos de los complejos turísticos llenos ahora de obreros rusos.
Los cooperantes han traído una lápida para la única alma con una identidad conocida. Rose-Marie, Nigeria, 27-05-2017. “La conocí poco antes de subir al barco. Entonces, ya estaba enferma, no sabemos de qué. Quizás de una enfermedad que le transmitieron en Libia sus violadores. Era una buena mujer”, recuerda Jakob, un joven senegalés de 27 años, cabello rasta y gafas de sol. Apenas termina su plática, con el resto arracimado alrededor de la tumba, se retira a unos metros y se seca una lágrima. La nave de rescate llegó a tiempo para todos los más de 150 tripulantes de la embarcación clandestina, excepto para Rose-Marie.
Tras varias horas de trabajo, la porquería ha desaparecido del cementerio. Los montículos de tierra han crecido y se han multiplicado. Y en el perímetro del recinto, crece ahora una hilera de árboles y alguna flor transplantada. “Cuando crezcan, los árboles van a solidificar la tierra y protegerlo de los desprendimientos de desechos. Esto ya tiene otra pinta, ahora es respetable”, reflexiona satisfecho Shams Eddín. “Ellos no tienen familia, solo me tienen a mí. Hasta el último suspiro de mi vida me voy a consagrar a ellos, a darles una sepultura digna”, proclama emocionado. De su otra familia, la biológica, dos hijos emigraron clandestinamente a Francia, el mayor hace año y medio, y el pequeño el pasado verano. Ninguno le informó de sus planes con anterioridad. Sabían que su padre no lo aprobaría.

https://elpais.com/internacional/2017/12/05/mundo_global

viernes, 1 de diciembre de 2017

Odio para justificar negocios.


En las últimas semanas, nos hemos escandalizado con las imágenes llegadas desde Libia mostrando la subasta de seres humanos que habían atravesado parte de África con la intención de llegar a Europa donde esperan encontrar las oportunidades para vivir la vida digna que se les niega en sus países. También nos ofendíamos con las palabras del delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Bernabé, que calificaba la llegada de pateras a las costas de Cartagena como “un ataque coordinado contra nuestras fronteras y, por tanto, contra las fronteras de la Unión Europea”. Igualmente nos indignábamos con la reclusión de casi 500 personas llegadas en los últimos días a distintos lugares de Andalucía en la cárcel de Archidona, una medida de dudosa legalidad, además de indigna.
De similar manera nos revuelve el corazón y las tripas las más de 3.000 personas que desde el comienzo del presente año han muerto en el mar Mediterráneo intentando poner pie en Europa, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La cifra se eleva a 15.000 si empezamos a contar en 2014. No son las únicas muertes. Hay otras que ocurren un poco más lejos y, quizás por eso, nos llegan menos noticias de ellas. Son las que se producen en el desierto durante el intento de alcanzar las costas del norte de África y de las que se desconocen las cifras. “Todavía no tenemos una estimación del número de muertes en el desierto”, declaraba el pasado mes de octubre Richard Danziger, director de la OIM para África Occidental y Central, en una conferencia de prensa en Ginebra. “Suponemos que tiene que ser al menos el doble de los que mueren en el Mediterráneo. Pero realmente no tenemos evidencia de eso, es solo una suposición. Simplemente no lo sabemos “.
Detrás de estas muertes y violaciones de derechos humanos se esconde un gran negocio: el del control de las fronteras que genera mucho dinero para las industrias que participan en él y que ha creado un discurso que quiere justificar sus servicios y que no es otro que el de equiparar inmigración con amenaza. Es dentro de esta retórica donde se entienden afirmaciones como las de Bernabé, por ejemplo, o que se haya normalizado el tratamiento inhumano, las devoluciones en caliente, el abandono social… de las personas migrantes que llegan a España.

