lunes, 21 de julio de 2014

En busca de un sueño.



Guatemala ofrece sueños descoloridos y un tanto mustios. Hablando hace poco con una patoja (joven) de San Martín Jilotepeque me decía que cuando los jóvenes de su comunidad soñaban con un trabajo decente pensaban en ir a trabajar de meseros en el McDonalds o en el Pollo Campero de la cabecera departamental. El problema –me decía– es que para eso hay que haber estudiado, y además los puestos son muy pocos.
Las otras opciones de vida –que no sólo laborales– que hay alrededor son trabajar la tierra, cuidar los animales, trabajar de empleada doméstica o vender en el mercado. Por eso, tres de sus cuatro hermanos (una de ellas hermana) se fueron a Estados Unidos a buscar trabajo para “hacer sus cositas, su casa y mandarle dinero a mi mamá”. Todos se fueron siendo adultos según los cánones tradicionales, es decir, luego de cumplir 18. Sin embargo, el hecho de cumplirlos no lo hace a uno más responsable que cuando tenía 16 o 17 si sus condiciones no han variado significativamente. El corte de la edad es algo artificial y está sociológicamente más ligado al tránsito hacia la independencia como ser humano. “La juventud no tiene las mismas características ni duración en el campo que en la ciudad, en las clases altas que en los sectores marginados, en las sociedades modernas que en las tradicionales, ni entre hombres y mujeres”.
En Guatemala, los niños y los adolescentes inician sus vidas productivas a muy temprana edad. En realidad, según las Encuestas Nacionales de Empleo e Ingresos (ENEI), la tasa de ocupación de los niños de 7 a 14 años, se incrementó de 16.8 a 19.2 entre 2004 y 2012; así como se incrementó la de los adolescentes de 15 a 19 años de 44.7 a 47.4 en el mismo período de tiempo. Por supuesto que como se imaginan ya, este ingreso temprano al ámbito laboral es más pronunciado entre los niños (7 a 14) rurales (71%) e indígenas (59.6%). El caso de las niñas (28.9%) es distinto porque por las características de sus ocupaciones (hacer la comida, cuidar a sus hermanos o hermanas u otros oficios en la casa o en el campo) no quedan registradas en este tipo de encuestas.
¿A dónde quiero ir con esto? Quiero decir que el tema de la migración de niños y adolescentes es únicamente una extensión de la ausencia de posibilidades de soñar para ellos en este país. Como se ha dicho ya, la migración interna o internacional es una de las alternativas de vida para millones en este país. Medios de comunicación y familias extendidas (transnacionales) principalmente en Estados Unidos son fuentes de sueños más coloridos y atractivos. A veces, ni siquiera hay que imaginarse un sueño con juegos mecánicos ni luces de colores… para estos niños, el sueño es muchas veces dejar de ver a sus padres sufrir porque no pueden darles de comer a sus hijos a pesar de jornadas extenuantes… o que se levante de la cama su mamá, como le sucedió al niño de Chiantla que nos ha quebrado el corazón.
Hace unos años entrevisté por primera vez a uno de estos niños migrantes. El relato fue tan impactante que no sólo él lloró al contarlo, creo que todos los presentes tuvimos que apretar el corazón y a las más descuidadas se nos rodó más de una lágrima. Aún recuerdo a una de las compañeras tomar fuerte mi mano y hacerme un gesto reprobador por estar mostrando mis sentimientos ante la historia tan desgarradora. Lo desgarrador, no fue únicamente el viaje. Lo desgarrador fue el sentimiento de indefensión al haber sido aprehendido por la patrulla fronteriza, la sensación de fracaso que quedó en el chico por no haber logrado su sueño. Además, la vergüenza sufrida en la comunidad al regreso, la tristeza de sus padres, y la deuda que no pudieron pagar.
Ésa es la dura realidad. Estos niños no sólo tienen que reinsertarse en la escuela y ser productivos. Estos niños tienen que recuperar su capacidad de soñar. Al final del viaje está la esperanza, está lo que la gente se imagina como cercano al bienestar. ¿Y por qué no lograrlo?
Hay todo un entramado de instituciones públicas y privadas que pueden contribuir con ello. Es un tema de derechos humanos para atender la situación de emergencia, de asilo y refugio para quienes huyen de la violencia, es un tema de desarrollo para quienes la pobreza los ha expulsado, es un tema de interés superior del niño para quienes van en busca legítima de sus padres o madres.
Es un tema de país en realidad. Hoy son los niños migrantes, pero día con día son los niños lustrabotas, los jornaleros, los que pican piedra, son las niñas trabajando en casas particulares o cualquier otro pequeño que está fuera de las aulas por un tema de (in)justicias que se producen y reproducen.
Necesitamos proveer sueños dignos de imaginar para los y las niñas. Para los y las jóvenes. No hace falta hacer aquí un argumento ad misericordiam para pensar qué es lo justo.
Dejémonos de golpear el pecho y pensar ¿pero qué podemos hacer para ayudar?
 

