viernes, 15 de julio de 2016
Degradación de los suelos amenaza nutrición en América Latina.
Detener y neutralizar la degradación de los suelos es vital para la sostenibilidad ecológica de América Latina y el Caribe, al igual que para la seguridad alimentaria de sus países.
“Todo el mundo sabe la importancia del agua, pero no todos entienden que el suelo es más que donde ponemos los pies, es el que nos provee de alimentos, de fibra, de materiales para la construcción, donde se retiene el agua, donde se almacena el carbón atmosférico”, destacó Pilar Román, de la oficina regional de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Actualmente, más de 68 por ciento de la superficie sudamericana está afectada por la erosión: 100 millones de hectáreas de tierras fueron degradadas por la deforestación y 70 millones debido al sobrepastoreo.
“Todo el mundo sabe la importancia del agua, pero no todos entienden que el suelo es más que donde ponemos los pies, es el que nos provee de alimentos, de fibra, de materiales para la construcción, donde se retiene el agua, donde se almacena el carbón atmosférico”: Pilar Román.
La desertificación, por ejemplo, golpea a 55 por ciento de la extensa región del Nordeste de Brasil, que con casi 1,6 millones de kilómetros cuadrados aglutina a 18 por ciento de la superficie del país, afectando buena parte de sus cultivos básicos, como maíz y frijol.
En Argentina, México y Paraguay, más de la mitad del territorio sufre problemas vinculados a la degradación y desertificación. En Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, se estima que entre 27 y 43 por ciento del territorio sufre problemas de desertificación.
Un caso grave es el de Bolivia, donde seis millones de personas, equivalentes a 77 por ciento de su población, vive en áreas degradadas.
La situación no varía demasiado en el resto de la región. Según el Atlas de Suelos de América Latina y el Caribe de la FAO, en El Salvador la erosión hídrica afecta 75 por ciento de la superficie, mientras que en Guatemala 12 por ciento de la superficie se encuentra amenazada por la desertificación.
La FAO subraya que 95 por ciento de los alimentos que consume la población mundial provienen de un suelo que hoy, a nivel global, está más degradado y pobre en nutrientes.
Los datos señalan que 80 ciento de los suelos agrícolas sufren actualmente de erosión moderada a severa y otro 10 por ciento enfrenta una erosión ligera. Por lo tanto, apenas un 10 por ciento de los suelos fértiles del planeta están sanos.
Para concientizar sobre la gravedad de este flagelo, el viernes 17 de junio se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación, que este año tiene por lema “Proteger el planeta. Recuperar la tierra. Participación de la gente”.
La idea es alertar a la población mundial sobre los peligros que conllevan la desertificación y la degradación de las tierras.
“Sin una solución a largo plazo, la desertificación y la degradación de las tierras no solo afectarán el suministro de alimentos, también propiciarán un aumento de las migraciones y pondrán en peligro la estabilidad de muchas naciones y regiones”, aseveró Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, con motivo de esta jornada mundial.
Román, de la oficina de Apoyo Técnico a la Coordinación Subregional de América del Sur de la FAO, explicó a IPS que existe una estrecha relación entre pobreza, desertificación y degradación.
“Numerosos estudios demuestran que las comunidades más pobres y vulnerables son las que tienen peor acceso a los insumos. Una comunidad pobre tiene acceso a una tierra menos fértil, tiene menos acceso a semillas, a agua, a recursos productivos, menos acceso a maquinaria agrícola y a incentivos”, afirmó.
Algunas terrazas construidas por los indígenas atacameños en la aldea de Caspana, en la región de Antofagasta, en el norte de Chile. Esta técnica milenaria de cultivo representa una adaptación al clima y al árido suelo para garantizar la alimentación de los pueblos de altiplano andino. Crédito: Marianela Jarroud/IPS
Agregó que “dentro de esas comunidades pobres las personas más vulnerables son las mujeres, que tienen menos títulos de propiedad y menos acceso a incentivos económicos, y las comunidades indígenas”.
“Hay una relación directa en esta dirección y viceversa: un suelo degradado va a provocar que una comunidad migre y que haya conflictos en torno a un recurso limitado”, dijo en una entrevista en la oficina regional de la FAO en Santiago.
Un ejemplo es lo que acontece en Chile, donde 49 por ciento del territorio está erosionado y 62 por ciento desertificado.
Para hacer frente a esta grave realidad, las autoridades actualizaron su mapa de degradación de la tierra a fin de diseñar e implementar actividades estratégicas de mitigación y adaptación al cambio climático.
Esa actualización se realizó cruzando antecedentes meteorológicos y bioclimáticos de los últimos 60 años, además de fisiográficos e indicadores socio económicos, de recursos naturales y medio ambientales.
Efraín Duarte, autor de esa actualización y especialista de la consultora privada Sud-Austral, explicó a IPS que “las principales causas directas de la desertificación, degradación de la tierra y sequía a nivel nacional se atribuyen a la deforestación, degradación de los bosques, los incendios forestales y los procesos subsecuentes de cambio de uso de la tierra”.