El informe Tras la frontera elaborado por el colectivo Caminando Fronteras, presentado el pasado mes de junio en Madrid, es muy claro en su denuncia de que España está inmersa en una guerra de fronteras de la que no somos conscientes aunque esté financiada con los impuestos de todos los españoles. Gracias a ella el Estado español excluye toda garantía democrática, social y de derechos. Se lucha en el sur: en Ceuta, Melilla, Mar de Alborán o Canarias. “Esta situación de conflicto hace que las víctimas de las fronteras no puedan acceder a derechos y que no tengan mecanismos de protección institucional ante la violencia estructural de las fronteras”.
La ONG lleva tiempo intentado visibilizar este discurso de guerra de fronteras que ha construido el Gobierno español desde 2003 y que se ha instalado en los medios de comunicación y en la ciudadanía, según ella. “Salgamos del discurso de criminalización de la migración para construir otro en el que hablemos de personas y ciudadanía en movimiento”, pide Helena Maleno, activista del colectivo.

Sin embargo, todo parece indicar que la visión que gana terreno no es esta, sino la anterior; la que tilda a la migración de amenaza ante la que hay que defender a esta Europa que cada vez se parece más a una fortaleza y menos a un santuario de los derechos humanos. Esa que hace que el Gobierno, la mayoría de los medios de comunicación y muchos ciudadanos hablen de crisis, desbordamiento, avalanchas, ataques…
Todo ello justifica el control de fronteras, una actividad a la que la Unión Europea dedica muchos recursos y a la que España y grandes empresas españolas no son ajenas. Así lo demuestra el informe de porCausa: La industria del control migratorio ¿Quién gana en España con las políticas fronterizas de la Unión Europea? Un trabajo que por primera vez demuestra la existencia en España de toda una industria que se lucra a base de vender bienes y servicios con un solo objetivo: detener a las personas que intentan cruzar la frontera. No se trata solamente de una identificación de empresas, sino que también se constata cómo una ideología se ha transformado en una industria de la que algunos están sacando mucho beneficio.

Esta industria de control de fronteras puede ser definida como una actividad económica que incluye concertinas, paredes virtuales, torres de vigilancia y de francotirador, cámaras fijas, móviles, de visión nocturna, de infrarrojos, radares terrestres y vigilancia infrarroja, de telecomunicaciones inalámbricas, sondas de dióxido de carbono, tecnología de la información, sistemas de identificación y bases de datos de inmigración, así como un número creciente de propuestas para el uso de drones de vigilancia fronterizo.
Todo esto, unido a la militarización de las rutas migratorias, a los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) o el recorte de derechos migratorios, no busca evitar que lleguen migrantes a las costas españolas, ”sino que lleguen los que necesita el sistema productivo europeo, pero previamente quebrados, asustados, despojados de derechos, sabedores de la fragilidad de su estancia y de los riesgos de no asumir su papel en los nichos secundarios del capitalismo europeo”.

O dicho mucho mejor: “si la Europa de Schengen, con sus navíos de guerra, sus radares y sus cazas había permitido que aquellas hordas de hambrientos que llegaban en patera hollaran su suelo, es porque saca de ellos partidos: cuanto más numerosos son, más fácil es esclavizarlos”, como escribe Fatou Diome en Las que aguardan.
A lo largo de un año porCausa ha estudiado todos los contratos públicos referentes a la Industria de Control Migratorio firmados en España y ha descubierto que solo el 3 por ciento de ellos están destinados a la acogida e integración o a la externalización a terceros países. Este grupo se adjudica el 17 por ciento de todo el dinero destinado a esta industria. En esta cantidad también entran los vuelos de deportaciones. Así que, el 97 por ciento de estos contratos están dirigidos a la vigilancia, el control, la detención, la expulsión y el mantenimiento de los sistemas fronterizos.
Un total de 943 de estos contratos firmados entre 2002 y 2017 por un montante de 610 millones de euros se reparten entre 350 empresas. De ellas, 10 acaparan más de la mitad de los recursos otorgados: Indra, Amper, Eurocopter, Albie, Telecomunicación-Electrónica y Conmutación, Atos, Dragados, Ferrovial, Siemens, Telefónica y GMV.

