jueves, 29 de octubre de 2015

La vida de las comunidades indígenas dentro de una zona en reclamación en Venezuela.


Cada vez que desea regresar al lugar donde nació, LP (por razones de seguridad no reveló su nombre), siempre en compañía de su familia, toma un taxi o bien un autobús hasta Sakaiká, una comunidad indígena pemón arekuna ubicada 125 kilómetros de Santa Elena de Uairén y desde ahí se interna hacia la selva. Santa Elena es la principal ciudad del municipio Gran Sabana, en la remota frontera venezolana con Brasil.
Sus antepasados según la obra Cultura pemón, de monseñor Mariano Gutiérrez Salazar (UCAB 2002) llamaban Inkén o Ikén a la región que ella y los suyos ahora llaman "Guyana". Ese enorme pedazo de territorio que en algunos mapas de Venezuela aparece enrejado e identificado como Guayana Esequiba (Zona en Reclamación) y que en otros simplemente se obvia.
LP nació en Parima o Paruima, una comunidad arekuna ubicada al otro lado de la Línea de Schomburgk, que se planteó en el siglo XIX en medio de la disputa territorial entre Venezuela y la Guayana Británica pero, como es de rutina, fue presentada días después como nacida en San Rafael de Kamoirán, una comunidad pemón arekuna localizada al oeste de la línea pespunteada.
LP y su gente van hacia Parima o Paruima a pie y con provisiones para al menos ocho horas de caminata de selva, no llevan pasaporte ni pasan por oficina de aduanas e inmigración alguna; a veces, cuenta ella, hacen un alto a medio camino, antes de cruzar el río, cocinan, se bañan y descansan hasta el amanecer. Entonces, después de desayuno, reinician la marcha hasta llegar a su destino.
Ella pronuncia Parima o Paruima con acento. Algo así como "Parrima". Aprendió a hablar en arekuna y muy pronto en inglés; el español lo dominó poco después, cuando sus padres dejaron Parima Mission para divulgar la noticia del Evangelio entre los taurepán de la Gran Sabana con quienes comparten el idioma pemón, aunque con ciertas variantes que, sin embargo, no les impiden entenderse.
LP es venezolana. Tiene su Cédula de identidad. Desde que entró en vigencia la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en 1999, su documento de identificación indica incluso la comunidad y pueblo indígena del cual forma parte.
Ella es pemón arekuna. Pero al menos seis de sus paisanos son procesados por el Servicio Administrativo Identificación, Migración y Extranjería (Saime) por su permanencia en Santa Elena sin documentos. "Si regresan, los deportan al Esequibo", a la zona, administrada por la República Cooperativa de Guyana, que la República Bolivariana de Venezuela reclama como propia. A los warao, dice, las autoridades venezolanas les exigen identificarse como pemón a cambio de no ser considerados como guyaneses, una estrategia que para ellos se convierte en una afrenta discriminatoria al tener que negar su origen.
Que LP sepa en Ikén, Guyana, Guayana Esequiba, Zona en Reclamación residen miembros de al menos nueve pueblos indígenas: sarao, arawako, kariña, patamuná, arekuna, akawaio, wapishana, makushi y wai wai.
Los más numerosos son los arawako. Los warao, los arawako, los kariña, los arekuna y los akawaios hacen vida tanto en Guyana como en Venezuela. En Santa Elena de Uairé, Tumeremo y Puerto Ordaz, tres localidades del estado Bolívar, acuden a los hospitales cuando lo necesitan y se abastecen de los víveres de uso diario, si bien se autoidentifican como guyaneses o simplemente como amerindios.
De los gobiernos de ambos lados, según su experiencia, se sabe poco o nada; mientras tanto, en esas tierras proliferan grupos de ciudadanos brasileros y venezolanos en busca de oro y diamantes e incluso "se dice que hay chinos sacando madera".
Sobre la décadas de los 30 a 40 del siglo XX, siendo primos hermanos de los abuelos de LP, los abuelos de DD, en cambio, "eran rebeldes, se resistían a ponerse ropa y a ir a la iglesia". Abandonaron Paruima y se internaron hacia las cabeceras del Kuyuní. Se establecieron en Inawai, a la altura de Las Claritas, a donde luego llegó también una Misión Adventista a la cual finalmente se integraron.
Desde Las Claritas, en el Kilómetro 88, hasta San Martín de Turumbán, cerca de Tumeremo (en el municipio Sifontes del estado Bolívar), el idioma dominante, entre los indígenas, es el inglés".
A su modo de ver, San Rafael de Kamoirán y Paruima Mission son una misma cosa. Son comunidades arekuna, la una evangelizada por los misioneros católicos y la otra por los misioneros adventistas, durante la primera mitad del siglo XX.
San Martín de Turumbán, en Sifontes, al igual de San Ignacio de Yuruaní, en Gran Sabana, ambos municipios del venezolano estado Bolívar, son comunidades que se fundaron con indígenas venidos del Esequibo, con aquellos que alguna vez aceptaron la posibilidad de declararse venezolanos y que, tras delaciones, debieron refugiarse en Venezuela.
En cuanto a la disputa que mantienen Venezuela y Guyana por la tierra de sus abuelos, DD expresa: "Eso del problema ese no le vemos sentido. La gente que se quedó allá y la que se quedó aquí hemos estado visitándonos".
"Nuestros representantes, de uno y otro lado, están politizados, dice LP, por eso tenemos que reunirnos y sacar una declaración como indígenas".
Cultura pemón en sus páginas dedicadas a los makunaimas, a los intrépidos protagonistas de muchas de las leyendas del pueblo pemón, cuenta que Wei, el sol, el padre de los makunaimas, "como buen pemón, viaja a Ikén en busca de mercancías varias usuales", como sus descendientes.