Añadió que “se debe agregar el impacto del cambio climático sobre la variabilidad del clima”.
Según varios estudios, al menos 25 por ciento del déficit de precipitación durante la actual sequía en Chile, que se prologa por casi un lustro, es atribuible al cambio climático antrópico, subrayó Duarte.
Como causas indirectas mencionó “la deficiencia en las políticas públicas de fiscalización, regularización y fomento de recursos ‘vegetacionales’ (bosques, arbustos y matorrales), combinado con la pobreza rural, los bajos conocimientos y valoración cultural de los recursos vegetacionales por parte de la sociedad”.
Con base en la actualización del mapa, el gobierno fijó una estrategia nacional que apunta a “apoyar la recuperación y protección de bosque nativo y formaciones xerofíticas, así como potenciar el establecimiento de formaciones vegetacionales en suelos factibles de forestar”.
Según Duarte, “Chile puede realizar acciones tempranas de mitigación enfocadas en el combate a la deforestación, degradación forestal, la extracción excesiva de productos forestales, los incendios forestales, la sobrecarga animal, la sobre-utilización y manejo insustentable del suelo y, por último, el empleo de tecnologías no apropiadas para ecosistemas frágiles”.
El experto advirtió que la lucha contra la desertificación es una responsabilidad compartida a nivel nacional e internacional.
Román coincidió con esa apreciación y planteó que la prevención de la degradación se combate “de una manera holística, con bases de información adecuadas, capacitación y concienciación a las comunidades y a los agentes de toma de decisión sobre la protección del suelo”.
También se logra en la producción agrícola, evitando las malas prácticas, que priorizan el rendimiento a corto plazo, y la presión sobre el recurso suelo, agregó.
Para la FAO, a largo plazo las formas sustentables de producción agrícola permitirán producir 58 por ciento más de alimentos, además de proteger el recurso suelo para las futuras generaciones.
La prevención no solamente consiste en aplicar técnicas a nivel de campo, sino también a nivel de gobernanza, de instrumentos legales y de trabajo con las comunidades, advirtió Román.
Si bien el ideal es prevenir la degradación y la desertificación, existen algunas experiencias exitosas de recuperación o reversión de zonas desertificadas.
En Costa Rica, por ejemplo, los dos principales causantes de la degradación se han reducido entre 1990 y 2000. La deforestación pasó de afectar a 8.000 hectáreas, de las 22.000 afectadas, mientras que los incendios forestales disminuyeron de 7.103 hectáreas a 1.322.
Román subrayó que, como forma de mitigación, es muy relevante ampliar la gama de alimentos que se consumen y que actualmente proviene, en 60 por ciento, de papa, arroz, trigo y maíz, apenas cuatro de las 30.000 plantas comestibles identificadas.
“Por un lado, las plantaciones de monocultivos de estas plantas son uno de los factores de la degradación de los suelos y, por otro, una ingesta calórica basada en carbohidratos de estas plantas crea una malnutrición”, advirtió.
http://www.ipsnoticias.net/2016/06/degradacion-de-los-suelos-amenaza-nutricion-en-america-latina/
Editado por Estrella Gutierrez
jueves, 14 de julio de 2016
El futuro de las ciudades depende de la agricultura urbana.
La conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dedicada a las ciudades, Hábitat III, explorará las posibilidades de la agricultura urbana como solución para garantizar la seguridad alimentaria. Pero en Nueva York, resultó tener un impacto mucho mayor.
En las ciudades de todo el mundo se registran niveles históricos de desigualdad. Aun en Nueva York, corazón del mundo rico, muchos sectores no tienen garantizada su seguridad alimentaria.
En la conferencia Hábitat III, que se realizará del 17 al 20 de octubre en Quito, será la primera vez en 20 años que la comunidad internacional se reúne a analizar las consecuencias de la urbanización y a pensar en una nueva estrategia global, la Nueva Agenda Urbana.
En Nueva York, el precio de los alimentos aumentó 59 por ciento desde 2000, a diferencia del salario promedio de los trabajadores adultos, que solo se incrementó 17 por ciento.
Alrededor de 42 por ciento de los hogares no tienen ingresos suficientes para cubrir sus necesidades de alimentación, vivienda, vestimenta, transporte y salud, pero superan el monto necesario para recibir asistencia estatal.
En 2015, se creó el plan OneNYC, vinculado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que se propone sacar a unas 800.000 personas de la pobreza en una década.
“OneNYC tiene grandes expectativas y se esfuerzan mucho por atender la igualdad en el sistema de alimentación y en la gestión de los desperdicios, asegurándose que cada vez más ciudadanos tengan acceso a alimentos saludables y buenos”, explicó Michael Hurwitz, director del mercado verde de GrowNYC y quien trabaja en OneNYC, al ser consultado por IPS.
“En una ciudad como Nueva York, la agricultura urbana puede desempeñar varios papeles además de alimentar a su población, desde educación hasta ofrecer espacios seguros y ayudar a compensar el presupuesto destinado a la alimentación”, detalló Hurwitz.