No  hay duda de que la máxima beneficiaria fue INDRA, empresa encargada del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE). Está participada por el SEPI (Sociedad Española de Participación Industrial); es decir, se trata de una sociedad pública. El informe identifica más de 60 contratos en los que ha participado en los últimos 15 años, o bien sola, o bien a través de una unión temporal de empresas. Esto les ha supuesto un total de 110 millones de euros de beneficio. Tras ella, las máximas beneficiarias han sido Dragados y Ferrovial.
En el sector de los vuelos organizados para deportar a las personas migrantes a sus países de origen Air Europa y Air Nostrum han sido las grandes beneficiadas.

Otro dato interesante del informe es el que señala que España destinó 896,3 millones de euros de recursos públicos a la Industria de Control Migratorio entre 2007 y 2017. Este dinero proviene en su mayoría de fondos europeos y subvenciones conseguidas por Frontex (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas). El Gobierno español solo ha invertido casi 260 millones de recursos propios. Es decir, el resto hasta llegar a los 896 millones viene de instituciones europeas. Lo que convierte a la Unión Europea en el principal financiador y el principal legitimador de estas políticas.

Con estos datos y más que se sacan de la lectura del documento, podemos afirmar que nos encontramos ante una ingeniería antipersonas, desarrollada por estas empresas. Que, además, han creado un discurso ideológico que justifica su negocio a base de inculcar miedo y odio contra las personas que busca solo una oportunidad para mejorar sus vidas en Europa.

Por: Chema Caballero

http://mundonegro.es/odio-para-justificar-negocios/

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La ciudad 10: decálogo para alcanzar la urbe perfecta.