viernes, 18 de julio de 2014

1830 EL NACIMIENTO DEL URUGUAY MODERNO.


El Uruguay de 1830 apenas contaba con 70.000 habitantes. El de 1875 poseía ya 450.000 y el de 1900 un millón. El espectacular crecimiento - la población se multiplicó por 14 en 70 años - no tenía parangón en ningún país americano. La alta tasa de natalidad dominante hasta 1890 - 40/50 por mil habitantes - se había unido a una relativamente baja tasa de mortalidad - 20/30 por mil - para ambientar este hecho , pero el factor crucial de la revolución demográfica fue la inmigración europea. Franceses, italianos y españoles hasta 1850, italianos y españoles luego, llegaron en 4 o 5 oleadas durante el siglo XIX. La inmigración fue temprana en relación a la más tardía que arribó a la Argentina, y sobre todo fue cuantiosa en relación a la muy pequeña población existente en 1830. De 1840 a 1890, Montevideo poseyó de un 60 a un 50 % de población extranjera, casi toda europea. El Censo de 1860 mostró un 35% de extranjeros en todo el país, y el de 1908 redujo esa cifra al 17%. Los europeos - y brasileños - , con valores diferentes a los de la población criolla, sobre todo los primeros, más proclives al espíritu de empresa y al ahorro; protegidos por sus cónsules durante las guerras civiles y recompensados siempre por sus pérdidas por el estado uruguayo amenazado desde el exterior, se convirtieron hacia 1870-1880 en los principales propietarios rurales y urbanos, como poseían el 56% del total de la propiedad montevideana y el 58% del valor de la propiedad rural. Los inmigrantes europeos fueron también los iniciadores de la industria de bienes de consumo al grado que en 1889 controlaban el 80% de esos establecimientos. Los inmigrantes, hostiles por lo general a las disputas entre blancos y colorados, exigieron la paz interna. La estructura económica se modificó. El ovino se incorporó a la explotación del vacuno en la estancia de 1850-1870. De acuerdo al censo de 1852, la existencia ovina se reducía a 800.000 cabezas que daban de 400 a 500 gramos de lana criolla por cabeza, sólo apta para colchones. En 1868 la existencia se estimó en 17 millones que rendían 1,150 gramos de lana merino por cabeza, pues ya se había iniciado el mestizaje con ejemplares procedentes de Francia y Alemania. La lana suple al cuero como principal producto de la exportación uruguaya en 1884 de ahí en adelante, hasta que apareció con vigor la carne congelada en 1910-1920, la lana fue el principal rubro de ventas al exterior. Esta transformación fue ambientada por el alto precio de la lana en el mercado internacional, debido sobre todo a la desaparición de la fibra competitiva, el algodón, a raíz de la Guerra de Secesión en los Estados Unidos (1861-1865). El ovino que podía ser explotado en campos de pasturas de calidad inferior y exigía 5 veces menos tierra por unidad que el vacuno, sirvio de base al desarrollo de la clase media rural. También requería en los comienzos, un incremento de mano de obra. El estanciero poseía ahora además del vacuno criollo que casi solamente adquiria valor por su cuero, el lanar, que el mercado europeo siempre compraba a buen precio. El Uruguay de fines del siglo XIX tuvo así características económicas que lo singularizaron en el contexto latinoamericano. Producía alimentos - la carne - y satisfacía otras dos necesidades básicas del hombre, su calzado, con el cuero, y su vestimenta con la lana. Sus mercados externos se habían diversificados en vez de tender a la dependencia de un solo comprador. Brasil y Cuba consumían su tasajo; Francia, Alemania y Bélgica, sus lanas; y Gran Bretaña y Estados Unidos, sus cueros. Al comprarle Europa mercaderías que ella también producía, el Uruguay gozó de una renta diferencial elevada, por cuanto Europa mantenía sus ganados con más altos costos de explotación. Estimaciones recientes del ingreso per cápita en el siglo XIX, realizadas en base al 15% de las exportaciones, permiten sospechar un elevado ingreso en el Uruguay de 1870-1900 - 317 dólares per cápita en 1881-1885, por ejemplo comparable y superior al de los Estados Unidos y muy superior al atribuído al Brasil. Debemos anotar también que el librecambio británico - y europeo en general - fue una pieza esencial de este sistema económico en el cual el Uruguay vendía a Europa mercaderías que competían con su producción agraria. Mientras ese libre cambio duró - y lo hizo hasta la crisis mundial de 1929 - Uruguay tuvo un lugar económico seguro y rentable en el mundo. Al ovino siguió el acercamiento de las estancias. Estas fueron alambradas entre 1870 y 1890 tanto para asegurar al propietario el uso exclusivo para sus ganados de las pasturas, como para permitir el mestizaje del ovino y el vacuno con razas europeas. El cerco dejó desocupada a la mano de obra que antes custodiaba el ganado y generó un problema insólito de hambre y miseria rural. Esta desocupación tecnológica se convirtió paradojalmente en un buen caldo de cultivo para las últimas guerras civiles de fines del siglo XIX y principios del XX. Ovino y cercamiento, dos enormes inversiones aumentaron la necesidad de orden interno que tenían los estancieros. Los terratenientes protagonistas de estos cambios se agremiaron y fundaron la Asociación Rural en 1871, con el fin de imponer la paz interna a toda costa. Paralelamente ocurrieron transformaciones en el medio urbano. A partir de 1860 comenzaron las primeras inversiones extranjeras, sobre todo británicas. Fueron los avanzados entre 1863 y 1865, la fábrica Liebig en la industria de carnes, y en las finanzas el Banco de Londres y Río de la Plata y el primer empréstito del gobierno uruguayo de los inversores en la City Londinense. En 1884 se estimó en 6,5 millones de libras el total de las inversiones británicas; en 1900 ya eran 40. Los ingleses ya habían construído los ferrocarriles - la primera línea fue inaugurada en 1869 y en 1905, el kilometraje total alcanzaba los 2000 - invertido en los servicios públicos de Montevideo (agua corriente, gas, teléfonos, tranvías) e incrementando sus empréstitos al gobierno y su intervención casi monopólica en el mercado de los seguros. En el caso de los ferrocarriles, los capitalistas ingleses obtuvieron importantes concesiones del gobierno uruguayo que deseaba ese medio de transporte a cualquier costo con tal de poder utilizarlo para doblegar las revueltas rurales. La mayoría de las líneas gozaron de un interés garantido del 7% del capital ficto de 5.000 liras por kilómetro de vía férrea, lo que ocasionó la construcción de inútiles curvas y tal vez de un 10 a un 5% de kilometraje superfluo. El Estado solo podía intervenir en la fijación de las tarifas si las ganancias de las empresas superaban el 12%, cifra a la que naturalmente nunca llegaron. El ferrocarril fue esencial para que el