La agricultura urbana desempeña un papel significativo en la alimentación de la población citadina en todo el mundo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que 800 millones de personas cultivan verduras y frutas o crían animales en las ciudades, produciendo lo que, según el Instituto Worldwatch, representa la asombrosa proporción de entre 15 y 20 por ciento de la producción mundial de alimentos.
Eso ocurre en lugares del mundo donde la agricultura urbana o periurbana representa entre 50 y 75 por ciento del consumo de verduras de la ciudad.
En África, se estima que alrededor de 40 por ciento de las poblaciones urbanas se dedican a la agricultura. Los pobladores que viven en las ciudades desde hace tiempo o los que se instalaron hace poco plantan porque tienen hambre, saben cómo cultivar, además de que el valor de la tierra es bajo y los fertilizantes, baratos.
Pero en Estados Unidos, la agricultura urbana probablemente tenga un mayor impacto sobre la seguridad alimentaria en lugares que, en cierta forma, son más parecidos al Sur global, es decir en ciudades o vecindarios donde el ingreso promedio es bajo y hay una gran necesidad de contar con alimentos asequibles.
Hurwitz observó el poder transformador de la agricultura cuando fue trabajador social en Redhook, en Brooklyn, un barrio donde los ingresos de 40 por ciento de los hogares eran inferiores a 10.000 dólares al año. En ese lugar, trabajó en una huerta comunitaria con adolescentes de entre 16 y 17 años en un programa dependiente del sistema de justicia. Los jóvenes llevaban la cosecha a su hogar o la vendían en mercados, restaurantes locales y otros comercios.
“Nuestros jóvenes se volvieron agentes de cambio en sus comunidades. Nadie quería trabajar con muchos de los adolescentes con los que trabajamos, pero cuando se convirtieron en la principal fuente de alimentos saludables en su barrio en el mercado de productos orgánicos, sus pares y los adultos se dieron cuenta de que eran quienes en realidad estaban generando un cambio en la comunidad”, explicó.
El sistema se amplió a través de GrowNYC, una organización no gubernamental que trabaja desde la oficina del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio.
La organización trabaja con 6.000 muchachos al año y ofrece materiales para que el personal docente trabaje con ellos en el aula. Su programa Grow to Learn (cultiva para aprender) está a cargo de todas las huertas escolares de esta ciudad. Además, lleva adelante un proyecto de minipréstamos y ofrece asistencia técnica y capacitación a los maestros sobre el cuidado de las huertas.
En el Bronx Sur, el más pobre de los 435 distritos congresuales de Estados Unidos en 2010, viven 52.000 neoyorkinos con ingresos muy bajos, 42 por ciento de los cuales por debajo de la línea de pobreza, y se lo conoce como “desierto alimentario”.
Cuando GrowNYC fue por primera vez allí, un policía les advirtió: “No querrán entrar, no es seguro”, recordó Hurwitz. “Pero en dos meses, un rincón difícil se convirtió en una esquina grandiosa, de maravillosa actividad porque había jóvenes vendiendo alimentos a sus vecinos”.
Desde hace años, el programa “Learn it, Grow it, Eat it” (Aprende, cultiva y come), de GrowNYC, trabaja con escuelas en el Bronx Sur, ayudando a formar líderes ambientales, explicó. La iniciativa se encarga de uno de los puestos agrícolas de jóvenes de la organización, capacitándolos en administración y agricultura para que puedan gestionar sus propios puestos de verduras.
“Hemos visto muchachos comenzar en nuestro mercado para jóvenes y pasar a ser administradores del programa”, relató Hurwitz.
En Nueva York no se trata solo de producir una cantidad estandarizada de alimentos para las comunidades necesitadas, sino de reflejar la diversidad cultural.
“Tenemos agricultores en nuestro programa que cultivan productos por unos 150.000 dólares por 1,5 acre (alrededor de 0,6 hectáreas) en Staten Island”, la isla frente a Manhattan, indicó Hurwitz. Los mexicanos plantan cultivos tradicionales para alimentar a su comunidad, que sino no tendría acceso a los alimentos a los que están acostumbrados.
Aparecieron los grandes operadores de invernaderos y se pusieron de moda.
Pero el cultivo de una variedad limitad de verduras de gran calidad no bastará para alimentar a las poblaciones urbanas. “Preferiría que se volcaran dos millones de dólares a la preservación de las plantaciones rurales con el fin de alimentar a las ciudades”, apuntó.
“De esa forma se podrán llevar los alimentos a las ciudades, garantizar que todo el mundo acceda a ellos y asegurar que las granjas sigan siendo viables”, explicó Hurwitz.
Los pronósticos indican que la población de las ciudades se duplicará en los próximos 30 años, según el Atlas de Expansión Urbana.
“La seguridad alimentaria es uno de los grandes temas que concentrarán la atención de los participantes en la conferencia Hábitat III, en relación con la urbanización”, subrayó Juan Close, director de ONU Hábitat.
http://www.ipsnoticias.net/2016/07/el-futuro-de-las-ciudades-depende-de-la-agricultura-urbana/
miércoles, 29 de junio de 2016
¿Qué son alimentos transgénicos?
Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido producidos a partir de un organismo modificado mediante ingeniería genética y al que se le han incorporado genes de otro organismo para producir las características deseadas.1 En la actualidad tienen mayor presencia de alimentos procedentes de plantas transgénicas como el maízo la soja.
En Estados Unidos la soja es el alimento más modificado genéticamente para que tenga más ácido oleico. Este ácido reduce los niveles de colesterol malo en sustitución de otras grasas.
Los alimentos transgénicos son aquellos que en su composición tienen una alteración de ADN, la cual permite crear mutaciones con ciertas características determinadas y preconcebidas. A diferencia de los alimentos naturales, que son traídos desde los cultivos, este tipo de alimentos tiene una alteración en laboratorio, que posteriormente afecta todo el producto y la cosecha. Estos tipos de alimentos fueron creados a partir de la biotecnología, que puede transferir un gen de un organismo a otro para dotarle de alguna cualidad especial que normalmente no posee.
Actualmente ya se empiezan a conocer algunos alimentos cárnicos con alteraciones genéticas, pero la mayoría de los alimentos transgénicos de la actualidad son de origen vegetal, como por ejemplo las frutas, granos y cereales. En un principio, la idea de modificar los alimentos parecía ser una gran idea para favorecer al consumidor, solucionar problemas de hambre mundial e incluso para favorecer la agricultura, pero con el paso de los años, diferentes estudios determinaron que este tipo de alimentos alterados tienen muchos peligros para la salud, afectan las industrias agrícolas y sus desventajas se han convertido incluso en un problema social, entre quienes imponen el uso de estos productos y quienes quieren conservar los alimentos naturales.
¿Cuáles son los efectos de los alimentos transgénicos en la salud?
Tras largas investigaciones, experimentos y estudios, se han constatado hasta el momento los siguientes efectos negativos sobre la salud:
Aparición de nuevas alergias, debido a que estos alimentos contienen nuevas toxinas y alérgenos con impacto negativo en el organismo. Una prueba de esto, fue el conocido caso del Maíz Starlink (2000) en Estados Unidos. En la cadena alimentaria se encontraron trazas de maíz transgénico no autorizado que provocó serias reacciones alérgicas.
Aparición de genes resistentes a los antibióticos en bacterias patógenas para el organismo. Esto quiere decir que algunas de las bacterias recibirán la fuerza que necesitan para ser inmunes a ciertos medicamentos.
Mayor incremento de contaminación en los alimentos, por un mayor uso de productos químicos en el proceso de cultivo.
Un estudio realizado en Austria, demostró que estos alimentos reducen la capacidad de fertilidad, pues en un experimento hecho con ratones, se llegó a la conclusión que aquellos que se alimentaron con maíz modificado genéticamente, fueron menos fértiles en comparación con aquellos que comieron maíz natural.
A largo plazo no se ha podido establecer los riesgos en la salud que puede tener el consumo de alimentos transgénicos. Sin embargo se sospecha que pueden influir en la aparición de ciertas enfermedades, como el cáncer.
¿Qué otros peligros tienen los alimentos transgénicos?
Los peligros que actualmente tienen los alimentos transgénicos van más allá de lo que pueden causar en la salud. Si bien el campo de la salud es muy importante y sigue siendo materia de investigación, también hay otros riesgos importantes que se debaten día a día entre naciones y organizaciones preocupadas por la situación.
Afectan gravemente el medio ambiente
Los cultivos transgénicos suponen aumentar el uso de productos tóxicos en la agricultura. Este tipo de productos no sólo pueden afectar al producto transgénico, sino que también afectan gravemente variedades tradicionales, acabando con ellas y provocando una pérdida irreversible para la biodiversidad. Se han conocido muchos casos en que los agricultores se ven obligados por ley, a sólo a cultivar semillas transgénicas y, como consecuencia, se ha ido perdiendo la semilla tradicional.
Tienen un impacto negativo en la economía
El desarrollo de los transgénicos está en manos de unas pocas empresas multinacionales que, por el momento, siguen expandiéndose a nivel mundial y que en cuestión de tiempo acabarán apoderándose del mercado de las semillas de todo el mundo y, obviamente, de la producción de los alimentos. Este tipo de productos suelen tener mayor impacto en el mercado, ya que las alteraciones permiten crear productos con características que atraen mucho al consumidor. Además suelen ser más económicos y están acabando con la producción de aquellos agricultores que siembran y cosechan productos naturales, pero que no pueden ser vendidos a precios tan bajos como los transgénicos.
¿Cuáles son los alimentos transgénicos más comunes?
Actualmente las grandes multinacionales continúan trabajando para obtener más alimentos transgénicos, inclusive con productos cárnicos. A continuación te nombramos los alimentos transgénicos más comunes en el mercado.