La reducción de las emisiones de carbono, la accesibilidad y la eficiencia en el uso de recursos, algunos de los aspectos a tener en cuenta
Las transformaciones urbanas vienen de la mano de los cambios sociales, el plan de ordenamiento o modelo que se quiere de una ciudad, y desde luego, por sus gentes, los habitantes que día a día intentan poner en orden o, en su caso, esquivar el caos.Con motivo del Día Mundial de las Ciudades, que convoca las Naciones Unidas el 31 de octubre de cada año, desde la Fundación La Casa que Ahorra (FLCQA) nos explican cómo deben ser, qué servicios deben ofrecer y cuál debe ser el camino a seguir para que nuestras ciudades cuenten con espacios confortables, saludables y seguros.
Según los datos aportados por la ONU, el 67% de la población mundial vivirá en una ciudad en 2050, o lo que es lo mismo, dos de cada tres personas residirán en urbes cada vez más envejecidas. En concreto, el 14,4% de la población migrará hacia megaciudades con más de 10 millones de habitantes. Pero, ¿están nuestras urbes preparadas para acoger a tantos habitantes? ¿Cuáles son los principales factores que hacen que podamos vivir en una ciudad 10?
1.Una ciudad baja en carbono
Nadie duda -exceptuando a Donald Trump- que la lucha contra el cambio climático requiere del esfuerzo conjunto tanto de entidades públicas y privadas como de los ciudadanos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan los desórdenes atmosféricos y climáticos.El último informe de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM) confirma que la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, causante del cambio climático, aumentó en 2016.Según Albert Grau, gerente de la FLCQA, "en las ciudades se debe prestar especial atención a determinados sectores difusos, como la edificación y la movilidad, en los que resulta clave reducir su consumo energético y las emisiones asociadas, apostando por reducir sus necesidades energéticas, haciendo más eficientes los parques inmobiliario y vehicular, e incrementando el uso de energías de origen renovable".Aunque a partir del 31 de diciembre de 2020 todos los edificios privados que se construyan serán de consumo de energía casi nulo, es clave actuar desde ya para alcanzar ciudades y economías bajas en carbono.
2. Una ciudad saludable
El medio ambiente que nos rodea es un factor determinante para nuestra salud, tanto física como psíquica. Y en este punto, las personas que viven expuestas a la contaminación, en presencia constante de ruidos o en condiciones de temperatura y humedad inadecuadas en el hogar o en su lugar de trabajo pueden ver agravado su estado de salud. Así, según el Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid), el 40% de las quejas en las comunidades de propietarios proceden del ruido. Un 20% de los vecinos afirma que estas molestias están causadas por otros residentes, un 15% que se debe al deficiente aislamiento que tienen las viviendas y el 5% restante considera que es por instalaciones defectuosas (ascensores o desagües).
3. Una urbe no vulnerable a sufrir pobreza energética
 Para Grau, "las ciudades deben avanzar hacia edificios que faciliten que la energía sea un bien accesible y asequible para todos los ciudadanos, es decir, hacia edificios que no perjudiquen nuestra salud independientemente del nivel de renta". El último estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) evidenciaba que en 2014 el 11% de los hogares españoles era incapaz de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en la estación fría del año, una situación íntimamente ligada a la ineficiencia energética de los edificios.
4. Una ciudad segura y resiliente
Uno de los retos de las grandes urbes es conseguir una adecuada protección contra el fuego, especialmente en las viviendas. "Habitar en ciudades cimentadas bajo requisitos exigentes de prevención, siendo compatible con la eficiencia energética y la protección a la presión acústica, aumentará la seguridad y la resiliencia de todos los ciudadanos frente a las graves consecuencias", piensa el gerente de la Fundación La Casa que Ahorra.Los datos aportados por la Asociación Española de Sociedades de Protección Contra Incendios (Tecnifuego-Aespi), cifra en 109 el número de personas fallecidas en vivienda durante 2016. Un aumento del 7% en víctimas mortales y un 20% en intervenciones de bomberos en edificios residenciales.Y es que, "el 90 % de edificios antiguos y el 20% de nueva construcción no dispone de las medidas básicas de seguridad que exigen el Código Técnico de la Edificación (CTE) en los espacios comunes: portal, escaleras, trasteros, garajes, salas de caldera", precisan desde la Asociación.