gobierno central pudiera controlar el interior. Cuando en 1886 el Río Negro fue cruzado por un puente ferroviario, el Uruguay, que siempre había estado dividido en dos mitades en invierno, se unificó. Este medio de transporte, así como las otras compañías inglesas instaladas en Montevideo, generaron una corriente de antipatía popular por sus elevadas tarifas y deficientes servicios. El monopolio que usufructuaba el ferrocarril, la empresa de aguas corrientes, la del gas y el oligopolio de las compañías de seguros, contribuyeron a fomentar dudas en la clase política ya en 1890 acerca de los beneficios que acarreaba al Uruguay el capital extranjero no vigilado por el Estado. Por eso la ley de 1888 instituyó un control estricto de la contabilidad de las empresas ferroviarias y en 1896 se fundó el primer banco del Estado: " Banco de la República Oriental del Uruguay". Todos estos inversores, como es casi obvio, exigían la pacificación interna del Uruguay, pues las utilidades de la empresas extranjeras y el cobro de los intereses de la deuda del gobierno uruguayo, por ejemplo, estaban ligados a la marcha pacífica y próspera del país. La inversión británica en el Uruguay, aunque pequeña comparada con la totalidad de las imperiales en el mundo, era cuantiosa comparada con el capital industrial uruguayo. El Uruguay ocupaba el quinto lugar en la cuantía del capital inglés invertido en América Latina, teniendo los primeros puestos Argentina, México, Brasil y Chile. Pero si dividimos la inversión extranjera por el número de los habitantes del país latinoamericano receptor, el quinto lugar se transforma en segundo, sólo detrás de Argentina. Luego en 1875, el crecimiento demográfico y la legislación aduanera proteccionista ambientaron el nacimiento de la industria moderna. Incipiente y desarrollada sólo en la provisión de bienes de consumo (alimentos, bebidas, muebles, tejidos, cueros), generó tanto un patronato deseoso de orden como un proletariado, numericamente exiguo, pero hostil al enganche en las filas de los ejércitos blancos y colorados. La sociedad uruguaya, resultante y promotora a la vez de estos cambios, fue muy distinta a la de la primera mitad del siglo XIX. Las clases se diferenciaron con claridad, la dueña de la tierra era compleja, pues al lado del latifundio se consolidó la propiedad mediana con la explotación del ovino. El censo de 1908 permite deducir que los predios de 100 a 2.500 hectáreas, asimilables a estancias de la clase media rural, ocupaban el 52% de la superficie apta, y que 1391 predios de más de 2501 hectáreas - los latifundios - ocupaban el 43% de esa superficie. Este era el fruto de una larga evolución histórica que salvo a la gran propiedad pero la obligó a cohabitar con una importante clase media rural. Las guerras de la independencia y las civiles con su cortejo de ruina ganadera, robos de haciendas e interrupción de la producción, tuvieron otra consecuencia importante: la titularidad de la propiedad cambio de manos velozmente en el siglo XIX. El latifundio existía en 1900 pero los latifundistas ya no eran los mismos del período colonial o de los primeros años del Uruguay independiente. La clase alta olía a nuevos ricos. Eso disminuyó su poder y su prestigio en el seno de la sociedad. Los estancieros gozaban en 1900 de la posesión de dos monopolios: la tierra y la carne, valorizadas ambas con los avances de la industria saladeril y sobre todo con la fundación en 1905 del primer frigorífico exportador de carnes congeladas a Europa. El proletariado rural ya no podía optar entre la vagancia y la labor en las estancias, ahora debía trabajar para alimentarse. Los desocupados miserablemente en los llamados "pueblos de ratas", cambiando su anterior dieta carnívora por ensopados de escaso valor nutritivo. El servicio doméstico o la prostitución para las mujeres; el peonaje, la esquila, el contrabando y el robo de ganado para los hombres, fueron las actividades del gaucho moderno. Pero, ya empezó a emigrar a las ciudades. En Montevideo, la aparición de la "cuestión social" fue la novedad. Aunque el ascenso social aún era posible, las condiciones de vida del proletariado industrial eran duras. Las jornadas de 11 o 15 horas ambientaron la prédica anarquista y la fundación de los primeros sindicatos hacia 1875. El viejo temor de la clase empresaria a la subversión blanca, fue poco a poco sustituído por su nuevo miedo a la revolución social. Ocurrieron cambios también en el orden cultural y mental. La Universidad abrió sus puertas a los estudios de abogacía en 1849, a los de Medicina en 1876 y a los de Matemáticas en 1888. En 1877, el gobierno del coronel Latorre, inspirado por José Pedro Varela, decretó una importante reforma en la enseñanza primaria, volviéndola obligatoria y gratuita y otorgándole recursos para su desarrollo. La tasa de analfabetismo que era elevadísima, comenzó a descender. El deseo de incrementar la actividad política de los habitantes y a la vez prepararlos mejor para el nuevo orden económico estuvo detrás de esta transformación. El Uruguay también secularizó sus costumbres y su cultura. En 1861 la Iglesia Católica comenzó a perder su jurisdicción sobre los cementerios; en 1879 el estado decidió llevar los Registros del Estado Civil aunque admitió que el casamiento religioso precediera al civil. En 1885 se instituyó el matrimonio civil obligatorio y este debió celebrarse antes que la ceremonia religiosa. En 1907 se aprobó la primera ley de divorcio. A pesar de que en las escuelas del Estado, aún se aprendía el catecismo, la hostilidad de las autoridades y muchos maestros, redujo esa educación al mero aprendizaje de memoria del Catecismo, sin ninguna explicación previa. En 1909 fue suprimido por completo este resto de enseñanza religiosa. La juventud universitaria, hecho tal vez más significativo que los anteriores, se embarcó primero en el espiritualismo ecléctico (1850-1975) y luego de esa fecha en el positivismo y el agnosticismo, cuando no el ateismo. La Iglesia Católica se sintió perseguida y reaccionó, pero el grueso de las clases dirigentes y buena parte de la población o siguieron hostilizándola o la miraron con indiferencia. De acuerdo al censo de 1908, los católicos ya no eran la mayoría absoluta entre los hombres nativos de Montevideo. Su 44% era seguido muy de cerca por un 40% de hombres nativos que se habían declarado liberales. Otro signo de la modernidad fue la aparición de un nuevo modelo demográfico. La natalidad comenzó a decrecer ya en 1890, la edad promedio del matrimonio femenino ascendió de 20 a 25 años, y comenzaron a aparecer las primeras formas de control artificial de la natalidad, denunciadas con vigor por el clero católico. De este modo llegó al siglo XX el país mas tempranamente europeizado de América Latina.