https://notiindigena.wordpress.com/2015/10/28/la-vida-de-las-comunidades-indigenas-dentro-de-una-zona-en-reclamacion-en-venezuela/

martes, 20 de octubre de 2015

Palomares, un accidente radiactivo que ha costado 50 años solucionar.


Después de varios intentos de Gobiernos anteriores, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, han firmado este lunes un acuerdo con el que se comprometen a limpiar la tierra que permanece contaminada con material nuclear desde hace casi 50 años, en 1966, en Palomares (Almería).

Todavía faltan aclarar, según Margallo, "temas de tratamiento de residuos, compactación, transporte, para en el plazo más breve posible ratificar el acuerdo y ejecutarlo, poniendo en marcha las infraestructuras necesarias" para su traslado terrestre y marítimo a EEUU, ha añadido. La voluntad, según el ministro, "es hacerlo ya, cuanto antes, y que Palomares vuelva a la normalidad que tenía antes de 1966". Esto es lo que pasó entonces:
El día del accidente
Los niños Miguel y Alercon Bentille, fotografiados por Getty Images, vieron el choque de dos aviones estadounidenses sobre el cielo de Palomares (Almería) en la mañana del 17 de enero de 1966. Eran un bombardero B-52 y un avión nodriza KC-135 de las Fuerzas Aéreas de EEUU que estaban haciendo una operación rutinaria de repostaje en vuelo, antes de que el B-52 regresase a Estados Unidos. Manolo González, un habitante de Palomares citado por la BBC, también fue testigo del accidente. "Miré hacia arriba y vi esta enorme bola de fuego cayendo del cielo. Los dos aviones se estaban rompiendo en pedazos". Por suerte, nadie del pueblo murió aquella mañana.
La bomba H perdida
Los cuatro tripulantes del avión cisterna estadounidense murieron, igual que tres de los siete del B-52. Por la colisión cayeron cuatro bombas atómicas que transportaba el B-52, tres en la cercanías de Palomares y otra no lejos de Almería. Aunque no hubo explosión (no tenían los detonadores activados), no funcionaron los paracaídas que llevaban integrados, pensados para un aterrizaje suave. Se tardó cuatro meses en terminar de localizarlas todas, porque una de ellas cayó en el mar, a unos ocho kilómetros de la costa. Se inició la que bautizaron como operación flecha perdida. Era plena guerra fría y no solo le interesaba a España y EEUU encontrarla. "El diseño de esas bombas era ultra secreto. Cuando se realizaba la búsqueda había barcos espía soviéticos alrededor", según le contó a la BBC la científica Bárbara Morán, autora de El Día que perdimos la Bomba H.
La limpieza de la zona
Dos de las armas nucleares impactaron en el suelo y sus nueve kilos de combustible nuclear se diseminaron por la zona, en forma de óxidos de plutonio, uranio y americio fundamentalmente. Después del accidente, EEUU invirtió 80 millones de dólares de entonces y se retiraron, en 4.810 bidones, 1.400 toneladas de tierra y restos vegetales que fueron transportados a un almacén nuclear de Carolina del Sur. Poco más ha hecho Washington hasta ahora, aparte de ingresar entre 1997 y 2007 unos tres millones de dólares para vigilar la radiactividad de la zona y de realizar algunos viajes de inspección a la zona, como denunciaba un artículo publicado en El País en 2010.
La propaganda
Ante el miedo a la radiactividad de la bomba perdida, el entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga; el que fuera embajador de Estados Unidos en España, Angier Beiddle Duke, el jefe de la región aérea del Estrecho y el presidente entonces de la Agencia Efe, Carlos Sentís, se bañaron en el mar en un intento de demostrar al mundo y a la población local que no había peligro para la salud. Desde entonces el ahora CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) realiza estudios periódicos de radiación y vigilancia.
50.000 metros cúbicos contaminados con plutonio
Según uno de los informes del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que cita Efe desde 1966, los programas de vigilancia realizados no han mostrado ningún resultado que haga sospechar la existencia de morbilidad inducida por las radiaciones ionizantes y no hay evidencia de patología directamente relacionada con la dispersión de material radiactivo en el medio ambiente. Ecologista en Acción acusó al Gobierno este verano ante la Fiscalía de no haber advertido a los vecinos de la zona de que se estaban removiendo tierras radiactivas, pues hasta 2007 no se valló el área afectada. Según el CIEMAT, quedan 50.000 metros cúbicos por limpiar. Greenpeace ha pedido nuevos estudios en la zona para reevaluar la contaminación, porque según recuerda, los últimos estudios sobre la contaminación en Palomares son de hace una década y los restos radiactivos pueden haber cambiado a consecuencia, por ejemplo, del viento.

http://www.huffingtonpost.es/2015/10/19/palomares-radiactividad_n_8329876.html?ir=Spain

miércoles, 14 de octubre de 2015

El calentamiento global necesita una respuesta urgente .