5. Una ciudad accesible 
"Una ciudad moderna debe ofrecer mecanismos para que todos sus ciudadanos puedan disfrutar de sus servicios de forma plena, propiciando una sociedad igualitaria en oportunidades para todos e inclusiva", considera Grau. No podemos olvidar un efecto como el envejecimiento de la población, por lo que, aseguran desde la FLCQA, debe avanzarse en adecuar los edificios y el entorno urbano de modo que garanticen una accesibilidad sensorial, motriz y cognitiva.Los procesos de rehabilitación y regeneración urbanas deben actuar en la accesibilidad, apostando también por las actuaciones de eficiencia energética que permitirán disfrutar del interior de los espacios habitables, ya que al igual que un hogar no comienza en la puerta de nuestra vivienda sino en el portal de la comunidad, la accesibilidad y la calidad de vida deben ser inclusivas. El próximo 4 de diciembre entrará en vigor el Real Decreto Legislativo 1/2013 que obliga a que todos los edificios, entre ellos residenciales, sean accesibles a personas con discapacidad y, según estimaciones del CAFMadrid, más del 60% de los inmuebles todavía no han ejecutado las obras necesarias para la supresión de barreras arquitectónicas.
6. Una ciudad con un modelo de movilidad sostenible
El gerente de la Fundación La Casa que Ahorra no tiene ninguna duda: "La apuesta por el transporte público, los espacios peatonales o la bicicleta, así como la introducción de alternativas de uso compartido del coche como el carsharing o los vehículos "limpios", son la oportunidad para alcanzar ciudades que dejen de estar diseñadas por y para el coche privado y pasen a ser ciudades hechas para las personas". El urbanismo y la nueva construcción tienen mucho que decir al respecto, donde elementos como el vehículo eléctrico necesitarán de edificios preparados para la generación de energía y la recarga de los mismos. "Pero no nos olvidemos de adaptar lo existente", apostilla Grau. Por el momento, durante 2017 se han matriculado cerca de 8.000 vehículos eléctricos, según la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE).
7. Una ciudad integrada en su entorno
Una ciudad moderna integrada con su paisaje es uno de los grandes logros a alcanzar. "La integración de elementos naturales en las infraestructuras que componen la ciudad y la aplicación, entre otros, de criterios de arquitectura bioclimática en nuestros edificios, permitirán mejorar la calidad de vida y la biodiversidad urbana", apunta Grau.
8. Una ciudad eficiente en el uso de recursos
Aunque la edificación ha desarrollado un gran potencial en el aprovechamiento de los recursos naturales (energías renovables y aguas pluviales), queda mucho camino por recorrer si queremos avanzar hacia ciudades basadas en una economía circular. Para ello, el gerente de la Fundación La Casa que Ahorra apuesta por erradicar el uso de materiales de origen finito incorporando el reciclado, además de contribuir así a una mejor gestión de los residuos.
9. Una ciudad conectada con sus ciudadanos
Cada vez los ciudadanos demandan canales que les permitan ser parte activa de la planificación del entorno urbano. Según la FLCQA, "las nuevas tecnologías de la información y la comunicación permiten usar canales que, por un lado, informen en tiempo real sobre la calidad del ambiente urbano y sus servicios y que, por otro, ofrezcan vías de opinión y participación para los ciudadanos".
10. Un urbanismo adecuado
El centro de las grandes capitales se ha convertido en puntos neurálgicos del turismo. Existen incluso mapas urbanos de la "turistificación" o proliferación de pisos turísticos en las ciudades."A falta de una regulación normativa, muchas viviendas se están convirtiendo en hoteles o residencias, con las consecuencias urbanísticas que ello trae consigo, tanto por lo que respecta a la escasa calidad edificatoria para un ocupante temporal no exigente, como de servicios o instalaciones que se requieren", destaca Grau. Circunstancias que llevan a una presión económica con un incremento del precio del alquiler y una mayor población con posibilidad de ser expulsada.La Fundación La Casa Que Ahorra concluye que este decálogo no es una quimera ya que tenemos las herramientas y la capacidad para que nuestras ciudades sean ya así. "La rehabilitación energética de edificios, el uso de materias primas no finitas, las energías renovables, los avances en automoción, la ecoinnovación o la domótica están a nuestro alcance para establecer estrategias y desarrollar planes que avancen hacia ciudades más sostenibles, saludables, confortables, seguras y que, sobre todo, mejoren nuestra calidad de vida", concreta su gerente Albert Grau.