documento elaborado por: José Pedro Barrán
http://www.rau.edu.uy/uruguay/historia/Uy.hist3.htm

miércoles, 16 de julio de 2014

Nómades de la era digital.


La libertad de comunicarse y compartir ha ingresado a una nueva era. El poder prometido por esta libertad, por la Internet, es tan inmenso que las instituciones del poder establecido le tienen miedo. Gobiernos, ejércitos, compañías, bancos: todos se resisten a perder el control que ejercen sobre la sociedad cuando la información que mantienen en secreto circula libremente. Y algunos de los más fervientes defensores de esta nueva era de libertad de información se convierten en blanco de ataque de estas mismas instituciones, y se ven obligados a vivir huyendo, en el exilio o, en algunos casos, a pasar años en prisión.
Julian Assange es tal vez una de las personalidades más reconocidas de la lucha por la transparencia y la apertura de la comunicación. Assange fundó el sitio web WikiLeaks en el año 2007, a fin de brindar un medio seguro para filtrar documentos electrónicos. En el año 2010, WikiLeaks publicó un impactante video filmado desde un helicóptero de ataque militar estadounidense, en el que se ve cómo los comandantes de la nave disparan sistemáticamente a muerte a al menos doce civiles en Nuevo Bagdad, un barrio de Bagdad, en Irak. Dos de las personas asesinadas eran periodistas de Reuters. Sobre las imágenes de la masacre, se oyen las transmisiones de radio del ejército: una combinación de crudas órdenes asépticas de “entrar en combate” con las víctimas y de una serie de intercambios jocosos entre los soldados, con expresiones de desprecio hacia las víctimas y de festejo por la matanza.
Inmediatamente después de la publicación del video, WikiLeaks realizó tres grandes difusiones de documentación, posibilitando el acceso a cientos de miles de documentos secretos, entre otros, comunicaciones oficiales del ejército estadounidense relativas a las guerras en Afganistán e Irak, las cuales permitieron realizar investigaciones directas, por ejemplo, acerca de la cantidad de víctimas civiles en dichas guerras. WikiLeaks reveló además cientos de miles de cables del Departamento de Estado de Estados Unidos que expusieron la oscura y cínica realidad de la diplomacia estadounidense. Se cree que los cables secretos de alguna manera impulsaron la Primavera Árabe, especialmente en lo que respecta al derrocamiento del corrupto régimen de Túnez, que contaba con apoyo de Estados Unidos.
Si bien el sitio web WikiLeaks logró proteger la identidad de la fuente de estas excepcionales filtraciones, un informante del FBI señaló a un soldado estadounidense, el Soldado Bradley Manning. Mientras trabajaba en inteligencia militar estadounidense en Irak, Manning se sintió frustrado ante los abusos cometidos por el ejército de Estados Unidos. Presuntamente, habría copiado la vasta cantidad de archivos y se los habría entregado a WikiLeaks. Manning fue arrestado y recluido en aislamiento, en condiciones que Naciones Unidas ha calificado como "tortura". Manning fue juzgado por una corte marcial. Tras ser declarado culpable y sentenciado a 35 años de reclusión en una prisión militar, Manning anunció su intención de transformarse en mujer y formalmente cambió su nombre a Chelsea Manning. Hace un mes, Manning escribió en un artículo de opinión publicado por el periódico New York Times: “Creo que las actuales limitaciones a la libertad de prensa y el excesivo secreto por parte del gobierno hacen que resulte imposible para los estadounidenses comprender cabalmente lo que está sucediendo en las guerras que financiamos”.
La editora de investigación de WikiLeaks, Sarah Harrison, es británica pero vive en Berlín. Cuando Edward Snowden filtró los documentos de la Agencia de Seguridad Nacional en Hong Kong, Harrison viajó hasta allí. Ella y WikiLeaks brindaron asistencia clave a Snowden en el proceso que culminó con la solicitud de asilo político en Rusia. Harrison teme ser arrestada si vuelve a su Inglaterra natal. Me encontré con ella en Bonn, Alemania, donde me dijo: “Inglaterra tiene una Ley Antiterrorista que contiene una sección titulada Declaración Complementaria 7, que es bastante singular y que otorga a los funcionarios la facultad de detener personas en la frontera al ingresar o abandonar el país, o incluso si están en tránsito. Ello les permite interrogar a la gente por meras sospechas, sin que les correspondan ciertos derechos fundamentales, como el derecho a guardar silencio o el derecho a contar con un abogado".
También en Berlín se encuentra la ciudadana estadounidense Laura Poitras, la primera periodista que respondió a Snowden en sus esfuerzos por filtrar los documentos de la NSA. Fue ella quien convenció a Glenn Greenwald de acompañarla a Hong Kong, dando así inicio a la era Snowden de la cobertura sobre seguridad nacional estadounidense. Poitras ya ha sido detenida e interrogada de manera agresiva en muchas oportunidades al ingresar a Estados Unidos, muy probablemente por sus resueltas exposiciones sobre el sistema de seguridad nacional estadounidense.
Por su parte, Greenwald, también ciudadano estadounidense, ha elegido vivir en Brasil. Desde las revelaciones de Snowden, y por consejo de sus abogados, había evitado visitar su país natal. Poitras y Greenwald finalmente regresaron a Estados Unidos para recibir el prestigioso premio George Polk Award por su labor periodística. Tres días después, figuraban en los equipos de los periódicos The Guardian y The Washington Post que recibieron el Premio Pulitzer.
Y también está Edward Snowden, contra quien se han presentado cargos por espionaje, por efectuar una de las mayores y más significativas filtraciones de la historia de Estados Unidos. Las filtraciones de Snowden han desatado un debateç a nivel mundial acerca de la vigilancia, la privacidad y la seguridad nacional de los Estados. Este fin de semana, The Guardian publicó una entrevista mantenida con Hillary Clinton. Clinton expresó que Snowden debería retornar a Estados Unidos, donde podría desarrollar una enérgica defensa legal y pública de sus actos. Al día siguiente, le pregunté a Julian Assange cuál era su opinión al respecto. Me respondió: “El gobierno de Estados Unidos decidió destrozar a Chelsea Manning, destrozarla totalmente, para enviar un mensaje a todos: ni se les ocurra contarle a la gente lo que pasa en realidad dentro del ejército de Estados Unidos, ni los abusos que comete. Y luego trataron de destrozar también a la persona y organización más visibles, que era WikiLeaks, para tener atados a los dos extremos, la fuente y el medio de publicación".
Entrevisté a Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, donde se ha refugiado durante los últimos dos años. Ecuador le otorgó asilo político, pero Assange teme que si pone un pie fuera de la embajada, será finalmente extraditado a Estados Unidos y encerrado durante años en una prisión estadounidense por su labor con WikiLeaks.
En el centro de su caso, como en el de tantos otros, está la cuestión de si Internet continuará siendo una plataforma libre y abierta de comunicación, o una mercancía controlada por unas pocas compañías, censurada y vigilada por el aparato de seguridad nacional de Estados Unidos.

Amy Goodman, con la colaboración de Denis Moynihan
http://www.democracynow.org/es/blog/2014/7/11/nomades_de_la_era_digital

jueves, 10 de julio de 2014

EEUU viola derecho internacional con respuesta a ola migratoria.