Maíz y todos sus derivados (harinas, salvados, aceite, jarabe, entre otros),
Soja y sus derivados
Algodón
Patatas
Caña de azúcar
Arroz
Tomates de larga duración
Fresas
Piñas
Pimientos
Entre otros.
http://www.ecoticias.com/alimentos/116701/alimentos-transgenicos
http://mejorconsalud.com/cuales-son-los-peligros-de-los-alimentos-transgenicos/
https://es.wikipedia.org/wiki/Alimento_transgenicos
martes, 28 de junio de 2016
Historia de la alimentación ecológica
“La historia de la alimentación ecológica consiste más en un renacimiento que una revolución, ya que hasta la década de 1920 toda la agricultura en general era orgánica, aunque en realidad lo ecológico va más allá de la ausencia de fertilizantes y pesticidas modernos.”
La aparición del DDT En realidad no fue hasta la Segunda Guerra Mundial que los métodos de cultivo cambiaron drásticamente y ello se debió a que la investigación sobre los productos químicos diseñados como armas de guerra, demostró que también eran capaces de matar a los insectos.
En 1939, Paul Muller desarrolló el DDT, el primero de una nueva clase de insecticidas, los Hidrocarburos clorados que comenzaron a emplearse para contrarrestar los problemas de las plagas. Desde entonces, surgió una nueva forma de agricultura donde el uso de productos químicos fue ampliamente promovido. Esto llevó a la destitución pura y simple de los Si bien el movimiento orgánico moderno había comenzado al mismo tiempo que la agricultura industrializada, en Europa en torno a la década de 1920, cuando un grupo de agricultores y consumidores buscaron alternativas a la industrialización de la agricultura, éste no progresó, aunque en Gran Bretaña el movimiento orgánico había cobrado fuerza en la década de 1940.
Muchas personas le otorgan al británico Sir Alfred Howard el crédito de ser el refundador de la agricultura ecológica, sin embargo hasta la década de 1970 las ideas de este y otros pensadores, fueron ignoradas.
La realidad es que casi la totalidad de la comunidad agrícola perseguía las suculentas ganancias de productividad prometidas por los nuevos fertilizantes y pesticidas sintéticos y por el uso de equipo mecánico más potente.
Sin pájaros
Después de la publicación del libro “Primavera silenciosa” de Rachel Carson en 1962 en el que critica el uso indiscriminado de pesticidas químicos, fertilizantes y herbicidas y cuyo título alude a la desaparición de los pájaros cantores a causa del DDT, los agricultores y consumidores comenzaron a cuestionarse los costos reales del empleo de pesticidas y fertilizantes sintéticos y los pequeños mercados de alimentos cultivados de forma natural comenzaron a evolucionar.
El "ser natural" que fue el enfoque de los años 1960 y 1970, el creciente interés de los consumidores en materia de salud y nutrición, el crecimiento del movimiento verde, el interés por los temas de conservación y ambientales estimularon el desarrollo del mercado de productos orgánicos y alentaron a los agricultores a adoptar métodos orgánicos y ecológicos para producir los alimentos.
A principios de la década de 1970 con la venta de productos orgánicos a través de tiendas de alimentos naturales y cooperativas agrícolas se establecieron los primeros organismos de certificación orgánica. El número de organismos de certificación privados creció rápidamente en todo el mundo y cada agencia tenía requisitos ligeramente diferentes.
Los productos eran ofrecidos sólo a través de las tiendas de alimentos en los años 1970 y 1980, pero en la década de 1990 el movimiento se extendió y alcanzó las góndolas de los supermercados. Hoy en día, los productos orgánicos ocupan sus propios espacios en las estanterías de primera en los principales centros de venta de alimentos.
Los alimentos ecológicos del siglo XXI
Las granjas orgánicas deben ser certificadas por organismos de certificación independientes aprobados por cada país. Este certificador revisa el plan de explotación para asegurarse de que cumple con las normas orgánicas y realiza visitas a las granjas para realizar inspecciones in situ.
Las fincas deben tener un plan para el control de plagas y nutrientes de manera que se mantenga o mejore la salud física, química y biológica del suelo y se reduzca al mínimo la erosión del suelo. El plan debe incluir la rotación de cultivos, los cultivos de cobertura y el saneamiento.
Todos los equipos utilizados con cultivos y productos convencionales deben limpiarse a fondo antes de que toquen los productos orgánicos. Esto incluye la maquinaria utilizada en los contenedores de campo, almacenamiento y transporte y la maquinaria en las plantas de procesamiento.
La ganadería ecológica debe ser alimentada en base a comidas orgánicas y no es posible utilizar antibióticos. Si un animal está enfermo y necesita ser tratado con antibióticos, su carne no se puede vender como orgánica.
Los materiales procedentes de la ingeniería genética no pueden ser utilizados en la agricultura orgánica o en la ganadería ecológica, ni en el procesamiento de alimentos, incluyendo semillas genéticamente modificadas, hormonas y enzimas.
http://www.ecoticias.com/especial-alimentos-ecologicos-2016/115561/Breve-historia-alimentacion-ecologica
lunes, 20 de junio de 2016
Los hijos que Estados Unidos devolvió a Camboya.