http://www.elmundo.es/economia/vivienda/2017/10/31/59f83e8f268e3ea1758b462f.html



martes, 31 de octubre de 2017

¿Cuál es el origen de la fiesta de Halloween ?


Halloween es una fiesta de origen pagano que se celebra la noche del 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos, y que tiene sus raíces en el antiguo festival celta conocido como Samhain (pronunciado "sow-in"), que significa "fin del verano" y se celebraba al finalizar de la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al "año nuevo celta", coincidiendo con el solsticio de otoño.
Durante esa noche se creía que los espíritus de los difuntos caminaban entre los vivos, y se realizaban fiestas y ritos sagrados que incluían la comunicación con los muertos. Además, era habitual colocar una vela encendida en las ventanas para que los muertos "encontrasen su camino".
Hace más de 2.000 años, la noche de Samhain, los celtas apagaban las luces y esperaban que la muerte no tocara a sus puertas. La cultura celta abarcaba las  islas Británicas, Escandinava y Europa Occidental y esta tradición del Samhain se extendió por todos estos territorios llegando a ser una de las más populares y de hecho podemos decir que a pesar de cierta distorsión se ha mantenido como algo tradicional. La evolución la modificó pero llega a nuestros días a partir de este origen y su desarrollo.
Los druidas, sacerdotes paganos celtas celebraban la noche del Samhain en la que los espíritus volvían a caminar por la tierra, buscando poseer a los vivos. Por eso no se encendía ningún fuego, las casas permanecían frías y oscuras, sus dueños se vestían fúnebremente para evitar la atención de los muertos y de este modo se creía que en la noche de los muertos se podía seguir con vida si se pasaba desapercibido.
Además, así celebraban los celtas el final del verano y el fin de las cosechas y, con ello, el comienzo de un año nuevo. “All Hallows Eve” es el nombre anglosajón que con los siglos se le fue dando a esta particular tradición, la víspera del Día de Todos los Santos, que a través del tiempo y el espacio se deformaría en la palabra “Halloween”.
Cada 31 de Octubre, esta fecha era además  una fiesta dedicada a dos dioses: Morrigan (diosa de la guerra y de la muerte) y Dagda (una deidad secundaria relacionada con la abundancia).