Organizaciones de derechos humanos manifiestan su alarma por la forma en que el gobierno de Estados Unidos maneja la inédita oleada inmigratoria de decenas de miles de niños y niñas indocumentados procedentes de América Central.
El presidente Barack Obama anunció que bases militares serán convertidas en centros de detención para albergar a los cerca de 50.000 menores sin acompañante que llegaron a la frontera austral de Estados Unidos en los últimos meses. Datos recientes indican que hasta unos 300 menores de edad son detenidos a diario, aunque las razones de su arribo están en discusión.
Mientras, se acumulan las voces contrarias al plan del gobierno y algunos sugieren que los centros de detención violarían las obligaciones internacionales que Estados Unidos suscribió en materia de derechos humanos.
“Nos inquieta mucho saber que el gobierno de Obama tiene previsto abrir más centros de detención de familias, comenzando con uno grande en Nuevo México”, declaró Clara Long, de la organización Human Rights Watch.
“Hay evidencias de que la detención de niños causa un daño grave y a veces duradero, lo cual incluye a la depresión, la ansiedad y el daño cognitivo. Es por eso que la detención de niños por su situación migratoria está prohibida por el derecho internacional”, aseguró en diálogo con IPS.
El viernes 27, el Centro de Detención de Artesia, en Nuevo México, comenzó a recibir familias, en su mayoría mujeres con hijos, con la intención de deportarlos en un plazo de dos semanas.
En 2009, Estados Unidos detuvo a menos de 20.000 menores de edad por cargos de inmigración. Sin embargo, entre octubre de 2013 y mayo se registraron más de 47.000 detenciones, un aumento superior a 50 por ciento.
Tras el notable incremento en el ingreso de niños con problemas de refugiados, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) entrevistó a más de 400 niños y niñas sobre las experiencias que tuvieron en sus países de origen.
El organismo mundial concluyó que casi 60 por ciento cumplía con los requisitos para recibir protección internacional, en lo que consideró un cálculo conservador.
“Escuchamos relatos de niños que vieron a sus compañeros de aula torturados, desmembrados, amenazas contra las niñas”, declaró el miércoles 26 Leslie Vélez, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
“Esto no tiene que ver solo con las pandillas, sino con grupos armados criminales, tráfico de drogas, carteles, organizaciones criminales transnacionales. Todas operan con una impunidad cada vez mayor”, añadió la funcionaria.
La detención como disuasión
Cuando un niño o niña es detenido en la frontera, normalmente se lo retiene en una estación de la patrulla fronteriza y, en el plazo de 72 horas, se lo traslada a una oficina federal de reasentamiento. A continuación, en 90 por ciento de los casos, se lo deja en manos de un tutor en Estados Unidos, por lo general un familiar, y luego debe comparecer ante un tribunal.
La oleada creciente desde 2013, sin embargo, significa que muchos niños y niñas permanecen en las oficinas de control fronterizo más allá del límite de 72 horas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Organizaciones no gubernamentales presentaron una queja contra el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos que incluye más de 100 denuncias de abuso físico, verbal y sexual de parte de los agentes contra los niños.
“Tenemos que sacar a la gente de la frontera y tramitarlos, por lo que no nos oponemos necesariamente a un centro de detención de corto plazo”, señaló Michelle Brane, de la Comisión de Mujeres Refugiadas, una organización activista, a IPS.
“Pero se habla mucho de ‘parar la corriente’, de usar la detención como forma de disuasión, y estamos en contra de eso. Impedir que la gente tenga acceso al asilo incumple el derecho internacional de los refugiados”, afirmó.
Líbano, Egipto y Jordania recibieron a millones de refugiados sirios en territorios mucho menores que el de Estados Unidos, que suele pedirle a los demás países que cumplan con las normas internacionales de protección, señaló Brane. “Los números aquí son pequeños en comparación”, recordó.
En 2006, Brane visitó un centro de detención donde encontró niños estresados, que perdían peso y no podía salir a la calle.
“Cuando les preguntamos a los niños y sus madres cómo les iba, rompían a llorar… no existe una manera humana de encerrar a los bebés”, destacó.
Brane asegura que existen alternativas comunitarias más baratas y eficientes que los centros de detención, en las que los migrantes indocumentados comparecen ante los tribunales 96 por ciento de las veces.
Otros opinan que las condiciones actuales no son tan malas.
“Todos los que pasan por allí definitivamente sienten que no es un lugar ideal para los niños. ¿Pero se atienden las necesidades básicas de los niños? Así es”, aseguró  Juanita Molina, directora ejecutiva de la organización independiente Red de Acción Fronteriza, sobre su reciente visita a un centro de detención en Arizona.
Muchos funcionarios hacen lo mejor que pueden en su trato con los niños, y algunos de los centros tienen juguetes, añadió. Pero la falta de instalaciones y de personal puede derrotar incluso a los empleados con las mejores intenciones, advirtió Molina a IPS.
“El gobierno federal debe replantearse la forma en que ve esta situación, no como una crisis de detención, sino como una crisis humanitaria y de refugiados”, añadió.
Molina y Brane cuestionaron la velocidad oficial para tramitar los casos. El viernes 27, el gobierno de Obama anunció que procesaría los casos en el centro de detención de Artesia en un plazo de 10 a 15 días.
“La falta del debido proceso parece una irresponsabilidad”, expresó Molina. “Es posible que sea legal, pero no es moral”, afirmó.
Las causas subyacentes
Especialistas en migración argumentan que la causa subyacente del problema es la violencia en América Central y no las políticas permisivas de inmigración en Estados Unidos, como sostienen legisladores conservadores en este país.
“Esta inmigración infantil no es consecuencia del fracaso de la seguridad fronteriza”, dijo a IPS la analista Michelle Mittelstadt, del Migration Policy Institute, un centro de investigaciones de Washington.
“Es el resultado de factores de presión profunda en América Central, la violencia, la inestabilidad y la falta de oportunidades económicas, junto con las consecuencias, a veces involuntarias, de leyes, políticas y fallos judiciales de Estados Unidos humanos y bien intencionados”, señaló.
Y de “las redes de contrabando humano cada vez más sofisticadas que les comunicaron a los centroamericanos que sus hijos puedan entrar a Estados Unidos”, añadió Mittelstadt.
El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció desde Guatemala el 20 de junio que Washington destinará 254 millones de dólares de ayuda para frenar la violencia en América Central.
“La respuesta de la administración de Obama, hasta ahora, acierta en algunas de las respuestas inmediatas y a largo plazo necesarias para lidiar con este aumento importante de la corriente” inmigratoria, según Mittelstadt.
“Las diversas formas de asistencia para América Central representan un reconocimiento de los factores profundos en la región que son responsables de una parte de la corriente inmigratoria, como la pobreza endémica, la falta de oportunidades económicas y la violencia de las pandillas”, destacó.
Pero no queda claro si la nueva ayuda representa un compromiso de una sola vez o es algo a largo plazo, agregó.
Tampoco está claro el efecto que esta crisis tendrá sobre los intentos legislativos de reformar las políticas de inmigración de Estados Unidos.
“Creo que esta crisis pone de relieve la urgente necesidad de una reforma migratoria integral”, dijo Long, de Human Rights Watch.
“La reforma migratoria abordaría simultáneamente los abusos en curso a los derechos humanos en el sistema de inmigración, incluida la separación de las familias y las comunidades que viven con miedo. También proporcionaría certeza acerca de la ley y quienes son elegibles o no para el estatus legal”, concluyó.

Por Michelle Tullo
http://www.ipsnoticias.net/2014/06/eeuu-viola-derecho-internacional-con-respuesta-a-ola-migratoria/

martes, 8 de julio de 2014

La crisis anunciada de los niños migrantes de América Central.