El cambio climático, no es algo que se deba tomar a la ligera. Está empezando a provocar daños en nuestra Tierra que serán irreversibles. Las actuaciones por parte de todo el planeta, ¡deben empezar ya!

Las naciones tienen que actuar coordinadamente para prevenir un cambio climático que ya ha comenzado y que lleva camino de causar daños incalculables a las propiedades, a la seguridad alimentaria y energética mundiales y, a la larga, a millones de personas y a la propia civilización humana.

En el último siglo, la Tierra se ha calentado casi un grado centígrado. Eso ha modificado el clima, el régimen de precipitaciones y el equilibrio ecosistémico y alimentario que de ellos dependen. La intensificación de huracanes, sequías, inundaciones, lluvias torrenciales y nevadas sin precedentes la vemos todos los días, en todas las televisiones. Y cada vez más.

¿Puede haber una componente de variabilidad natural? Posiblemente, pero la práctica totalidad de la comunidad científica mundial coincide en afirmar que la causa es humana: La acumulación de gases como el dióxido de carbono, el metano y otros, que atrapan parte del calor que abandona la Tierra, modificando su balance energético. La Tierra, que sigue recibiendo el mismo calor del Sol, no puede sino calentarse un poco, para recuperar ese balance.

La urgencia la marca el nivel de 450 partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera, que la ONU y la comunidad científica han establecido como el nivel que no hay que rebasar si queremos tener una razonable probabilidad de el calentamiento global no exceda los 2ºC. Desgraciadamente, ya hemos superado las 400 ppm y esta concentración está subiendo a razón de 3 ppm cada año.

Pues bien, si está ocurriendo y conocemos el origen, corrijamos la causa. Reduzcamos las emisiones de esos gases de las actividades humanas que las causan (Electricidad, Calefacción, Transporte, Industria, Agricultura, Bosques y Residuos).

Fácil decirlo, pero muy difícil hacerlo. Sobre todo, por los intereses billonarios de los países y empresas que dependen de los hidrocarburos. Y por otras mil razones que no caben aquí.

Afortunadamente, el mundo cuenta con las soluciones, tenemos la tecnología para iniciar el proceso, las herramientas legislativas y el liderazgo mundial para intentarlo: algunas energías renovables (eólica y solar) ya son más competitivas que las energías convencionales más baratas (carbón, nuclear y gas). Solo necesitan un par de décadas para sustituir ordenadamente las infraestructuras energéticas fósiles y descarbonizar la electricidad, la calefacción, el transporte… Obviamente, el proceso será largo. Y será necesaria la aparición de nuevas tecnologías para erradicar las emisiones en sectores como la industria, la agricultura o la gestión forestal. Pero ya tenemos la tecnología para empezar.

La Cumbre de París, con motivo de la COP21, podría conseguir un Acuerdo Internacional vinculante para poner precio a las emisiones de gases. La solución "Cargo al Carbono con Devolución" ("Carbon Fee & Dividend)" parece la más adecuada. Un Acuerdo de los 196 países de la ONU parece inalcanzable pero tampoco es necesario. Para empezar, bastaría con un Acuerdo entre China, EEUU y la UE, los tres más contaminantes, al que se adherirían los demás países de manera paulatina.

No menos importante, tenemos dos líderes mundiales que podrían conseguirlo: el Presidente Obama está decidido a poner todo su poder y prestigio para conseguir un acuerdo que proteja el clima de nuestros hijos y nietos. El Papa Francisco, ya lo ha hecho con su Encíclica "Laudato Si" y lo ha intentado de nuevo hace un par de semanas, con sendas comparecencias en las Cámaras Legislativas de los EEUU y en la Asamblea Anual de la ONU, ante los 200 jefes de Estado. Ese liderazgo está acompañado por la posición de la Unión Europea y China, lo que permite ser optimistas para que se logre un Acuerdo Internacional Significativo en la Cumbre por el Clima de París, que tendrá lugar el próximo Diciembre.

Esto es solo el comienzo. Pero hay que empezar ya.

Emilio de las Heras
http://www.ecoticias.com/co2/107774/El-calentamiento-global-necesita-una-respuesta-urgente

viernes, 11 de septiembre de 2015

El gaucho, del odio a la reivindicación.