Cientos de camboyanos criados en Estados Unidos se enfrentan a la deportación como último castigo por los crímenes cometidos en un país que les acogió como refugiados de niños y les expulsa como criminales de adultos.
Khom Soeun parece a simple vista un mendigo más de los muchos que frecuentan los alrededores del céntrico templo Wat Lanka, en Phnom Penh, pero su inglés fluido y su marcado acento estadounidense revelan su condición de deportado.
Soeun fue llevado a EEUU cuando tenía 12 años de la mano de los Servicios Sociales Católicos, una de las organizaciones que realojaron a cerca de 120.000 refugiados tras la guerra civil y el régimen del Jemer Rojo, que asolaron el país en la década de 1970.
El vagabundo forma parte de “la gente de los 80”, el grupo más numeroso y el que sufrió las cicatrices de la utopía agraria comunista que provocó la muerte un cuarto de la población en Camboya entre 1975 y 1979.
“Tendría unos 12 o 13 años (cuando viajó a EEUU), toda mi familia murió durante el Jemer Rojo, excepto una hermana que no sé dónde está” cuenta Khom Soeun, que vive de la limosna de los turistas desde hace tres años.
Los refugiados que sufrieron el terror del Jemer Rojo como Khom Soeun se integraron con más dificultad, ya que la organización comunista buscó el exterminio de cualquiera que tuviese educación o que formase parte de la clase urbana.
“Con 14 años ya era miembro de una banda, en Filadelfia, Pensilvania; me acusaron por llevar un arma oculta sin licencia y pase 9 meses en prisión”, cuenta el sintecho.
Siete años después, Khom Soeun atracó un banco en Los Ángeles, al oeste de EEUU, y comenzó una huida que acabaría en un tiroteo en el que murieron varios policías, según su versión de los hechos.
“Me condenaron por asesinato y me cayó la cadena perpetua sin fianza, después de 20 años llegué aquí, a Camboya”, relata, mientras muestra las cicatrices de tres proyectiles que impactaron en su chaleco antibalas.
Desde 2002, 506 camboyanos han sido expulsados de EEUU, según la ONG Centro de Apoyo a la Integración de los Retornados (RISC, en inglés), que provee alojamiento temporal y subvenciona parte de la documentación y formación de los recién llegados.
Además, la Oficina de Detención y Deportación de EEUU indicó en julio pasado que 1.464 exreclusos camboyanos esperan a ser deportados.
“Los hay que tienen casos duros. Un enfermo mental murió hace dos años”, asegura el codirector de RISC, Kem Villa, que ha vivido tres suicidios desde que ocupa el cargo.
Sin embargo, Villa insiste en que muchas de las historias de los deportados hablan de superación y redención.
Tuy Sobil, alias “KK”, fundó en 2005 una ONG para enseñar break dance a los niños de las barriadas y Kosal Khiev se consagró como poeta en Camboya y fue invitado como representante de su país a las olimpiadas de Londres, entre otros ejemplos.
“Muchos no han estado en Camboya, casi ni hablan el idioma, la situación es diferente (a otros deportados). Como refugiados crecimos en EEUU y no sabíamos nada de Camboya”, cuenta Sophea Phea, que nació en un campo de refugiados en Tailandia.
Sophea fue sentenciada en 2005 a dos años de cárcel en EEUU, convirtiéndose en candidata a ser expulsada y separarse de su hijo, ya que su condena superó el mínimo de 365 días que establece la ley.
La organización 1 Love, de la que Sophea es miembro, aboga por la revisión del acuerdo de repatriación entre EEUU y Camboya.
La ONG argumenta que, al contrario del documento firmado entre EEUU y Vietnam en 2008, el pacto con Camboya no contempla el regreso de los deportados a Estados Unidos en caso de error en el proceso o por razones humanitarias.
Voces conservadoras en materia de inmigración en EEUU consideran la ley actual de deportación demasiado permisiva y no ven prioritario revisar el acuerdo.
La directora de políticas del Centro de Estudios de Inmigración de Washington DC, Jessica Vaughan argumenta que los activistas deberían centrarse en “la educación de los ciudadanos camboyanos respecto a las leyes de EEUU” y “los beneficios de obtener la nacionalidad estadounidense”.
En cualquier caso, el portavoz del departamento de Inmigración del ministerio de Interior, Keo Vanthorn, afirma que el acuerdo no va a reconsiderarse “por ahora”. EFE
Ricardo Pérez-Solero . http://elsoldelaflorida.com/los-hijos-que-estados-unidos-devolvio-camboya/
miércoles, 1 de junio de 2016
La gran barrera de coral se muere por el cambio climático
“Más de un tercio de los arrecifes de coral de las regiones del centro y norte de la gran barrera de coral han muerto tras el gran evento de blanqueamiento descubierto y denunciado a principios de este año, dijeron los investigadores de Queensland.”