A pesar de su origen tenebroso, quizá lo más curioso de esta celebración no sea su carácter lúgubre, sino la mezcla de rasgos culturales que hoy en día aglutina en una sola fecha las tradiciones de varios pueblos.
Lo cierto es que la influencia de lo pagano y lo cristiano, principalmente, ha degenerado en una celebración que aunque dista bastante del origen que os estamos explicando todavía mantiene esa conexión con el ser una fiesta en la que la muerte está muy presente.
Al conquistar parte de las Islas Británicas, los romanos adquirieron parte de las celebraciones celtas, e incorporaron en su calendario el particular festejo del fin de año celta. Como es reconocido, la Iglesia es en parte una de las instituciones que mejor perpetuó el bagaje cultural de la civilización romana, a través de herramientas como el latín y la escritura.
Tras de las invasiones germanas y la caída de Roma, la Iglesia fue el único reproductor de los antiguos escritos romanos y griegos, que muchas veces fueron adaptados a la fe católica.
Así fue como, en el siglo VII d.C., el papa Bonifacio IV incorporó la antigua tradición celta, que figuraba en el calendario romano y se practicaba en las tierras bretonas, al conjunto de las celebraciones cristianas con el nombre de la víspera del Día de Todos los Santos, en un intento de darle un marco sagrado a la arraigada tradición pagana.
Sin embargo, la celebración de “All Hallows Eve” aún no había dejado de transformarse. Hacia el año 1845, Irlanda experimentó su peor crisis económica y social, en lo que se llamaría más tarde la Gran Hambruna Irlandesa. Millones de irlandeses emigraron a otros países en busca de trabajo, siendo los recientes Estados Unidos de América el principal destino de los exiliados.
Los irlandeses llevaron sus tradiciones, y así fue como All Hallows Eve se convirtió en Halloween. Con la intervención norteamericana, la celebración tomó un cariz mucho más pintoresco, cuando no comercial.
Una de las tradiciones más populares en el Halloween actual es el de ahuecar y tallar una calabaza. El origen real de esta tradición era la de hacer un farol llamado Jack-o-lantern surgido del  folklore irlandés del siglo XVIII. Cuenta la leyenda de esta tradición que Jack era un bebedor, jugador y holgazán que pasaba los días tumbados bajo un roble. En una ocasión se le apareció Satanás para llevarlo al infierno; pero Jack le retó a trepar al roble y, cuando el diablo estuvo en la copa del árbol, talló una cruz en el tronco para impedirle descender. Entonces Jack hizo un trato con el diablo: le permitiría bajar si nunca más volvía a tentarlo con el juego o la bebida.
Cuando Jack murió, sin embargo, no pudo entrar en el cielo debido a sus pecados en vida, y tampoco pudo hacerlo en el infierno por haber engañado al diablo. Con el fin de compensarlo, el diablo le entregó una brasa para iluminar su camino en la noche helada por la que debería vagar hasta el día del Juicio Final. La brasa estaba colocada dentro de una cubeta ahuecada que era un nabo, y que tenía que arder por siempre como un farol.
Es por ello que los irlandeses solían utilizar nabos para fabricar sus “faroles de Jack”, pero cuando los inmigrantes llegaron a Estados Unidos advirtieron que las calabazas eran más abundantes que los nabos.
Es por ello que comenzó la tradición de tallar calabazas para la noche de Halloween y transformarlas en faroles con una vela en su interior. El farol no tenía como objetivo convocar espíritus malignos sino mantenerlos alejados de las personas y de las casas.
En cuanto a la costumbre del “truco o trato” o pedir caramelos de puerta en puerta, surge en 1930 y tiene como origen una práctica que surgió en Europa durante el siglo IX llamada souling, una especie de servicio para las almas. El 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, los cristianos primitivos iban de pueblo en pueblo mendigando “pasteles de difuntos” (soul cakes), que eran trozos de pan con pasas de uva. Cuantos más pasteles recibieran los mendigos, mayor sería el número de oraciones que rezarían por el alma de los parientes muertos de sus benefactores.
En esa época se tiene la creencia de que los muertos permanecían en el limbo durante un período posterior a su fallecimiento y que las oraciones, aunque fueran rezadas por extraños, podían acelerar el ingreso del alma al cielo.
La práctica se trasladó a los  Estados Unidos como un intento de las autoridades por controlar el vandalismo que se producía durante la noche de Halloween. Hacia fines del siglo XIX, algunos sectores de la población consideraban la noche del 31 de octubre como un momento de diversión a costa de los demás, inspirados por la “noche traviesa” (Mischief Night) que formaba parte de la cultura irlandesa y escocesa .y aunque los actos consistían en bromas pesadas como derribar cercos o enjabonar ventanas, acaból derivando en auténticos actos contra personas y animales por no hablar de que tuvo un punto máximo durante la década de 1920 con las masacres perpetradas por los enmascarados del Ku Klux Klan.
Debe hacerse una mención especial a otra celebración americana, tan antigua (incluso más) como la celta que también rinde culto a sus muertos y se desarrolla (nuevamente a través de la intervención eclesiástica) durante estos mismos días.
Se trata del Día de los Muertos, cuyo origen se remonta a las civilizaciones precolombinas y hoy en día se festeja México y otros países centroamericanos.
Mientras tanto, es irónico observar cómo la celebración de Halloween se afianza en varios países de Europa, continente en donde se originó, a través de la globalización. Si bien es cierto que el nuevo orden mundial imperialista impone las costumbres de la metrópoli hacia la periferia, no deja de ser significativo el periplo histórico al que se vio sometida la celebración de la noche del 31 de octubre.
En España Halloween también se celebra gracias a la influencia cultural que  llega constantemente desde Estados Unidos, aunque el 31 de Octubre no es tan célebre como el 1 de Noviembre y que se conoce como el Día de Todos los Santos.
Este Día de Todos los Santos es una tradición católica que se celebra en honor a todos los santos, conocidos y desconocidos del mundo moderno y así poder compensar la  falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles. Es el día en el que se honra a la memoria de los que han muerto.