Los gauchos fueron detestados en su época, pero hoy su figura se transformó en un símbolo nacional con eventos reivindicativos.
Tienen un gran monumento sobre la avenida 18 de Julio en conmemoración a su legado histórico y fueron pintados por artistas uruguayos de primera línea como Juan Manuel Blanes y Pedro Figari. Los gauchos son hoy un gran símbolo nacional que representa las raíces de Uruguay como nación. Las imágenes de aquellos hombres montando caballos dieron pie a una industria de materas, cueros y grabados que tiene por estos días su zafra de ventas en la Expo Prado, que se desarrolla del 9 al 20 de setiembre. De todos modos, el evento por excelencia que reivindica su figura es la Semana Criolla. Allí, año a año, los jinetes sacan a relucir sus destrezas para las domas de caballos y las imágenes llegan a los hogares de todos los uruguayos a través de los informativos televisivos.
Sin embargo, la visión romántica actual acerca de aquellos amantes de la libertad que poblaron la Banda Oriental desde el siglo XVIII contrasta con lo odiados que fueron en su época.
Los gauchos eran hombres con códigos feroces, dueños de una concepción de vida que rechazaba el acatamiento a cualquier tipo de normas. Lo único que querían era aire libre y carne gorda. Eran detestados no solo por la clase dominante sino también por los propietarios de pequeños establecimientos. Los que trabajaban la tierra en aquella época corrían siempre el riesgo de que apareciera un gaucho y les robara a su mujer si le gustaba. Eran personajes errantes, desposeídos de bienes materiales, que no trabajaban regularmente o nunca lo habían hecho. Solían deambular los campos, gracias a sus enormes destrezas como jinetes.
La historiadora Ana Ribeiro explicó a El Observador que un estudio detallado de los documentos del siglo XIX permite identificar que "gaucho" era una palabra considerada feroz en la época. De hecho, Artigas jamás utilizó ese término para referirse a sus seguidores, justamente porque implicaba una carga negativa. Prefería llamarlos "paisanos".
A medida que pasaban los años el problema que generaban aquellos seres que vivían a campo abierto comenzó a agudizarse, al punto que se habían transformado en un estorbo desde que Uruguay había logrado la independencia. Es que su existencia atentaba contra cualquier intento de modernizar el país. Entonces, las autoridades decidieron tomar medidas para hacer habitable la campaña y aplicaron mano dura.
Hacia 1875, la explotación ganadera comenzó a tecnificarse y aparecieron los alambrados, el gran enemigo de los gauchos. "Latorre y la Asociación Rural, a título de perseguir la vagancia, estimulan una despiadada represión contra los últimos 'hombres sueltos' de la campaña. La ruta indiferenciada de los campos abiertos se cierra para los jinetes sin pago y sin rumbo", aseguró el antropólogo y escritor Daniel Vidart en su libro Uruguayos.
Lorenzo Latorre fue presidente entre 1876 y 1879. El periodista e historiador Lincoln Maiztegui escribió en su libro Orientales que Latorre encarnó el poder como dictador, "con el título de gobernador provisorio". "Al alambrar los campos y hacer respetar la propiedad de la tierra y los ganados, decretó la desaparición histórica del tipo gauchesco", relató. Con su gobierno de carácter militar, Latorre fue un actor protagónico de una época denominada "militarismo". A juicio de Maiztegui, aquellos años transformaron poderosamente al país, "hasta el punto de que no es exagerado afirmar que allí se generó el Uruguay moderno".

Su conversión folclórica

La llegada de la modernidad puso fin a la figura del gaucho. Pasó más de un siglo desde entonces y lo paradojal es que hoy su figura goce de tan buena prensa. ¿Cómo fue que el gaucho pasó del desprecio de su época a la condición de símbolo nacional con la que cuentan en la actualidad?
Algunos historiadores acercan algunas pistas para intentar entenderlo. Ribeiro, por ejemplo, opinó que el homenaje pudo existir gracias a que, por su exterminio, los gauchos habían dejado de ser un problema. Es como si la historia se diera el gusto de hacer un mimo a aquellos hombres que tantos dolores de cabeza causaron en sus tiempos.
Vidart, por su parte, también dedicó algunas líneas a esa curiosa conversión. "En nuestros días el gaucho tiene un expresivo monumento de bronce, a caballo y lanza en mano, en el corazón de la ciudad de Montevideo (...) Generalmente se olvida que, en definitiva, su figura asimétrica, insurgente, por momentos temible, trasuntaba los efectos económicos y sociales del latifundio –colonial, primero, republicano después– sobre los humildes habitantes del campo uruguayo. Pero esta historia que duele es sistemáticamente silenciada por quienes lo convierten en un tipo folclórico, dicharachero, decorativo, casi carnavalesco, sin compromiso alguno con la estructura clasista de la antepasada sociedad rural", escribió Vidart.
El antropólogo agregó que aquellos hombres perseguidos fueron testimonio de una "reiterada injusticia social" que no fue "ni obra de la casualidad ni una humorada de la historia", sino producto de una "economía de tipo colonialista y una leonina repartición de la propiedad de la tierra".
A juicio de Vidart, el halago que desde fines del siglo XX "los hombres de las ciudades" dedican al gaucho tiene mucho de "hipócrita": "Lo promueve a la categoría de forjador de la nacionalidad", escribió el antropólogo. Pero en realidad, en su opinión, las "oligarquías criollas" identificaron que idealizar aquella figura del gaucho era útil para las clases dominantes en su afán de conservar sus privilegios económicos y de hegemonía cultural y política. Así que podría haber varios intereses en juego para acercar una explicación sobre el radical cambio de valoración.
También es cierto que parte de la reivindicación histórica de la figura del gaucho tiene su origen en el aporte de esos hombres en el proceso independentista. Es que los gauchos fueron uno de los brazos ejecutores de aquella gesta, poniendo en juego su vida por causas que no lograba comprender del todo. "El gaucho es el hombre a caballo, dispuesto a jugarlo todo en la gran taba de los combates a lanza, sable, lazo y boleadoras contra las fuerzas imperialistas europeas", escribió Vidart al respecto.
Luego, en las sucesivas guerras civiles que hubo en Uruguay, los gauchos también fueron protagonistas, luchando de un lado y del otro. Seguían a los caudillos, algo así como el sindicato de estos hombres que eran felices a fuerza de tabaco y carne de vaca.
Hoy, en el Uruguay del siglo XXI, no hay lugar para gauchos que anden por ahí, cabalgando a campo abierto y comiendo la carne de vacas ajenas. De todos modos, su monumento resalta en el centro de Montevideo, quizás como símbolo de reconciliación entre aquellos seres salvajes con la ciudad, dejando atrás el profundo odio que despertaban en el siglo XIX.