Entre los corales que se encuentran al norte de Cairns, una zona que abarca alrededor de dos tercios de la Gran Barrera de Coral australiana se encontró una tasa de mortalidad promedio del 35 por ciento, llegando a más de la mitad en las zonas de los alrededores de Cooktown. Los investigadores inspeccionaron más de 84 arrecifes y comprobaron que en el norte de la Gran Barrera de Coral existen sitios donde más del 50 % de los mismos ha muerto, aunque una parte de los que se había alertado que sufrían de un extremo blanqueo, se están recuperando lentamente.
El director del Centro ARC de Excelencia para Estudios de Arrecifes de Coral de la Universidad James Cook, el profesor Terry Hughes, dijo que estaba "atónito" ante la magnitud de la decoloración de los corales y que ésta superó con creces a las de los dos eventos anteriores que se dieron en 1998 y 2002.
El problema de El Niño
"Es justo decir que lo que ha pasado nos ha tomado a todos por sorpresa" explicó el profesor Hughes. "Es una gran llamada de atención porque en general todos pensábamos que la decoloración de los corales era algo que solo ocurría en zonas que estaban más cerca del epicentro del fenómeno de El Niño, que es uno de los factores que más afecta al Medio Ambiente marino." El Niño de 2015-16 fue uno de los tres más fuertes registrados hasta la fecha, ya que el punto de partida fue aproximadamente 0,5 grados más caliente que el anterior más grande que se presentó en 1997-1998 y los científicos lo achacan a que el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero elevaron las temperaturas del fondo. Los arrecifes en muchas regiones como Fiji y Maldivas, también se han visto muy afectados.
El blanqueamiento ocurre cuando se presentan condiciones anormales, en este caso una insólita e inesperada calidez, que hace que los corales expulsen a las pequeñas algas fotosintéticas, llamadas zooxantelas con las que viven en simbiosis. Los corales se vuelven blancos sin estas algas y pueden morir si las zooxantelas no los recolonizan. El extremo norte de la Gran Barrera de Coral australiana fue el hogar de muchos de los corales de 50 a 100 años de edad, que hoy han muerto y la realidad es que hay pocas probabilidades de recuperarlos antes de que se presente otro fenómeno de El Niño y los vuelva a empujar más allá de los límites de los umbrales de tolerancia.
¿Poca previsión?
El profesor Hughes se mostró muy preocupado ante la posibilidad de que los corales no tengan tiempo de recuperarse y deban enfrentarse a un cuarto o a un quinto hipotético blanqueamiento, porque cree que los resultados podrían ser catastróficos. La salud del arrecife ha sido un tema polécammico con tintes netamente políticos ya que el ministro de Medio Ambiente de Australia Greg Hunt prometió más fondos en el presupuesto mensual para mejorar la calidad del agua, que es uno de los aspectos que afectan a la salud del coral.
Pero el señor Hunt también ha tenido que explicar por qué su departamento encargó a la ONU que “recortaran” los datos de Australia, de un informe que se ocupa de informar acerca de las amenazas que por culpa del cambio climático se ciernen sobre los sitios considerados como patrimonio mundial y que incluyen la Gran Barrera de Coral y Kakadu.
Los ciclones
El profesor Hughes dijo que los ciclones tropicales pueden ser los culpables de la destrucción de unos 50 km de corales, pero comparó el evento de blanqueamiento de este año con el daño que provocarían "10 ciclones que marcharan de la mano y se pasearan por todo el tercio norte de la Gran Barrera de Coral". También aclaró que en ocasiones estos fenómenos pueden resultar beneficiosos. El ciclón Winston que chocó contra Fiji en febrero pasado, trajo lluvias generalizadas sobre partes de Queensland y actuó como una depresión tropical, ayudando a bajar la temperatura del mar en dos grados y salvando a gran parte de los corales del sur de una decoloración severa, especificó el profesor Hughes.
Aun así, esos arrecifes del sur siguen siendo propensos a una desaceleración en la reproducción y el crecimiento, dado que las aguas de los mares presentan una calidez muy significativa e inusual para la época. Los científicos dijeron que el evento de blanqueamiento mostró lo importante que era continuar incrementando la capacidad de recuperación del arrecife, a través por ejemplo de programas que limiten la escorrentía que proviene de granjas y pueblos y que aportan un exceso de nutrientes y la consecuente dosis de contaminación del Medio Ambiente.
“La Barrera ya no es tan resistente como lo era antes y ha tenido que hacer frente a tres eventos de blanqueamiento en solo 18 años, muchas arrecifes costeros están muy degradados y la principal amenaza de la Gran Barrera de Coral es el cambio climático, cosa que el gobierno en la voz del ministro de Medio Ambiente ha reconocido muchas veces", comentó Hughes con honda preocupación.
http://www.ecoticias.com/medio-ambiente/115736/La-gran-barrera-de-coral-se-muere-por-el-cambio-climatico
miércoles, 25 de mayo de 2016
"Un refugiado lleva la muerte en su espalda y encuentra un muro"
La paradoja civilizatoria actual es "vivir en un mundo sin fronteras que no deja de implementar muros", apunta el catedrático de la Universidad de Valencia
"Somos animales migratorios. Si hay una realidad humana es ésa", dice Javier de Lucas, experto en políticas migratorias y derechos humanos
Crítico con el "acuerdo de deportación" cerrado entre la UE y Turquía, cree que la desigualdad es el "cáncer fundamental" de los problemas: "nuestras crisis son el paraíso para millones de seres humanos".