https://sobrehistoria.com/la-historia-de-halloween/

miércoles, 11 de octubre de 2017

En el fútbol, como en la vida misma.


El balompié es la pasión de pasiones y es algo que no está a discusión. Lo sabemos todos. Como pasión tiene la irreverencia de hacernos vibrar al unísono, estemos donde estemos, hablemos el idioma que hablemos; por su carácter universal.  El gol es lo más cercano a tocar el firmamento con la yema de los dedos; quien anota un gol ha logrado la inmortalidad, así el juego sea en una calle de arrabal y con pelota de trapo.  
La pasión, (como yo llamo al fútbol) es de lo más bello que tenemos en la tierra, y por la felicidad que no da, deberíamos respetarla. Reverenciarla siempre. Pero hacemos todo lo contrario. Los humanos lo destruimos todo con nuestro egocentrismo y nuestro irrespeto. Con nuestro hábito de querer acapararlo todo y meterle zancadilla a quien se ponga en nuestro camino: literal.
Entonces les enseñamos a los niños que si quieren ganar un partido deben dar directo al hueso para dejar deshabilitado al contrincante. Ese directo al hueso se refleja en las famosas planchas, (cuando entran con los tacos por delante y justo en la espinilla) o los codazos en la nariz “que no fueron intencionales.”
Que no se mete el cuerpo, se empuja y se le sujeta de la playera para que no se lleve el balón. Que sea mañoso y que aruñe cuando no esté el árbitro cerca, que escupa al contrincante para provocarlo y buscar una expulsión. Que ganar es lo más importante, que se olvide de participar, ganar o ganar  y que si no gana no sirve para nada, no entiende el fútbol, no merece jugar fútbol, es la vergüenza de la familia. Si son niñas, que les jalen el pelo,  que les piñizquen los pezones o que les den un codazo en los tetas porque ese dolor las dejará inhabilitadas. Lo mismo a los niños, en los testículos.
Con todo esto, le robamos a los niños la ilusión, los estamos marchitando desde su infancia, los quemamos por dentro, los vamos volviendo máquinas de destrucción, los enseñamos a irrespetar la pasión, a irrespetarse así mismos, al público y a los contrincantes.  No solo, también les enseñamos que si pierden no tienen derecho a llorar porque solo lloran las mujeres o las “maricas” con esto también reafirmando el papel patriarcal y machista del género masculino en la sociedad.  Si son niñas que lloran por debilidad, que busquen otro deporte porque es  muy fuerte para ellas, que el fútbol es de hombres. Los niños entonces se guardan las emociones y la sacan a punta de patadas contra los adversarios, dentro y fuera del juego. Y así vamos creando seres humanos violentos y capaces de pasar sobre quién sea para lograr sus objetivos.
Los vamos volviendo insensibles, incapaces de reaccionar ante el dolor ajeno, incapaces de comprender lo que el otro vive, es así como vemos cómo se burlan de las derrotas deportivas de los contrincantes y,  en la edad adulta cómo se burlan de la desaparición forzada, de una violación, de un asesinato, de un feminicidio. Y los vemos solapar con su silencio la impunidad de toda índole. Y peor aún, votar por los representantes del machismo, la homofobia, el racismo, el clasismo y las oligarquías.
Lo trágico de todo esto, es que nosotros somos en el fútbol lo que en la vida  misma, quien irrespeta la pasión, se irrespeta así mismo e irrespeta a los demás. Es así, sí o sí. Quien es violento dentro del campo lo será en cualquier lugar. Quién hace trampa en el campo, hará trampa en la vida siempre.
Y viene también con esto, nuestro importante papel como espectadores, cuando nos toca estar como público. Qué es lo que les enseñamos a los niños que están viendo el juego con nosotros. Si nos escuchan insultar, pedir que un jugador se tire dentro del área  y busque penal. Si insultamos al árbitro que claramente sabe más del reglamento que nosotros. Si exigimos a los jugadores hacer caso omiso del juego limpio.
Si nos burlamos del dolor del equipo que perdió, si perdió nuestro equipo y nos desquitamos con cualquiera. Eso que ven los niños, lo imprimen como esponjitas y eso mismo harán en su día a día.
Muchos creen que el fútbol trata solamente de patear un balón y un montón de imbéciles corriendo tras él. El fútbol es universidad de la vida, nos prepara para todo, en todos los ámbitos de la misma. Nos crea una disciplina, nos enseña respeto, el juego limpio, la importancia de la entrega, de la lealtad, sensibilidad  y saca a la luz nuestro carácter que se va moldeando dentro y fuera de la cancha.
Así es que la próxima vez que estemos de espectadores de un juego de fútbol pensemos en cómo estamos actuando. Si nuestro papel es como mentores, entrenadores, árbitros, jugadores, padres de familia, qué es lo que les estamos enseñando a los niños. Digo niños, obviamente, sin distinción de género, sueño con que un día el fútbol sea practicado por la niñas sin que se les insulte, acuse o discrimine por su género.
https://colarebo.com/2017/10/11/en-el-futbol-como-en-la-vida-misma/
https://cronicasdeunainquilina.com/2017/10/11/en-el-futbol-como-en-la-vida-misma/