Por Sebastián Panzl   
 http://www.elobservador.com.uy/el-gaucho-del-odio-la-reivindicacion-n674929                                   

jueves, 27 de agosto de 2015

Residuos de uvas para fabricar biocombustibles.



En el mundo se producen anualmente 13 millones de toneladas de residuos de uva. ¿Podríamos utilizar estos desechos para fabricar biocombustibles?. La respuesta es SI.
La ciencia, qué duda cabe, es cuestión de ingenio y creatividad. Los investigadores tratan de responder preguntas o superar nuevos desafíos gracias a su tesón e imaginación. De este modo, uno de los grandes retos del siglo XXI -contar con alternativas a los combustibles fósiles- está siendo abordado desde múltiples formas. Una de ellas es la de los biocombustibles.
También conocidos como biocarburantes, estas fuentes de energía son unas de las líneas de investigación más fructíferas de la biotecnología. Y sin duda, a los biotecnólogos no les falta ingenio ni creatividad. En los últimos meses, hemos visto estudios en los que se producían biocombustibles a partir de tequila, cactus, termitas marinas o incluso basura.
Esta variedad de fuentes para fabricar biocarburantes responde a un nuevo paradigma, también llamado bioeconomía o simplemente economía circular. En otras palabras, esta disciplina trata de aprovechar tanto materias primas como residuos para producir bienes y servicios. Siguiendo esa idea, las principales estaciones de Reino Unido se han unido recientemente para recoger posos de café y fabricar con ellos biofuel.
Pero los residuos de las cafeterías londinenses no son los únicos que pueden ser aprovechados en este gran reto energético. Científicos de la Universidad de Adelaida en Estados Unidos han estudiado la posibilidad de utilizar los residuos de las uvas para producir bioetanol. Y es que a veces no se trata (sólo) de buscar ideas ingeniosas, sino simplemente de aprovechar lo que tenemos delante de nuestros ojos.
Estos investigadores lograron utilizar restos de las uvas (como las pieles, las semillas o los tallos) para fabricar de manera competitiva biocombustibles. Su resultado parece bastante eficaz, pues a partir de una tonelada de residuos -anteriormente no aprovechados-, consiguieron 400 litros de bioetanol. Para situarnos, los restos de uvas que se desechan a nivel mundial alcanzan los 13 millones de toneladas anualmente.
Según la científica Rachel Burton, "los residuos de uvas presentan un gran potencial para ser aprovechados y transformados en biocombustibles". Y es que la mayor parte de azúcares presentes en estos restos son convertibles por fermentación a etanol, y los que no pueden transformarse, podrían ser usados como fertilizantes o alimento de animales.
En el futuro, los biocombustibles serán una de las alternativas que emplearemos en el transporte, producción de energía eléctrica o alumbrado. Saber qué fuentes utilizar para fabricarlos será clave, y en ese sentido, esta investigación nos ayuda a promover la economía circular para aprovechar cualquier tipo de residuo con el fin de valorizarlo y que pueda ayudarnos a ser más sostenibles.

http://diarioecologia.com/residuos-de-uvas-para-fabricar-biocombustibles/



 
 

miércoles, 19 de agosto de 2015

Islas lingüísticas.