"Frente a la necesidad de protección que tienen más de 60 millones de personas, según ACNUR, ¿cuál está siendo la respuesta europea? Muros". La descripción es de Javier de Lucas, experto en políticas migratorias y derechos humanos. Un "contexto de crisis civilizatoria", dice, que deja "pocas esperanzas" reducidas a una pugna dialéctica: democracia frente a desigualdad.
Mientras nace el "acuerdo de deportación" entre la Unión Europea (UE) y Turquía las migraciones siguen su curso natural. Y ahí está "el mayor desafío que tienen nuestra civilización": que el desarrollo humano vaya ligado al de los derechos humanos. "Extender la democracia inclusiva", apunta el catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en la Universidad de Valencia.
"Los refugiados, los migrantes, no son otros. La cuestión migratoria no es ajena y sus protagonistas no son diferentes a nosotros. Todos somos animales migratorios. Si hay una realidad humana, es ésa", explica De Lucas en la conferencia titulada 'Propuesta para otra política de inmigración y asilo posible en la Unión Europea'. Un encuentro con apertura por parte del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y organizado por el Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (Famsi) en la Fundación Biodiversidad.
La desigualdad como "cáncer" social
"Una ciudad debe tener recursos para trabajar con el movimiento asociativo", sostiene Espadas. Y en este punto, continúa, el ayuntamiento "y la ciudad tiene mucho que decir". Con la mirada puesta en "las tremendas situaciones que estamos viviendo en la UE en torno al drama de los refugiados" que refiere el alcalde sevillano, los municipios tienen algo que decir: "el asentamiento en una comunidad local", refiere Javier de Lucas. Acoger, integrar. "Contribuir" a políticas migratorias cojas con las apuestas "nacionales y regionales de la UE", según el profesor del Instituto de Derechos Humanos de la universidad valenciana.
Un ejemplo, coinciden Juan Espadas y De Lucas, es la propia Famsi y el proyecto 'Amitie Code. Migraciones y desarrollo'. La iniciativa trata de traducir el nexo entre ambas realidades desde la toma de conciencia a la práctica con un enfoque basado en los derechos humanos. Generar conciencia colectiva sobre los procesos migratorios y su vinculación con el desarrollo mundial, la ciudadanía y las comunidades locales. Cuenta con 14 socios de seis países de la UE, entre ellos la Fundación Sevilla Acoge y Famsi.
"El cáncer fundamental de los problemas que afrontamos es la desigualdad", resume el profesor Javier de Lucas. Y precisa: "se está convirtiendo a seres humanos en mercancía con fecha de caducidad. Como los productos que mueven los mercados". Es una forma de "rebajar ese estatus mínimo que corresponde a los humanos para convertirlos en parias, en seres reemplazables que son utilizados además como elemento de desestabilización de los grupos menos beneficiados frente a los que se usa como acicate a los inmigrantes y en estos momentos también a los refugiados".
Muros de exclusión en la UE
"Las migraciones no son un fenómeno laboral", sostiene. Se trata de una "mirada reductiva que lanzamos sobre la comunidad migratoria ignorando que esas migraciones son fenómenos sociales globales". Una visión interesada que trae frutos como el acuerdo entre la UE y Turquía. "Es una desfachatez humana y política presentarlo como solución del tema de los refugiados". "No es más que un instrumento vergonzoso y de más que dudosa legalidad, es un acuerdo de deportación", define De Lucas.
"¿Cómo se consigue que en el espacio más amplio de justicia y libertad que hay en el mundo, la UE, se estén levantando muros de exclusión y se amplíe la desigualdad?", pregunta el profesor y experto en derechos humanos. También en España, con las fronteras de Ceuta y Melilla como lugares "donde se practica ese disparate jurídico que llamamos devoluciones en caliente y que son expulsiones ilegales". Un país, además, "donde en los últimos años los índices de desigualdad muestran un aumento asombroso como consecuencia de las políticas de recortes aplicadas".
Cuando la terapia a ese carcoma es "aumentar la democracia inclusiva y plural, la inversión en proyectos y recursos que fomenten el desarrollo humano". Desarrollo, puntualiza, "no tanto económico como de distribución equitativa de los recursos".
Lanza una definición: "un refugiado es la persona que lleva la muerte en su espalda y se encuentra un muro delante". "Nuestras crisis son el paraíso, un horizonte deseable para cientos de millones de seres humanos", dice De Lucas. O como explica la tesis de las fronteras internas de la democracia de la profesora de Ciencia Política de la Universidad de Berkeley (California, EEUU), Wendy Brown, a la que alude el profesor y que completa una paradoja: "vivir en un mundo teóricamente sin fronteras que no deja de implementar muros".
http://www.eldiario.es/andalucia/Javier-Lucas-refugiado-espalda-encuentra_0_509900242.html
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