A principios de mayo, la Casa del Migrante de Irapuato, en el centrooccidental estado de Guanajuato, en México, recibió a un grupo de 152 personas procedentes de Honduras que pertenecían al grupo étnico afrocaribeño garífuna. De ellas, 60 eran niños y niñas.
“Fue un domingo”, recordó Bertha, la cocinera. “Venían con niños de todas las edades, desde bebés. Estuvieron solo unas horas, se bañaron, comieron y se fueron. Tampoco hablaban mucho. Le pregunté a una de las mujeres si estos niños no van a la escuela y solo me dijo: ‘no madre, ahorita no podemos’ y calló”, describió a IPS.
Entre mayo y junio, este albergue recibió más de 400 niños, mayoritariamente provenientes de Honduras. Viajaban en grupos grandes. Solo una vez, se quedaron más de cuatro horas.
“Hablaron muy poco, no nos dijeron cómo viajaban, aunque sabemos que no venían en el tren; tampoco quisieron decir qué camino seguirían”, contó a IPS la responsable del albergue, Guadalupe González.
Unos 1.000 kilómetros al sureste, en LA72 Hogar Refugio para Migrantes de Tenosique, un municipio del estado de Tabasco en la frontera con Guatemala, también viven el cambio.
Comenzaron a detectar un incremento considerable de jóvenes migrantes de 14 a 18 años no acompañados, de mujeres con niños pequeños y grupos de garífunas, que antes eran esporádicos en la ruta migratoria hacia Estados Unidos.
México tiene en el norte de su territorio una frontera con ese país de 3.152 kilómetros, mientras al sur limita con Guatemala, con 956 kilómetros, y Belice, con 193 kilómetros. Entre las dos fronteras hay unos 3.200 kilómetros de largo en línea recta. Pero las seis rutas migratorias suman más de 5.000 kilómetros de recorrido de sur a norte.
El mismo patrón que en otros hospedajes se registró en el Albergue Belén, Posada del Migrante, en Saltillo, capital del nororiental estado de Coahuila, en la frontera con Estados Unidos, donde a partir de mayo la afluencia de niños pasó de un promedio de cuatro cada mes, a cuatro cada día.
“Es una situación extremadamente alarmante”, dijo a IPS el sacerdote Pedro Pantoja, responsable del albergue y un gran especialista en asuntos migratorios.
Aún no está claro qué originó este éxodo de niños y niñas centroamericanos, muchas veces solos, que ya desbordó la capacidad de atención de la Guardia Fronteriza de Estados Unidos y provocó una crisis humanitaria en ese país, según lo declaró su presidente, Barack Obama.
Los defensores de los migrantes en México lo atribuyen al esparcimiento de rumores sobre la regularización futura para quienes entren a Estados Unidos siendo niños.
Eso es, al menos, es lo que motivó a Delsy, un joven hondureña de 20 años que aparenta unos cuantos menos, a emprender el camino rumbo al norte, dejando atrás a su madre, cuatro hermanos y a su pequeño hijo de 15 meses.
“Me dijo una persona que si me pongo de menor de edad, en (la noroccidental ciudad fronteriza de) Tijuana puedo pasar a Estados Unidos. Que sí se puede, porque así pasó ella”, dijo a IPS en el albergue de Irapuato, poco antes de subirse al tren que la llevaría a la frontera.
Desde octubre de 2013, más de 52.000 menores de edad han sido detenidos en Estados Unidos. En Texas y Arizona, dos estados fronterizos con México, los centros de detención y bases militares están saturados, y los menores permanecen hacinados a la espera de su deportación.
Organizaciones defensoras de los derechos de las personas migrantes, como el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova (CDHFrayMatías), en la sureña ciudad de Tapachula, en el estado de Chiapas, habían documentado el aumento sistemático en el flujo y detención de la población infantil desde 2011.
Sin embargo, ninguno de los gobiernos involucrados tomó medidas para contenerlos. Lo que sí cambió fue el lugar de procedencia, pues antes de 2014, México era el principal país de origen de la niñez migrante.
En cambio, del 1 de octubre de 2013 al 15 de junio de 2014 las autoridades estadounidenses detuvieron a 15.027 niños de Honduras, 12.670 de Guatemala, 12.146 de México y 11.436 de El Salvador, de acuerdo con datos del Servicio de Protección de Aduanas y Fronteras de ese país.
El Centro de Investigaciones Pew, con sede en Washington, relacionó estos nuevos lugares de origen de los menores con los índices de violencia.
“Hay una crisis humanitaria, no solo en Estados Unidos, sino en el triángulo norte de Centroamérica, principalmente en Honduras, que obliga a salir de la región a niños y niñas y personas víctimas de la violencia social y política”, dijo a IPS el activista Diego Lorente, del CDHFrayMatías.
El problema puede ser peor, porque miles de menores migrantes que salen de estos lugares no llegan a Estados Unidos. Las organizaciones humanitarias estiman que cuatro de cada 10 niños de este éxodo ni siquiera llegan a la frontera norte.
Algunos son detenidos en México. El gubernamental Instituto Nacional de Migración informó que entre del 1 de enero y el 26 de junio había “rescatado” a 10.505 menores migrantes, que están en proceso de ser deportados a sus países.
Pero hay muchos más que simplemente desaparecen en el territorio mexicano.
“Es una sangría espantosa. Son niños de 13 a 16 años, que van derechito tanto a la trata sexual, a la trata laboral, a ser masacrados, a ser desaparecidos, y también a ser sicarios”, dijo Pantoja, del albergue de Saltillo.
En Estados Unidos, la ley establece que los niños deben ser procesados en las 72 horas posteriores a su detención. La salida que tiene la mayoría es que un familiar los reclame legalmente o que permanezcan en albergues por mucho tiempo. Y al cumplir la mayoría de edad deberían ser deportados.
El 30 de junio, Obama anunció que su reforma migratoria entró en punto muerto en la Cámara de Representantes, dominada por el opositor y derechista Partido Republicano, por lo que a partir de ahora gobernará por decreto para intentar resolver la crisis.
Pero el problema no tiene una salida sencilla. Según las autoridades hondureñas, en lo que va del año, unos 3.000 niños han desertado de las clases para emprender el “sueño americano”.
“En centros educativos de las comunidades garífunas de la costa norte del país están registrando que muchos niños están desertando de las clases porque salen del país con sus padres o personas particulares rumbo a Estados Unidos”, publicó el 28 de junio el diario hondureño La Tribuna.
“Se corrió el rumor, se salió de control, y ahora parece que no hay forma de detenerlos”, dice Guadalupe González, en el albergue de Irapuato, mientras dos jóvenes hondureñas se alejan, convencidas de que si logran llegar a la frontera podrán cruzarla con solo decir que son menores de edad.

Por Daniela Pastrana
http://www.ipsnoticias.net/2014/07/la-crisis-anunciada-de-los-ninos-migrantes-de-america-central/