Las lenguas que habitan el mundo, al igual que las personas, generalmente no vienen en un vacío histórico o social. Todas tienen alguna red, una conexión con otras lenguas. Sabemos bien, por ejemplo, que el español tiene lenguas hermanas, algunas muy cercanas como el gallego y el portugués y otras más lejanas como el catalán, el italiano o el rumano. Esa relación está basada en su ancestro común el latín, que a su vez compartía el árbol genealógico del helénico de donde proviene, por ejemplo, el griego moderno y del germánico de donde se desprenden, en ramas muy diversas, el inglés, el danés, el yidish y el plautdietsch o bajo alemán que hablan actualmente los menonitas de Chihuahua. Las lenguas abuelas de nuestro español tenían como hermanas a las abuelas del actual armenio, y de una rama que se desprendió hacia el oriente surgieron las lenguas indo-arianas, algunas de cuyas nietas vivas actuales son, por ejemplo, el persa, el punjabi y el bengalí. La raíz más profunda de este gigantesco árbol genealógico es el indoeuropeo, una lengua que surgió hace unos 6000 años en la estepa póntica al norte del Mar Negro y del Cáucaso aunque una hipótesis alternativa sitúa sus orígenes en la actual Turquía entre 8000 y 9500 años atrás (Bouckaert et al. 2014). Según datos de ethnologue.com, el 46.46% de los hablantes del mundo hablan una lengua de la familia indoeuropea.
¿Qué relaciones de parentesco se pueden establecer entre las lenguas habladas en nuestro territorio nacional? Bueno, tomemos como ejemplo a lo que históricamente hemos denominado «zapoteco» y «mixteco», que, como aclaramos en una entrega anterior, no son lenguas, sino agrupaciones lingüísticas, es decir, conjuntos de lenguas muy cercanas entre sí, o variantes lingüísticas. Esas dos agrupaciones lingüísticas que tomamos como ejemplo tienen un mismo ancestro y por ello se las clasifica como lenguas otomangues. El náhuatl, hasta donde se sabe, no comparte un ancestro con ellas. Con sus más de treinta variantes actuales, el náhuatl pertenece a otra familia lingüística, y comparte un ancestro con las agrupaciones cora, tarahumara, huichola y pápago, entre otras. Se le llama «familia yutonahua» porque, como muchos de nosotros, tiene parientes del otro lado del Río Bravo sólo que los parientes del náhuatl emigraron en sentido inverso a como lo hacen los mexicanos actuales: de norte a sur. El nombre de la familia evoca a la lengua ute (la misma que le da su nombre al estado de Utah) y que a su vez tiene como hermanas a las lenguas numic que se extienden por la Gran Cuenca y la ribera del Río Colorado hasta el estado de Oregon (Suárez 1983). El náhuatl es más primo del hopi que del zapoteco, por ejemplo. Otra familia de abolengo es la maya, con parientes a uno y otro lado del Suchiate: el maya yucateco es, sin duda, la que tiene más hablantes actualmente y es genéticamente más cercana al lacandón de Chiapas del que se separó apenas hace unos 400 años, que a su pariente mam de Guatemala. Las ramas que dieron origen al chol, tseltal, chuj y q’anjob’al, por un lado, y al mam y el quiché, por otro, se separaron entre el 1500 y el 1000 a.C. (Pérez Suárez 2004), es decir, más o menos en el tiempo en que del indoeuropeo se separaban las ramas celta e itálica que dieron origen, respectivamente, al irlandés antiguo y al latín (Slocum 2014). En total, el INALI consigna 11 familias lingüísticas en México, que comprenden a las 68 agrupaciones lingüísticas del país, y se pueden consultar aquí: http://www.inali.gob.mx/clin-inali/.
En esa lista de familias lingüísticas de México, hay algunas cuyo único miembro es una agrupación lingüística sin más relaciones genéticas: el purépecha de Michoacán, el huave, el seri y el chontal de Oaxaca. Los misteriosos orígenes de estas lenguas han sido objeto de especulación a la que no pienso abonar ahora, y dado que ninguna hipótesis al respecto se ha podido comprobar, quedan clasificadas como lenguas aisladas. Baste decir que entre el purépecha y el resto de las lenguas de México se ha probado la misma relación histórica que hay entre el purépecha y cualquier lengua del mundo, a saber: ninguna. Hasta donde sabemos, hay más relación genética entre el español y el bengalí que entre el purépecha y el mazahua del Estado de México, que es su vecino contemporáneo.
Del mismo modo que los orígenes del indoeuropeo han sido objeto de revisiones recientes, la historia completa de las lenguas mexicanas y sus orígenes está todavía por escribirse y re-escribirse. Pero lo poco o mucho que sabemos hasta ahora nos enfrenta a un mapa en el que los caminos no son más fascinantes que las lagunas. La historia de las lenguas es la historia de los pueblos que las hablan, de sus andares, sus alianzas, intercambios y aversiones. Las lenguas aisladas tienen, desde luego, rastros de contacto con sus lenguas vecinas. Por ejemplo, en purépecha las palabras como cómo, quién, cuánto, dónde empiezan con ne o na: ná, né, namúni, náni, excepto por la palabra «cuándo»: kani. Esta ruptura en el paradigma y la similitud de esta palabra con las palabras interrogativas del náhuatl clásico, como kanin «dónde», sugieren que se trata de un préstamo. Las lenguas aisladas, pues, no son lenguas solitarias, solamente son islas en la historia. El misterio que las rodea es sólo del tamaño de lo que ignoramos. Quizás en unas decenas de años, con más investigación no sólo lingüística, sino transdisciplinaria, de la mano de historiadores, arqueólogos y biólogos, sabremos trazar el camino que nos lleve a ellas desde tierra firme.

Violeta Vázquez Rojas Maldonado
http://blog.cuadrivio.net/columnas/kermes-linguistica/islas-linguisticas/

lunes, 10 de agosto de 2015

¿Por qué los latinos no nos organizamos contra el abuso policial como Black Lives Matter?