lunes, 16 de junio de 2014

Cuando a la naturaleza se le pone precio



¿Cuánto cuesta un bosque? ¿Cuál es el valor económico de un océano? ¿Se puede pagar por un bosque alpino o una pradera glacial? ¿Estos cálculos salvarán al planeta o subordinarán la naturaleza a las fuerzas del mercado?
La Organización Global de Legisladores para el Equilibrio Ambiental (Globe International) dio a conocer en el último día de su segunda Cumbre Mundial, celebrada en Ciudad de México entre el viernes 6 y el domingo 8, un estudio sin precedentes sobre la contabilidad del capital natural, que es la primera compilación integral de las iniciativas jurídicas y políticas de 21 países para calcular el valor monetario de los recursos naturales.
“El Estudio sobre la legislación climática de Globe” define al “capital natural” como todo lo que abarcan los ecosistemas, la energía solar, los yacimientos de minerales y los combustibles fósiles, entre otras cosas.
Reconoce el impacto degradante de la actividad humana para el ambiente y subraya la “urgente necesidad de desarrollar métodos y medidas eficaces para contabilizar el capital natural, y de incorporarlos a los marcos legales y de política pertinentes”.
“El informe fue concebido en gran medida como una asociación de aprendizaje Norte-Sur”, explicó el reconocido científico Ben Milligan, un investigador del Centro de Derecho y Medio Ambiente de la Universidad College de Londres.
“Se le dio igualdad de voz a todos los aportes”, dijo a IPS, viniesen de la Secretaría Internacional de Globe o de los 21 grupos de los países incluidos, de los cuales cinco eran de Asia, tres de Europa, siete de África y seis de América.
Los autores encontraron, según Milligan, que existe un alto apoyo político al reconocimiento de que “además de los importantes valores culturales, espirituales y estéticos de la naturaleza, esta también proporciona bienes y servicios esenciales para nuestro bienestar y existencia económica”.
El informe incluye conclusiones alarmantes. En Perú, por ejemplo, donde el enfoque de las cuentas de capital natural se vincula a la valoración económica, el Ministerio del Ambiente encontró que “el valor total de los servicios de los ecosistemas seleccionados en 2009 asciende a 15.300 millones de dólares”.
Desglosado, esto representa 2.500 millones de dólares procedentes del agua y la energía, 8.000 millones de dólares de la agricultura, la silvicultura y la ganadería y 864 millones de dólares de la pesca, mientras las exportaciones de capitales naturales generaron nueve millones de dólares en 2009
“Los servicios de los ecosistemas son la base productiva de sectores como la pesca, la agricultura, la manufactura, el turismo y la industria farmacéutica” de Perú, señala el informe. El gobierno ya utiliza varias herramientas para medir la salud del medio ambiente, incluso el informe anual Estado del Ambiente, redactado por el Sistema Nacional de Información Ambiental.
En República Democrática del Congo (RDC) se sabe que una extensa red de lagos y ríos cubre 3,5 por ciento de la superficie total del país, mientras los bosques, que albergan más de 700 especies identificadas de árboles, abarcan 60 por ciento. El sector forestal genera dos por ciento del producto interno bruto (PIB).
El Banco Central congoleño estima que las industrias extractivas aportaron 45 por ciento del PIB en 2010, y la minería sola representó casi 34 por ciento.
El gobierno procura fortalecer el marco legal y regulatorio del sector. Así, realiza investigación geológica y minera para ampliar su conocimiento del suelo y el subsuelo, y evaluaciones ambientales del impacto de la minería.
“No podemos vender la vida”
Los defensores de la contabilidad del capital natural sostienen que el sistema modelará el comportamiento del gobierno y fomentará el uso sostenible de los recursos, mientras otros advierten que el cálculo de la “riqueza natural” es un paso más hacia la mercantilización completa del planeta.
“La evaluación de los servicios y las funciones ecológicas de la naturaleza puede funcionar en ambos sentidos”, explicó IPS la ecologista Vandana Shiva, fundadora de la Fundación de Investigación sobre Ciencia, Tecnología y Ecología en India.
Comprender el valor que tienen los ecosistemas estables y sanos es “necesario y bueno”, dijo. “Pero en el momento en que se toma un sistema complejo con numerosas funciones y se lo reduce a una sola función que puede ser apropiada y comercializada, ya se está fallando. Después de todo, la moneda de la vida es la vida, no el dinero”, aseguró.
Shiva, autora de muchos libros y publicaciones, se refirió a la Cumbre de los Pueblos que se realizó de forma paralela a las negociaciones de alto nivel de la conferencia del medio ambiente en Brasil en 2012, apodada Río +20.
Entonces, activistas, grupos indígenas y científicos rechazaron la idea de una economía verde basada en la financiarización de los servicios ecológicos, por el temor de que ignorara las causas básicas de la destrucción ambiental.
Uttarakhand, un estado del norte de India, ofrece un claro ejemplo de este debate, ya que recientemente se convirtió en el primer estado indio en calcular su producto ambiental bruto.
Con sus exuberantes valles y praderas alpinas, este estado del Himalaya es uno de los más verdes de India, y conserva casi 60 por ciento de sus bosques a pesar de los decididos esfuerzos para despejar la tierra para la construcción.
El estudio de Globe International señala que varios informes valoraron la tierra de Uttarakhand en aproximadamente 5.000 a 7.000 mil millones de dólares al año. El gobierno ofreció al estado un ‘subsidio ecológico’ de 300 millones de dólares al año a cambio de preservar la riqueza de su tierra.
Shiva opina que el subsidio solo sirve para distraer la atención de problemas más acuciantes, como la deforestación y el derretimiento de los glaciares en el estado norteño que provocaron graves inundaciones en 2013. La Corte Suprema de India reconoció que las presas y proyectos hidroeléctricos agravaron el trágico desastre en la zona.
Esto demuestra que “la valoración es buena si le muestra una luz roja a la destrucción. Sin embargo, cuando la valoración se convierte en un precio, solo ofrece una luz verde para destruir de manera más inteligente”, agregó Shiva.
Otros temen que la contabilidad del capital natural pisotee los derechos de los indígenas.
Según Hugo Blanco, dirigente de la Confederación Campesina del Perú, la tabulación de la “riqueza natural” de un país no corregirá la pirámide del poder que coloca a las empresas trasnacionales en la cima y a la población indígena y el medio ambiente en la base.
“Un ejemplo es el proyecto Conga”, señaló Blanco a IPS, refiriéndose a la iniciativa de minería de oro y cobre en la norteña región peruana de Cajamarca, que amenaza con envenenar el agua de 40 lagunas de alta montaña, que a su vez nutren a unos 600 acuíferos y abastecen de agua potable y de riego a miles de campesinos, antes de fluir hacia los cinco grandes ríos que desembocan en los océanos Atlántico y Pacífico.
Peor persiste, advierte Blanco,  la amenaza de la construcción de una presa que, de concretarse, inundará el territorio de cientos de campesinos con el fin de suministrar electricidad a la mina.
“Este es un sistema de locos”, afirmó. Estos proyectos revelan el real compromiso del gobierno peruano, no con las leyes nacionales que protegen los derechos de los pueblos indígenas o el medio ambiente, sino con las empresas multinacionales, aseguró.
Blanco cree que su país es un perfecto ejemplo de las deficiencias inherentes al sistema de valoración que le fija un precio a la naturaleza.
Perú es uno de los 10 países “megadiversos” del planeta, según el Convenio sobre la Diversidad Biológica, y ocupa el primer lugar en número de especies de peces (más de 2.000), el segundo en aves (1.736) y el tercero en anfibios (322).
“Sería una gran estupidez vender esta riqueza, no importa cuántos miles de millones de dólares se obtengan”, insistió Blanco. “No podemos vender la vida”.

Por Kanya D'Almeida
http://www.ipsnoticias.net/2014/06/cuando-a-la-naturaleza-se-le-pone-precio/

martes, 3 de junio de 2014

Migraciones y migrantes.




Las migraciones humanas son un fenómeno tan viejo como la Humanidad misma. De acuerdo a las hipótesis antropológicas más consistentes se estima que el primer ser humano, el Homo habilis, hizo su aparición en un punto determinado del planeta (el centro de África) y de ahí migró por toda la faz del globo. De hecho el ser humano es el único ser viviente que ha migrado y se ha adaptado a todos los rincones del mundo, cosa que ningún otro ser vivo, animal o vegetal, ha podido hacer.
Las migraciones no constituyen una novedad en la historia; siempre las ha habido, y generalmente han funcionado como un elemento dinamizador del desarrollo social. Hoy día, sin embargo, y desde hace varios años con una intensidad creciente, se plantean como un “problema”. Pero… ¿problema para quién?
La gente ha migrado históricamente de un sitio a otro: a) forzada por las circunstancias algunas veces, y b) voluntariamente otras, casi como aventura personal. En este último caso la población migrante buscó nuevos horizontes simplemente movida por el humano afán de conocer cosas nuevas, del descubrimiento. Las primeras, las migraciones forzosas, se han debido a diversas causas, pero en general puede afirmarse que aparecen ligadas a contingencias naturales: catástrofes, hambrunas, empeoramiento en las condiciones de habitabilidad de una región. Sólo recientemente el fenómeno ha adquirido una dimensión masiva de proporciones antes nunca vistas, apareciendo motivado por razones de orden puramente social: guerras, discriminaciones, persecuciones, pero más aún, y fundamentalmente: pobreza. Sólo en la segunda mitad del siglo XX puede decirse que empieza a constituirse en un verdadero problema, perdiendo definitivamente su carácter de factor de progreso, de aventura positiva. Hoy por hoy, 3.000 personas diariamente huyen de la pobreza de los países del Sur buscando oportunidades en el Norte próspero y desarrollado.
La forma que ha adquirido el desarrollo actual del sistema-mundo centrado en el modelo capitalista es paradójica: la riqueza y el bienestar crecen a pasos agigantados para algunos, los menos, pero para muchísimos otros también crece –en forma inversamente proporcional– su marginación, su falta de posibilidades, su precariedad. La dinámica social en curso, curiosamente, aunque se amplía en potencialidades productivas, en tecnologías más efectivas, en acceso al confort, no termina de resolver problemas ancestrales de la Humanidad en cuanto a mejoramiento de las condiciones de vida sino que, por el contrario, para una gran mayoría, las empeora. Ello fuerza movimientos migratorios cada vez más masivos… ¡y desesperados!
Las guerras, quizá la peor catástrofe no natural, desde siempre han sido un factor determinante de migraciones. Las llamadas “guerras de baja intensidad” de las últimas décadas, incluidas aquellas desarrolladas en el marco de la Guerra Fría (fría para las dos superpotencias enfrentadas, terriblemente caliente para los países del Tercer Mundo donde en verdad se libró), han dejado un saldo de migrantes forzosos como nunca anteriormente se había contabilizado. Seguramente contribuye a estos movimientos cada vez más masivos de población la proliferación de comunicaciones más desarrolladas en todo el mundo que achican distancias globalizando y homogeneizando posibilidades y alternativas. En estas migraciones forzosas prácticamente se huye por una imperiosa necesidad de sobrevivencia, es cuestión de vida o muerte.
Pero hay otras migraciones igualmente masivas, donde la población escapa de circunstancias quizá no tan mortíferas como una guerra, pero igual o peor de nocivas: se huye de la pobreza (¡que también es de vida o muerte!). Eso es demostrativo de los tiempos que corren: el sistema capitalista mundial crea unos pocos focos de prosperidad y empobrece brutalmente a las mayorías populares. No habiendo opción en sus países de origen, esas enormes masas de pobres buscan el bienestar de esas islas de salvación.
Las penurias que deben pasar los migrantes en su marcha hacia la supuesta salvación son enormes, terribles. En estos últimos años de crisis sistémica, esas penurias se acrecentaron. Y justamente por esa crisis global del sistema capitalista, las condiciones de recepción de migrantes en el Norte se ponen cada vez más duras, más denigrantes incluso.
Hay ahí una doble moral en juego: por un lado se aprovecha la mano de obra barata, casi regalada, que llega a los bolsones de desarrollo en el Norte; y por otro, se le pone trabas cada vez mayores alentándola a no migrar. Es real que la crisis económica hace que muchos trabajadores oriundos de los países desarrollados estén escasos de trabajo, pero el endurecimiento de los obstáculos migratorios con los trabajadores del Sur busca no sólo desestimularlos sino también –¿básicamente?– chantajearlos, pagando salarios bajísimos y ofreciendo condiciones de super explotación. El antiguamente llamado “ejército de reserva industrial”, es decir: las poblaciones desocupadas y siempre listas a trabajar por migajas, no ha desaparecido. Hoy se presenta como fenómeno global, mundial. Se lo declara problema, pero al mismo tiempo es lo que ayuda a mantener bajos los salarios.
No hay dudas que ese endurecimiento torna el viaje de los migrantes una verdadera pesadilla. Luego, si sobreviven a condiciones extremas y logran ingresar a las “islas de salvación” (Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón), su estadía allí, en general en condiciones de irregularidad, aumenta la pesadilla.
Ahora bien –y ahí está el sentido de este escrito–, permítasenos esta reflexión: suele levantarse la voz, lastimera por cierto, en relación a las penurias de los migrantes indocumentados. Suele decirse que la vida que llevan en los países del Norte es deplorable, lo cual es cierto. Y suele exigirse también un mejor trato de parte de esos países para con la enorme masa de migrantes irregulares. Todo eso está muy bien. Es, salvando las distancias, como preocuparse por la situación actual de los niños de la calle. Pero ese dolor, expresado en la lamentación por la situación de esas poblaciones especialmente vulnerables y vulnerabilizadas (los migrantes indocumentados, la niñez de la calle) queda coja si no se ve también la otra cara del problema: ¡la verdadera y principal cara! ¿Por qué hay millones y millones de migrantes que escapan de sus países de origen forzados por la situación económica? La cuestión no es tanto pedir un trato digno en los países de llegada sino plantearse el porqué tienen que escapar.
En vez de quedarnos con la lamentación y victimización del migrante, ¿por qué no denunciar con la misma energía la injusticia estructural que los fuerza a migrar? Pedir que los países de acogida los legalicen no está mal. Pero ¿por qué no trabajar denodadamente para lograr que nadie tenga que migrar en esas condiciones, porque su país de origen no le brinda las posibilidades mínimas de sobrevivencia?
Del mismo modo que nadie debe discriminar ni castigar a un niño de la calle (él es el síntoma visible de un proceso social mucho más complejo), del mismo modo nadie debe excluir, segregar o maltratar a un migrante en condición de irregularidad. Pero ¡cuidado!: si alguien tiene que salir huyendo de su sociedad natal porque ahí no puede sobrevivir, es ahí donde hay que trabajar para cambiar esa injusta y deplorable situación. Llorar por los efectos visibles puede ser muy bienintencionado, pero poco efectivo para afrontar con posibilidades de éxito las inequidades.
 
por Marcelo Colussi