Además de la importancia que han tenido las cámaras en la discusión nacional sobre abuso de las autoridades, otro de los motivos que han impulsado reformas son las manifestaciones populares en Ferguson, Baltimore, Chicago, Nueva York, Los Ángeles, Oakland y otras ciudades más de los Estados Unidos. A lo largo de la historia, las protestas han dado voz a los que no eran escuchados y actualmente son consideradas parte integral del proceso democrático, tanto así que son un derecho garantizado por la Primera Enmienda de la Constitución.
Si bien los nombres de Trayvon Martin, Michael Brown, Freddie Gray y Black Lives Matter son relativamente conocidos entre la población y han tenido amplia cobertura tanto en medios en inglés como en español, movilizando gente a través de redes sociales y convocando marchas masivas para repudiar estas muertes, lo mismo no ocurre con las víctimas de abuso policial que son latinos. Más allá de las manifestaciones que se desataron luego de la balacera que acabó con la vida de Antonio Zambrano-Montes en Pasco, Washington, y las posteriores quejas del gobierno mexicano, otros casos como los de César Limón Suárez y Héctor Leonardo Morejón no tuvieron reacciones similares. Y como ellos hay muchos más. En lo que va del año, 101 latinos han muerto a manos de agentes del orden de los cuales 20 estaban desarmados, según The Guardian.
¿Y por qué los hispanos de EEUU no hemos organizado un movimiento similar a Black Lives Matter si es que también hay varias víctimas de abuso policial en nuestra comunidad? Aunque se han visto movimientos a nivel local y cierta colaboración con Black Lives Matter, parece ser que este tema no moviliza a los latinos como, por ejemplo, la política migratoria.
La respuesta es compleja, muestra de la naturaleza de nuestras comunidades, y sirve de llamado para que seamos más solidarios y participativos

La importancia de conocer la historia
 
Según explicó Alberto Gutiérrez, profesor de Estudios Chicanos en CSU Northridge, una de las causas en la diferencia de reacción es que una porción considerable de la comunidad latina emigró relativamente hace pocas décadas, o incluso años, por lo que desconocen la historia de opresión y la lucha por igualdad y derechos civiles de los afroamericanos.
Ese desconocimiento hace que estas muertes sean vistas como incidentes que suceden esporádicamente, a pesar de que los latinos también han sido víctimas recientemente de abuso por parte de las autoridades.
"La comunidad latina inmigrante no conoce la historia y ve todos estos casos como si fueran aislados y no hubiera conexión alguna entre ellos", dijo Gutiérrez.
Para Ariana Hernández-Reguant, antropóloga de la Universidad de Miami, la falta de un movimiento similar a Black Lives Matter se debe a que los latinos no compartimos la misma historia ni la misma experiencia de la comunidad afroamericana y que más bien somos una comunidad dispersa.
"No hay la misma solidaridad que existe entre los afroamericanos", dijo Hernández Reguant.

Compartimos idioma pero somos muy diferentes
 
Latinoamérica incluye más de 20 países, los cuales tienen, a su vez, una vasta gama de culturas, costumbres y valores. Aunque los hispanos que vivimos en EEUU compartimos algunas expresiones culturales como el idioma, las prioridades y opiniones en la comunidad latina son tan variadas como nuestra identidad.
"Somos una comunidad diversa con diferentes ideas", dijo Martha Arévalo, directora ejecutiva del Central American Resource Center (CARECEN). "Todos tenemos motivos diferentes de por qué llegamos a este país".
Según Hernández-Reguant, en la comunidad latina no hay unión ya que lo único que nos conecta es un idioma y cierta nostalgia. Hernández Reguant insistió en que no existe realmente un sentido de comunidad debido a las indiscutibles diferencias históricas, culturales, geográficas y sociales.
A simple vista se podría decir que la inmigración parece ser uno de los pocos temas que nos une, pero no es así.
"No hay unión ni siquiera en cuestiones de inmigración porque las experiencias son muy diferentes y hay una diferencia de clase social muy grande", dijo Hernández-Reguant.
Gutiérrez coincide con Hernández-Reguant en que la complejidad de la comunidad latina dificulta una respuesta unificada cuando ocurren casos de abuso policial.
"No somos una comunidad homogénea que pueda expresar su voz", comentó Gutiérrez. "Casi dos tercios de la comunidad son menores de 18 o indocumentados y aproximadamente un tercio de la población son mayores de 18 y son ciudadanos".

Una relación marcada por el miedo
 
El miedo a ser deportado persigue a millones de latinos. La falta de un estatus migratorio legal genera temor y obliga a millones mantenerse en las sombras. Si para muchos de esos indocumentados manejar sin licencia es una experiencia aterradora, ir a las manifestaciones contra la policía es impensable.
"Existe mucha tensión en algunas comunidades por los programas de colaboración entre autoridades migratorias y policía local", aseguró Arévalo. "Es una relación frágil y, en general, la comunidad inmigrante tiene miedo a colaborar con la policía aunque sean víctimas de un crimen".
Según Arévalo, la distancia que hay entre una parte considerable de la comunidad latina y las autoridades se ha generado por la cantidad de hispanos que han sido deportados en los últimos años.

Cobertura sesgada en los medios de comunicación
 
De acuerdo con María Brenes, directora ejecutiva de Innercity Struggle, otro de los motivos por los que los latinos no tenemos un movimiento similar a Black Lives Matter es que los medios de comunicación en español tienen una cobertura casi monotemática dedicada principalmente a la inmigración.
"Los principales medios de comunicación no han puesto tanta atención a estos casos de brutalidad policial", dijo Brenes, "entonces los latinos no han entendido lo que está pasando y la importancia de que nosotros nos unamos para hablar y protestar de esto".
Además de resaltar la importancia de que la comunidad latina se mantenga informada e involucrada con los temas de coyuntura en el país, Brenes destacó que la diversidad entre los hispanos debería ser sinónimo de un mayor número de causas que nos afectan y por las que nos organizamos.
Héctor Flores, músico del Este de Los Ángeles que ha estado involucrado en activismo con otros integrantes de su grupo Las Cafeteras, subrayó el hecho de que la comunidad latina si ha sido parte de Black Lives Matter pero que sus aportes no reciben cobertura en los medios de comunicación.
"La forma en la que [los medios] presentan el movimiento es: mira estos manifestantes y activistas afroamericanos están quemando todo lo que encuentran a su paso en Baltimore", dijo Flores. "No ven la solidaridad de los latinos".
Flores agregó que aparte de la limitada cobertura, la poca que hay presenta los casos de brutalidad policial como algo que afecta exclusivamente a los afroamericanos, cuando en realidad nos afecta a todos.
Alberto Retana, director de Community Coalition del Sur de Los Ángeles, señaló en entrevista con este diario que también está de acuerdo en que los medios de comunicación en español cargan gran parte de la responsabilidad por la falta de cobertura de movimientos sociales relacionados con la brutalidad policial
"Los medios en español solo están preocupados por cubrir inmigración, novelas y asuntos internacionales de nuestros países", dijo Retana.
Según Retana, los latinos de raza negra sí están organizados en contra de estas muertes pero son excluidos y no son vistos como latinos.
"Me frustra cuando pensamos que los latinos somos un grupo monolítico cuando hay tantos latinos de raza negra", dijo Retana. "No son blancos ni mestizos. Son negros y están organizados aquí en Los Ángeles y en todo el país".

¿Falta de líderes?
 
Si bien en años recientes ha aumentado la cifra de latinos electos a algún cargo público, los que llegan al poder no siempre se preocupan por las necesidades de la población Latina, dijo Gutiérrez.
"Uno de los problemas principales que tenemos es que los líderes latinos son cobardes", dijo Gutiérrez. "Son profesionales y para ellos la meta es ser el próximo gobernador, alcalde o el primer latino en algún rango político".
Un ejemplo de esto, dijo Gutiérrez, es la falta de presencia de líderes latinos cuando muere alguien de esta comunidad. En cambio, "cuando un miembro de la comunidad afroamericana es víctima de brutalidad policial, los políticos afroamericanos salen y hacen una rueda de prensa en donde comunican su descontento y rechazan la violencia", dijo.
Aunque intentamos comunicarnos con la National Association of Latino Elected and Appointment Officials (NALEO), organización no lucrativa que fomenta la participación de Latinos en el proceso democrático, no recibimos reacción alguna en cuanto a la falta de participación de los Latinos contra la brutalidad policial. Por otro lado, el Consejo Nacional de la Raza (NCLR), una de las organizaciones más grandes de EEUU que tiene como propósito abogar por los derechos civiles de los latinos y organizar a la comunidad, prefirió no comentar sobre este tema.
Si bien Flores comentó en entrevista con este diario que hacen falta líderes latinos, también destacó que lo más importante es que la comunidad se organice y sepa cuáles son sus necesidades, antes de elegir a un líder.
"Comunidad consciente y organizada antes que tener un líder que abogue por los intereses de los latinos", dijo Flores.
Dianey Murillo, joven activista y organizadora comunitaria de la organización Immigrant Youth Coalition del Inland Empire (IEIYC), indicó que han experimentado dificultad para organizar adultos latinos y lograr que se unan a diferentes movimientos que abogan por sus derechos.
"Cuando ofrecemos clínicas de servicios migratorios los jóvenes vienen y buscan involucrarse en nuestro movimiento porque quieren ayudar", dijo Murillo. "Los padres y adultos solo vienen por los servicios y no se involucran por miedo y porque tienen que trabajar y mantener a su familia".
Brenes resaltó la importancia de jóvenes como Murillo, quienes han demostrado con el movimiento de los estudiantes indocumentados un nivel de organización avanzado.
"Los jóvenes latinos de EEUU han sido los creadores de movimientos sociales", dijo Brenes. "El movimiento de los DREAMERS es un gran ejemplo ya que es muy diverso y ha tenido éxito".

La unión hace la fuerza
Si bien es cierto que las muertes de 100 latinos a manos de las autoridades no han generado un movimiento de tal magnitud como el de Black Lives Matter, quizás crear un movimiento similar no es lo más conveniente, explicó Retana.
"Debemos construir coaliciones entre la comunidad afroamericana y los latinos para que nos unamos y protejamos los unos a los otros", dijo Retana. "Como líder latino de Los Ángeles, apoyo al movimiento de Black Lives Matter 100% porque resalta muchos de los problemas que también nos afectan a los latinos".
Nuestros entrevistados coincidieron en que involucrarse en el proceso democrático y unirse a movimientos como Black Lives Matter es importante para combatir estos casos de abuso que afectan a gente de todos los colores y credos.
"Hay mucho trabajo por hacer", dijo Brenes. "Tenemos que ir a la comunidad para poder entender por qué no hemos salido a la calle a protestar, hay que preguntar y saber cuáles son sus experiencias".
"Esto no podemos hacerlo solos", agregó. "Nos tenemos que unir a Black Lives Matter porque afecta a ambas comunidades".

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